(InfoCatólica) El primer Consistorio extraordinario del pontificado de León XIV arrancó ayer con la participación de cerca de 170 cardenales de todo el mundo, quienes por «amplia mayoría» eligieron dos temas centrales para sus reflexiones: «Sínodo y sinodalidad» y «Evangelización y carácter misionero de la Iglesia a la luz de Evangelii gaudium». La liturgia y la constitución apostólica Praedicate Evangelium sobre la Curia romana quedaron fuera de la selección por razones de tiempo.
La metodología sinodal marca los trabajos
Los trabajos se desarrollaron siguiendo el método sinodal del diálogo y la escucha, con los cardenales divididos en 20 grupos según la lengua y sentados alrededor de mesas circulares. Esta metodología, ya empleada en los dos últimos Sínodos sobre la sinodalidad, permitió intervenciones de unos tres minutos por participante.
«La sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio», declaró el Papa a los cardenales, subrayando que la misión de la Iglesia no se basa en el proselitismo, sino en la atracción que nace de la caridad de Cristo.
Desarrollo de la primera jornada
La sesión inaugural se celebró en el Aula del Sínodo, presidida por el cardenal Ángel Fernández Artime, pro-prefecto del Dicasterio para la Vida Consagrada. Tras el canto del Veni Creator y la lectura del capítulo 6 del Evangelio de Marcos, el cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, ofreció un breve saludo antes de la meditación del cardenal dominico Timothy Radcliffe.
Los trabajos en grupo se trasladaron posteriormente al Aula Pablo VI, donde los cardenales deliberaron sin la presencia del Pontífice, quien regresó únicamente para escuchar los informes finales. Por limitaciones de tiempo, solo los secretarios de los primeros nueve grupos pudieron exponer en tres minutos el trabajo realizado y los motivos de su elección.
La liturgia queda aplazada
Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, explicó en rueda de prensa que «un tema no excluye a otro» y que el Papa «ha recibido la señal de una urgencia o de la necesidad percibida de algunos temas». Añadió que «se encontrará la manera de abordarlos dentro de los otros» al ser preguntado sobre la exclusión de la liturgia.
Las palabras del Papa: «Siento la necesidad de poder contar con ustedes»
En su intervención final, León XIV reiteró que el camino es tan importante como la conclusión, subrayando la importancia de la «experiencia de colegialidad» para buscar juntos lo que el Espíritu Santo quiere para la Iglesia. «El tiempo es brevísimo», reconoció el Pontífice, quien añadió: «Siento la necesidad de poder contar con ustedes. Ustedes han llamado a este servidor a esta misión; es importante que discernamos juntos».
El Papa retomó pasajes de su homilía de la solemnidad de la Epifanía, planteando la pregunta: «¿Hay vida en nuestra Iglesia?». León XIV expresó su deseo de una «Iglesia misionera», una Iglesia «que mira más allá de sí misma», cuya razón de ser es anunciar el Evangelio.
La meditación del cardenal Radcliffe: tiempos de «tempestades terribles»
El cardenal Timothy Radcliffe centró su meditación en una pregunta fundamental: «Estamos reunidos en este Consistorio para ofrecer nuestra ayuda al Santo Padre en el ejercicio de su ministerio al servicio de la Iglesia universal. Pero, ¿de qué manera podemos hacerlo?». Su respuesta fue clara: la paz y el amor, parafraseando el Evangelio de Juan.
«Si la barca de Pedro estuviera llena de discípulos que discuten entre sí, no seríamos de ninguna utilidad para el Santo Padre. Si, en cambio, vivimos entre nosotros en la paz y en el amor, incluso cuando surgen divergencias, Dios estará verdaderamente presente, incluso cuando parece ausente», reflexionó el purpurado.
Un mundo marcado por las crisis
Radcliffe describió los tiempos actuales como de «tempestades terribles», caracterizados por «una violencia creciente, desde el crimen armado hasta la guerra», por la brecha entre ricos y pobres que «se amplía cada vez más», por el progresivo desmoronamiento del orden global nacido después de la última guerra mundial, y por una Inteligencia Artificial de efectos inciertos.
«Si no estamos ya inquietos, deberíamos estarlo», afirmó el cardenal, quien también se refirió a la Iglesia como «sacudida» por las «tempestades» de los «abusos sexuales y las divisiones ideológicas». Sin embargo, ofreció esperanza: «El Señor nos llama a navegar en medio de estas tormentas y a afrontarlas con verdad y valentía, sin quedarnos tímidamente esperando en la orilla».
Continuación de los trabajos
Hoy jueves continuará el debate durante la sesión matutina, precedida por una Misa en el Altar de la Cátedra de San Pedro, concelebrada por el Papa con los cardenales. Por la tarde tendrá lugar la tercera sesión y la conclusión. No está previsto un texto final, ya que el objetivo, según indicó el Papa, es aprender un estilo colegial y sinodal para «trabajar juntos» y «crear algo nuevo».








