(InfoCatólica) Austin, la capital del estado norteamericano de Texas, ha renovado su imagen para hacerla más moderna y secular.
Al igual que casi todas las ciudades norteamericanas, Austin es marcadamente progresista y tanto el alcalde como todos los concejales son demócratas, pero el estado de Texas en conjunto es uno de los más conservadores del país. Las autoridades de la capital no querían que la gente siguiera asociando Austin con la imagen conservadora típica de Texas y, para ello, han cambiado el emblema de la ciudad.
Uno de los aspectos que parecen haber causado la insatisfacción de la municipalidad es que el diseño original del sello y la bandera de Austin, que data de 1916, incluye símbolos religiosos inspirados en el blasón de la familia del fundador de la ciudad. Stephen F. Austin, conocido por los anglosajones como el “Padre de Texas”, tenía en su escudo una cruz, en recuerdo de uno de sus antepasados, que había sido cruzado. La cruz aparece rodeada de unas alas, que representan a San Agustín de Canterbury (Saint Austin, en inglés), el santo que evangelizó a los anglos y sajones de Inglaterra en el siglo VI.
Estos símbolos ya fueron impugnados en la década de los ochenta por una organización atea, apelando a la separación entre la religión y el Estado, pero los tribunales desestimaron su demanda cuatro años después. Siguiendo una estrategia empleada con éxito en otras iniciativas progresistas, lo que no se consigue por una vía siempre se puede alcanzar por otra y le tocó el turno a las autoridades municipales, que idearon una forma de ir relegando al olvido el antiguo escudo y su simbología religiosa. Con ese fin, el municipio gastó más de un millón de dólares en contratar a una gran empresa de publicidad que diseñase un nuevo logotipo para representar a la ciudad, en sustitución del antiguo escudo, que, según las autoridades locales, «no promueve los valores y la misión de Austin».
El nuevo logotipo con forma de A curvilínea, en vigor desde finales del año pasado, refleja «las colinas, los ríos y los puentes que unen a los habitantes», según Jessica King, la directora de comunicaciones de la ciudad. Los colores están inspirados en «los cielos color violeta de la ciudad y las verdes copas de los árboles que cubren sus parques y senderos».
Según King, se trata de una marca coherente más que de un simple logotipo y «refleja lo que es el gobierno local de Austin». Además, se eligió un diseño que «sugiere movimiento» para simbolizar «lo acogedora, flexible y resiliente que es nuestra comunidad». Según el alcalde, T.C. Broadnax, también es un eco de la “dinámica energía de los austinitas».
Tras la inauguración del logotipo, uno de los congresistas republicanos de Texas criticó que las autoridades de la ciudad gastaran «un millón de dólares para cambiar de imagen, eliminar una cruz y crear una especie de emblema de banda de música con aspecto woke». Si bien oficialmente el escudo y la bandera de la ciudad seguirán siendo los mismos, es previsible que el nuevo logotipo los vaya sustituyendo en la práctica, como ya lo ha hecho en la página web de la ciudad.
Curiosamente, la empresa de publicidad contratada para la campaña de imagen se llama Pentagram, uno de los nombres que se da a la estrella de cinco puntas frecuentemente asociada con el satanismo. La empresa ha diseñado campañas de imagen para la Fundación Gates, Juntos por Palestina o el Índice de Igualdad de Género del Reino Unido, entre otras muchas entidades, compañías privadas y organizaciones.








