Sobre la Iglesia (y II)

Vª. FUERTE EN LA DEBILIDAD

Muchas veces los cristianos somos impacientes y equivocamos el camino para hacer las cosas. Queremos responder a las críticas que padecemos con el mismo lenguaje, con los mismos estilos con que nos critican. Pretendemos servir al Reino de Dios con los mismos medios con que nos persiguen o se burlan de nosotros sus enemigos. Queremos ser fuertes teniendo más recursos, más influencias, más poder y más riquezas, para ponerlo todo al servicio del Reino de Dios. Así pensaba también San Pablo agobiado por las muchas dificultades que encontraba en su ministerio, y él mismo dice que el Señor le corrigió, haciéndolo comprender otra cosa: “te basta mi gracia”. “La fuerza de Dios se manifiesta en tu debilidad”. San Pablo aprendió la lección y sacó una consecuencia que nosotros también tenemos que aprender: “Cuando soy débil, entonces es cuando soy más fuerte”.

Hay un misterio en todo esto que no es fácil de comprender. Parece lógico que queramos disponer de los mejores medios y de los mayores recursos para difundir la palabra de Dios, para apabullar a los enemigos de Dios con la fuerza de nuestros argumentos y la abundancia de nuestros recursos. No nos damos cuenta de que la abundancia de bienes materiales y de recursos humanos puede engañarnos haciéndonos creer que somos nosotros quienes hacemos el bien, en vez de confiar humildemente en Dios y atribuirle a El lo que es obra de su bondad y de su amor.

Es el misterio de David contra Goliat, es el misterio de la debilidad de los mártires que con su fidelidad vencen la soberbia de sus verdugos, es en definitiva el misterio de la suprema debilidad de Cristo crucificado que con su obediencia filial al Padre vence las fuerzas del Mal precisamente cuando aparenta ser más débil.

El progreso y la vida del Reino es obra de Dios y Dios ha escogido el camino de la debilidad porque ha escogido el camino del amor. Dios nos ha creado a su imagen, como seres libres, responsables de nuestra vida, y quiere que crezcamos en la verdad y en el amor. Por eso mismo Dios respeta nuestros ritmos, se queda como en segunda fila, dejándonos tiempo y espacio para que nosotros vayamos asumiendo nuestras responsabilidades y haciendo a nuestro paso las tareas que nos corresponden.

Eso que algunos llaman el silencio de Dios, es en realidad el respeto y el amor de Dios. Este silencio de Dios llegó a su punto máximo en la pasión de Jesucristo. Fue el silencio de Dios el mayor amor con que Dios nos amó, dejando que Jesús venciera para siempre las fuerzas del mal, con la fuerza victoriosa de su obediencia y de su fidelidad. En El se cumplió sobre manera la afirmación de Pablo, “Cuando soy débil entonces es cuando soy más fuerte” “Todo lo puedo con la fuerza de quien me sostiene”. Este modo de obrar es una constante en la providencia de Dios, que escoge a los débiles para vencer a los fuertes, que prefiere la ignorancia de los sencillos de corazón a la sabiduría de los presuntuosos. En las relaciones con Dios todo es libertad. Esa es la debilidad y la fuerza invencible de la Iglesia.

No es fácil aprender y vivir esta lección del evangelio y de los Apóstoles. Al experimentar la debilidad de la Iglesia frente a la potencia material del laicismo fácilmente nos dejamos llevar del pesimismo o del mal humor. No nos acabamos de creer que será la debilidad de la palabra de Dios anunciada fielmente en medio de las dificultades, la debilidad de las familias cristianas fieles y fecundas, generosas y hospitalarias, el evangelismo de los discípulos de Jesús, lo que acabará venciendo las arrogancias del materialismo y convenciendo a las personas de buena voluntad. Cuando parecemos más débiles en contraste con los poderes del mundo, entonces es cuando somos más fuertes, si de verdad ponemos nuestra confianza en la palabra de Dios y en la fuerza del Espíritu.

Este fue el método de Jesús. Su Reino no era de este mundo. Su fuerza no estaba en los recursos de este mundo, sino en la fuerza de su inocencia y de su misericordia. La fuerza de Jesús es la fuerza de la verdad y del bien, la fuerza de Dios. Así lo mostró ante el siervo adulador que le abofeteó en la presencia de Herodes: “si he hablado mal dime en qué, y si no he hablado mal por qué me pegas”.


VIª. ES DE TODOS PORQUE NO ES DE NADIE

Quienes hemos tenido alguna experiencia en el gobierno y la representación de la Iglesia, hemos podido comprobar más de una vez cómo, en las discusiones y proyectos temporales, todos quieren contar con el apoyo y la aprobación de la Iglesia, quieren como acapararla para recibir el respaldo de su aprobación. A sus argumentos y estrategias quieren añadir el poder decir, “tengo razón, estoy en el buen camino, ¿no veis cómo la Iglesia está conmigo? Lo hacen las derechas y las izquierdas, los pobres y los ricos, los monárquicos y los republicanos. Todos quieren que la Iglesia les dé la razón y se enfadan contra nosotros cuando no lo hacemos.

Ahora mismo, no sé si para perjudicar al PP o para perjudicar a la Iglesia, seguramente para perjudicar a los dos, desde el Partido Socialista están lanzando el mensaje de que la Iglesia trabaja para el PP, y el PP está dominado por la Iglesia. Nada de eso es verdad. En su origen, en su fin y en sus medios, la Iglesia nace de Jesucristo, es de Jesucristo y se debe en todo a Jesucristo. En España hemos aprendido perfectamente la enseñanza del Concilio cuando nos dice que la Iglesia es una comunidad religiosa que viene de Dios y está en el mundo para mantener viva la misión salvadora de Jesús, sin competencia sobre los asuntos temporales. Nosotros sabemos muy bien que la Iglesia es enteramente de Cristo, y no puede entregarse a nadie más.

Y no lo podemos hacer, porque la Iglesia es de Jesús, porque la Iglesia es Jesús, porque por ser cristianos tenemos la mentalidad de Jesús, los proyectos de Jesús, las aspiraciones de Jesús y los procedimientos de Jesús. El ser cristianos nos hace ingresar y pertenecer a una comunidad diferente de todas las demás comunidades y agrupaciones. Seguimos siendo ciudadanos, participamos como todos en todas las cuestiones temporales que nos afectan a nosotros y afectan a nuestros prójimos. Pero además somos miembros de esta comunidad nueva de los amigos de Jesús que nos permite adorar a Dios con la religión filial de Jesús y nos enseña a poner el bien de los demás como objetivo primario en todas nuestras actividades y en todos los órdenes y momentos de la vida. Podemos ser cristianos viviendo en cualquier país, trabajando en cualquier oficio, manteniendo unas preferencias determinadas en economía, en política, en los diferentes aspectos de nuestra vida. Pero siempre hemos de tener muy claras dos cosas.

1ª, Ningún país, ningún partido, ninguna clase de personas puede adueñarse de la Iglesia que sería tanto como adueñarse de Jesús y del mismo Dios. Nadie tiene privilegios delante de Dios, nadie puede pretender tener el monopolio de las enseñanzas y del espíritu de Jesucristo, negándoselas a los demás.

2ª, Esté en donde esté, sea lo que sea, pertenezca a lo que pertenezca, un cristiano nunca puede poner las ideas o los objetivos de su organización, de su grupo o de su pueblo por encima de las enseñanzas, de los objetivos y de las normas de la Iglesia, que nacen de la enseñanza de Jesús y de los Apóstoles. Nuestra respuesta al amor de Dios está por encima de cualquier otra doctrina. Los cristianos no aprendemos a ser cristianos ni a ser justos en los cursillos de ningún partido, sino en la persona de Cristo creída y amada por encima de todas las cosas. Los que militan en una asociación cualquiera no pueden pretender que la Iglesia se ajuste y se someta a las exigencias de su organización, sino que tienen que procurar que en su organización se tengan en cuenta las enseñanzas de Jesucristo y de su Iglesia, y si no pueden hacerlo lo que tendrían que hacer es marcharse a otro sitio. Cuando los dirigentes o los miembros de algún partido, presentándose como católicos, quieren que la Iglesia se acomode a las directrices de su partido para poder vivir cómodamente en la Iglesia y en el Partido, yo les diría que por qué no intentan que su Partido acepte las enseñanzas de la Iglesia en materias morales como la familia, el respeto a la vida y otras cosas semejantes.

Manteniéndose libre de todo enfeudamiento, la Iglesia puede estar presente en todos los países y en todas las culturas, a todos los ofrece los mismos bienes y con todos entra en comunicación, purificando, enriqueciendo, humanizando y santificando la vida de todas las personas y de todos los pueblos. De esta manera, es a la vez una y múltiple, enriquece el patrimonio de cada pueblo respetando su identidad y actúa suavemente como una fuerza convergente que acortando distancias entre pueblos y culturas, construyendo la unidad real de la humanidad en torno a la verdad de Dios y a la Persona santa de N.S. Jesucristo, Señor y Pastor universal de toda la humanidad. En torno a Jesucristo, todos los pueblos, formamos un solo pueblo, con nuestros elementos culturales comunes, nuestra historia y nuestros antepasados comunes, nuestras costumbres y nuestras fiestas aceptadas y celebradas por todos. De esta manera la unidad de la Iglesia es germen y vínculo de unidad y de crecimiento para la humanidad entera.

VIIª. SE ACTUALIZA PERO NO SE ACOMODA

Hoy es muy frecuente oír “es que la Iglesia tiene que acomodarse a los nuevos tiempos”. Incluso hay quien piensa y nos dice que para que los jóvenes se acerquen a la Iglesia tenemos que cambiar y acomodarnos a los tiempos en muchas cosas de diversa importancia, desde la ordenación de las mujeres, hasta la doctrina sobre el matrimonio o la moral sexual. Si recordamos lo que decíamos al principio veremos fácilmente el error de esta manera de pensar. La Iglesia es de Jesús, viene de Jesús, conserva las enseñanzas de Jesús, vive con el espíritu de Jesús, busca y espera las promesas de Jesús. Por eso no necesita imitar a nadie ni puede someterse a nadie. La Iglesia no puede vivir a remolque del mundo. Los cristianos no podemos imitar la vida ni copiar la moral de los no cristianos. Nos alimentamos de nuestras propias tradiciones, tenemos nuestra propia doctrina, mantenemos nuestros propios modelos de vida.

Es verdad que no podemos vivir al margen de lo que ocurre en el mundo. El amor del prójimo nos obliga a transmitirles la buena noticia del amor de Dios y de las promesas de la vida eterna del mejor modo posible para que ellos también puedan vivir con la alegría y la esperanza con que nosotros vivimos. Y para eso tenemos que saber cómo piensan y cómo viven, pero lo que nosotros hemos de vivir y lo que hemos de trasmitirles no nos viene de ellos sino de nuestro Señor Jesucristo por la tradición de los Apóstoles. Esto ha sido así siempre y tendrá que seguir siendo en el futuro. Si el mensaje cristiano tuviera que cambiar sometiéndose a las tendencias de cada cultura y de cada época, pronto perdería su identidad diluido entre las opiniones de los hombres.

Esta doctrina no es siempre del agrado de los poderosos. El mundo considera injuria la existencia de una comunidad que no se someta a sus criterios. El poder temporal, dejándose llevar de su dinámica interior, pretende a veces extender desmesuradamente sus competencias para dominar al hombre entero. Los poderes de este mundo no admiten que nadie desde abajo les marque sus limitaciones. No quieren cortapisas. A primera vista puede parecer que todo en el mundo sería más sencillo, más claro, más racional y más manejable si no existiera la Iglesia, si no existiera en la sociedad una referencia a Dios que es imprevisible e ingobernable. Pero la existencia de la Iglesia, siendo el eco permanente de la sabiduría y de la voluntad del Dios creador y salvador, es garantía de la libertad de los hombres frente a todos los poderes de este mundo, manifestación permanente del misterio del hombre que consiste en su relación personal con Dios y que le hace mayor que todas las instituciones de este mundo y libre desde el fondo de su corazón frente a todas ellas. Esta es la gran lección de los mártires, semilla, modelo y orgullo de los cristianos. San Ambrosio lo expresó muy bien en sus luchas contra los abusos del poder temporal: “Las cosas divinas no están sometidas a la autoridad de este mundo”.

Mantener la identidad y la libertad de la Iglesia respecto de los poderes y las altanerías de nuestro mundo es una tarea esencial de los pastores de la Iglesia y de todos los cristianos. Cuando los Obispos nos oponemos a algunas teorías o a algunas obras que suenan bien, que atraen fácilmente el aplauso de la gente, incluso de los no cristianos, tenéis que tratar de comprender nuestras razones situando la cuestión en esta perspectiva de la necesaria conservación de la identidad de la Iglesia. Nuestra primera obligación es ser siempre fieles a la palabra de Jesús y a las enseñanzas de los Apóstoles. No es buen criterio para opinar sobre las cosas de la Iglesia esa voluntad que algunos tienen por estar bien con todos y por ganar la benevolencia de los no cristianos aun a costa de la identidad y de la fidelidad de la Iglesia. No conviene olvidar que la Iglesia es, como dice el P. De Lubac “la presencia consoladora e incómoda de Dios en el mundo”. Consoladora porque nos trae la salvación, incómoda porque denuncia la vanidad y la sinrazón de nuestro orgullo.

VIII ª. SALVA A LOS DE DENTRO Y A LOS DE FUERA

Nuestra sociedad va siendo cada vez más pluralista y heterogénea. Se acabó el tiempo de la convivencia estable de las mismas familias y las mismas personas en cada pueblo, en cada territorio. La vida moderna es una vida de gran movilidad, es el tiempo de las migraciones, de los intercambios, de la mundialización del comercio, de la cultura, y hasta de las vacaciones. En cualquier lugar convivimos personas de distintas razas, de religiones diferentes, de culturas y costumbres diversas.

Esta nueva situación nos plantea problemas nuevos y nos obliga a resolver nuevas cuestiones. El hecho de vivir con un horizonte tan amplio de opiniones y formas de vida plantea agudamente la cuestión de la universalidad de la redención de Jesucristo. En una humanidad tan variada ¿es posible seguir afirmando el carácter universal y católico de la fe cristiana? ¿tiene sentido decir hoy que Jesucristo es el Salvador único y universal de la humanidad?

Para escapar de la presión de estas preguntas algunos buscan la solución fácil de decir que Jesucristo no es un Salvador universal y exclusivo, sino que es uno de los cuatro o cinco grandes profetas que han abierto a la humanidad diversos caminos hacia Dios y hacia la vida inmortal. Todos con valor semejante e intercambiable. No es preciso hacerse cristiano. Lo importante es que cada uno sea fiel a su propio camino. Otros pretenden mantener el valor universal del cristianismo recortando sus elementos específicos para hacerlo compatible con las demás religiones y con las tendencias culturales predominantes en una especie de difuso y confuso humanismo universal.

La doctrina de la Iglesia rechaza estas soluciones fáciles de puro oportunismo pragmático. Con la Iglesia universal, decimos que Jesucristo, Hijo de Dios hecho hombre, es el salvador universal de todos los hombres y de todo lo humano. Por muy complicada que nos aparezca la realidad de la vida humana, no podemos pensar que pueda haber sorpresas para el Creador. Dios Creador ha enviado a su Hijo para reunir y conducir hasta la vida eterna a todos los hombres. Así es como hablan las Escrituras. Decir otra cosa sería poner en cuestión la verdad de la Encarnación y la divinidad de Jesucristo, centro y soporte de la fe cristiana. “En El fueron creadas todas las cosas. Todo fue creado por El y para El. Todo tiene en el su consistencia. Dios tuvo a bien poner en El toda la plenitud para reconciliar por El y para El todas las cosas.” La redención es coextensiva con la creación.

Esto no quiere decir que desconozcamos el valor de las otras religiones y de los valores culturales conseguidos laboriosamente por el hombre a lo largo de los siglos. Todo lo bueno que hay en las diferentes realizaciones humanas, sean las religiones, la filosofía, el desarrollo maravilloso de las ciencias, primero, todo ello está impulsado y sostenido por el Verbo de Dios y tiene en Jesucristo su plenitud para gloria de Dios y bien de los hombres. El Islam, el budismo, la misma crítica antirreligiosa, cuando están hechas con rectitud y sinceridad, tienen fragmentos de verdad, que los cristianos podemos y debemos reconocer, seguros de que están incluidos en el interior de la sabiduría cristiana, y pueden ser iluminados y vividos desde ella en su plenitud. Jesús es el centro de la humanidad y de la creación, todo encaja con El y tiene en El su acabamiento y su razón de ser.

Se engañan quienes pretenden universalizar el cristianismo rebajando sus exigencias y diluyendo sus notas características para hacerlo compatible con todas las mentalidades y todas las actitudes. El cristianismo es lo que es, desde el principio y hasta el final de los siglos, arraigado como está en la vida de Jesús y en la tradición apostólica. Pero aun siendo una realidad histórica concreta y de apariencias pequeñas (un poco de levadura, una luz sobre el candelero, la más pequeña de las semillas) su influencia llega mucho más allá de sus fronteras, iluminando las mentes de los hombres y trasformando las realidades humanas mucho más profundamente de lo que parece, incluso aquellas realidades que aparentemente están inmunizadas o blindadas contra su influencia. La fuerza y el alcance de esta influencia no dependen tanto del número como de la autenticidad y fidelidad de la vida de los cristianos. La luz, si es clara y fuerte, alumbra mucho más allá de ella misma. La levadura extiende su influencia al conjunto de la masa. Así la Iglesia y la vida de los cristianos ilumina, purifica y promueve la vida de los hombres y de la sociedad mucho más allá de los límites visibles y estrictos de la Iglesia. No tengamos miedo de ser pocos. Nuestra obligación más inmediata es la autenticidad, no la cantidad. Si somos cristianos cabales, la Iglesia crecerá. La autenticidad produce la cantidad, pero no al revés.

IX ª. SIEMPRE MAL Y SIEMPRE BIEN.

Actualmente hay muchas personas alarmadas que piensan que la Iglesia española ha entrado en un período de decadencia. Así nos lo están diciendo desde las filas del laicismo. Es cierto que nada está garantizado y la debilidad o los errores de los cristianos pueden hacer que desaparezca la fe o disminuya mucho el número de los cristianos en un país o en una sociedad determinada. De hecho esto ya ha ocurrido en otros lugares. Hay países donde floreció la vida cristiana, y donde hoy su presencia es muy escasa o ha desaparecido casi del todo. Así ocurrió en el norte de Africa y podía haber ocurrido también en España si la dominación islámica se hubiera establecido definitivamente. Ahora mismo, en algunas regiones españolas puede haber peligro real de una drástica disminución del cristianismo en una o dos generaciones.

Sin embargo, para que nuestro juicio sea correcto, tenemos que tener en cuenta que el vigor y la fuerza de la Iglesia no está en nosotros, sino en la verdad esplendorosa de la palabra de Jesús y en el poder de su Espíritu, eso es lo que verdaderamente mantiene la fuerza los cristianos y lo que hace que el cristianismo conserve su capacidad de expansión ganando la adhesión de nuevas personas y nuevos pueblos.

Es verdad que somos débiles, es verdad que traicionamos muchas veces nuestras convicciones y no somos buenos testigos de la grandeza de Jesús ni de la bondad de Dios, es verdad que la vida cristiana encuentra muchas dificultades en este mundo, y las encuentra también hoy en España, pero es todavía más cierto que el amor de Jesucristo y la fuerza del Espíritu Santo nos da fuerzas en medio de nuestras debilidades y nos hace más fuertes que todos los enemigos del Reino de Dios. “Os he dicho estas cosas para tengáis paz en mí. En el mundo tendréis tribulación, pero ¡ánimo! Yo he vencido al mundo (Jn 16, 23). La victoria de Jesús es su resurrección, por supuesto, pero es también su obediencia hasta la muerte, su amor fiel, que se sobrepone a las fuerzas del mal y al terror de la muerte. Su victoria es también nuestra victoria. Por la fe en El, su fortaleza es nuestra fortaleza, su libertad es nuestra libertad, y su amor invencible es también nuestro amor.

Es verdad que llevamos el tesoro de nuestra fe en el barro de nuestra debilidad, pero esto es así precisamente para que se manifieste mejor el poder y la bondad de Dios. Nos persiguen pero no podrán con nosotros; podemos estar desconcertados pero nunca desesperados; parece que estamos derrotados pero nunca aniquilados. Llevamos en nuestros cuerpos la debilidad de la cruz de Jesús, pero el poder de su resurrección, si somos fieles, se manifiesta ya en nosotros por encima de todo. Creemos y por eso hablamos con valentía, para que los bienes de la salvación de Dios lleguen a todos y ganen sus corazones. Este es nuestro consuelo y esta es nuestra esperanza.

Con los cristianos de todos los tiempos, en los tiempos de tribulación decimos “Ven Señor Jesús”. Y oímos su respuesta que es siempre y en todas partes la fuente secreta de la esperanza de los cristianos y de la fortaleza de los mártires: “Sí, pronto vendré” y haré nuevas todas las cosas. Esta es la palabra que nace del corazón de la Iglesia en tiempos de prueba. Este tiene que ser ahora el apoyo de nuestra fidelidad y de nuestra esperanza.

+ Fernando Sebastián Aguilar

28 comentarios

  
RNA
"Pretendemos servir al Reino de Dios con los mismos medios con que nos persiguen o se burlan de nosotros"

¿con las mismas? ¡ Y aun peores, monseñor, mucho peores !

Mil garcias también por este post. No le quepoa duda de que desde hoy tiene en mí a una fiel (de otra diócesis, eso sí) admiradora de su estilo personal, discrepante en detalles, algunos relevantes, pero detalles al fin y al cabo.

En este mismo post de hoy discrepo en su visión de ciertos temas, pero ahora quiero poner de relieve más que lo diferente lo espléndida de su coloaboración en este medio.

Dice usted que si los cristianos son auténticos, a pesar de las crisis, la Iglesia crecerá. Crecerá con pastores como usted, espero muchos más así.

De nuevo mi agradecimiento.
15/04/08 11:48 AM
  
Lucas
Estimado Monseñor:

Conocí hace poco tiempo de la existencia de este blog. He leído sus artículos, y particularmente me he detenido en la serie denominada “Aportación de la Iglesia Católica a la democracia en España”, en cuatro partes. Siendo artículos fundamentales por lo que en ellos se entrevé, ha habido poquísimo debate, no sé por qué motivo. Lo que usted cuenta en esos artículos está en la raíz y el origen de la situación política y social actual de España que tanto agobia, desconcierta y molesta a los católicos y me parece que es necesaria una clarificación, sobre todo, de ciertos apriorismos manifestados en esos artículos, para que los fieles tengan claridad de ideas cuando se tienen que enfrentarse al nuevo sacrificio a los dioses.

No sigo para que no se me censure el comentario por incongruencia con el post en que se inserta.
15/04/08 2:05 PM
  
José Ramón
He visto comentarios contrarios.- Cuando Jesús habló de " comer su carne" algunos le abandonaron y tuvo que preguntar a sus discípulos ¿ también vosotros queréis iros?.- ¿ A quién vamos a ir, si tienes palabras de vida eterna.-
15/04/08 4:52 PM
  
Cristina (de Málaga)
Estimado Monseñor:
Todos sus textos son verdaderamente emocionantes, gracias de verdad. Ud. va más rápido de la velocidad a la que podemos seguirle en nuestros quehaceres cotidianos. Estoy copiando y archivando para que no se me pierdan y poder leerlos con tranquilidad.

Quizás por eso, como dice uno de los mensajes, casi no hay tiempo a más comentarios, y también porque el alto nivel de sus textos nos haga temer a veces no estar a la "altura".

Es verdad que en estos tiempos los católicos lo estamos teniendo más difícil, aunque vista la historia esto no ha sido nunca un camino de rosas, pero esto tiene que estimularnos a ser más valientes y dar testimonio (¡qué difícil!).

Aunque parezca que todo se hunde, debemos permanecer en la Verdad y rezar. Contamos con Ayuda de Dios y de los servidores que Él pone en nuestro camino, como Ud. en este caso.

Saludos,
15/04/08 7:28 PM
  
Mons. Sebastián
Gracias por las sugerencias. Quizás tendremos que ir más despacio y daros más tiempo a intervenir y comentar. Yo me esforzaba para no dejaros en vacío, pero a lo mejor es preferible ir algo más despacio.
Bueno, los católicos españoles tenemos que saber responder a la gracia y al amor de Jesús y de Dios en un contexto más difícil y más exigente. Estamos acostumbrados a un cristianismo demasiado "barato". Un cristianismo en el que apenas poníamos ningún esfuerzo. Más bien un cristianismo exigente y criticón. (exigente para los demás, claro). La fe cristiana es un gran don, un verdadero re-nacimiento, pero hay que vivirla de verdad, como una verdadera vida integral, con gozo, con gratitud, con coherencia., como una convive3ncia de amor con Jesús en la casa de nuestro Padre, que ahora es este mundo presidido por el amor y la providencia de Dios nuestro Padre. Así no resulta difícil. Es innovador, estimulante, exigente, pero no difícil, porque es una experiencia de amor, amor que se recibe y se devuelve. Lo más parecido a esta situación espiritual es lo que vivimos en nuestra familia. Hay que trabajar, vencer dificultades, pero cuando nos queremos no es difícil, lo hacemos con alegría y con gusto. No lo olvidemos, la religión cristiana es la religión de los hijos, la religión del amor.
Bueno, muchos saludos. Dios os bendiga.
15/04/08 10:05 PM
  
RNA
En fin, monseñor, ya ve (comentarios al ultimo post del moderador) que no es posible ni de buenas ni de malas.

Me alegraba sinceramente de ver un pastor comprensivo con la naturaleza humana, un pastor amorosos con sus ovejas.

Quédese con sus 99, que a las perdidas nos echan aún más lejos para que el pastor nunca nos encuentre.

Que le vaya bien,
de corazón
16/04/08 9:06 AM
  
Apolinar
En mi opinión, la Iglesia parece llamada a ser un contra-poder. No porque asuma una u otra política contra el poder establecido, sino porque lo que en ella y en su doctrina debe primar es la Verdad con mayúscula (Jesús), y con minúscula, aquella verdad que cualquier persona de buena voluntad puede hallar.
La actividad política tiende a la conquista del poder, se guía por el pragmatismo, está tan dispuesta a apelar a los principios como a olvidarlos cuando la situación lo aconseje. En teoría, la política no tiene por qué ser así pero en la práctica, en el curso de la historia, lo es con demasiada frecuencia. A mí no me parece nada casual que el patrón de los políticos terminara en el cadalso acusado de alta traición. La verdad suele resultar incómoda en política.

16/04/08 10:56 AM
  
Cuca
Muchas gracias, Monseñor Sebastián, por sus artículos, clarificadores y por la posibilidad de intervenir.
En mi opinión,la hostilidad a la Iglesia por el poder político, la mayor parte de las veces, procede de la envidia que sienten por la autoridad de la Iglesia -la auctoritas- que los políticos quisieran tener también para sí. También la Iglesia, en tiempos pasados, ha querido aunar "potestas" y "auctoritas.
16/04/08 6:47 PM
  
Mons. Sebastián
Para RNA, por si vuelves a asomarte te digo que a lo mejor deberías tomar las cosas con un poco más de flexibilidad, hay criterios, dificultades, qué se yo. Pero con un poco de calma podrás sin duda expresar tus ideas y confrontarlas tranquilamente con las de otras personas. No quiero renunciar a la 100..... Jesús no me lo perdonaría...
17/04/08 12:10 AM
  
Elena
Apreciado D. Fernando:
Ya ve que cuando se habla de la debilidad algunos se asustan y no son tantos los comentaristas. ¿Tan difícil es entender que “La fuerza de Dios se manifiesta en tu debilidad que “Cuando soy débil, entonces es cuando soy más fuerte”?
Me acuerdo del Evangelio de Marcos, en el momento de la crucifixión, donde el evangelista nos dice que apenas había unas cuantas mujeres, aquellas que habían seguido a Jesús desde casi el principio.
Nos gusta la imagen de una Iglesia triunfante no la de una Iglesia perseguida. Y sin embargo, es en la persecución cuando la Iglesia es más fuerte, porque es el momento de la verdad, el momento de la fe. Y nos vamos a purificar y vamos a salir más fortalecidos de esta persecución si tenemos fe. ¿Cómo podemos transmitir todo esto a los hermanos y a los hijos si parece que con el testimonio sólo no basta? Si el Señor parece que está dormido como en aquella barca de la que nos habla Marcos 4, 38 ¿cómo podemos despertarlo?
He leído con atención todo este post. Lo he guardado para leerlo después con más detenimiento. Se lo agradezco de todo corazón. Es una brisa suave que nos llega después de tanto trabajo y faenas.
A la voz del pastor acuden las ovejas.
17/04/08 1:03 AM
  
María
RNA he estado leyendo el ultimo post de LF de donde proceden tus quejas, y me he dado cuenta de que en ese post acusas a "María" y "Pilar" de ser la misma persona. (...) Pues aclararte un par de cuestiones.
1- No soy la misma persona escribiendo con dos nicks; el unico que he utilizado es este.
2- Tampoco soy la María que escribe en el blog de LF.
(N.M. Es cierto. Es preferible no "perseguir" nicks y dedicar los comentarios al tema del que habla)
17/04/08 4:22 AM
  
Fernando
Monseñor: En estos tiempos de agobiante información, que pesa como una losa (lamentablemente no se puede leer todo), sería interesante un breve resumen incial, con un extracto concentrado e inteligente de lo que después se va a relatar.Soy Médico y en todas las Revistas Médicas de todo el mundo, se hace así.Un extracto muy concentrado y brillante del tema y si realmente nos interesa, seguimos leyendo.Esto sería un gran favor al internauta y haría los temas que se escriben mas interesantes y profundos, para que fuesen más leidos.Hoy la red es fundamental para la Iglesia de Cristo.Muchas ovejas descarriadas buscan aquí su salvación.Hoy día en la red, el Evangelio debe dialogar con todas las culturas,sin dejar naturalmente de ser siempre e inmutable el mismo Evangelio.Y no dejarse nunca arrastrar por la opinión dominante, con la excusa de hacer más aceptable su mensaje.
Este blog, gracias a su portentoso esfuerzo, ya va siendo el más leido de España.Y debe crecer y ser el mejor de habla española en todo el mundo.Un escaparate universal y una Parroquia gigantesca donde con paciencia, esmero,serenidad,prudencia y cierto sosiego se puede y debe evangelizar de nuevo y reconstruir con fundamentos la Iglesia Católica de Cristo, muerto y resucitado.Si hacen falta fondos, le ayudaremos no lo dude.propóngalo.
Convendría tambíén, proponer lecturas religiosas cada lunes de diversos temas
( Ejemplo: de la Misa de cada Domingo) para estudiarlas en casa y comentarlas aquí con usted durante la semana y participar todos en el blog, con su sabiruria y ejemplo, como fuerza motriz y directriz. He igualmente sería muy interesante,seguir desde aqui algún curso de Teología (recomendandonos los llibros apropiados), de Teodicea, de Filosofia,Moral,Educación en Valores..etc.La red tiene que ser didáctica y mejorar la preparacion intelectual y cultura religiosa del navegante cristiano o que a lo mejor se engancha y lo quiere ser.Cordiales saludos y beso humildemente su mano.
17/04/08 10:04 AM
  
Fernando
dice: "del que no lo es y a lo mejor se engancha, se convence y lo quiere ser".
17/04/08 10:08 AM
  
Unitas
Monseñor,
"Al experimentar la debilidad de la Iglesia frente a la potencia material del laicismo fácilmente nos dejamos llevar del pesimismo o del mal humor. No nos acabamos de creer que será la debilidad de la palabra de Dios anunciada fielmente en medio de las dificultades, la debilidad de las familias cristianas fieles y fecundas, generosas y hospitalarias, el evangelismo de los discípulos de Jesús, lo que acabará venciendo las arrogancias del materialismo y convenciendo a las personas de buena voluntad. Cuando parecemos más débiles en contraste con los poderes del mundo, entonces es cuando somos más fuertes, si de verdad ponemos nuestra confianza en la palabra de Dios y en la fuerza del Espíritu". Lo de trabajar como si todo dependiera de nosotros y confiar como si todo dependiera -como que todo depende- de Dios... en la práctica es muy difícil. Necesitamos recordarlo a cada rato. Como la relación entre gracia y libertad, que quizás sea lo mejor de nuestra religión, y que tan poco nos explican -o tan poco me enteré yo de la explicación-. Nos matamos a intentar arreglar todo y luego nos viene una gripe y ya no somos nadie. Y el Señor y todos los santos deben mirarnos sonriendo y diciendo que a ver si con unos pocos más de tropezones nos enteramos.
La sugerencia de Fernando sobre lo del "abstract" inicial me parece correcta, siempre que se trate de un artículo largo. Ya no estoy tan segura de lo de proponer lecturas, homilías etc... quizás sí señalar fuentes de donde leer cosa buena.
17/04/08 11:55 AM
  
Lucas
Dice usted que el PSOE argumenta que el PP trabaja para la Iglesia y lo desmiente usted tajantemente.

Será verdad, pero, de hecho, cuando se aproximan las convocatorias electorales es vergonzoso el apoyo tácito que sacerdotes y obispos dan a este partido, en el cual los viejos adoptaron el centrismo y el liberalismo, y la savia nueva, los jóvenes que van a tomar el relevo (Soraya Sáenz de Santamaría) son gente que se glorían de confesar que ni van a Misa ni les importa y que están casados por lo civil. Al final son lo mismo que el PSOE.

La gente sabe interpretar perfectamente las actitudes, aunque las palabras no apoyen expresamente a este partido, Monseñor.

A mí me parece que la gran reflexión pendiente de la Iglesia española (hablo en estos términos de la Jerarquía, principalmente) es, no ya el estudiar la adecuación de los diferentes programas de los partidos políticos a la doctrina de la Iglesia, sino asumir de una vez que este sistema político desde la raíz va mal, falla, da malos frutos. Es premeditamente ambiguo en la Constitución, consagra que el Gobierno pueda llegar cualquier opción política, aunque sea anticatólica, y a los católicos, que son mayoría en España, no les beneficia en absoluto.

Esa es la reflexión que hay que hacer, para denunciar las fallas del sistema político actual, y no andar buscando en los programas políticos, cada vez peores, previa jaculatoria, a ver cuál es el menos abortista, el menos destructor de la familia, el menos alienante de la conciencia de los niños.

Si el panorama que nos espera a los católicos españoles es el de tener que elegir entre los golpes mortales certeros del de la Ceja y la muerte por inanición del de la Barba, es que no podemos asumir este sistema político. Así de claro.
17/04/08 1:39 PM
  
pues sí
Estoy de acuerdo con el mensaje firmado por Lucas. No puede haber ni partidos ni políticos que hagan gran cosa a favor de la fe si la propia constitución es contraria a las raíces cristianas de España. A lo mejor de ahí las palabras de Juan Pablo II: "La fe cristiana y católica constituye la identidad del pueblo español"
17/04/08 1:57 PM
  
Apolinar
RNA, disculpe que tercie. En alguno de sus post usted ha hecho comentarios que pueden haber dolido a mujeres que, con gran sacrificio e injustamente minusvaloradas por la sociedad, tal vez hayan decidido renunciar al éxito profesional por dedicarse enteramente a su familia. Seguramente no lo ha hecho usted a propósito, pero el desprecio social que padecen las mujeres que se dedican a esas tareas creo que hace comprensible que se sientan dolidas por alguno de sus comentarios. Usted quería decir que el hombre también debe hacer lo mismo que las mujeres, pero creo que no fue la forma más afortunada de hacerlo. Conste que yo, de vez en cuando, también me las traigo...
17/04/08 3:18 PM
  
RNA
Apolinar: ¿qué más injusta que la insistencia en que las únicas buenas madres y esposas son ellas y que las que trabajamos somos las culpables de la decadencia de la familia? Y eso no tiene que doler, no, qué va...
Y sí, es cierto, a veces tú también te las traes
17/04/08 10:18 PM
  
María
RNA eso lo has dicho tu sola, no nosotras (al menos yo), para justificar el llamarnos a las demas frustradas y todo lo que te ha dado la gana. Si quieres dejar el tema, lo dejamos, y por mi parte aqui no ha pasado nada. Pero victimismos los justos.
17/04/08 11:31 PM
  
Mons. Sebastián
Bueno, muchas cosas. Ante todo que me alegro de ver de nuevo la marca de RNA. Vamos a ver si entre todos superamos las cuestiones personales y comentamos ideas, acontecimientos, sin ánimo de herir y con generosidad para superarlo si alguna vez alguien nos hiere. Vale. No nos liemos con dimes y diretes.

- Gracias por los ánimos de Fernando. Voy aprendiendo poco a poco. Tampoco me puedo dedicar mucho tiempo. Prefiero ir poco a poco, que la cosa se vaya consolidando y ya veremos a donde llegamos. Con la ayuda de Dios. Pero bueno, estamos en contacto.

- El tema de la debilidad es hermoso y muy profundo. Lo trata el Papa en varios lugares. Y es un tema de honda tradición cristiana. Ved la segunda parte del cap. 1º de la primera carta de San Pablo a los Corintios, con sus lugares paralelos en el cap. 4 de la segunda a los corintios, y lo mismo en el cap. 12 de esta misma carta segunda.

- Un poco de comentario, nuestra debilidad, la experiencia y el reconocimiento de nuestra debilidad nos hace fuertes porque nos empuja a confiar en Dios y a dejarle a El la iniciativa. Dos afirmaciones fundamentales; una "la fuerza de Dios se manifiesta precisamente en nuestra debilidad" y en consecuencia "cuando somos más débiles entonces es cuando podemos ser más fuertes si de verdad nos acogemos a la misericordia y a la gracia de Dios. En conclusión, para andar por la vida y salir adelante en todo, nos dice Jesús, como a Pablo "te basta mi gracia" Nos basta saber que Jesús está con nosotros y nos ama hasta la muerte.

- Pero hay más, porque el mismo Dios es débil, se ha queirdo hacer débil. Débil es Jesús cuando es víctima de la malicia y de la ceguera de los hombres. Débil ante Pilatos que le dice con arrogancia "no sabes que yo tengo poder para matarte o perdonarte?" Y es verdad porque Jesús ha querido hacerse débil por amor. La debilidad y la fuerza de Dios en el mundo es la debilidad y la fuerza del amor. Dios nos ama, nos respeta, nos da tiempo, sabe esperar, no toma represalias, quiere que nos despertemos al amor porque el amor nos hace crecer y es lo unico que salva. Cuando uno piensa "Dios es débil ante mi porque me quiere, porque me espera."..se pone la carne de gallina. Pero el secreto es que el amor, en su debilidad, tiene fuerza invencible, cuando este amor de Dios nos gana el corazón no hay ya quien nos separe de El. Dios quiere ganarnos por el corazón aunque le cueste tiempo. Le costó la cruz de Jesús.

- Por eso la Iglesia de Jesús, los apostoles, los cristianos, llevamos por el mundo la debilidad de Jesús, no queremos devolver mal por mal, violencia por violencia, queremos vencer el mal con el bien, con el perdón, con el amor "amad a vuestros enemigos". Eso es cristianismo puro. Y es cierto, amando hasta el final es como se vence, así lo vivio Jesús, asi lo vivieron nuestros mártires, asi lo tenemos que vivir nosotros en la confrontación diaria con los poderes del mundo. Venceremos, pero por el camino de la fidelidad, del amor, de la santidad.
Aterrizando, pase lo que pase, tenemos la fuerza de la verdad de Dios, la verdad del Evangelio de Jesús, la verdad y la fuerza de su amor, que gana las mentes y el corazón como ninguna otra realidad de este mundo.

- La fortaleza y la lealtad de los mártires es el mejor reconocimiento de la fortaleza de Dios. Quien ha posido suscitar tanto amor y tanta fortaleza en la historia del mundo como Jesús? En todos los lugares, en todos los tiempos.

- Y paso al otro tema. Bien, este sistema no es perfecto, tiene defectos, ¿podemos hacer otro mejor? Insisto, tiene que ser un sistema aceptado por todos, un sistema que garantice la paz y la convivencia. No soñemos con imponer nada por la fuerza porque eso no es cristiano ni sirve para favorecer la fe. Lo estamos viendo.

- La defensa de la fe, la difusión del evangelio, el verdadero cambio de la sociedad, lo tenemos que hacer los cristianos, desde la Iglesia, por los métodos persuasivos de la evangelización y de la conversión de los corazones. Aquí es donde debemos pedirnos cuentas y donde no podemos estar contentos. Cuando la mayoría de los españoles estemos de verdad convertidos a Dios y al cristianismo las cosas de la política irán mejor. No al revés. Ese es mi pensamiento. y creo que esa es la doctrina de la Iglesia. Podéis mirar la segunda parte de la enciclica del Papa "Dios es amor". hace un resumen precioso. Y con mis mejores saludos.
17/04/08 11:54 PM
  
Ana
D. Fernando para mi ha sido un testimonio muy valioso sus comentarios tan serenos, pacientes y sobre todo la humildad.Para mi ha tenido mucho valor: ha sido un auténtico ejemplo.Gracias
18/04/08 11:38 PM
  
Fernando
Adelante y todos juntos empujando ¡¡.
Hoy muchos seminaristas( en sus ratos libres), tienen que estar en la red y junto a usted en esta portentosa idea que es Religón en Libertad.Tiene Ud, que delegar,compartimentar y llevar la nave ( he realizado con mi esposa un viaje reciente a Grecia y el Capitán del enorme buque, mandaba, junto a otros oficiales 2.300 marineros de todas clases sus ordenes)a buen puerto.Sus palabras son preciosas como el oro.Que extraordinaria la debilidad (sobre todo en su pobre carne desecha y machacada por tanto daño físico) de Jesucristo, y también la sostenida por la fuerza espiritual de la razón y de la verdadera VERDAD, poseida desde la infinita y trinitaria profundidad de su Santo Espíritu.Esa es la débil FUERZA invencible.Eternamente invencible y que además ha vencido ya.La victoria es para siempre nuestra.No es fantástico¡¡.
Poseer la Verdad esta es la cuestión.
La verdad que da la felicidad y hace la vida digna de ser vivida.Esto es lo que arrastra y lo que se busca, como el mayor tesoro.La junventud está desnortada.Hay que promocionar Religión en Libertad( e ideas como esta), hasta en las discotecas y que la juventud que busca en los idolos la verdad y la felicidad, se de cuenta donde está la verdad, que más ouede llenar su corazón.España se transformará.
Toda la juventud del mundo, está hoy en internet.Hay que exprimir el ingenio y traerlos a estos blog.Con propuestas imaginativas y sabias, que conduzcan a Dios.Beso su mano y rezo por usted.
19/04/08 9:42 AM
  
Fernando
Es una inmensa suerte poder tenerle a Ud, cerca y en la misma casa de uno.
Me parece un Milagro ¡¡.Y que Ud, nos atienda además con bondad, cariño, sabiduria y afecto cordial.Creo que este blog, va a ver siempre honor y respeto por las ideas de los demás.Y tolerancia, que es la base de la buena y pacifica convivencia.
19/04/08 9:58 AM
  
loos333
Querido Monseñor, que dificil es ser cristiano. Aun asi, yo sigo confirmándome cada dia como hice hace ya 15 años. Respecto a su escrito "Fuerte en la debilidad" queria decirle algo. En estas elecciones pasadas yo hacia campaña a favor del Partido Popular y de Mariano Rajoy. Queria que hubiese ganado. Pero yo no rezaba para que fuese asi, ni se lo pedia a Dios. Lo que hice por primera vez fue rezar para que el resultado fuese lo mejor para España, osea lo dejaba todo en sus manos. De modo que asi mi fe se fortalecia mucho mas. "A Dios lo que es de Dios y al Cesar lo que es del Cesar". Eso me trajo paz interior. Y me hizo mas fuerte en Cristo. Y hoy al leer su articulo me he sentido mucho mas cerca de Él. Por medio de usted. Gracias Monseñor. Cada dia que pasa le siento mas cerca y asi, dia a dia, hasta el Dia final en que vuelva a su lado, a casa. Un besazo.
19/04/08 11:30 AM
  
Fernando
Voy a firmar a partir de ahora con FERNANDO I. Porque hay otro fernando por ahy ¡¡.
19/04/08 4:44 PM
  
jose de maria
Don. Fernando desde Mexico reciba usted mi mas sincera felicitacion, sencillo, claro y realidad. Si esto lo leyeran todos, importante, politicos y aspirantes, escritores, comentaristas, criticos y sobre todos los que nos llamamos cristianos catolicos como yo que ya pase de los 60 y que tenia una idea, pero ahora mas clara, que Dios lo bendiga.
19/04/08 10:11 PM
  
Félix J.
Monseñor Sebastián:
(...) Y es así como los mártires de hoy de la Iglesia, las ovejas nº. 100 (...)son los que de verdad podrían hablarnos de lo que ellas si viven: "siendo débil soy fuerte", gracias al Pastor que volvió trás ellas, las curó, las cargó sobre sus hombros y ahora él es su esperanza y su único guía, el que sin muchas palabras consigue que ellas le oigan: ven tú, mi oveja, que estás cansada y agobiada y te llevaré a pastar a praderas de verde y fresca hierba. Curaré totalmente tu pata herida y así podremos seguir caminando hasta el gran aprisco donde nos espera mi Padre, que es el tuyo también.
(...)Monseñor, es un placer tenerle así de cercano. Me agrada saber que usted no renuncia a las nº. 100. Y, ¡espero que tampoco renuncie a los pastores....!
Que Dios le bendiga.

(N.M. Es conveniente que los comentarios se refieran al tema tratado por el blogger; si se refieren a otros comentarios, sean breves)
20/04/08 3:59 AM
  
Mons. Sebastián
Buenos días amigos, gracias por vuestras palabras de aliento.

De todo lo bueno hay que dar gracias a Dios. Se pueden decir cosas hermosas y pacificadoras porque Dios es así, porque Jesús es realmente salvación. Lo poquito que podemos decir de El con un poco de acierto nos conmueve y nos hace mucho bien.

Hoy es domingo, un día para celebrar la resurrección del Señor y para ponderar sus consecuencias. Desde que Jesús resucitó el mundo es diferente. Sabemos que lo que creíamos que era la "vida" es solo la preparación para la "vida verdadera". Más allá de este mundo hay "muchas moradas". Lo sabemos porque Jesús que es "de nuestra propia carne" está ya allí y viene de nuevo para llevarnos con El. Eso es la Vida, la Verdad, que está en Jesús, y El es también el Camino, basta con ir siguiendo sus huellas, dejarse llevar de la mano.

Por eso digo a loos333 que ser cristiano no es difícil, por lo menos no es "teóricamente" difícil. Lo difícil es romper con la componenda del "no ser cristiano", es decir de vivir sin claridad interior. Es verdad que hay que romper con la vida embarullada, pero es que esta manera de vivir es contradictoria y decepcionante, vivimos como vivimos porque queremos ser felices y luego resulta que esta manera de vivir sin la claridad de Jesús no nos da la felicidad, nos encierra en nosotros mismos y nos somete cada vez más a los vaivenes y a las carencias de esta vida.
20/04/08 10:48 AM

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