
Estos días ha trascendido que en la visita del Papa León XIV a España, que se prepara el próximo verano, durante su escala en Barcelona, tal vez celebre Misa en el antiguo Estadio Olímpico, rebautizado actualmente como Lluís Companys, el político separatista catalán de extrema izquierda, responsable del asesinato de miles de católicos catalanes en la Guerra Civil española, entre 1936 y 1939, muchos de ellos beatificados.
Javier Barraycoa, prestigioso intelectual catalán, demontando los mitos del separatismo (entre otras muchas facetas) y autor del libro Los (des) controlados de Companys, analiza el escándalo que supondría la visita del Papa a un estadio en un honor a este nefasto personaje.
Por cierto, un libro imprescindible para comprender la atroz persecución religiosa en Cataluña.
¿No cree que sería completamente inadecuado que se desarrollara este acto del Santo Padre en este estadio ahora llamado oficialmente así?
Para los que conocemos la historia reciente de Cataluña y la terrible persecución religiosa entre 1936 y 1939, el nombre de Companys produce un fuerte estremecimiento por la responsabilidad que tuvo en el asesinato de miles de católicos en Cataluña. En Roma no tendrían por qué saber de Companys, pero alguien aquí, en esta Diócesis, debería informar de este “pequeño” detalle. Con los tiempos que corren de ralliement seguro que se seguirá con el programa de la visita en el Estadio Lluís Companys. Es una pena, hay cosas que se deberían combatir y sino se convierten en un trágala para los católicos que no olvidamos a nuestros mártires.
Para quien nada sepa sobre el tema, ¿quién fue Lluís Companys?
Es todo un personaje trágico que empezó siendo un republicano anticatalanista para acabar convirtiéndose en un adalid del independentismo. De manera misteriosa fue prosperando en Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) para llegar a suceder, contra todo pronóstico, a Francesc Macià cuando este falleció. Con el estallido de la Guerra Civil con tal de mantener el poder en la Generalitat entregó el poder a las Milicias Antifascistas, les dio cobertura legal y fomentó su implementación en toda Cataluña. Ellas sembraron el terror. A los anarquistas incluso entregó a compañeros de la propia ERC, otros tuvieron que huir a Francia para que no los mataran. Permitió, en definitiva asesinatos, tanto “legales”, como ilegales, contra la propia legislación de la República ya que sólo podía ejecutar el ministerio de Justicia español. Sin embargo, aquí las firmaba su conseller de justícia o bien él mismo. Los “paseos”, las chekas, el terror en definitiva, fueron la moneda común en esos aciagos tiempos.
Leer más... »