Carmen Sánchez Maillo: “Nuestro corazón anhela ser querido de manera exclusiva, fiel y hasta la muerte”

Carmen Sánchez Maillo, Secretaria Nacional de Familia y Vida de la ACDP, nos habla de la nueva campaña a favor del amor comprometodo, bendecido por Dios, para toda la vida.
¿Por qué han lanzado una campaña sobre el verdadero amor en San Valentín?
Consideramos que el deseo que tiene todo el mundo en el corazón es un amor verdadero y para siempre.
Queremos hacerlo presente en este mes de febrero en el que se habla mucho de la cuestión del amor.
A las personas les interesa hablar del verdadero amor, saber en qué consiste, cómo hacerlo posible, cómo cuidarlo.
¿Por qué insisten en que no hay plan B para un amor para siempre bendecido por Dios?
Para el amor verdadero no debiera haber un plan B, sino un plan A que quiero llevar adelante, comprometerme, cuidarlo cada día, para que permanezca a lo largo de la vida: desde recién casados, en una etapa de madurez y hasta llegar a la ancianidad.
Entendemos que un amor así es un amor pleno para el que estamos hechos.
En las redes sociales es fácil mandar un te quiero o un corazón, pero no lo es un compromiso de por vida…¿Por qué critican lo efímero del amor en la sociedad?Lo efímero no llena ni satisface a las personas, aspiramos a mucho más, deseamos mucho más.
Efectivamente, es fácil mandar un corazón que se dibuja con las manos, pero un compromiso de por vida es algo que, parte de un amor primero pero luego implica una decisión, un cuidado, seguir eligiendo a esa persona día a día.
Un amor vivido así es una entrega, pero te llena la vida, te eleva y te hace feliz.
¿Por qué el verdadero amor es comprometido y fiel hasta la muerte?
El verdadero amor conlleva ” para siempre". Si queremos a alguien de verdad nuestro corazón anhela ser querido de manera exclusiva, fiel y hasta la muerte. Todos deseamos ser queridos así. El compromiso libera y eleva a la persona, aunque como dice la campaña pueda resultar contradictorio para las personas que un compromiso libere, estamos convencidos de que es así, comprometernos en muchos aspectos de la vida nos hace libres y en el amor todavía más: amar, entregarse y comprometerse nos hace libres.
¿Qué ha pasado en España para que el matrimonio deje de ser algo mayoritario y la convivencia sin casarse sea cada vez más habitual?
Estamos ante un cambio de época, en el que lo que hasta ahora eran evidencias fundamentales han dejado de serlo. Hay un cambio cultural y de mentalidad, un cambio social enorme en el que algunos proponen que lo adecuado es someter el amor a prueba, a temporalidad, a condición….
Hoy nos faltan referencias, es bueno ver que es posible el amor, en padres, en tíos, en abuelos, en amigos más mayores.
Los matrimonios y las familias tenemos que testimoniar de una manera más alegre y más bella que la vocación al matrimonio y a la familia cumple y da plenitud a la vida.
¿Es algo más profundo que el miedo al compromiso?
Hay un miedo al compromiso, pero este miedo hunde sus raíces en algo más profundo que es una desconfianza en que haya un sentido de la vida y un destino bueno para cada uno de nosotros.
Como decía Benedicto XVI si no participamos del hecho de que la vida es un bien y de que tiene sentido vivirla, tampoco tendrá sentido amar, formar una familia y tener hijos. Cuando falta el sentido surge el miedo, la incertidumbre… los temores impiden el compromiso.
Y dentro de los que se casan, muchos matrimonios no perseveran por no estar afincados en Dios…
El matrimonio es un camino bello, que hay que ir descubriendo, pero requiere cuidado, perseverancia, entrega de uno mismo.
Sin duda, contar con la ayuda de Dios para el camino de la vida nos concede una gracia esencial para vivir cualquier situación que se presente, para agradecer y celebrar lo bueno y para atravesar las pruebas que vayan surgiendo.
¿Se podría decir que vivimos en unos tiempos de usar y tirar, aplicado también a las relaciones humanas?
Vivimos unos tiempos complejos y extraños. Algunas personas viven relaciones de usar y tirar… posiblemente sí, pero también hay muchas personas que se dan cuenta de que no quieren vivir así, que quieren una vida plena, bella, con sentido, que quieren vivir a la altura de las expectativas de su corazón.
Tenemos un corazón bien hecho, un corazón inquieto como decía San Agustín y que solo descansa con el bien, la verdad y la belleza, y esto también por supuesto, es aplicable al matrimonio y la familia.
En el matrimonio hay un bien, una verdad y una belleza que hay que aprender a vivir. Ayuda enormemente mirar a matrimonios que testimonian este modo de vivir, vemos que es posible y queremos esa vida para nosotros.
¿Qué repercusión espera que tenga la campaña?
Para nosotros sería un éxito simplemente con que hubiera una sola persona que, gracias a la campaña, se plantease el modo en que quiere vivir y comprometerse.
El objetivo de que tenga mucha repercusión está al servicio de que pueda llegar a más gente y que a algunas personas les hagamos preguntarse cosas y quizás replantearse una vida distinta, una vida mas grande, más plena. Todos queremos eso.
Por Javier Navascués
1 comentario
"Si queremos a alguien de verdad nuestro corazón anhela ser querido de manera exclusiva, fiel y hasta la muerte."
Parece como que mezcle el amar con el desear ser amado, pero me parecen cosas independientes, y muy erróneo lo segungo ("anhela ser querido"), porque si damos esperando algo a cambio,... eso ya no es amor puro y pasa lo que pasa: que si yo he lavado los platos más días que tu.
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