(InfoCatólica) Todo parece indicar que el partido Alternativa por Alemania (AfD) será el vencedor de las próximas elecciones regionales de septiembre en Sajonia-Anhalt. El logro resulta especialmente significativo si se tiene en cuenta que la totalidad del espectro político está en contra de este partido nacionalista de derechas y contrario a la inmigración masiva, que se fundó en 2013.
Precisamente por esta probable victoria de la AfD, el obispo de Magdeburgo, Mons. Gerhard Feige, que lleva mucho tiempo haciendo campaña contra Alternativa por Alemania, ha calificado la próxima consulta electoral de su región de «elecciones fatídicas».
En un podcast de los periódicos Mitteldeutsche Zeitung y Volksstimme, el prelado ha afirmado que, si bien antiguamente los sacerdotes solían aconsejar que se votara a la CDU (el partido de centroderecha clásico, parecido al PP español), en la actualidad «católico no significa necesariamente conservador, sino que también puede significar liberal, socialista, ecológico, local, universal y varias cosas combinadas».
A pesar de esa apertura teórica a cualquier ideología, Mons. Feige pone el límite en Alternativa por Alemania y señala que no ve puntos de contacto entre la cosmovisión de la AfD y la de la Iglesia Católica. A ese respecto, hace referencia a la declaración de la Conferencia Episcopal Alemana, según la cual «el nacionalismo populista y el cristianismo son incompatibles».
En su opinión, las posiciones de la AfD contradicen los principios centrales de la doctrina social católica y la imagen cristiana del hombre. Aparentemente, entre otras cosas, resulta inaceptable para el obispo que la AfD defienda la familia natural y tradicional, formada por un hombre y una mujer. Según el prelado, la Iglesia ha cambiado su postura al respecto y «estamos abiertos a cada persona y respetamos a cada persona a su manera, en su sexualidad y en su autodeterminación». Como prueba, menciona la bendición de parejas homosexuales.
Para el obispo de Magdeburgo, muchas votaciones anteriores habían sido importantes, pero ninguna tanto como las «elecciones fatídicas» que se avecinan. Por ello, su esperanza es que los ciudadanos sean conscientes de las oportunidades de una democracia liberal y asuman su responsabilidad al votar.








