(InfoCatólica) Cien años después del estallido de la resistencia católica que desembocó en la Cristiada, el episcopado mexicano quiere que el país vuelva a mirar ese periodo de frente. «Nos parece muy importante conocer bien esta historia, una historia que ha sido borrada de los libros de historia de México», afirmó Mons. Héctor Mario Pérez Villarreal, secretario general de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), al presentar el coloquio A cien años del inicio de la resistencia cristera, que se celebra del miércoles 14 al viernes 16 de octubre.
En una rueda de prensa el 11 de octubre, el prelado, que es también Obispo auxiliar de la Arquidiócesis Primada de México, precisó el sentido de la conmemoración. «Más que celebrar lo trágico de este evento, la violencia o la guerra, conmemoramos el testimonio de fe de muchísimos mexicanos», señaló.
Van cayendo tabués, especialmente en el propio país, con un reconocimiento importante pero quizá incompleto: «una historia que ha sido borrada de los libros de historia de México», sin el debido examen de conciencia sobre el papel de la jerarquía del país en ese borrado.
Sí que es de reseñar más allá de la efeméride, el secretario general de la CEM formula sin rodeos que la libertad religiosa es un derecho anterior al poder político, que el Estado no concede y solo puede garantizar, y que una ley que la conculca viola un derecho fundamental. Es la enseñanza clásica de la Iglesia sobre el derecho natural, y hoy rara vez se escucha con esa claridad en boca de un obispo.
Al mismo tiempo, su empeño en la corrección política y de cualquier lectura de «héroes y villanos» abre una pregunta que el coloquio no podrá eludir, la de cómo honrar a quienes defendieron su fe hasta dar la vida sin diluir su testimonio en una memoria descafeinada.
Una ley contra la libertad religiosa
Para Mons. Pérez Villarreal, el protagonismo de aquella resistencia correspondió sobre todo a los fieles. «Los mexicanos, principalmente los laicos, tomaron una postura de defensa, de autodefensa de su fe, de autodefensa de su capacidad y libertad para expresar lo que creían», destacó.
Los católicos mexicanos de la primera mitad del siglo XX, recordó, se enfrentaron a «una situación en que la ley claramente estaba violando uno de los derechos fundamentales, que es el derecho a la libertad de fe, de expresión religiosa».
Las tensiones entre la Iglesia y el Estado mexicano se arrastraban desde la segunda mitad del siglo XIX, y el levantamiento armado estalló en 1926, cuando católicos de distintas partes del país se alzaron contra las autoridades civiles. El conflicto se produjo en el marco de la llamada Ley Calles, que entró en vigor el 31 de julio de ese año y restringía severamente el culto público y la vida religiosa de los católicos.
«No fue un ataque contra el clero, fue un ataque contra la libertad religiosa de todo un pueblo», sostuvo el secretario general de la CEM, que subrayó que este derecho fundamental «no tiene por qué ser otorgado por el Estado». «Los derechos universales no los otorga el Estado, los garantiza», afirmó.
Verdad histórica sin reivindicar la violencia
El obispo insistió en que el encuentro, en el que participarán expertos mexicanos y extranjeros, no pretende exaltar el enfrentamiento armado. «No tratamos de reivindicar algún tipo de violencia, más bien queremos ahondar en la verdad», explicó. A su juicio, iniciativas como esta «nos ayudan a ver la realidad con objetividad, no con ideologías», para así «poder vivir en un México más libre».
El coloquio está organizado por la CEM junto con la Universidad Pontificia de México (UPM) y la Sociedad Mexicana de Historia Eclesiástica, y reparte sus conferencias entre la Plaza Mariana de la Basílica de Guadalupe, al norte de Ciudad de México, y el auditorio de la UPM, al sur de la capital.
Una resistencia que empezó siendo pacífica
Por su parte, el sacerdote Juan Carlos Casas García, director del Departamento de Historia Eclesiástica de la UPM y del área de Historia y Arte de la CEM, recordó que la resistencia católica «fue más allá de un levantamiento armado». En primer lugar, explicó, hubo «una resistencia pacífica de los católicos que se vieron vulnerados ante una legislación abiertamente vejatoria del derecho de la libertad religiosa y de la actividad de la Iglesia Católica en nuestro país».
El objetivo del encuentro, según el historiador, es «completar y ampliar el conocimiento que se tiene de esta página» de la historia mexicana, marcada por «claroscuros, con luces y sombras». Lejos de adoptar «una perspectiva maniquea, haciendo juicios morales, clasificando a los protagonistas en buenos y malos, en héroes y villanos», el coloquio quiere acercarse a aquellos años con «objetividad y lucidez crítica».
«Aunque reconociendo que se trata de un periodo doloroso de nuestra historia, se trata también de un episodio histórico lleno de testimonios de fe y fidelidad que no podemos olvidar», concluyó el sacerdote.
Las sesiones pueden seguirse de forma presencial y a través de las redes sociales de la Conferencia del Episcopado Mexicano y de la Universidad Pontificia de México.







