Cuatro estudiantes impulsan la primera consagración de Notre Dame al Sagrado Corazón en 184 años
Consagración de la Universidad de Notre Dame | © NCRegister

Una universidad nacida «del corazón de la Iglesia» se entrega al Corazón de Cristo

Cuatro estudiantes impulsan la primera consagración de Notre Dame al Sagrado Corazón en 184 años

La basílica lleva su nombre y sus fundadores lo tenían por patrono, pero Notre Dame nunca se había consagrado al Sagrado Corazón. Cuatro alumnos lo pidieron y cientos de estudiantes se arrodillaron ante el Santísimo para hacerlo.

(NCRegister/InfoCatólica) La basílica lleva su nombre, la congregación que la fundó está bajo su patrocinio desde 1841 y un antiguo zapatero del campus es candidato a los altares, en parte, por los milagros atribuidos a su intercesión ante él. Sin embargo, en 184 años de historia la Universidad de Notre Dame nunca se había consagrado al Sagrado Corazón de Jesús. Lo hizo el pasado 25 de septiembre, de rodillas ante el Santísimo Sacramento, en el centro de su campus de South Bend (Indiana).

«La devoción al Sagrado Corazón está en el ADN de esta universidad», afirmó en su homilía el Obispo Kevin Rhoades, de la diócesis de Fort Wayne-South Bend, que presidió la misa y dirigió después la oración de consagración junto al presidente de la universidad, el sacerdote de la Congregación de Santa Cruz Bob Dowd, y cientos de estudiantes.

«Así pues, Sacratísimo Corazón de Jesús, en este día te consagramos la Universidad de Notre Dame y confiamos cada acción que emprenda a tu mirada atenta y tierna», rezaron los presentes ante el Santísimo, en la explanada conocida como God Quad, con una imagen del Sagrado Corazón a espaldas del altar.

Una iniciativa de cuatro alumnos

La consagración tuvo lugar frente al emblemático edificio principal de la universidad, coronado por su cúpula dorada, tras una misa en la Basílica del Sagrado Corazón y una procesión eucarística que atravesó el concurrido South Quad. Al comienzo de la celebración, el Obispo Rhoades la calificó de «ocasión histórica».

La idea no partió de la institución sino de los alumnos. Según explicó el prelado, cuatro estudiantes de grado, inspirados por la consagración de Estados Unidos al Sagrado Corazón que realizaron los obispos del país en 2025, se dirigieron a los sacerdotes de Santa Cruz de Notre Dame para pedir que la universidad hiciera lo mismo.

La basílica se llenó hasta el punto de que hubo que colocar sillas en la Capilla de Nuestra Señora, detrás del altar. Al terminar la misa, el Santísimo fue llevado en procesión por el campus bajo palio, sostenido por miembros del consejo universitario de los Caballeros de Colón, mientras el coro litúrgico entonaba himnos como Love Divine, All Loves Excelling y Crown Him With Many Crowns.

«A menudo el sábado es para el fútbol americano, pero hoy nos hemos movilizado para consagrar la universidad al Sagrado Corazón», comentó Noah Lim, estudiante de último curso de Teología y estudios preparatorios. «¿Qué mejor motivo de alegría?».

Una devoción inscrita en la historia

En su homilía, el Obispo Rhoades repasó los hitos de esa devoción. El Beato Basilio Moreau puso a los sacerdotes de Santa Cruz bajo el patrocinio especial del Sagrado Corazón en 1841, un año antes de enviar al padre Edward Sorin y a los hermanos de la congregación a fundar una escuela en Indiana. Sorin dedicó al Sagrado Corazón la primera iglesia que levantó allí, en 1844, y la actual basílica recibió la misma advocación en 1888 de manos del Obispo Joseph Dwenger, segundo obispo de Fort Wayne.

El prelado recordó que en el corazón humano late un deseo de felicidad que solo sacia un amor sin fin, y citó a San Agustín: «Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti». Para salir de nuestras limitaciones y pecados, explicó, «necesitamos un corazón que esté a nuestro nivel», y por eso Dios envió a su Hijo a amarnos con corazón humano. Del costado traspasado de Cristo brotaron el agua y la sangre, símbolos del bautismo y la Eucaristía, «los dos sacramentos de los que nace la Iglesia».

De ahí extrajo la clave de la jornada. «Así como la Iglesia nació del Sagrado Corazón de Jesús, la Universidad de Notre Dame nació "del corazón de la Iglesia"», dijo, en referencia a la constitución apostólica Ex corde Ecclesiae de San Juan Pablo II sobre las universidades católicas.

Babel y la inteligencia artificial

El Obispo advirtió contra los sistemas que pretenden construir el mundo sobre la riqueza, el poder o el placer, y contra la tecnología puesta al servicio de «otra torre de Babel». Citó la encíclica Magnifica Humanitas del Papa León XIV, según la cual «Babel revela los límites de todo esfuerzo que, por grandioso que sea, nace de la autoafirmación, sacrifica la dignidad humana en aras de la eficiencia y aspira a alcanzar el cielo sin la bendición de Dios» (n. 7). Frente a ese «síndrome de Babel» (n. 10), el Pontífice propone trabajar por el bien común con «Dios en primer plano de nuestras acciones y la persona humana en el centro de nuestras decisiones» (n. 16).

Rhoades recogió también la advertencia de la encíclica sobre la inteligencia artificial, cuyo poder, escribe León XIV, «sigue enteramente ligado al procesamiento de datos», pues estos sistemas «no tienen experiencias, no poseen un cuerpo, no sienten alegría ni dolor, no maduran a través de las relaciones y no saben desde dentro lo que significan el amor, el trabajo, la amistad o la responsabilidad» (n. 99). «En otras palabras», concluyó el prelado, «la inteligencia artificial nunca tendrá un corazón».

Frente a ese paradigma tecnocrático, señaló, la Iglesia y Notre Dame tienen otro proyecto de construcción, el de «una cultura de la vida y una civilización del amor».

El saber, orientado al bien

Dirigiéndose a los estudiantes, el Obispo recordó la máxima del Beato Moreau de que «la mente no se cultivará a costa del corazón», y subrayó que en Notre Dame «el conocimiento necesita estar ligado y orientado a la bondad».

El mensaje caló entre los asistentes. «Ser profesora es mi oportunidad de volcar mi conocimiento y mi amor en los estudiantes, de animarlos a ser excelentes en su profesión y de ser para ellos un ejemplo de cómo amar también a Dios», afirmó Margaret McGuinness, profesora de Ingeniería Aeroespacial. Álvaro Medina, estudiante de posgrado en Bioquímica, habló de la tentación, en su campo, de «construir nuestras "torres de Babel"» de innovación tecnológica en lugar de buscar el verdadero bien de la humanidad.

Para Lim, en un campus de élite donde es fácil cifrar la propia valía en los logros, «el Sagrado Corazón es todo lo contrario», porque «te dice que eres digno de amor tal como eres». El estudiante aseguró que la consagración le ha animado a transmitir ese amor en su labor como responsable de la residencia Dunne Hall.

Reparación, bendición y una fe que es hogar

El Obispo encomendó la consagración a la Virgen, para que ayude a todos a confiar en el amor de Cristo, a «reparar nuestros pecados contra su amor» y a vivir «con generosa coherencia» el compromiso contraído, con la intercesión del Siervo de Dios Columba O'Neill, a quien presentó como «apóstol del Sagrado Corazón» en Notre Dame.

Arrodillados ante el Santísimo, los fieles tomaron al Sagrado Corazón como «el primer objeto de nuestro amor y la medida con la que juzgamos todos nuestros actos», pidieron perdón «cuando no estemos a la altura» y rogaron: «Bendice cada santo empeño de esta universidad, y que todos sean para tu mayor gloria». Siguieron la bendición eucarística y las alabanzas de desagravio, y la jornada terminó en el edificio principal con galletas decoradas con el Sagrado Corazón.

A Medina la jornada le recordó a España, consagrada al Sagrado Corazón en 1919. «Es una experiencia que une mucho», dijo, «saber que, vayas donde vayas, la fe católica es tu hogar».

1 comentario

María del Pilar
¡¡Gloria a Dios!!
30/09/26 3:13 PM

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