InfoCatólica / El blog de Monseñor Sebastián / Archivos para: Julio 2009

28.07.09

¿Qué pasa con los mayores?

Un periódico nacional ponía ayer en portada una pregunta inquietante, ¿qué pasa con los menores? Pienso que la pregunta que tenemos que ponernos es esta otra: ¿Qué pasa con los mayores? Porque los menores simplemente reproducen lo que reciben de los mayores.

Los niños, los adolescentes y jóvenes hoy son como siempre. Salvo excepciones, todos nacen como un lienzo en blanco. Luego son lo que aprenden y aprenden lo que ven. Por eso, ante las atrocidades que han ocurrido estos días pasados, asesinatos y violaciones de adolescentes cometidas por otros adolescentes, lo que tenemos que preguntarnos no es qué pasa con los menores, sino qué es lo que los niños reciben del mundo de los mayores. Ellos practican con normalidad lo que ven en el mundo de los adultos como novedad.

Hemos querido deshumanizar y despersonalizar el sexo exhibiéndolo como un puro instrumento de placer corporal, despojándolo de sus implicaciones afectivas, personales y morales. Pero resulta que, en su desnuda realidad física, el sexo se convierte fácilmente en un asunto de fuerza y de violencia. No podemos extrañarnos de que los jóvenes, algunos jóvenes, lo vivan así, pues así han podido aprenderlo de los mayores. Así lo han visto en las televisiones, en las arengas de muchos medios de comunicación, en la intención profunda de las actuaciones del gobierno sobre estas materias.

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13.07.09

En contra de una ley criminal


Volvemos sobre el aborto. Ya se han pasado los ecos de la nota de los obispos sobre el anteproyecto de ley. Pero conviene mantenerla como un texto vivo. El argumento es de primera importancia. Hay que oponerse enérgicamente a la nueva ley. Sobre todo hay que oponerse a la mentalidad, ya muy extendida, de que el aborto es una cosa lamentable pero con la que hay que transigir porque es una necesidad y un verdadero derecho de la mujer. Oponerse sería una muestra de intolerancia y fanatismo. Nos lo presentan como un progreso en las libertades. Con el tiempo será un baldón para el PSOE y para cuantos le apoyan esta campaña a favor del aborto como derecho de la mujer. ¿Cómo se puede decir que la mujer tiene derecho a matar a sus hijos? ¿Puede haber una aberración mayor en el orden moral?

Sería conveniente que algunos socialistas que se presentan públicamente como católicos, se pronunciaran ahora claramente, de acuerdo con la doctrina de la Iglesia, en contra del aborto y en contra de cualquier proyecto de ley que justifique y facilite el aborto. Hace pocos días pude ver a un miembro del gobierno queriendo presentarse como católico y a la vez intentando justificar el proyecto del gobierno con razones engañosas. Si son católicos, bendito sea Dios; pero como hombres públicos tienen que ser coherentes en sus manifestaciones con la doctrina de la Iglesia. Sin retoques. Un católico no puede justificar ni apoyar una ley abortista.

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4.07.09

¿Recitar el Credo o rezar el Padrenuestro?

Hace unos días, conversando con un viejo amigo, laico y socialista, me decía que le gustaba recitar el Padrenuestro, pero que le resultaba imposible recitar el Credo. Siguiendo espontáneamente la conversación, se me ocurrió decirle: ¿Por qué no pruebas a recitar el Credo desde los sentimientos del Padrenuestro?. Esa sugerencia le sorprendió y me contestó: lo voy a intentar. No sé cómo le habrá ido, pero hoy me parece interesante desarrollar un poco esta idea. Nos puede venir bien a todos.

La oración del Padrenuestro es una oración inmortal. Desde los inicios del cristianismo ha iluminado la vida y ha sosegado el corazón de muchos millones de personas. En ella Jesús nos resume y trasmite su propia experiencia de Dios. Y en consecuencia la visión que él tiene de sí mismo como hombre.

Él vive situado ante el Misterio de Dios a quien percibe, adora y ama como Padre. Sabe que la verdad del hombre consiste en reconocer la soberanía de este Dios misericordioso, en reconocerlo como santo, más allá de todo lo que está a nuestro alcance, y que la plenitud de nuestra vida de hombres, en contra de las sugerencias del demonio, está en aceptar su presencia y ajustar nuestra voluntad a la suya, santa y misericordiosa, acercando nuestra vida terrestre a la vida celestial y eterna. Todos los bienes nos vienen de El, su perdón y su misericordia son la fuente de la paz en el mundo y el principio de nuestra esperanza. En su gracia alcanzamos la victoria sobre el poder del mal para siempre.

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