(InfoCatólica) Un tribunal de Malta ha desestimado la demanda constitucional presentada por Andrea Prudente, una turista estadounidense que en 2022 solicitó un aborto en la isla tras sufrir una rotura prematura de membranas. La sentencia, dictada el pasado 1 de julio por la jueza Miriam Hayman, concluye que no existía riesgo inminente para la vida de la paciente y que recibió atención médica adecuada, lo que refuerza la posición de Malta como el único país de la Unión Europea donde el aborto es ilegal salvo peligro vital para la madre.
Un caso con repercusión internacional
A raíz de esta resolución, Jonathon Van Maren analiza en la revista First Things las implicaciones del fallo para el movimiento provida europeo. Van Maren recuerda que el caso Prudente acaparó la atención mediática internacional en 2022, cuando medios como The New York Times y la BBC presentaron la situación como una prueba de que la legislación maltesa ponía en peligro la vida de las mujeres.
Prudente había presentado un recurso constitucional en septiembre de 2022, alegando que las leyes provida de Malta vulneraban sus derechos fundamentales conforme al Convenio Europeo de Derechos Humanos. Solicitaba una indemnización y que el tribunal declarase inconstitucional la legislación sobre el aborto, además de denunciar discriminación y violación de su privacidad.
La sentencia desmonta la narrativa activista
La jueza Hayman, tras examinar testimonios médicos y escuchar a peritos, determinó que Prudente se había «convencido erróneamente de que moriría de septicemia si no conseguía un aborto» tras conversaciones con «médicos proabortistas». «Esta pobre madre», escribió la magistrada, «fue sometida a miedo y una fuerte presión emocional: o le extraían el bebé que llevaba dentro o moriría».
La sentencia critica con dureza la instrumentalización del caso. Según recoge Van Maren, la jueza afirmó que «esta mujer acabó siendo utilizada por los llamados proabortistas para impulsar los cambios legales más extremos que desean, sin tener en cuenta su estado emocional ni el del padre». Tras el fracaso de la vía judicial, señala el analista, los activistas han recurrido a la distribución ilegal de píldoras abortivas en el país.
La estrategia del «caso Savita»
Van Maren enmarca el fallo en un patrón que denomina la «estrategia Savita», en referencia a la muerte de Savita Halappanavar en Irlanda en 2012. Según señala, los activistas presentaron aquel caso como consecuencia de la prohibición del aborto, pese a que tres investigaciones independientes concluyeron que la causa fue una sepsis y no la denegación de la intervención. Aquella campaña logró que Irlanda eliminase la protección constitucional del no nacido.
El analista traza un paralelismo con Polonia, donde en 2021 falleció una mujer embarazada de treinta años llamada Izabella. Las protestas masivas atribuyeron su muerte a la legislación provida, pero la investigación determinó que se trató de mala praxis médica. Tres médicos fueron condenados.
Malta, ejemplo provida en Europa
Van Maren subraya que Malta registra una de las tasas de mortalidad materna más bajas del mundo (ninguna mujer falleció durante el parto o el posparto entre 2012 y 2023), lo que a su juicio demuestra que es posible proteger simultáneamente a la mujer y al no nacido. Destaca también la movilización ciudadana de diciembre de 2022, cuando más de 20.000 personas (un 4% de la población) se manifestaron en la capital contra una propuesta de enmienda que habría permitido el aborto cuando la «salud» de la madre estuviera en riesgo, un concepto que el movimiento provida consideraba lo suficientemente ambiguo como para abrir la puerta al aborto a demanda.







