¿Fariseos o esenios?
En su blog Fides et Ratio, Isaac García Expósito ha escrito un excelente artículo titulado “Tiempos nuevos”. En el mismo, y después de hacer una breve descripción de algunos de los tremendos desafíos que enfrenta hoy la Iglesia Católica en su relación con una sociedad “re-paganizada”, dice así:
“… ante las escasas posibilidades de construir o fermentar la civilización moderna, lo único que cabe preguntarse es si será necesario segregarse para poder vivir”.
El autor se pregunta también si existe alguna “analogía histórica” que nos ayude a “explicar las coordenadas sociales” de nuestro tiempo. Y concluye que la analogía con la “antigüedad pagana” es insuficiente por varias razones.
Entonces surge la pregunta: ¿hay o no hay algún momento de la historia que pueda brindarnos una mayor luz para leer los signos de nuestro tiempo? O, mejor formulada: ¿alguna otra vez experimentó tan fuertemente el Pueblo de Dios que carecía, prácticamente, de “posibilidades de construir o fermentar la civilización”?
Para intentar una respuesta, analicemos brevemente cómo era la situación del Pueblo de Israel “cuando llegó la plenitud de los tiempos”, es decir, al momento de la Venida de Nuestro Señor Jesucristo.






