(InfoCatólica) La Conferencia Episcopal Ecuatoriana (CEE) ha solicitado a la Asamblea Nacional de Ecuador que archive el Proyecto de Ley Orgánica que Regula las Técnicas y Procedimientos de Reproducción Humana Asistida, al considerar que el texto, en los términos actualmente propuestos, compromete derechos fundamentales protegidos por la Constitución del país.
En un comunicado fechado el 6 de agosto de 2026 en Quito y firmado por el Consejo de Presidencia de la CEE, los obispos ecuatorianos advierten de que el proyecto presenta «graves afectaciones a la dignidad humana» y piden a los asambleístas que legislen «con la prudencia, la humildad y el sentido de servicio que ese mandato exige».
Falta de transparencia en el trámite legislativo
El comunicado expresa preocupación por las condiciones en que se ha desarrollado el proceso parlamentario. Según los obispos, el Informe para el Segundo Debate (de más de 170 páginas, presentado ante el Pleno el 29 de julio de 2026) «no fue puesto a disposición pública de manera oportuna y accesible, conforme lo exigen la ley y el sistema democrático», y la convocatoria al Pleno «se realizó sin tiempo suficiente para su examen». Ello, sostienen los prelados, «ha limitado el ejercicio del derecho a la participación ciudadana, tanto de la sociedad civil como de los propios legisladores».
Objeciones de fondo: vida, filiación y mercantilización
La CEE reconoce que el proyecto incorpora avances positivos, como la prohibición de la maternidad subrogada y la prioridad otorgada a la medicina reproductiva restaurativa, que «atiende y diagnostica el verdadero problema de las parejas con infertilidad». Sin embargo, el grueso del comunicado se centra en las objeciones de fondo.
En primer lugar, los obispos recuerdan que el artículo 45 de la Constitución ecuatoriana reconoce y garantiza la vida desde la concepción, derecho que se ve «afectado directamente por la fecundación in vitro». El proyecto pretende legitimar la inyección intracitoplasmática de espermatozoides y la crioconservación embrionaria, técnicas que, a juicio de la CEE, constituyen una variación de la fecundación in vitro e implican «una alteración de la comprensión constitucional de la concepción». El comunicado cita la instrucción Donum Vitae (1987), que recordó que «el ser humano debe ser respetado y tratado como persona desde el instante de su concepción».
En segundo lugar, el texto denuncia que el proyecto «subordina en la práctica los derechos del niño a la voluntad de los adultos» al proteger el anonimato del donante por encima del derecho del menor a conocer su origen y su procedencia familiar. Los obispos invocan los artículos 44 y 66 de la Constitución y advierten de que «la experiencia de otros países demuestra graves daños a la integridad psicológica y afectiva de los niños nacidos de donante anónimo».
El comunicado también alerta sobre riesgos de salud pública documentados (malformaciones congénitas, trastornos del espectro autista, parálisis cerebral) y sobre la «mercantilización del cuerpo y del material genético» que supondría permitir la donación de gametos con compensación económica sin límites claros al uso posterior de los embriones criopreservados. En este punto, la CEE remite a la instrucción Dignitas Personae (2008) y a la declaración Dignitas Infinita (2024), que califica de «totalmente opuesto a la dignidad humana» mantener embriones humanos con fines experimentales o comerciales.
«Una cuestión de civilización»
Los obispos subrayan que su posición «no es una convicción exclusivamente religiosa, sino una cuestión de civilización», e invocan la encíclica Evangelium Vitae (1995) de San Juan Pablo II para recordar que el valor de la vida humana puede ser reconocido «con la luz de la razón» por todo hombre, «creyente y no creyente». «No hablamos, pues, únicamente desde la fe que profesa más del 70 % de los ecuatorianos, sino desde la razón que compartimos con todos los hombres y mujeres que buscan el bien y la verdad», afirman.
Archivar o rehacer el texto
El comunicado concluye con un llamamiento formal: la CEE manifiesta «con toda seriedad» que «el proyecto no debe aprobarse en los términos actualmente propuestos» e insta a los asambleístas a archivarlo. Si se optara por continuar el trámite, los obispos piden que se suspenda la votación y se trabaje «en un nuevo texto que, recogiendo los avances ya alcanzados, corrija de manera integral las disposiciones aquí señaladas, mediante un proceso transparente y plenamente respetuoso de la Constitución».
El comunicado está firmado por el Cardenal Luis Cabrera, OFM, arzobispo de Guayaquil y presidente de la CEE; monseñor Alfredo Espinoza, SDB, arzobispo de Quito y vicepresidente; y monseñor David de la Torre, SS.CC, obispo auxiliar de Quito y secretario general de la conferencia.








