(InfoCatólica) La Santa Sede y Pekín han contado este jueves la misma ordenación episcopal de dos maneras distintas. Para Roma, Ignacio Ding Zuyao es el nuevo obispo de Haimen porque lo ha nombrado el Papa León XIV. Para las autoridades chinas, porque lo ha elegido y aprobado el organismo episcopal oficial del país, en un relato en el que el Papa no aparece.
La ceremonia se celebró en la iglesia de Qingnian Donglu, en Nantong, en la provincia de Jiangsu, la parroquia que Ding dirigía desde febrero de 2023. La presidió Mons. José Shen Bin, obispo de Shanghái, presidente de la Conferencia Episcopal china, que la Santa Sede no reconoce, y vicepresidente de la Asociación Patriótica Católica China. Le acompañaron como consagrantes Mons. Juan Wang Renlei, obispo de Xuzhou y vicepresidente de la Conferencia Episcopal oficial; Mons. José Xu Honggen, obispo de Suzhou; Mons. Francisco Lu Xinping, obispo de Nankín, y Mons. Ignacio Wu Jianlin, auxiliar de Shanghái. Asistieron unas 400 personas, entre sacerdotes, religiosas y fieles.
Durante el rito, el secretario general de la Conferencia Episcopal, P. Yang Yu, leyó el documento de aprobación emitido por ese organismo, en lugar de la bula pontificia que se lee en el resto de diócesis del mundo.
Dos relatos de una misma ordenación
La Oficina de Prensa de la Santa Sede comunicó que León XIV había nombrado a Ding obispo de Haimen el 24 de agosto, «habiendo aprobado su candidatura en el marco del Acuerdo Provisional entre la Santa Sede y la República Popular China». La Agencia Fides subraya que son ya diecinueve los obispos chinos ordenados en el marco del acuerdo «en plena comunión con el Obispo de Roma», y que el proceso que ha llevado a esta ordenación se ha desarrollado entero bajo el actual pontificado.
El comunicado de la diócesis de Haimen, difundido por el portal "católico chino" Xinde, sigue el esquema de ocasiones anteriores. Sitúa la elección de Ding como obispo candidato el 14 de mayo y no menciona ni al Papa, ni el nombramiento pontificio, ni el acuerdo con la Santa Sede.
Cada relato calla también lo que no le conviene. La nota de Fides presenta a Shen Bin como obispo de Shanghái y emérito de Haimen, sin aludir a sus cargos en los organismos oficiales ni a la lectura del documento chino de aprobación. A cambio, la agencia vaticana destaca como signo positivo que la presencia de obispos chinos en actos de la Santa Sede se está convirtiendo en costumbre, y cita la participación de Mons. Mateo Zhen Xuebin, coadjutor de Pekín, y de Mons. José Huang Bingzhang, obispo de Shantou, en el encuentro convocado por León XIV en el décimo aniversario de Amoris laetitia.
Haimen, una sede vacante por decisión de Pekín
La diócesis llevaba más de tres años sin obispo por una decisión que la Santa Sede no tomó. Shen Bin la gobernó desde 2010 hasta el 4 de abril de 2023, cuando las autoridades chinas lo trasladaron de forma unilateral a Shanghái, con el Vaticano solo informado.
El traslado, según recuerda The Catholic Herald, desplazó además al obispo que Roma había aprobado para esa sede, Mons. Tadeo Ma Daqin, nombrado auxiliar en 2012. Tras su consagración, Ma Daqin se desmarcó de la Asociación Patriótica y proclamó su fidelidad a Roma, y desde entonces permanece confinado en el seminario de Sheshan. Tres meses después del traslado, la Santa Sede lo aprobó de forma retroactiva, una decisión que, según el semanario británico, los expertos advirtieron que solo envalentonaría a Pekín.
Los protagonistas de aquella maniobra han presidido hoy la ordenación del sucesor de Shen Bin. Entre los consagrantes figuraba Wu Jianlin, auxiliar de Shanghái, elegido candidato en abril de 2025, durante la sede vacante que siguió a la muerte de Francisco, y ordenado por el propio Shen Bin en octubre de ese año.
Un procedimiento en el que decide quien propone
El texto del acuerdo, firmado en 2018 y renovado en 2020, 2022 y, por cuatro años, en octubre de 2024, sigue siendo secreto. Según AsiaNews, en la práctica el Papa solo puede aprobar o rechazar el nombre que se le propone, aunque Roma conserva aparentemente un derecho de veto, es Pekín quien lleva la iniciativa.
AsiaNews identifica una consecuencia de ese procedimiento en la edad de los candidatos. Ding nació en agosto de 1986 y, a los 40 años, es según la agencia el obispo más joven de la Iglesia. Le precede en el récord otro prelado chino, Mons. José Chang Yanfeng, consagrado en Chifeng en julio a los 42 años. Cuatro de los cinco obispos nombrados en China en 2026 nacieron después de 1980, frente a una veintena de los más de 5.400 obispos de todo el mundo, en su mayoría auxiliares. Para la agencia, los organismos oficiales presentan de forma deliberada candidatos muy jóvenes, que gobernarán durante décadas diócesis con cada vez menos seminaristas y un clero que envejece. Haimen cuenta hoy, según Fides, con unos 30.000 fieles, una veintena de sacerdotes y quince parroquias.
El nuevo obispo procede de las propias estructuras oficiales. El comunicado diocesano lo presenta como vicesecretario general de la Comisión de Asuntos Eclesiásticos católica de la provincia de Jiangsu, cargo que ocupa en la actualidad.
La Iglesia clandestina toma sus propias medidas
Se vincula el acuerdo a un aumento documentado de la persecución y de las restricciones a la práctica religiosa. La Comisión Ejecutiva del Congreso sobre China de Estados Unidos describió en su informe de 2020 una persecución «de una intensidad no vista desde la Revolución Cultural».
El semanario informa además de que la Iglesia clandestina ha comenzado a consagrar obispos en secreto, al menos diez solo en la provincia de Fujian desde 2018, muchos de ellos en el último año. El objetivo, según sus fuentes, es «asegurar la supervivencia de la Iglesia en China» ante el temor de que «la integridad de la fe católica se resienta» por la influencia creciente de los funcionarios comunistas. El medio no identifica a esas fuentes ni precisa si las consagraciones cuentan con mandato pontificio.
Cien años después de Zhu Kaimin
La ordenación llega a menos de dos semanas del centenario de la consagración del primer obispo de Haimen, el jesuita Mons. Simón Zhu Kaimin (1868-1960). Fue uno de los seis primeros obispos chinos consagrados por Pío XI en la basílica de San Pedro, el 28 de octubre de 1926, el mismo año en que el Papa erigió el vicariato apostólico de Haimen.
Zhu Kaimin gobernó durante más de treinta años en medio de las turbulencias de la China de Mao. Acusado de reaccionario por los comunistas, murió prácticamente confinado en 1960. En 2012, Shen Bin inauguró una estatua en su honor, presentada como expresión de una Iglesia con rostro chino. Un siglo después de que un Papa consagrara en Roma a aquellos primeros obispos, su sucesor en Haimen ha recibido la ordenación con un documento de la Conferencia Episcopal china en lugar de la bula pontificia.







