Teresa Gallifa
A los ojos humanos la vida de Teresa Gallifa Palmarola fue un fracaso. Nació en 1950, madre de siete hijos, se quedó viuda a los 32 años y en la pobreza más absoluta. Padeció toda clase de contradicciones y de calumnias, por no desviarse de las inspiraciones que tuvo del Espíritu Santo para recoger y ayudar a mujeres en estado de gestación para que no abortasen. En este empeñó fue perseguida hasta por “los buenos”, pues tenía que fundar una asociación que debía convertirse en un Instituto Religioso. El objetivo era imposible si se tiene en cuenta que a comienzos del siglo XX, las leyes civiles no permitían a una mujer soltera la profesión de obstetricia. Había que estar casada o viuda y Teresa se empeñaba en que unas religiosas se ocuparan en este oficio. Ella misma estudió obstetricia con muchos sacrificios.

Hace poco más de 30 años que me encontré por primera vez con una referencia de Sor Patrocinio. Trabajaba entonces en mi tesis de Historia Contemporánea de España. Concretamente investigaba a uno de los personajes más importantes del partido progresista, como fue Pascual Madoz. Este hombre, que justificó desde su escaño en el Congreso de los Diputados las matanzas de los frailes, en los años 834 y 1835, y fue el autor de la desamortización de 1855, colocó al principio de uno de los libros que escribió la siguiente frase: “El siglo XIX, que es el siglo de las luces es incompatible con la existencia de los conventos”.