Siempre es Pentecostés (III)
Una visión trinitaria de la obra de la salvación
Intentaré ahora presentar una panorámica general de lo que yo entiendo que es la intervención del Espíritu de Dios en la historia de la salvación, en la vida de la Iglesia y en nuestra propia vida.
1º Jesús es el hombre del Espíritu Santo. Este es el primer dato de la revelación del Nuevo Testamento. El Hijo de Dios, al hacerse hombre y vivir humanamente su personalidad de Hijo, saca al mundo el Espíritu de Dios, incorpora la humanidad, primero la suya y con ella la humanidad entera, a esa convivencia filial con el Padre en el amor y en el abrazo del Espíritu Santo. Todo, en el ser humano de Jesús está promovido y acompañado, ungido, por el Espíritu Santo de Dios.
La Encarnación del Verbo es obra del Espíritu Santo (Lc 1, 25), María, es venerada por la Iglesia como Esposa del Espíritu Santo. Jesús vive y actúa movido continuamente por el Espíritu de dios, que es tanto como decir que vive guiado por su amor y su obediencia filial al Padre. Todo en El es obra del Espíritu de Dios (Jn 3,34). Al principio de su vida pública, en el momento del bautismo, Juan el Bautista lo ve habitado y guiado por el Espíritu (Mt 3, 16). Es el Espíritu quien le conduce al desierto para prepararse antes de comenzar a anunciar públicamente la llegada del Reino de Dios (3, 16). En todo momento Jesús es el “Hijo amado” del Padre, el Hijo sobre el cual reposa y por medio del cual nos llega el abrazo eterno de Dios que es el Espíritu Santo.
De esta filiación mantenida en la unidad del Espíritu, procede el impulso y la autoridad mesiánica de Jesús. Desde el principio de su predicación, Jesús se presenta como el Siervo de Dios ungido, habitado, movido y asistido por el Espíritu Santo de Dios (Lc 4, 18). El gozo de esta unidad permanente con el Padre, fruto del Espíritu Santo, le sostiene y le conforta a pesar de todas las dificultades y sufrimientos (Lc 10, 21). De esta intimidad interior con su Padre brotan sus palabras y sus obras (Mt 12, 16; Jn 7, 16; 8, 27-29. 54-58; 112, 48-50; 14, 10-11. 24-25)
