Óptico español, tras morir su hijo, ayuda a misioneros a crear ópticas benéficas en varios países del mundo

José Manuel Espinosa es un óptico optometrista que lleva más de 20 años posibilitando, de manera desinteresada, la creación de ópticas en el Tercer Mundo. Colabora con su amigo, el doctor Antonio Aguirre, oftalmólogo, con el que se compenetra a la perfección evitando que muchas personas sin recursos se queden ciegas. Nos cuenta su historia de manera breve y sencilla.
¿Cómo le marcó la muerte de su hijo con 12 años?
Creo que la muerte de un hijo es lo peor que le puede suceder a unos padres; era prácticamente mi bebé. Recé mucho por él, pero no sirvió de nada y el Señor se lo llevó.
¿Por qué le cambió radicalmente su escala de valores?
Tras un golpe así, y sin importar los prejuicios sociales, sentí que necesitaba un cambio radical en mi vida. Ese giro nacía, sobre todo, del deseo profundo que siempre había tenido de ayudar a los demás y de la necesidad de desprenderme de las múltiples responsabilidades de mi trabajo. Por suerte, disponía ya de unas rentas que me resultaban más que suficientes para vivir y así podía dedicar todo el tiempo a ayudar a los demás.





