Daniel Arasa: "Hay empresas que ya no quieren financiar la fiesta del Orgullo Gay"

Presentará su libro sobre la incompatibilidad de lo woke con el cristianismo el 14 de febrero en la iglesia de Montalegre de Barcelona

Daniel Arasa Favá (Tortosa 1944) es periodista, doctor en Humanidades y Ciencias Sociales e ingeniero técnico químico. Casado con Mercè, padre de siete hijos y abuelo de diez nietos, lleva muchos años luchando en favor de la familia y en defensa de la vida, habiendo creado diversas organizaciones, como el Grup d’Entitats Catalanes de la Família, la Plataforma per la Família y la Asociación CinemaNet. Durante más de cuarenta años ha ejercido como periodista, de ellos veintiséis como redactor jefe de Europa Press de Cataluña. Sigue colaborando en diversos medios, como “La Vanguardia”, la Cadena COPE-Cataluña y varios diarios digitales. Fue profesor asociado de las universidades Pompeu Fabra y Abat Oliba-CEU, así como Defensor Universitario de esta última. De los más de cuarenta libros que ha publicado en castellano y catalán, una veintena han sido de temas históricos sobre la participación de españoles y catalanes en la Segunda Guerra Mundial, los maquis, el franquismo y la Guerra Civil Española.

Ha publicado también libros de temas religiosos como Entre la Cruz y la República; Católicos del bando rojo: Drets Humans i religió a Catalunya; Cristianos, entre la persecución y el mobbing; Dios no pide el currículum o Tú por aquí, conversaciones en el cielo, así como otros relacionados con la familia, tales como A las 9 en la luna. Un paseo a través de 50 años de amor imperfecto; Rafael Pich, pasión por la familia; Un avi i set supernets o El amor de mi vida has sido tú (Reflexiones y vivencias de 55 años de amor conyugal). También publicó un ensayo sobre el trabajo, en El mundo es de los que madrugan. Ha coordinado varios libros colectivos como 100 poetas y la familia, El aborto es cosa mía, de dos… de todos, Sobre por qué la gente no tiene hijos y Cine y familia.

¿Por qué decidió escribir un libro titulado Woke, cristianismo y sentido común?

Debo reconocer que la idea salió de rebote. Estaba escribiendo un libro que titulo “El coraje de no estar de moda”, pensado de forma directa cara a los jóvenes. Y al reflexionar y desarrollar los textos me daba cuenta de que no solo hay que tener fortaleza de carácter para superar el individualismo, el egoísmo, la comodidad, el gregarismo, sino que hay que rechazar y combatir una serie de ideologías imperantes que transforman nuestra mente y nuestro obrar, que se presentan incluso como defensoras de derechos humanos, pero que destruyen no solo principios cristianos, sino que atentan contra el más elemental sentido común, y que, sin embargo, la gente las ha admitido y asumido de manera generalizada. Jóvenes y mayores.

Por ejemplo, ¿hay algo más irracional que el decir que no se es niño o niña u hombre o mujer sino “lo que quiera ser”, e ir cambiando si lo desea, al margen de la biología? Pero esto ha penetrado en la sociedad y hasta han cambiado el lenguaje. Ahí tenemos lo que denominan lenguaje “inclusivo” con terminologías como “elles” (en lugar de ellos o ellas), niñes (en lugar de niños o niñas), todes, amiguxs… O el no hablar de padre y madre, sino de “progenitor 1” o “progenitor 2”. Es importante tener en cuenta que la imposición en el lenguaje es imposición en el pensamiento.

Estamos ante aberraciones como la de calificar de “extremista” a quien afirma que hay dos sexos, masculino y femenino, y no se doblega a aquel número que a uno le dé la gana o se le ocurra.

¿Qué es la llamada ideología woke y qué origen tiene?

Esta palabra, que en inglés significa “despertó”, en realidad no es traducible porque ha cambiado respecto a lo original. Surgió entre los afroamericanos como una rebelión ante su marginación o maltrato en los Estados Unidos, incluso relacionado con muertes de personas de raza negra por parte de la policía. Ahí estaba aquello de Black lives matter (lo negro importa, o, las vidas de los negros son importantes). Había mucha razón en la exigencia de justicia y de respeto hacia ellos, rechazando el racismo.

Luego aumentó el radicalismo de una parte y ya se complicó un poco con recurrir incluso a cierta violencia o un racismo a la inversa, pero sobre todo se fueron sumando a ello una serie de núcleos radicales que lo transformaron: ideología de género, feminismo desbocado, transexualismo, ecologismo extremo, revisionismo y reivindicación de reparaciones históricas, indigenismos, animalismos, antirracismos… que han creado una amalgama ideológica que ha logrado imponerse en muchos lugares. Con la particularidad de aplicar sistemáticamente a quienes no compartan sus criterios lo que se denomina “cultura de cancelación”, que implica silenciarles o sancionarles. Y les llueven los atributos negativos: son homófobos, tránsfobos, fascistas, negacionistas, desinformados…

¿Por qué la sociedad sentimental ha favorecido su expansión?

No hay duda que en nuestra sociedad prima lo sentimental sobre el raciocinio. Y lo woke toca a lo sensible y, en principio, se propone defender a las minorías, a los marginados, y ello está muy bien. ¿Quién puede estar en desacuerdo en que las personas deben ser respetadas y queridas por igual sea cual sea el color de su piel? ¿O en que no hay que maltratar a los animales? ¿O en que no se debe insultar a los homosexuales? ¿O en que hay preservar el medio ambiente?

El problema está en cómo lo llevan al extremo. Hoy no puedes decir que una persona es “negra” porque se considera que, en su terminología, la estás “racializando”. O igualan los animales a las personas y hemos sustituido los hijos por los perrhijos a los que se trata como si fueran seres humanos o incluso mejor porque se les preserva más que a los niños.

Y se debe respetar a las personas al margen de su orientación sexual, pero ello no justifica que hasta en las escuelas vayan diciendo a los pequeños de cinco años que pueden decidir sobre su sexo y que ello es lo normal. Y es también verdad que hay que cuidar la naturaleza, creada por Dios, pero no significa que se deba adorar a la Madre Tierra o que un huevo de un ave silvestre deba estar más protegido que un niño en el seno de su madre.

¿Cómo ha podido aglutinar corrientes tan diversas desde la ideología de género al ecologismo o al indigenismo?

Efectivamente, los objetivos de estos movimientos son distintos y, sin embargo, actúan de manera solidaria y en bloque. En mi opinión, en el fondo han podido desarrollarse tanto por la secularización, por eliminar a Dios de la vida de personas y del conjunto de la sociedad. Quien no cree en el Dios del Cielo se crea otros dioses, que pueden ser el dinero, el placer o el éxito, pero también el cambio climático, los derechos LGTBI+, el animalismo…

De otro lado, estos grupos colaboran entre sí porque creen en lo que llaman la “interseccionalidad”, consistente en considerar que las diversas formas de opresión van unidas. Por tanto, apoyo mutuo. También relacionado con ello, temen el efecto dominó, el de si unos caen o quedan desacreditados caerán también otros.

A efectos prácticos, se suma el propio carácter activista de estos movimientos, y la ayuda de las redes sociales facilitan la difusión de ideas y el encuentro de todos los tipos de activistas.

¿Cuál es la intención última que hay detrás de todo esto y quién está detrás?

De entrada hay un aspecto positivo: luchar por los derechos de los supuestamente marginados. En la práctica, sin embargo, lo woke implica una concepción del ser humano que queda muy lejos de una visión cristiana.

La mayoría de partidos de izquierda han asumido los postulados woke. Hoy la izquierda ya no lucha por la mejora social, entendida como en otros tiempos, sino que ha desviado sus reivindicaciones reales o supuestas a determinados derechos individuales, incluso derechos sexuales a los que han convertido en arma política.

Ello va muy bien al capitalismo y a una parte de la derecha liberal. Lo woke ha conseguido unir izquierda marxista con derecha liberal. Al capitalismo, mientras no les alteren el estatus económico ya le va bien que las personas dejen determinadas reivindicaciones y se centren en otros asuntos.

¿Qué influencia está teniendo en la sociedad?

Mucha. Lo woke se ha convertido de facto en la ideología del establishment. Se impone desde las instituciones gubernamentales. Basta darse cuenta qué ideas de base y de sentido de la vida se dan en la mayor parte de nuestros centros educativos. Y de que la casi totalidad de los medios de comunicación, del cine, de las series televisivas…van en esta línea.

Hay que reconocer que ha penetrado hasta el fondo en la sociedad. Baste un par de ejemplos: hace tres o cuatro décadas, la inmensa mayoría de la población (española, pero también de otros países) consideraba el aborto una monstruosidad, un crimen, y ahora una gran parte lo acepta como un derecho. O a nivel ecológico: recuerdo una encuesta en que se preguntaba a niños de una escuela que era lo más importante que debían hacer las personas, y la respuesta mayoritaria fue “reciclar”.

¿Por qué está habiendo una fuerte reacción de determinados políticos y de muchas personas contra la ideología woke?

En primer lugar, hay un hartazgo. Se llevan ya muchos años con ello, sobre todo en Estados Unidos, donde nació. Hay gente que está diciendo “¡basta!” a que le silencien o le insulten porque no comparte estos postulados, o no acepta el adoctrinamiento de sus hijos y la hipersexualización de los menores. O empresarios que se cansan de las políticas DEI (Diversidad, Equidad, Inclusión) que les imponen cuotas para mujeres, personas de una raza determinada, homosexuales… aunque su capacitación no sea adecuada para el puesto, y quieren volver a las políticas MEI (Mérito, Excelencia, Inteligencia), que son las de siempre. Hay empresas que se han cansado también de verse obligadas a incluir lo woke en su publicidad o a tener que financiar las fiestas del orgullo gay. Y empresas de entretenimiento a las que se presionó para ideologizar sus producciones en la línea woke y esto incluso económicamente les perjudica.

Además, muchos empiezan a ver que, para el conjunto de la sociedad y para el ser humano, los resultados son muy negativos.

Algunos políticos ya cortan las ayudas, lo que es un golpe para los woke, porque muchísimos de sus “chiringuitos” e iniciativas dependen de la financiación oficial

Ha empezado el retroceso de lo woke, pero tener en cuenta de que aún durará años.

¿Por qué la ideología woke es incompatible con la cosmovisión católica?

En sentido estricto, personas woke con planteamientos moderados podrían ser cristianas, pero en la práctica la mayoría no son así. Las visiones antropológicas de cristianismo y woke son muy distintas. Basta hacer un repaso a los conceptos de uno y otro sobre ámbitos como los siguientes: familia, sexualidad humana, religiosidad, perdón y reconciliación, estabilidad social, presunción de inocencia, justicia social, racismo, virtudes, sentido del Bien Común… Están muy alejados o son antagónicos. Y no digamos si se habla de aspectos espirituales y creencias.

A destacar que cristianismo y woke discrepan en la forma de aplicar la justicia. Para el cristiano, el perdón es un elemento fundamental, mientras para el woke no es aplicable la misericordia.

Muchos de los planteamientos que los woke promueven, el nivel al que los promueven y el plantearlos como dogmas, son como una especie de decálogo de una religión mundana. Muchos chocan no solo con el cristianismo, sino con la ley Natural.

Es como una religión pagana, que de alguna forma representa un nuevo ateísmo ya que no se cuenta con Dios. Eso sí, da a la gente un sentido de misión, de lucha contra el mal y contra los malvados, que da la casualidad que son los que no piensan como ellos.

De otro lado, muchos de los woke tienen una obsesión cristofóbica. Se ve, por ejemplo, en la presión para liquidar las cruces, los belenes, toda presencia cristiana pública. Y criminalizan la civilización cristiana.

¿Por qué en el fondo es una batalla espiritual y cómo se puede combatir la ideología woke?

Porque es una batalla que no se limita a aspectos políticos, económicos, sociales o culturales, sino que penetra hasta lo más profundo del ser humano. Al final, es una pugna entre una visión trascendente (Dios está presente) y una inmanente (el individuo se autodetermina). Se puede ver en aspectos como la concepción del ser humano, el sentido del bien y del mal, o de la redención y la salvación.

Para combatirlo desde una óptica cristiana es muy necesario no olvidar los medios sobrenaturales, sobre todo la oración. Centrándome en los medios humanos: el simple desarrollo del sentido común hace ver que muchos planteamientos woke no se sostienen; tener claro que para ser justo y luchar por causas nobles no hace falta ser “woke” ni “progre”; contrastar la información que se recibe; analizar el lenguaje; poner racionalidad en las cosas y no dejarse llevar solo por la emoción; analizar las cosas en su contexto social; y ver los resultados a los que llevan tales ideologías.

Añadiría que, a pesar de las diferencias siempre hay que tratar con respeto a las personas y mantener la amistad con ellas. Algunas seguro que cambiarán.

¿Puede el rechazo a lo woke propiciar el despertar de la tradición católica?

Puede contribuir. En primer lugar, porque los católicos mejoren su formación y se den cuenta de lo que representa lo woke. Con ello conocerán mejor su propia religión y pondrán barreras a los impactos de aquel.

Además, la decisión de combatir ideologías anticristianas lleva a sentirse apóstol y, por tanto, a vivir personalmente mejor la vida cristiana.

Por Javier Navascués

 

4 comentarios

  
francisco alias martin13 punto com
A mí me parce que lo Woke está pasando de moda porque quizá está ya "amortizado", ya ha cumplido su función, ya ha dado lo que podía dar de sí, ya ha mareado suficiente al personal, y ahora toca lo siguiente (quizá el transhumanismo, una mayor fusión hombre-máquina, más creer lo que nos digan las máquinas, no sólo para hacer cuentas como la calculadora, sino la IA aplicada a dirigir nuestras vidas, con las gafas inteligenes y demás inventos del Maligno). Todo sea para tener entretenido al personal y no se le ocurra pensar en Dios.
11/02/26 9:23 AM
  
Alvar
Aquí falta algo muy importante: lo woke, ha sido impuesto a la sociedad occidental a través de la financiación a los gobiernos y a otras entidades públicas/privadas con millones y millones de dinero salido de nuestros impuestos, con un objetivo claro, destrozar lo que quedaba de sano en la sociedad y desesteucturarla, para anularla al 100% y esclavizarla mejor.
Open Society, Soros... a veces parece que las omisiones tratan de ocultar algo.
Lo woke no nace de un ideal bueno, nace de un plan malévolo contra la antigua sociedad occidental. Ser cristiano no implica ser bobo.
11/02/26 11:32 AM
  
Francisco Javier
Se quiso convertir al "mes del orgullo" como una especie de fiesta de gran importancia comparable con la navidad. Empresas, políticos, clérigos liberales, canales de tv incluso infantiles saludando semejante fecha conmemorativa de disturbios en un bar de sodomitas en nueva york pero llamandolos del "amor y diversidad". Afortunadamente se les frustro el plan.
11/02/26 3:48 PM
  
Fernando Lucumi
Excelente reflexion. Estoy de acuerdo en que es una batalla espiritual que se refleja en una ideologica cuyo fin es dividir, confundir y alienar, especialmente a los ninos y jovenes. La contra esta en la oracion en familia, vida, vida sacramental, ser parte y promover las asociaciones de familias para custodiar los valores familiares y cristianos. Solo asi conservamos la consciencia critica y el sentido comun, que parece ser el menos comun de los sentidos. El Senor y la Stma Virgen nos guarden.
15/02/26 3:13 PM

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