Sánchez Maillo: “El 8M es ideal para hablar sobre vocación e identidad femenina, maternidad y familia”

Carmen Sánchez Maillo, Secretaria Nacional de Familia y Vida de la Acdp, analiza brevemente la nueva campaña con motivo del 8M.
¿Por qué el pasado 8M decidieron hacer una nueva campaña?
Desde la Acdp realizamos campañas con motivo del 8M (día Internacional de la mujer) porque consideramos que esta fecha es un momento clave del debate cultural y social sobre la mujer y queremos proponer un modo genuino, verdadero y bello sobre esta cuestión. Entendemos que es una ocasión para participar en la conversación social sobre la vocación e identidad femenina, la maternidad y la familia.
Llevamos ya varios años en los que se hace una campaña en esta fecha: en el año 2023 se reivindicó la familia y la maternidad, en el 2024 se hizo una campaña centrada en Isabel la Católica como modelo de mujer para el siglo XXI, en 2025 se hizo una campaña con la pregunta ¿la mujer nace o se hace?, y en este año 2026 la campaña plantea ” Reza, lucha, reina, sirve y confía: busca la santidad".
¿Por qué reivindican algunas de las grandes figuras femeninas de la historia?
Las mujeres elegidas para esta campaña son ejemplos concretos de cómo la feminidad ha afectado para bien al mundo. Hay grandes figuras femeninas en la historia que son modelo e imagen para que nos miremos y aprendamos de ellas. Son testigos de santidad, de humanidad, de dignidad, de fortaleza y valentía.
¿Por qué ellas han contribuido a engrandecer la figura de la mujer y su dignidad?
Esta vez la Acdp se ha inspirado en cinco mujeres cuya huella ha atravesado los siglos y ha dejado una marca profunda en la historia espiritual, cultural y política. En primer lugar, la Virgen María, madre de Jesús, quién además constituye un modelo de confianza, humildad y fortaleza ante el dolor y la adversidad. De los primeros siglos del cristianismo hemos querido destacar a Santa Mónica, ejemplo de perseverancia y esperanza en la familia, pues ella rezó durante años por la conversión de su hijo Agustín.
En el ámbito de la responsabilidad pública proponemos la figura de Isabel la Católica, reina y protagonista en la configuración política de España, cuya misión histórica estuvo profundamente marcada por su fe. También señalamos la figura de Juana de Arco, quien encarna valentía y fidelidad a su conciencia, pues siendo adolescente lidera las tropas francesas en la guerra de los 100 años movida por su fe y por su coraje.
Ya en el siglo XX apuntamos a Teresa de Calcuta, fundadora de las misioneras de la caridad, quien dedicó su vida al cuidado de los más pobres, ella proyecta esta misma llamada en el corazón de la modernidad.
¿Por qué entre todas ellas destaca la Santísima Virgen, verdadera Madre de Dios y Reina de todo lo creado?
La Virgen María es la gran figura por excelencia para que las mujeres de todo momento histórico y de cualquier condición. Ella es un modelo de oración, es también un ejemplo de donación al decir sí a una propuesta que cambia el mundo, es la madre de Dios hecho hombre. María es central en nuestra tradición cristiana, encarna una grandeza enorme, manifiesta una fidelidad silenciosa y una entrega total a una misión única en la historia.
¿Por qué nos presentan otros modelos de mujeres que tienen muy poco de virtuoso y heroico?
Desde ciertos sectores ideológicos hay una intención constante de presentar figuras alternativas, perfiles que son muy diferentes a las que proceden en la cultura propiamente cristiana. En la tradición cristiana tenemos una inmensa variedad de ejemplos de grandes mujeres: fuertes, sólidas, valientes, dignas de conocer e imitar, por eso esta campaña propone cinco modelos extraordinarios, para que nos fijemos en ellas, para hacer presente el modo en el que puede vivir la feminidad aportando una enorme riqueza a la humanidad.
El mensaje audiovisual que propone la campaña formula una invitación directa a cada persona, pues si estas figuras transformaron su tiempo también hoy es posible buscar esa plenitud en la familia, en la vocación personal, en el trabajo y en la sociedad.
¿Por qué hay que reivindicar la feminidad y no un feminismo ideologizado?
Como decía Juan Pablo II: “El genio femenino cambia el mundo". La feminidad es un precipitado natural y razonable del modo de ser mujer, mientras que el feminismo es una reacción ideológica que va cambiando con los tiempos.
El feminismo radical e ideologizado enfrenta al hombre y la mujer, entra en liza y en competencia con el varón, en cambio, una feminidad bien entendida colabora y trabaja con el hombre, entendiendo que estamos llamados a crecer juntos en todos los ámbitos y vocaciones de hombres y mujeres: en el matrimonio, en la familia, en el trabajo, en la cultura, en las artes, etc.
¿Por qué la campaña en el fondo es un llamado a santidad?
La vocación a la santidad es una llamada para todo cristiano, es el modo en el que el cristianismo ofrece una plenitud de vida. La santidad es una llamada a una vida grande, plena, a una vida entregada, como lo son las vidas de los ejemplos de las grandes mujeres de la historia que propone esta campaña, estas cinco mujeres con su vida: reinando, luchando, rezando y confiando, cambian su entorno, humanizan todo lo que tocan y lo hacen mejor.
Con esta campaña la Acdp anima a elevar el horizonte de la vida, buscar la santidad como camino de autenticidad y de verdadera transformación personal.
Por Javier Navascués
3 comentarios
Pensaba, por ejemplo, en el maltrato sufrido por Isabel la Católica en la cultura popular, considerándola poco femenina. Me tranquiliza que se la reivindique como ejemplo de ser mujer en el mundo.
La soberbia hace el resto en quienes se niegan, cada vez que nos negamos a vivir lo que Dios dispuso. El pecado menos confesado y, quizá, el más cometido.
No sé de dónde saca usted que el feminismo original minusvalora el trabajo de las madres de familia y amas de casa, por el contrario considera que no está suficientemente valorado.
Lo minusvalora la sociedad en la que prevalecen los valores machistas, de modo que se pretende que las mujeres hagan ese trabajo sin darle ningún valor, a diferencia del trabajo realizado fuera de la propia casa.
En consecuencia, lo feminista en este caso concreto sería,
- por un lado conseguir que la sociedad se dé cuenta del valor que tiene esa dedicación y sea consecuente al valorar el trabajo de esas mujeres amas de casa en vez de ignorarlo como verdadero trabajo
- por otro lado, que se pueda dedicar a ello voluntariamente la mujer que quiera hacerlo sin que eso la ponga en una situación de dependencia obligatoria de ninguna otra persona, que le puede salir rana.
Así que viva la conciliación de trabajos dentro y fuera de casa para todos los que quieran conciliar y viva el reconocimiento de las labores caseras, siempre consciente de cuáles son los peligros de la dependencia de otros y teniendo una salvaguarda por si las moscas - antes que te cases mira lo que haces.
Y cierre el paraguas, pero desde luego que Dios no nos ha colocado a las mujeres en una situación de subordinación: desde el principio creó el ser humano, mujer y varón, ambos a su imagen y semejanza, para ayudarse mutuamente.
Es el pecado el que pretende obtener el sometimiento del otro y es el amor el que propone el mutuo sometimiento de uno mismo al otro y viceversa por amor.
En fin, que no es "feminismo" todo lo que se llama así hoy día, pero el feminismo como reconocimiento del punto de vista de la mujer y de la igualdad de derechos y oportunidades para todas las personas es una cuestión de justicia.
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