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22.03.19

"¿Qué sabrán los curas?"

“¡Qué sabrán los curas, qué tanto hablan, por qué se meten en todo!", piensan algunos, y quizá alguna vez vos mismo pensaste.

¿Sabés por qué opino? ¿Sabés por qué hablo?

No sólo porque estoy seguro que LA PERSONA DE CRISTO y su propuesta de vida es LA VERDAD PLENA SOBRE EL SER HUMANO.

No sólo por eso, sino también PORQUE DÍA A DÍA CONSTATO de manera completamente indudable LOS EFECTOS DEVASTADORES DEL PECADO, EL ERROR Y LA MENTIRA, y LOS EFECTOS LIBERADORES, SANADORES Y PLENIFICANTES de la VERDAD Y DE LA GRACIA.

Lo veo, lo palpo, lo “toco con mis manos” cuando intento “vendar” esas heridas que voy conociendo en las historias de dolor que la falta de amor, el egoísmo, el hedonismo, y todo el mal presente en nuestro mundo va dejando a su paso.

Y por eso -entre otros motivos- estoy en contra del aborto, porque infinidad de veces me ha tocado intentar aliviar el dolor que tantas almas de madres, padres, abuelos y abuelas cargan por siempre dentro suyo.

Y por eso -entre otros motivos- apuesto por la educación sexual en valores como la virginidad hasta y la fidelidad en el matrimonio entre un varón y una mujer, porque las personas más felices que conozco en este mundo son todas -¡todas!- las que han elegido amar totalmente para siempre con corazón fiel, en la vida matrimonial, consagrada o como solteros. Y porque tantas veces -¡tantas!- me toca “recoger los pedazos” de los corazones y las vidas rotas por la lujuria y la traición…

Defiendo la vida y el matrimonio no porque soy retrógrado, no porque soy anticuado, no porque soy cerrado, no porque soy discriminador, no porque sea insensible al sufrimiento de las personas sino ¡todo lo contrario!, porque la vida me muestra a cada paso que -detrás de tantas máscaras- el pecado siempre destruye y el bien y la virtud enaltecen y salvan. Y que debo seguir proponiendo la verdad aunque a algunos les duela, porque si no lo hago el dolor será cada día más grande, y más difícil de remontar.

Defiendo la vida, y defiendo el matrimonio… defiendo y proclamo que la prosperidad para nuestra sociedad llegará solamente a través de la unión fiel e indisoluble entre el varón y la mujer abierta a la vida según el proyecto de Dios, y de infancias y adolescencias en la pureza y en el amor…

Lo seguiremos haciendo, intentando ser un eco de la voz y un reflejo de la mirada misericordiosa de nuestro Señor. Intentando ser buenos samaritanos que curen las heridas de nuestro tiempo con el aceite de la ternura y el vino de la verdad.

Lo seguiremos haciendo mientras él nos dé vida y fuerzas.

25.02.19

Elogio del santo Temor de Dios

temor de DiosHe leído y escuchado en estos días muchas cosas sumamente interesantes y verdaderas referidas a la crisis ocasionada por los abusos sexuales por parte de miembros del clero.

Algunos creerán que soy ingenuo –tal vez el más ingenuo de todos los blogueros de Infocatolica- pero yo no pierdo la esperanza de que es posible un futuro mucho mejor que el pasado reciente. Y no sólo es posible: creo que hay indicios concretos de un cambio para mejor. Veo surgir algunos brotes que indican que el camino de sanación se va vislumbrando.

No obstante, me hubiera gustado ver más presentes en los debates dos cuestiones clave que abarcan y abrazan no sólo los casos de abusos sexuales de menores sino todas las formas de grave infidelidad de los sacerdotes y obispos a su ministerio. No voy a decir nada que no hayan dicho desde hace años otros -especialmente desde este sitio de noticias-, pero quisiera decirlo de modo sencillo y concreto, desde mi experiencia como sacerdote.

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20.02.19

En la tormenta

Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal.

Mc 4, 37-38

 

La noche es larga, y hace frío, mucho frío. Por momentos llueve, y no es posible ver casi nada ni a babor ni a estribor, y ni siquiera visualizar la totalidad del navío. Pero hay instantes en que los relámpagos brillan, y nos permiten ver el conjunto, un conjunto inquietante.

La Barca se agita, oscila, se inclina hacia un lado y hacia el otro. Las olas por momentos parecen cubrirla. Algunos mástiles aparecen quebrados, y varias velas han quedado reducidas a harapos.

 

En la cubierta, los principales miembros de la tripulación discuten. Algunos parecen celebrar y reír a carcajadas ante la posibilidad del hundimiento, otros les reprochan duramente su impericia. Algunos callan, ni una sola palabra sale de sus labios.

El capitán observa, a veces silencioso y otras veces locuaz. Da indicaciones que no siempre son fáciles de entender. Por momentos parece ir hacia donde la tormenta se ve más feroz, por momentos parece incluso dar órdenes de dirigirse directamente hacia los riscos. En otros, sin embargo, señala el Puerto hacia el que nos dirigimos y la dirección correcta.

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5.02.19

En el corazón del Padre

Hoy quiero escribirte a vos.

Sí, a vos, que cada día entregás tu vida gota a gota…

Que siempre pensás primero en los demás y luego en tus propias necesidades.

Que siempre ponés el oído, que sabés compadecerte, que sos capaz de sacrificarte para que el otro esté bien.

Que intentás siempre sonreír, siempre animar, siempre levantar al caído, siempre comprender.

Quiero escribirte a vos que una y otra vez volvés a elegir el amor y el servicio.

Que a pesar de que los otros no siempre te valoran, no te cansás de amar.

Que algunas veces llorás en silencio ante las ingratitudes de extraños y sobre todo de los propios.

A vos, mamá, papá, hermano, amigo, consagrado, servidor o simple ciudadano, quiero decirte, ya hasta tendría ganas de gritarte jubiloso:

TU VIDA ES GLORIOSA

TU VIDA ES GRANDE A LOS OJOS DE DIOS

TODO EL BIEN -PEQUEÑO O GRANDE- QUE HACES O INTENTÁS HACER ESTÁ GRABADO INDELEBLEMENTE EN EL CORAZÓN DEL PADRE DIOS.

Porque “las profecías terminarán, el don de lenguas pasará…

pero EL AMOR NO PASARÁ JAMÁS”

¡¡¡Ánimo!!!

Tu caridad y el fuego que hay en tu corazón mantienen este mundo con vida y esperanza.

El brillo de tu mirada y la fuerza de tu sonrisa -porque provienen de Dios- son una palanca capaz de mover el mundo.

23.12.18

Navidad es perdonar

NAVIDAD ES PERDONAR

Sí, ya sé, ya me contaste que no fue tu culpa. Que vos no hiciste nada malo, y que todo fue un malentendido.

Ya me explicaste que tuviste la mejor intención pero que todo se dio de manera confusa, y la otra persona malinterpretó todo, Y obró con malicia o con saña, y rompió códigos, y destruyó todo.

Y sí, recuerdo muy bien todo el dolor que sus palabras o sus silencios te causaron, y lo mal que te pusiste cuando te enteraste que había estado criticándote a tus espaldas, luego de tomar inexplicablemente un distancia impensada.

Ya sé todas las razones que tenés para no dirigirle más la palabra y eliminar de tu vida a ese traidor, a esa falluta, a esa persona ingrata que no supo valorarte. Razones que -incluso- te llevan a veces a odiarla y desearle el mal.

Pero quisiera darte una razón que yo considero más poderosa, una razón de un peso y una hondura capaces de inclinar la balanza hacia el otro lado.

Esa razón es JESÚS.

Cuando nosotros éramos sus enemigos, cuando el hombre pecador estuvo y está alejado y huyendo de Él, Él ama, Él busca, Él perdona.

Él viene a salvar a los pecadores. Viene a ofrecer Misericordia.

El mejor regalo que podés hacerle al Niño Jesús y que podés hacerte a vos mismo en estos días santos es PERDONAR.

Perdonar redime y transfigura el dolor que sufriste.

Perdonar pone luz en ese rincón oscuro de tu historia

Perdonar no cambia tu pasado, pero cambia tu presente y tu futuro.

Y si no sabés cómo perdonar, y si sabés pero no podés, el Niño trae sus manitos -ya casi saliendo de la panza de María- cargadas de amor y de perdón, para regalarte y para que vos puedas a su vez regalar.

Porque no siempre es posible ni es oportuno reconciliarse y restablecer ese vínculo que los unía.

Pero siempre es posible apagar en el corazón la llama del resentimiento, siempre es posible restaurar el corazón lastimado, y así, levantar la cabeza, volver a sonreír francamente, llenarse de paz y de esperanza.

Dale, animate.

PERDONAR es también NAVIDAD