(InfoCatólica) La Fraternidad Sacerdotal San Pío X no ha dejado caer su recurso. Tres meses después de que el Vaticano declarase excomulgados a seis obispos implicados en las consagraciones episcopales de Écône, la Casa General de la Fraternidad comunicó el 13 de octubre desde Menzingen que ha proseguido «las vías de recurso previstas por el derecho canónico, respetando los plazos y procedimientos establecidos por el derecho».
El comunicado se refiere a los textos vaticanos del 2 de julio, un decreto y una nota explicativa del Dicasterio para la Doctrina de la Fe que declararon a los seis obispos incursos en excomunión latae sententiae, es decir, en una pena que se contrae automáticamente en virtud del derecho canónico, por un acto cismático.
La nota de Menzingen remite expresamente al comunicado del 13 de julio, en el que la Fraternidad anunció la presentación de una solicitud previa ante el Dicasterio. Desde entonces, según el texto, los obispos han seguido adelante con el procedimiento con un propósito declarado. «Mediante estas gestiones, los obispos de la Fraternidad pretenden ejercer el derecho que les reconoce la Iglesia, solicitando que se examinen las objeciones jurídicas y doctrinales que han formulado contra los textos del 2 de julio», afirma el comunicado.
Un comunicado sin detalles procesales
El texto no precisa qué trámites concretos se han realizado desde julio, ni si el Dicasterio ha respondido a la solicitud inicial, ni qué autoridad examina ahora la cuestión. La Fraternidad anuncia además que no hará más declaraciones públicas mientras el procedimiento siga abierto. «A la espera de la respuesta que las autoridades competentes den a estas gestiones, la Fraternidad tiene intención de observar la discreción exigida por la naturaleza de estos procedimientos», señala.
La nota concluye con una invitación a sacerdotes y fieles a «permanecer unidos en la oración por el Santo Padre y por toda la Iglesia, cuya ley suprema es la salvación de las almas».
Los hechos que originaron el contencioso se remontan al 1 de julio, cuando la Fraternidad consagró a cuatro obispos en Écône sin mandato pontificio, pese a las advertencias del Papa León XIV, formuladas de palabra a las puertas de Castel Gandolfo y por escrito la víspera. La respuesta de Roma llegó al día siguiente. Además de declarar la excomunión de los seis obispos, el Dicasterio advirtió de que quienes se adhieran formalmente al cisma incurrirán en la misma pena y abordó la situación del clero de la Fraternidad y de su actividad sacramental.
Del recurso previo al recurso jerárquico
El 11 de julio, la Fraternidad presentó ante el Dicasterio un recurso previo, acogiéndose al procedimiento de los cánones 1734 y siguientes del Código de Derecho Canónico de 1983. Ese primer paso pide a la autoridad que dictó el acto administrativo que lo revoque o lo modifique. Si la cuestión no se resuelve en esa fase, cabe interponer un recurso jerárquico ante la autoridad superior competente, conforme a los cánones 1737 y siguientes.
El comunicado de octubre no califica expresamente la nueva gestión como recurso jerárquico, de modo que con el texto en la mano no puede determinarse en qué fase procesal exacta se encuentra el caso ni si la autoridad competente ha entrado a examinar el fondo de las objeciones.
Queda también abierta la cuestión de los efectos. El canon 1353 establece que la apelación o el recurso contra un decreto que impone o declara una pena tiene efecto suspensivo. Su aplicación a una excomunión latae sententiae, en la que la pena se contrae de forma automática y el decreto se limita a declarar que ya se ha incurrido en ella, plantea dudas sobre el alcance práctico de esa suspensión. La Fraternidad no se ha pronunciado sobre este punto.
Según ha trascendido de fuentes del propio Dicasterio, los recursos no se presentaron de forma colectiva en nombre de la Fraternidad, sino individualmente por cada uno de los obispos declarados excomulgados. Cada impugnación afectaría así a la situación personal de cada prelado, aunque todas nazcan de la misma controversia. El comunicado de Menzingen no aclara este extremo y habla solo de las gestiones realizadas por «los obispos de la Fraternidad».
Silencio en Roma
Entre los corresponsales en el Vaticano se daba por hecho que el mutismo de ambas partes indicaba que la Santa Sede no tenía intención de pronunciarse públicamente sobre el recurso, y que el Dicasterio, al no responder, dejaría que la solicitud inicial se tuviera por rechazada por la vía del procedimiento canónico. El comunicado de octubre no permite confirmar ni descartar esa lectura, pues no consta si el Dicasterio ha respondido formalmente ni en qué sentido seg
El siguiente paso corresponde a las autoridades eclesiásticas competentes, que deberán tramitar el recurso conforme al procedimiento establecido, sin descartar una intervención directa del Papa. No hay calendario para una decisión ni se conocen los argumentos jurídicos y doctrinales remitidos a Roma, pero la Fraternidad deja claro que no da por cerrado el contencioso abierto por los decretos del 2 de julio.







