En contra de una ley criminal

Volvemos sobre el aborto. Ya se han pasado los ecos de la nota de los obispos sobre el anteproyecto de ley. Pero conviene mantenerla como un texto vivo. El argumento es de primera importancia. Hay que oponerse enérgicamente a la nueva ley. Sobre todo hay que oponerse a la mentalidad, ya muy extendida, de que el aborto es una cosa lamentable pero con la que hay que transigir porque es una necesidad y un verdadero derecho de la mujer. Oponerse sería una muestra de intolerancia y fanatismo. Nos lo presentan como un progreso en las libertades. Con el tiempo será un baldón para el PSOE y para cuantos le apoyan esta campaña a favor del aborto como derecho de la mujer. ¿Cómo se puede decir que la mujer tiene derecho a matar a sus hijos? ¿Puede haber una aberración mayor en el orden moral?
Sería conveniente que algunos socialistas que se presentan públicamente como católicos, se pronunciaran ahora claramente, de acuerdo con la doctrina de la Iglesia, en contra del aborto y en contra de cualquier proyecto de ley que justifique y facilite el aborto. Hace pocos días pude ver a un miembro del gobierno queriendo presentarse como católico y a la vez intentando justificar el proyecto del gobierno con razones engañosas. Si son católicos, bendito sea Dios; pero como hombres públicos tienen que ser coherentes en sus manifestaciones con la doctrina de la Iglesia. Sin retoques. Un católico no puede justificar ni apoyar una ley abortista.






