InfoCatólica / El blog de Monseñor Sebastián / Archivos para: Marzo 2009

31.03.09

No perdamos la oportunidad


Me refiero a la oportunidad que nos ofrece el debate social sobre la reforma de la ley sobre el aborto para clarificar y fortalecer nuestra identidad como católicos.

Se trata de una discusión sobre algo fundamental como es el respeto a la vida de las personas, la obediencia al mandamiento de Dios No matarás.

Para todo el que quiera ser honesto consigo mismo y ver las cosas sin ideologías ni intereses de ninguna clase, es evidente que el aborto voluntario es un asesinato.

No es verdad que los que estamos contra la legitimación del aborto queramos que las mujeres que abortan o el personal sanitario que atiende a las embarazadas vayan a la cárcel. Lo que queremos es que no haya abortos. Por eso, a la vez que nos oponemos a la legalización y justificación del aborto voluntario, pedimos también que la sociedad y las instituciones públicas ayuden a las mujeres que se ven en el trance de llevar adelante un embarazo “imprevisto", o de traer al mundo un niño no deseado.

Leer más... »

20.03.09

Los seminaristas no nacen en los seminarios

En torno a la fiesta de San José, celebramos el Día del Seminario. Es una jornada ya tradicional, bien conocida por los cristianos, cuyas finalidades no hace falta explicar. Rezamos por las vocaciones, nos comprometemos un poco más con la vida de nuestro Seminario, ayudamos con nuestras aportaciones a la formación de nuestros seminaristas.

El deseo y la decisión de ser sacerdote es difícil de entender en muchos de nuestros ambientes. Sólo se puede entender desde una valoración viva e intensa de lo que es Jesucristo para nosotros, de la importancia y la necesidad de la fe en El para encontrar los verdaderos caminos de la vida.

Leer más... »

7.03.09

Os suplicamos en nombre de Cristo...


…Dejáos reconciliar con Dios

Si miramos a nuestro alrededor con un poco de realismo, que es ejercicio de humildad y valentía, veremos que a muchos de nosotros nos cuesta trabajo confiar del todo en Dios y organizar nuestra vida de cara a la vida eterna. La mayoría de nosotros vivimos una vida ambigua y confusa, en la que intentamos combinar la fe y la comodidad, el espíritu cristiano y las concesiones al materialismo y al egoísmo. Aunque tenemos que luchar constantemente contra esta mediocridad espiritual, no nos tiene que asustar. Somos pecadores. Llevamos el pecado muy dentro de nosotros. La Biblia y las enseñanzas de la Iglesia nos hablan de una condición pecaminosa original que nos hace difícil la plena confianza en Dios y la obediencia sincera y generosa a sus mandamientos.

Pero esto no nos tiene que desanimar. Dios conoce nuestra verdadera situación, y a pesar de ello nos sigue queriendo, porque nos perdona y continúa pacientemente su obra de redención y de gracia hasta la consumación. Es más, El nos amó siendo pecadores y con su amor inmerecido nos hace posible la justificación interior y la riqueza de las buenas obras. Afortunadamente, el principio y el fundamento de nuestra salvación no están en nuestras propias obras, sino en el amor fiel y perseverante de Dios. Dios nos ama irrevocablemente. Por este amor nos tiene destinados para la vida eterna en su Hijo Jesucristo, y por este mismo amor perseverante nos perdona, nos justifica y se llega hasta nosotros para ayudarnos a alcanzar la plenitud de nuestra vida en la felicidad gloriosa de la vida eterna.

Nuestra justicia no puede ser la falsa justicia satisfecha del fariseo, sino la justicia humilde y verdadera del pecador arrepentido. Nuestra oración y nuestra fuerza está en la oración confiada del publicano humilde y penitente (Cf Lc 18, 9-14). El arrepentimiento y la confianza en el perdón son el principio y la raíz de la verdadera religión.

Leer más... »