Belén Callejo habla de la editorial Ysabel, rescatar libros descatalogados en honor a Isabel la Católica

Belén Callejo es médico de familia. Acaba de finalizar un posgrado en «Educación clásicorrealista y humanidades» impartido por la Fundación CLE. Pero ante todo es madre de familia, lo que le ha llevado a dejar su profesión aparcada para dedicarse por completo a sus hijas. Y por supuesto, no puede olvidarse de su marido, que ha sido el que ha impulsado todo este proyecto, le ha animado a iniciarlo y le ayuda a llevarlo a cabo.
¿Por qué decidió crear una editorial para sacar a la luz buenos libros descatalogados y qué son difíciles de encontrar?
La idea de rescatar libros descatalogados y muchas veces olvidados llevaba mucho tiempo rondándonos. Empezó inicialmente como una necesidad personal ya que veíamos lo difícil que era encontrar libros buenos teniendo que recurrir casi siempre al mercado de segunda mano. A esto se unió nuestra preocupación para encontrar libros bellos con los que alimentar a nuestras hijas. La idea se convirtió en todo un proyecto familiar que nos ha enriquecido mutuamente.
¿Cuál es el criterio de selección de los libros?
Nuestro criterio es totalmente subjetivo y personal. No buscamos hacer números ni pretendemos encontrar textos que vayan a ser bestsellers. El criterio real es el del valor y urgencia que creemos que tiene cada una de las obras elegidas.
Quizá nos cueste vender alguno de los títulos, quizá tengamos que acumular cajas de libros… pero es que creemos, sinceramente, que hay libros que merece la pena rescatar, incluso si nadie está dispuesto a pagar por ellos.
En cuanto a los libros infantiles nuestro criterio es fundamentalmente el de la belleza, que es el resplandor del bien y la verdad; si conseguimos que amen aquella, amarán estas también. Como bien dice Miguel Sanmartín: «En esta primera infancia, los ojos de los niños son limpios, están recién estrenados, esperan ansiosos recibir algo que, si bien desconocen, no dejan de intuir, y ese algo es la belleza. Este conocimiento de la belleza provocará su asombro y les conducirá a un conocer auténtico».
¿Qué tipo de contenidos concretos buscan y en qué medida es importante la cosmovisión católica?
La cosmovisión católica está presente en lo subjetivo de nuestra mirada, pero no buscamos contenido explícitamente religioso —aunque también tenemos nuestra sección de religión—.
Abarcamos el misterio de la vida en su totalidad. Desde el rescate de ensayos filosóficos sobre las preguntas más profundas del hombre hasta la belleza que transmiten las ilustraciones de los viejos cuentos infantiles pasando por apasionantes novelas de aventuras y relatos juveniles que nuestros jóvenes merecen volver a vivir.
¿Por qué dedican un apartado importante a la sección juvenil e infantil?
Porque los niños son los grandes olvidados en nuestra sociedad y nos hemos acostumbrado a darles cualquier cosa. Nosotros, por el contrario, creemos en el respeto al niño y consideramos que tienen la misma necesidad que los adultos de buena literatura para vivir con plenitud.
Se lamentaba John Senior hace ya unos cuantos años «cada vez me resulta más difícil enseñar, porque cada vez son más mis alumnos —en una proporción que crece de manera alarmante— que no es que no sepan leer y escribir, sino que no saben imaginar, facultad que es requisito previo para la lectura, la escritura y todos sus demás estudios».
Pero lo más importante de su comentario es que no sentía esa pérdida solamente por sus consecuencias. Le dolía todo: la tradición no entregada, la civilización que muere, los niños que no han experimentado el asombro y, en fin, la causa de todo ello: el amor de padres e hijos que está desapareciendo sin apenas darnos cuenta.
¿Cuántos han publicado hasta ahora y cuáles tienen en proyecto?
Hasta la fecha se han publicado seis libros:
El príncipe Prigio, escrito por Andrew Lang, más conocido por sus colecciones de cuentos de colores que por sus propios escritos. Pero verdaderamente era tan buen escritor como recopilador.
La primera comunión, que es una selección de comentarios sobre el decreto de San Pío X acerca de la comunión temprana de los niños. Por primera vez en español está ahí como apéndice el catecismo de preparación a la primera comunión inspirado en el decreto redactado por Monseñor Jorio, secretario de la Sagrada Congregación de Sacramentos durante el reinado de Pío XI: a más de uno le sorprenderá por el número de preguntas que tiene.
Aladino o la lámpara maravillosa, el famoso cuento oriental relatado por Pedro Umbert.
Y tres libros inéditos en español de Sibylle von Olfers, conocida por su obra Los niños de las raíces. Pero esto solo el principio: son muchos los que están en proceso y algunos de ellos ya están en preventa.
¿Por qué la editorial se llama Ysabel?
Por devoción a Ysabel la Católica, claro.
Pero sobre todo porque, ante el vértigo de tanto por hacer, su nombre nos recuerda que toda crisis, por profunda que sea, puede superarse.
De Ysabel aprendemos que solo desde una renovación cultural y espiritual puede reinar el verdadero progreso en nuestra tierra. Es la reina de Jorge Manrique, es la reina de Beatriz Galindo, es la reina de Antonio Nebrija. Bajo su empeño nace la gramática, se instalan los impresores, se estudian las lenguas americanas. Suyo fue el primer decreto del mundo que protege a la imprenta. Así es como entra España en la Edad Moderna.
Como diría un biógrafo de la Reina que pronto esperamos rescatar: «fue la Reforma de Ysabel y Fernando con Fray Hernando de Talavera y Fray Francisco Jiménez de Cisneros y toda la cohorte de colaboradores, la que sentó la base y fecundó la vida cristiana española, dando lugar al soberbio Siglo de Oro con su floración de ascetismo, mística, teología, derecho, literatura y poesía, todo fruto de la consolidación de la Fe y su expansión por el Nuevo Mundo».
Ya lo decía Chesterton: «La edad de oro retorna a los hombres cuando, aunque solo sea momentáneamente, se olvidan del oro».
¿Qué quiere aportar de nuevo dentro del vastísimo universo editorial?
Como he dicho antes, si algo hemos visto en este apasionante proyecto es que nuestro esfuerzo no está aislado. No creo que aportemos nada revolucionario: como los monjes de Cluny, que no competían unos con otros, solo somos un proyecto más que se suma a la necesidad que tiene nuestro siglo de respuestas.
Es todo el clamor de una generación que sufre por no haber recibido lo que necesitaba y, aquí y allá, surgen muchos proyectos maravillosos que están rescatando el legado cultural de nuestra civilización. Pero es que la tarea es inagotable, por eso queremos ayudar.
¿Cómo es el proceso de rescate?
Restaurar es mucho más que volver a imprimir. Restaurar es volver a someter la obra al proceso de edición como si fuera la primera vez. Además, hay que renovar, actualizar, reparar y reforzar el sentido de la obra. Y encerrarlo todo en un producto bueno y bello, porque las apariencias importan, porque sí se juzga un libro por su portada, porque el cariño dedicado en su exterior es reflejo del valor interior.
Es cierto que no puedo dedicarle un tiempo infinito a cada libro, pero hemos querido huir de toda uniformidad y de toda precipitación. Cada libro es especial, cada uno tiene sus medidas, sus pequeños detalles…
¿Cómo intenta inculcar a sus hijos la afición a la lectura?
Más que inculcar, diría transmitir. Los padres tenemos un papel crucial en la transmisión de la cultura. Esta empieza desde el nacimiento del niño y la mejor manera de hacerlo es con el ejemplo. Hemos vivido en nuestras propias carnes cómo el placer por la lectura se adquiere a partir de contemplar el placer en otro, así que la mejor manera de transmitírselo a nuestros hijos es teniendo nosotros un buen libro entre manos.
Perdona que vuelva a John Senior, pero es que estamos editando una obra suya inédita en español y, además, la idea del ejemplo es central en él. Dice mucho en una sola frase: «Sostengo que la poesía comienza en el hogar, que los padres son los principales educadores y que ninguna escuela, ningún plan de estudios, puede hacer más que revelar, por así decirlo, la imagen que ya ha sido captada en el hogar».
¿Cómo se puede contactar con ustedes?
A través de nuestro correo electrónico: [email protected] así como por redes sociales: ysabel_ediciones (Instagram) y @ysabelediciones (X).
Por Javier Navascués
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