La Universidad Católica en un mundo laicista
La Universidad nació en la Iglesia Católica
Tanto en el ambiente universitario como en el administrativo y político, abundan las prevenciones contra lo católico, también contra la Universidad católica. Desde siempre, la mentalidad predominante en España, en la visión de la educación, ha sido estatista y oficialista. Desde las guarderías hasta la Universidad, la enseñanza tenía que ser pública. Escuela pública, laica y gratuita ha sido el grito de guerra de la izquierda española. Y la preferencia también de la mayoría de los profesionales, de izquierdas y de derechas. Con lo cual el concepto y la imagen de la Universidad católica han tenido mucha dificultad para abrirse camino en nuestra sociedad. Al amparo de la legislación franquista pudieron aparecer lo que se llamaba universidades eclesiásticas, pero ha sido necesario esperar hasta hace muy pocos años para que pudieran desarrollarse entre nosotros algunas universidades no estatales, y entre ellas algunas universidades libres y católicas. A duras penas, con unas condiciones injustamente restrictivas, pero aquí estamos. Podemos decir que una nota característica de la vida de la Iglesia y del cristianismo en España es el nacimiento y el desarrollo de varias Universidades católicas.
Frente al hecho de la Universidad católica, se ha levantado en nuestros ambientes culturales una objeción de fondo: la Universidad es una institución al servicio del saber y de la ciencia, y un servicio honesto a la investigación y difusión de la verdad tiene que ser laico, libre de cualquier condicionante dogmático. Por lo cual cualquier confesionalidad es del todo incompatible con una vida universitaria auténtica. Más todavía, la confesionalidad católica es enemiga del pensamiento, de la inteligencia, del verdadero saber.






