Durante el funeral por un sacerdote fallecido en un accidente

El obispo de Tui-Vigo anima a los fieles a rogar para que más jóvenes escuchen la llamada de Dios al sacerdocio

La iglesia viguesa de San Miguel de Oia se quedó pequeña para acoger a los numerosos feligreses que acudieron a despedir al que fue su párroco durante los últimos dieciocho años y arropar a sus familiares. El obispo, monseñor José Diéguez Reboredo ofició ayer por la tarde el funeral por el sacerdote Manuel Bahillo, fallecido en la madrugada del pasado día 1 tras una fatídica caída en las escaleras de un céntrico aparcamiento vigués. El obispo quiso que la despedida de Manuel Bahillo estuviese marcada «por el reconocimiento» y animó a los presentes a rogar para que «más jóvenes escuchen la llamada del Señor al sacerdocio» y puedan continuar la labor del párroco desaparecido.

(FarodeVigo/InfoCatólica) Parientes y amigos del fallecido, así como vecinos de la parroquia ocupaban bancos y pasillos de un templo abarrotado, mientras decenas de personas tuvieron que esperar en el exterior la salida del féretro hacia el cementerio parroquial, donde se daría sepultura a los restos del sacerdote en torno a las seis de la tarde. Su salida del templo provocó algunos aplausos de los allí congregados.

La iglesia de San Miguel, engalanada para festejar la Navidad, acogió el funeral, en el que participaron más de una veintena de sacerdotes de la diócesis viguesa y jóvenes seminaristas. El obispo se refirió durante su intervención a la «profunda tristeza» causada por la muerte de Manuel Bahillo y animó a los presentes a rezar por su eterno descanso y «compartir» sus sentimientos de dolor.

Monseñor Diéguez destacó que el sacerdote deja en la parroquia su «buena semilla» sembrada con «tanta generosidad" y recordó a los feligreses sus «desvelos» por San Miguel de Oia, además de «la entrega y preocupación» por trasladarles el mensaje de Jesús. «Se ha gastado y desgastado en favor vuestro», dijo a los asistentes al funeral.

También tuvo palabras en relación a las fechas en las que nos encontramos y recordó que «de nada sirven» los villancicos y celebraciones «si el Niño no encuentra cobijo en nuestras casas».

A través de uno de los sacerdotes que participaron en la celebración de la misa, los hermanos y sobrinos del fallecido quisieron agradecer el «acompañamiento» y el «cariño demostrado» por los vecinos de San Miguel de Oia, quienes velaron sus restos mortales en la iglesia parroquial desde la mañana y cedieron el panteón en el que fue sepultado.

El Concello de Crecente, donde Manuel Bahillo ejerció desde que fue ordenado en 1967 hasta su traslado a la parroquia de San Miguel de Oia en el 91, también mostró sus condolencias a a la familia con una corona de flores que se unió en el panteón junto a las de familiares y feligreses.

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