Más sobre la Iglesia en Austria
***
Los obispos diocesanos de Austria publicaron hoy una Carta Pastoral. Presentamos aquí nuestra traducción de la misma, tomada del blog Catholic Church Conservation, que a su vez la traduce del alemán al inglés.
***
Queridos católicos, queridas hermanas y hermanos en la fe, queridos ciudadanos de nuestro país. Los obispos diocesanos de Austria se reunieron el lunes para buscar, en la oración común, discutir los eventos de los últimos días que han causado preocupación y enojo dentro y fuera de la Iglesia. Le debemos a nuestra gente una clarificación, pero también queremos expresar nuestra esperanza de que, como en toda crisis, también existen oportunidades. Esto puede solamente significar, para nosotros como Iglesia, que nos centremos en Cristo y seamos abiertos. Nuestro discurso sobre Dios siempre debe ser también un discurso acerca de las personas. Para la interacción en la Iglesia, esto significa escucharnos mejor unos a otros, ser capaces de ver juntos “los signos de los tiempos” con los ojos de la fe. De esta forma, la Iglesia puede servir a todas las personas.
*
1. La primer palabra está dirigida a los fieles, que comparten con los obispos la aflicción de una crisis, y que no obstante han mostrado su completa confianza. Los fieles han tenido que experimentar algunas críticas, incluso el ridículo y el rechazo, causados en parte por errores en la Iglesia. Mucha gente en esta situación probó su lealtad y su amor por la Iglesia. Agradecemos a las muchas personas que han rezado para que la Iglesia resista y ofrezca a la gente las bendiciones de Dios. Agradecemos a los obispos, sacerdotes y diáconos por su apoyo al episcopado, para que éste sea servidor de la unidad. Agradecemos a las muchas personas que tienen algún oficio importante; a los voluntarios que trabajan generosamente para las parroquias, en favor de los jóvenes, de los que sufren, de los enfermos, de los que están en alguna emergencia; y a aquellos que fortalecen una sociedad solidaria. El agradecimiento también se aplica a las muchas personas que en Austria, en distinta proximidad o distancia, confían que la Iglesia ha lidiado con esta difícil situación.







