Mons. Fisher pide retirar la financiación pública a los organizadores de las parodias sacrílegas de la Divine Playhouse

Sídney:

Mons. Fisher pide retirar la financiación pública a los organizadores de las parodias sacrílegas de la Divine Playhouse

Los organizadores de la Divine Playhouse, que en julio organizaron en una iglesia desacralizada una fiesta en la que actores disfrazados de cerdos repartían patatas fritas como falsa comunión.

(The Catholic Weekly/InfoCatólica) El arzobispo de Sídney, Mons. Anthony Fisher, O.P., ha pedido al Gobierno de Nueva Gales del Sur que retire la financiación pública a los organizadores de la Divine Playhouse, después de que este polémico proyecto artístico anunciara tres actos en el Museo de Arte Contemporáneo de Australia.

En una carta abierta dirigida al ministro de Cultura del estado, John Graham, el arzobispo sostiene que el programa UNHOLY / DIVINE se apropia de las creencias, los símbolos y los ritos católicos y los denigra. El material promocional de los actos, previstos para octubre, habla de «procesiones», «himnos», «adoración» y «confesiones».

Una falsa comunión con patatas fritas

La Divine Playhouse funcionaba antes en una antigua iglesia desacralizada de Kent Street, hasta que en julio se le rescindió el contrato de alquiler tras las protestas de grupos cristianos. En la antigua iglesia de San Juan Evangelista, también desacralizada, este colectivo LGBT celebró unas «noches impías» en las que actores disfrazados de cerdos repartían patatas fritas a modo de burla de la comunión, y en la fiesta de julio los asistentes iban vestidos de monjas y de monaguillos, con carteles que anunciaban «Confesión» y «Adoración». El proyecto recibió una subvención de unos 100.000 dólares de Create NSW, organismo del Gobierno del estado.

El Museo de Arte Contemporáneo presenta los actos como una celebración de «la diferencia, la disidencia y la expresión creativa».

Mons. Fisher afirmó que el traslado desde la antigua iglesia al museo no resuelve el problema del trato que reciben las creencias cristianas. «Básicamente están ridiculizando los sacramentos y las prácticas sagradas católicas», dijo en un mensaje en vídeo.

«Creo que con este comportamiento intentan provocar deliberadamente a los católicos y a otros cristianos», añadió. «Me parece extraordinario que este ataque contra la religión lo esté financiando el Gobierno, el gobierno del estado, mediante una subvención a las artes».

Libertad artística no es derecho a subvención

La carta reconoce la importancia de la libertad artística y aclara que no pretende impedir que los artistas expresen opiniones polémicas. Sin embargo, plantea si el dinero público debe sostener la «apropiación, sexualización, ridiculización o degradación deliberada» de las creencias y los ritos sagrados de cualquier comunidad religiosa.

«La libertad de expresión artística es importante, pero de ahí no se sigue que todo proyecto artístico deba ser sostenido económicamente con fondos públicos», señala la carta.

«El Gobierno no puede pedir de forma creíble tolerancia religiosa y cohesión social mientras financia en silencio la intolerancia y la división por motivos de creencia religiosa», prosigue el texto. «Para muchos miembros de la comunidad, por tanto, la cuestión no es simplemente la existencia de una producción artística polémica. Es el hecho de que se está usando dinero público para sostener una programación que se burla deliberadamente de los cristianos y los degrada».

Ante quienes alegan que el programa celebra la cultura homosexual y refleja el daño que las personas LGBT habrían sufrido en las iglesias, el arzobispo respondió que personas de distintas orientaciones sexuales que también son cristianas le han dicho que se sienten ofendidas por estas funciones.

«No todo en la vida tiene por qué ser nosotros contra ellos», dijo. «Sé que esto está pasando en toda nuestra cultura en este momento, pero deberíamos intentar tender puentes, ser amigos y trabajar juntos por la justicia y por el respeto a todos».

Firmar la carta y protestar en paz

Mons. Fisher aseguró que sigue siendo un firme defensor de la libertad de expresión y que acepta que proteger la libertad de la Iglesia para anunciar el Evangelio exige dejar a otros espacio para expresar opiniones contrarias. Pero pidió a los organizadores, al museo y a los organismos que financian el programa que ejerzan esa libertad con responsabilidad y que «bajen la temperatura».

El arzobispo animó a los católicos y a todos los que se preocupan por el respeto a la religión a firmar también la carta en la web de la archidiócesis, y pidió a quienes decidan protestar a las puertas de los actos que lo hagan de forma pacífica. «Por favor, hacedlo de una manera que sea amorosa, pero que exprese también vuestra ira perfectamente legítima porque se están burlando de vuestro Dios, de vuestra fe y de vuestra Iglesia».

La carta pide al ministro Graham que se comprometa a que el Gobierno no destine fondos a proyectos que ridiculicen las creencias religiosas. Y concluye: «Nuestra fe no es un atrezo, ni un chiste, ni una fuente de entretenimiento sexual».

6 comentarios

Generalife
Totalmente de acuerdo
27/09/26 11:41 AM
María del Pilar
De los musulmanes no se ríen de esta manera...se aprovechan de que los cristianos no somos igual.
¡¡Señor mío y Dios mío, ten misericordia de nosotros y del mundo entero!!
27/09/26 3:04 PM
Pedro de Madrid
Por lo que leo, en Australia, está permitido el insulto a los creyentes
27/09/26 5:16 PM
maru
Ante está tremenda burla, mi protesta no sería desde luego amorosa, sino más bien muy airada.
27/09/26 5:28 PM
anawim
Estos ateos que dicen que no creen en Dios, y pasan más tiempo blasfemando contra la Iglesia Católica que nosotros en Misa y el Rosario. Digo yo que si no creen en Dios ¿por qué no se olvidan un ratito de nosotros y se van a comer bellotas?
27/09/26 9:52 PM
Chus
Ese desprecio a lo santo es diabolico
27/09/26 10:01 PM

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