(InfoCatólica) El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, difundió el día 1 de noviembre un mensaje por la solemnidad de Todos los Santos con un contenido significativamente católico. En él, reivindicaba el legado de los santos y la importancia de la fe en la historia y la cultura estadounidenses.
Trump comenzó su mensaje afirmando que se unía a «los cristianos de toda nuestra nación» para honrar a los hombres y mujeres que, a lo largo de los siglos, dieron testimonio de una vida de fe y cuyo ejemplo mostraba «la gran bondad y el amor a los que los seres humanos pueden aspirar».
Vinculación especial con la historia de los Estados Unidos
El presidente destacó que la presencia de los santos estaba profundamente arraigada en los Estados Unidos e incluso en los nombres de sus ciudades, como San Francisco, San Antonio, San Luis, San Pablo, Santa Mónica y San Agustín, cuyos nombres recordaban a santos de la Iglesia. Trump habló también de la celebración de san Patricio y de hospitales, universidades y equipos deportivos que llevaban nombres de santos.
Trump dedicó una atención especial a cuatro santos católicos que vivieron en Norteamérica: San Junípero Serra, franciscano español que llevó la fe a los indígenas a través de las misiones de California; Santa Isabel Ana Seton, pionera de la educación católica en Estados Unidos; Santa Catalina Drexel, que dedicó su fortuna y su vida a la educación y al servicio de los pobres; y Santa Francisca Javiera Cabrini, fundadora de escuelas, orfanatos y hospitales.
Referencia explícita a Cristo y a la vida eterna
Trump afirmó además que «una gran civilización necesita algo más que éxito material» y que la celebración de Todos los Santos proclama una verdad situada «en el corazón de la fe cristiana»: que «la muerte no tiene la última palabra». El presidente recordó que los cristianos creemos que, mediante la muerte y la resurrección de Jesucristo, la muerte ha sido vencida y se ha abierto la vida eterna a quienes creen en Él. Los santos son, según sus palabras, testigos de esa promesa.
Muestra de que EE. UU. ya no es un país protestante
El mensaje de Todos los Santos de Donald Trump se une a una serie de mensajes de contenido cristiano, y en buena parte católico, pronunciados por el presidente con ocasión de las festividades como San José, Navidad e incluso la Inmaculada Concepción, patrona de los Estados Unidos.
Esto habría sido impensable hace solo unas décadas y refleja no solo la iniciativa personal de Trump, sino también la realidad de que, en la actualidad, aproximadamente el 20 % de los habitantes son católicos. Es decir, uno de cada cinco norteamericanos, una proporción enorme y determinante para el país.
Curiosamente, el mensaje de Todos los Santos se pronunció un día después de otro comunicado presidencial, dedicado al Día de la Reforma, que celebra el protestantismo y a los reformadores que se separaron de la Iglesia. Esto indica por un lado que Trump se alinea con la libertad religiosa (y frente al anticristianismo de la izquierda), pero por otro también manifiesta de alguna forma el fin de la hegemonía protestante en la política y la cultura norteamericanas. Tanto el protestantismo como el catolicismo forman parte del país. Aunque los protestantes aún sean el 40 % de la población, el hecho de que haya también unos cincuenta millones de católicos supone que los Estados Unidos ya no pueden considerarse un país esencialmente protestante, como en otro tiempo.








