Siempre es Pentecostés (I)
Estamos en tiempo de Pentecostés. Es el tiempo real de nuestra vida. Jesús llegó con su humanidad santa al mundo de Dios. El, que es el nuevo Adán, está ya en el paraíso recobrado de la vida eterna. Y desde allí tira de nosotros para que aprendamos a vivir junto a Dios, en ese mundo nuevo que es nuestra vida verdadera y definitiva.
Por eso me ha parecido interesante traer aquí un texto, en el que he intentado ordenar y resumir lo que Jesús nos reveló sobre el Espíritu Santo y lo que este Don supremo hace en nuestra vida y en nuestra santificación.
Con el don del Espíritu Santo, Jesús hace crecer en nosotros el amor de Dios, la experiencia gustosa de la verdad y la bondad de Dios, el deseo de vivir con El y de sintonizar nuestra vida con la suya, con sentimientos de piedad, gratitud, misericordia, donación, gozo, plenitud.
