Nadie en quien confiar: los secretos de la traición y el choque que marcaron la vida del cardenal Newman

Entrevistamos a José Gabriel Rodríguez Pazos, uno de los traductores de la obra que desvela las tensiones ocultas entre el santo, Roma y los obispos irlandeses.

José Gabriel Rodríguez Pazos (Bilbao, 1966) Profesor Titular de Universidad (ANECA), trabajó en la Universidad Villanueva de Madrid y en la Universidad de Navarra. Doctor en Filología Inglesa por la Universidad de Zaragoza, su principal línea de investigación es la traducción literaria. Desde 2011 es traductor profesional y ha publicado traducciones al español de diversos autores, entre los que destacan Ernest Hemingway, san John Henry Newman, Oscar Wilde, RC Sherriff, Dorothy Canfield Fisher, Tim Gautreaux y Charlotte Wood. Sus principales investigaciones se han centrado en textos de Hemingway y Newman, así como en una reflexión sobre el trabajo de transferencia de un idioma a otro a partir de la literatura que ha traducido.

¿Qué desató realmente el choque entre Newman y los obispos irlandeses o mejor dicho entre estos y su idea de Universidad?

Me parece que no debe hablarse tanto de un choque entre Newman y los obispos como de un choque de estos con el proyecto de la Universidad Católica de Irlanda, que viene de Roma y que urge a los obispos irlandeses a fundar una institución de educación superior al estilo de la Universidad de Lovaina. El proyecto nace como reacción a la iniciativa del primer ministro británico Robert Peel de crear una universidad no confesional a la que puedan acceder los católicos irlandeses: la Queen’s University of Ireland. En aquel tiempo, en que no olvidemos que Irlanda es parte del Reino Unido, la única universidad de Irlanda era Trinity College, pero todos sus estudiantes tenían que hacer la profesión anglicana.

El Papa en aquellos años era el beato Pío IX y su intención era, por un lado, ofrecer educación universitaria a los católicos irlandeses sin comprometer su fe y, por otro, apaciguar las tensiones entre los obispos irlandeses y romanizar, por así decirlo, la Iglesia en Irlanda.

¿Por qué el libro se titula «Nadie en quien confiar»? ¿Quién lo traicionó?

El título Nadie en quien confiar que se le ha dado a esta traducción al español está tomado de la sección segunda del libro: «No saber en quién confiar». En realidad, el título original, que figura como subtítulo en la portada del libro, es Memorando sobre mi relación con la Universidad Católica. Y eso es el libro, un memorando de los hechos que acaecieron durante los años en que Newman se implicó en el proyecto de la fundación de la universidad, desde 1851 hasta 1858. Ahí Newman expone sus desencuentros con el arzobispo de Dublín, Paul Cullen, que es quien dirige el proyecto cuando vuelve a Irlanda, después de haber vivido veintisiete años en Roma. Cullen actúa al margen de Newman, no responde en ocasiones a sus cartas y le impone un secretario personal. Sí, fue el primer rector de la universidad, pero, como se ve en su relato, tenía las manos atadas.

¿Cuál era el modelo de universidad ideal para Newman y por qué fracasó?

El principal fruto de ese «fracaso» es, precisamente, que nos haya llegado la visión que Newman tenía de la universidad, tan alejada del liberalismo inglés como del clericalismo de la jerarquía eclesiástica de su época. Su concepción ha quedado recogida en tres libros imprescindibles. En primer lugar, La idea de la universidad, que recoge las conferencias que impartió para poner las bases del proyecto que iba a acometer. 

Después está Auge y progreso de las universidades, un libro interesantísimo y menos conocido que el anterior, donde Newman nos presenta una filosofía de la historia de la universidad, remontándose a los maestros griegos, donde desarrolla el principio de la influencia personal como clave de la educación universitaria, frente a la pretensión de fundamentarla en un férreo sistema disciplinario, que era a lo que estaban acostumbrados los obispos en sus seminarios y escuelas católicas. 

Newman relaciona este libro con La idea, diciendo que este es la imagen de aquella. En tercer lugar está Mi campaña en Irlanda, donde se incluye el memorando, que es el libro en el que Newman explica la realidad, es decir, que no pudo cumplir su sueño de que aquella idea y aquella imagen se convirtieran en la Universidad Católica de Irlanda.

¿Qué papel jugó el Papa en todo este conflicto institucional?

El Papa es quien encarga el proyecto y delega en Cullen. Si Newman aceptó el encargo, cuando tenía otra prioridad que era la atención de su Oratorio en Birmingham, fue precisamente porque venía del Papa. Él había dicho en Auge y progreso que creía que, además del atributo de la infalibilidad en sus decisiones doctrinales, los Papas tenían el don de la sagacidad para otro tipo de decisiones, y que así lo demostraba la historia. Después de su experiencia con la Universidad Católica de Irlanda, admite que ese sentimiento se ha debilitado. Newman dice en el memorando que, si el Papa hubiera conocido mejor la situación de Irlanda, no se habría enzarzado en la pelea sobre la educación superior que le legó a su predecesor, y que, si, por cuestiones religiosas, no hubiera podido encontrar un modo de reconocer la Queen’s University, al menos se habría abstenido de aprobar el decreto de una universidad católica.

¿Se nota resentimiento en el tono que usa Newman en este memorando?

No. Se nota perplejidad ante lo que está sucediendo y la consiguiente decepción. Pero no hay resentimiento, hay una visión positiva del aparente fracaso, y digo aparente porque sin ese «fracaso» no tendríamos ni La idea ni Auge y progreso. En este segundo libro Newman dice algo que no me resisto a citar, porque me parece un lema de vida:

Me consolaré con la consideración de que la vida no es lo suficientemente larga como para hacer otra cosa que no sea dar lo mejor de nosotros mismos, sea lo que sea; que los que siempre están apuntando nunca dan en la diana; que los que nunca arriesgan nunca ganan; que el que siempre está seguro nunca se fortalece; y que hacer algún bien sustancial compensa mucha imperfección accidental

¿Qué diferencias había entre lo que querían los laicos católicos y lo que buscaba el clero?

Supongo que entre los laicos habría disparidad de opiniones con respecto al proyecto, lo mismo que entre los obispos. En cualquier caso, la jerarquía pretendía mantener el control absoluto de la institución, y eso fue parte importante del problema y causa principal de los desencuentros con Cullen. Newman defendía que muchos de los puestos relevantes de gobierno de la universidad debían ocuparlos laicos y estos debían constituir un poder fundamental dentro de la universidad.

¿Logró la Universidad Católica de Irlanda alguno de sus objetivos iniciales antes de cerrar o transformarse?

Bueno, la universidad no llegó a cerrar, y ha llegado hasta nuestros días como University College Dublin. En su página web explican su historia y la contribución de Newman en sus orígenes. Además, tienen un Centro Newman para el Estudio de las Religiones. Dicho esto, en el libro queda reflejado que Newman no pudo llevar a cabo su ambicioso ideal de universidad porque no le dejaron hacer y porque no tuvo tiempo realmente, ya que vista la situación y dado que su prioridad era su comunidad del Oratorio de Birmingham, dimitió como rector en noviembre de 1858, cuatro años después de que la universidad abriera sus puertas…

Por Javier Navascués

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