(InfoCatólica) La Santa Sede sostuvo que los peregrinos de la misa tradicional no habían pedido rezar en San Pedro, pero las cartas publicadas esta semana muestran que sí lo pidieron, con fecha, hora y lugar. Ante esos documentos, el director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, ha respondido a The Pillar que no tiene conocimiento de esa correspondencia.
El 26 de octubre, Bruni explicó a ese mismo medio que la negativa de la Secretaría de Estado a la peregrinación Ad Petri Sedem se refería «exclusivamente a la procesión, porque ordinariamente no está permitida, ni siquiera a las diócesis que vienen en peregrinación». Añadió que, si los organizadores querían realizar una actividad alternativa, «como la adoración eucarística o la oración, deberían haber hecho una petición específica para ello».
Dos días después, el blog italiano Messa in Latino publicó tres cartas cruzadas entre los organizadores y la Secretaría de Estado, adelantadas en parte por la periodista Diane Montagna en su boletín. Una de ellas, fechada el 8 de septiembre y firmada por el capellán de la peregrinación, el abbé Claude Barthe, pregunta expresamente: «¿Podríamos, no obstante, el próximo 24 de octubre, entrar en la basílica en procesión, rezar por el Papa en la Confesión y adorar el Santísimo Sacramento en el altar de la Cátedra? La sacristía de la basílica nos informa de que esto sería posible a las 13.00, si usted nos concede el permiso».
Preguntado por The Pillar el 29 de octubre, Bruni mantuvo que la respuesta vaticana «se refería únicamente a la entrada en la basílica en procesión; sobre otras cuestiones, no tengo conocimiento de ninguna correspondencia relevante».
Diez meses de peticiones
La peregrinación Ad Petri Sedem, también conocida como peregrinación Summorum Pontificum, se celebra en Roma desde 2012, el último fin de semana de octubre, coincidiendo con la fiesta de Cristo Rey del calendario tradicional. La organiza el Coetus Internationalis Summorum Pontificum, coalición de asociaciones de todo el mundo que preside Christian Marquant. Su acto central es la procesión del sábado hasta San Pedro. Desde la promulgación de Traditionis custodes en 2021, la misa en la basílica solo se ha autorizado algunos años. En 2023 y 2024 los peregrinos entraron para la adoración o el rezo del oficio, y en 2025 celebró la misa el Cardenal Raymond Burke.
Según la Federación Internacional Una Voce, miembro del Coetus, el Obispo Athanasius Schneider entregó la petición de misa al Papa León XIV en una audiencia privada el 18 de diciembre de 2025. Marquant asegura que enviaron cuatro cartas sin obtener respuesta, y que el entonces arcipreste de San Pedro, el Cardenal Mauro Gambetti, les remitió a la Secretaría de Estado. «Nos dijo que no era decisión suya y que teníamos que hablar con la Secretaría de Estado, lo cual nos resultó muy extraño; nunca había ocurrido», relató a The Pillar. León XIV trasladó este mes a Gambetti a la archidiócesis de Chieti-Vasto.
El 12 de junio, Barthe escribió directamente al Papa para pedirle que renovara «paternalmente» la autorización del año anterior. La respuesta llegó el 7 de agosto, firmada por el arzobispo Paolo Rudelli, Sustituto para los Asuntos Generales de la Secretaría de Estado: «Lamentamos comunicarle que, para este año, no podemos atender su petición». No se daba ningún motivo.
Tras la carta de Barthe del 8 de septiembre, Rudelli respondió el 30 de septiembre que «no es posible responder favorablemente a su petición», de nuevo sin explicación. La carta se envió por correo postal a la nunciatura de París y llegó a Barthe el 12 de octubre, según el P. João Silveira, citado por The Catholic Herald. Los organizadores no lo hicieron público porque, según Silveira, todavía intentaban obtener el permiso, dada «la importancia de ese gesto». Marquant lo anunció a los peregrinos el viernes 23. The Pillar recogió el 26 de octubre que los organizadores sabían «desde hacía semanas» que la procesión no entraría en San Pedro.
Lo que ocurrió el 24 de octubre
El sábado, la procesión recorrió la Via della Conciliazione escoltada por la policía italiana y se detuvo en el obelisco de la plaza de San Pedro, donde termina la jurisdicción italiana. Las imágenes de los peregrinos ante una supuesta pared se difundieron en redes como prueba de que el Vaticano les había cerrado el paso. Todas las fuentes coinciden en que se trataba del vallado que rodea el obelisco por las obras del belén. Según El Wanderer, quienes quisieron entrar en la basílica a título individual pudieron hacerlo sin dificultad, y lo que se impidió fue la entrada como grupo.
La misa se celebró a las 15.00 en la basílica de Santa María la Mayor. No fue una alternativa ofrecida por el Vaticano, sino una gestión de los propios organizadores ante el arcipreste, el Cardenal Rolandas Makrickas. La Federación Una Voce habló de un «privilegio», ya que normalmente no se admiten grupos de peregrinos en sábado, y agradeció el trato del cardenal y del personal de la basílica. Fue una misa rezada, aunque la web de la peregrinación anunciaba una pontifical. Marquant atribuye el error a que se reutilizó el programa del año anterior, y asegura que la organización conocía desde el principio las limitaciones de horario. Las cifras de asistencia varían según la fuente.
En su homilía, Schneider afirmó que los fieles vinculados a la liturgia tradicional se sienten «católicos de segunda».
Las razones, en disputa
La Secretaría de Estado no ha explicado su decisión. Algunos observadores apuntaron a la coincidencia con actos del jubileo de San Francisco de Asís en la basílica ese mismo sábado. The Catholic Herald objeta que la petición se hizo en diciembre y que esos actos se anunciaron a finales de septiembre. Según los organizadores, la sacristía de San Pedro había considerado posible acoger a los peregrinos a las 13.00.
Marquant ofrece otra pista: «Lo único que se nos dijo en diciembre es que la misa de 2025 había sido "instrumentalizada". Pero ¿instrumentalizada por quién? Nunca se nos explicó qué significaba». El presidente del Coetus cree que la cobertura internacional de aquella misa incomodó a «los defensores más ardientes de Traditionis custodes». Afirma además haber pedido entre catorce y quince veces una reunión con el Cardenal Arthur Roche, prefecto del Dicasterio para el Culto Divino, sin conseguirla.
Las fuentes discrepan sobre el papel del Papa. The Catholic Herald sostiene que León XIV no parece haber intervenido directamente y que la Secretaría de Estado es la responsable de las negativas. En cambio, Joseph Shaw, presidente de Una Voce Internacional, escribe en OnePeterFive que, según fuentes fiables, al Papa le disgustó la cobertura de 2025, y que es razonable deducir que de ahí procede la negativa de este año.
Lecturas desde el mundo tradicional
Shaw considera la peregrinación de este año un éxito, «casi milagroso», en un contexto de mensajes contradictorios. Por un lado, el Papa ha saludado a los peregrinos de Chartres y ha atendido peticiones de los obispos ingleses. Por otro, Roche ha intervenido varias veces en sentido contrario. Shaw critica tanto a los partidarios de la Fraternidad San Pío X como a los católicos progresistas que querrían ver a la Santa Sede en guerra con la misa tradicional. Sobre el eco en redes, resume: «Los matices no generan clics; el éxtasis y la rabia, sí».
En La Nuova Bussola Quotidiana, Stefano Chiappalone advierte que lo ocurrido puede «llevar agua al molino de quienes consideran preferible permanecer en una situación de irregularidad canónica, tal como ocurre con la Fraternidad San Pío X». También contrasta la negativa con la variedad de grupos que entraron en la basílica durante el año jubilar y con una actuación reciente del cantante Gianni Morandi en el altar de la Cátedra, a la luz del canon 1210.
Los organizadores mantienen la peregrinación de 2027. Preguntado por lo que querría decir a León XIV, Marquant respondió: «Queremos decirle al Papa que amamos a la Iglesia, amamos al Santo Padre, somos sus hijos, y solo queremos hablar con él un rato para explicarnos. Y si no es posible, que nos digan qué cardenal, qué prefecto puede recibirnos, y hablaremos con él».








