Entrevista a Santo Tomás de Aquino, que analiza en profundidad la malicia del pecado contra natura
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Y el creer sirve para lo que sirve, poco o nada: "También los demonios creen y tiemblan", Santiago 2: 19.
Estaremos antes Dios sin nuestras taras física y mentales y librementes y con pleno saber de lo que queremos ser eternamente.
La ciencia humana conoció hace poco más de un siglo, que en algunos seres humanos existían anomalías físicas y psiquicas.
Y todo comenzó en un pueblo de los Estados Unidos, cuando un vigilante de una vía ferroviaria, trabajador y buena persona, una barra de hierro procedente de una explosíón controlada de una mina a unos kilómetros de su puesto de trabajo, le atravesó el cráneo. Milagrosamente no murió, pero...
Pero ese buen trabajador y buena persona, se convirtió en antisocial e intratable. Y los científicos comenzaron a sospechar que en algunos seres humano sus celebros debían de tener alguna anomalía. Por lo que comenzaron sus visitas a las cárceles donde había asesinos en serie e iban a ser ejecutados. Y así fue como encontraron en todos ellos una anomalía en una parte de su celebro.
Recuerden el caso de hace unos pocos años en Madrid, el de esa mujer médico que asesinó a varias personas en el hospital donde ejercía. La trataron , la daban una pastillita diaria y tan normal. Un día no se tomó la pastilla y salio a la calle con un cuchillo persiguiendo a todo el que se ponía en su camino, pero como no corría mucho, "solo" pudo asesinar a una pobre cajera de supermercado aislada en su cubículo.
Ante Dios somos lo que cada uno quiera ser libre y eternamente y sin arrepentimiento. Como el caso de esos demonios que el Señor expulsó de un hombre, y los demonios no pidieron piedad y perdón al Señor, sino que les mandase entrar en unos cerdos que estaban por allí: ¡Santos cerdos que prefirieron su muerte antes que aguantar ni un minuto a esos okupas!
Está usted nuevamente soltando herejías que rechazan la doctrina; es preocupante.
1021 La muerte pone fin a la vida del hombre como tiempo abierto a la aceptación o rechazo de la gracia divina manifestada en Cristo (cf. 2 Tm 1, 9-10).
Cuando estemos delante de Dios ya está tomada la decisión final, libre y plena del hombre. Por favor, fórmese y no se mantenga fuera de la comunión plena con la Iglesia Católica.
En efecto, con la muerte termina la posibilidad de hacer opciones libres, según la fe católica.
En cuanto a las taras cerebrales, pueden disminuir la responsabilidad e incluso hacerla desaparecer, porque afectan el libre albedrío. Para eso no hay que esperar a una decisión “post-mortem” de la persona, ya en esta vida su responsabilidad ha estado atenuada o eliminada según el caso.
De ahí no se sigue, obviamente, que todos los casos de conductas homosexuales sean así. No hace falta tara mental alguna para hacer libremente el mal, y por tanto, en forma responsable y culpable.
La fe sí que tiene que ver, es decir, la fe teologal, vivificada por la gracia de Dios y la caridad, que no es, claro, la que tienen los demonios.
Saludos cordiales.
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