Todos lo dicen

“‘¿Ha oído alguna vez a alguien hablando bien de una joven y recontando sus buenas cualidades?’

Otra persona seguramente le dirá que si esa joven tiene buenas cualidades, también tiene bastantes que son malas… Ella frecuenta la compañía de tal y tal persona, que no tiene una buena reputación… Estoy completamente seguro de que no se ven por ningún propósito bueno… ¿Y qué de esa otra mujer, que siempre viste tan bien y que mantiene a sus hijos vestidos bien también?… Ella haría mucho mejor pagando sus deudas… Y luego está esta otra: ella siempre parece a todos ser buena y agradable, pero si la conociera usted tan bien como yo, tendría una opinión diferente… Ella sólo pone todas esas sonrisas como una ciega… Tal y tal hombre le va a pedir que se case con él, pero si me pidiera mi consejo, le contaría unas cosas que no sabe…’

‘¿Quién es esa persona que pasa?’, pregunta otro.

‘Ah, bueno, si no la conoces, no es una gran pérdida. No diré nada más de ella. Apártese de su compañía – es una causa de escándalo. Todos lo dicen. Escucha, las peores personas son como ella, que aparentan ser buenos y santos. De todas formas, siempre ocurre que los que quieren pasar por virtuosos o píos son los más malvados y rencorosos.”

‘Le habrá hecho algún daño grave. ¿Lo ha hecho?’

‘¡Oh, no! Pero usted sabe bien que todas son iguales. Por casualidad estuve con uno de mis más antiguos conocidos un día, y descubrí que era un bebedor y un verdadero sinvergüenza.’

‘¿Quizás hizo algo que le enfadó?’, dirá el otro.

‘Ah, no, nunca me dijo nada que no debería de haberse dicho, pero todos piensan eso de él.’

‘Si no me lo hubiera dicho usted, nunca me lo hubiera creído.’

‘Cuando está con gente que no le conoce, sabe muy bien cómo actuar de hipócrita para hacer que la gente crea que es un tipo decente. Es como cuando un día por casualidad estuve con tal y tal persona, a quien conoces my bien – él es otro hombre virtuoso. Si no hace daño a nadie, no se merece crédito por ello. Simplemente es que no está en una posición para hacerlo. Le aseguro que no me gustaría encontrarme a solas con él.

‘¿Quizás le hizo algún daño alguna vez?’

‘No, desde luego, porque nunca he tenido nada que ver con él.’

¿Y entonces cómo sabe que es tan malo?’

‘Oh, no es difícil averiguarlo. Todos dicen que lo es.
Es como es que estuvo contigo un día – oyéndole hablar pensaría usted que él es el hombre más caritativo del mundo y que nunca rechazaría nada a nadie que le pidiera ayuda. Y todo el tiempo viajaría diez millas para ganar dos centavos. Le aseguro que hoy en día no puede conocer nada bien a la gente; no puede confiar en nadie. Es lo mismo con esa persona con quien acababas de estar hablando. Cuida de sus asuntos muy bien; siempre guarda una buena apariencia, y toda su familia también tiene apariencia buena… No es tan difícil, la verdad – trabaja por la nocha, ya sabe.’

‘Entonces, ¿le ha visto robar alguna cosa?’

‘Oh, no, nunca le he visto robar nada. Pero me dijeron que una noche volvió a su casa cargado de cosas. En cualquier caso, no tiene ninguna buena reputación.

“Y el que habla concluye: ‘No digo que no tengo faltas yo mismo, pero lamentaría eternamente ser tan despreciable como algunas de esas personas.’

“En todo esto puede ver al famoso fariseo, que ayuna dos veces a la semana, que paga el diezmo de todo lo que posee, y que agradece a Dios que no es como el resto de los hombre – ¡extorcionistas, injustos, adúlteros! Aquí puede ver ¡este orgullo, este odio, estos celos!”

[De “fragmentos de sermones de S. Juan Vianney” (enlace en inglés, traducción mía)]

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El Señor no es como todos los demás porque nos conoce mucho mejor de lo que ese “fariseo” que menciona S. Juan Vianney puede conocer a sus vecinos. No se fía de lo que todos dicen, sino que nos conoce desde antes de nuestra existencia. Como Buen Pastor nos dice en elEvangelio del IV Domingo de Pascua: “Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen; y yo les doy la vida eterna” (Jn. 10, 27). ¡Qué consuelo saber que Dios nos conoce hasta mejor de lo que nos conocemos nosotros mismos y nos ama tanto que quiere compartir Su vida eterna con nosotros!

Y no nos conoce de lejos, sino tan de cerca que la Palabra de Dios se hizo Hombre por nosotros. Así lo explica S. Luis María Grignon de Montfort [cuya fiesta fue ayer] en “Amigos de la Cruz”:

¡Escuchad tan sólo la voz de mi Hijo predilecto y seguid sus huellas! Yo os lo di para que sea camino, verdad, vida y modelo vuestro: Escuchadle.

¿Escucháis la voz del amable Jesús? Él, cargado con la cruz, os grita: Veníos conmigo. El que me sigue no andará en tinieblas. ¡Animo, que yo he vencido al mundo! (Jn 8,12; 16,33).

“[…Nuestro amable Salvador sube] por un camino estrecho y angosto como nunca a causa de la corrupción del mundo. El buen Maestro va delante, descalzo, la cabeza coronada de espinas, el cuerpo ensangrentado y cargado con una pesada cruz. Sólo le sigue un puñado de personas -si bien las más valientes-, ya que su voz es tan delicada que no se la puede oír en medio del tumulto del mundo o porque se carece del valor necesario para seguirlo en la pobreza, los dolores y humillaciones y demás cruces que es preciso llevar para servir al Señor todos los días.”

“[…] Ante llamada tan amorosa de Jesús, superémonos a nosotros mismos. No nos dejemos arrastrar por nuestros sentidos -como Eva-. Miremos solamente al autor y consumador de nuestra fe, Jesucristo crucificado. Huyamos de la corrupción que por la concupiscencia existe en el mundo corrompido. Amemos a Jesucristo como se merece, es decir, llevando la cruz en su seguimiento. Meditemos detenidamente estas admirables palabras de nuestro amable Maestro, pues encierran toda la perfección cristiana: El que quiera venirse conmigo, que reniegue de sí mismo, que cargue con su cruz y me siga (Mt 16,24; Lc. 9,23).”


Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Qué significa para usted saber que Jesucristo conoce a sus ovejas? ¿Dónde y cómo se oye la voz del Señor?

Siguiente post – Dificultades – “nadie las arrebatará de mi mano” (Jn. 10, 28)

8 comentarios

  
Ignacio Puras Abad
Significa que sabe cuáles son nuestras intenciones y qué tentaciones tenemos.

La voz del Señor se puede oir constantemente en cualquier sitio, delante de un pobre, de un infeliz, pero también ante la belleza, la satisfacción, el amor, la familia... Su voz se oye en nuestro interior, en nuestra consciencia.


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Ignacio Puras Abad, añadiría que esa conciencia aprende a distinguir la voz del Señor por medio de las enseñanzas de la Iglesia, al igual que por los Sacramentos y la oración, por los cuales comenzamos a conocer mejor al Señor. Él ya nos conoce desdse toda la eternidad, pero nosotros somos los que tan sólo hemos comenzado a conocerle a Él. Cuando estamos en gracia con Dios hay menos voces compitiendo en nuestro interior con Su Voz (Jesucristo, la Palabra de Dios), soplada por el Espíritu Santo. Gracias por haber compartido esa reflexión.
30/04/10 3:42 AM
  
odet
La voz del Señor se puede escuchar en cualquier lugar,pues El dijo:Buscad el Reino de los cielos y lo demás se os dará por añadidura"conoce a sus ovejas porque ESTAS no desean las cosa terrenas(materialismo,afan de riquezas,lujo,fama,etc.)sino las cosas celestiales,pues como dice El Eclesiastés:"Miré todo cuanto se hace bajo el Sol,y vi que todo era vanidad y apacentarse de viento".

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Odet, ¡qué bien encaja esa cita del Señor con la imagen del Buen Pastor! Buscamos el Reino de los cielos siguiendo a nuestro Rey, pasando por la cima del Calvario, y Él nos da lo que más deseamos: "la vida eterna" con Él.

Cuando uno no ve directamente al Señor que va delante de nosotros, se puede seguirle a tientas evitando lo que no es Él. ¡Muchas gracias!
30/04/10 3:26 PM
  
Isabel
Para mí, saber que Jesucristo conoce a sus ovejas significa que las ama, que nunca las abandonará y que irá a buscarlas siempre que se pierdan para traerlas de nuevo al rebaño.

En la Sagrada Escritura se oye directamente la voz de Dios. Podemos oírla también en el silencio de la oración y en todo lo que nos rodea.

El jardín es un lugar donde siempre oigo la voz de Dios y donde cobran vida las parábolas y enseñanzas de Jesús.

En una ocasión trasplanté un rosal a otra parte mejor del jardín, pero empezó a languidecer y perder todas sus hojas. Después de cuidarlo con más mimo que a ninguna otra planta, un día vi que de los tallos volvían a salir pequeños brotes. La gran alegría que sentí me hizo entender las palabras de Jesús; “habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento”

El ver crecer las plantas con todo su verdor y el color de tantas flores que han salido de lo que no eran más que pequeñísimas semillas cuando las planté, me recuerda que todos llevamos dentro el Espíritu (el “ADN”) de hijos Dios y que tenemos que morir a nosotros mismos - como muere la semilla, para que el Espíritu se manifieste en nosotros y podamos decir como San Pablo: “ Y ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí”

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Isabel, gracias por haber compartido esos pensamientos. A mí no se me da nada bien cuidar de las plantas (ni siquiera cactus). La única planta que he podido conservar es una que mencioné en otro post que ha sobrevivido sequías, heladas, "inundaciones"... casi la perdí este invierno y han vuelto a salir hojas. Como quería que mis hijos aprendieran un poco sobre cómo crecen las plantas, planté semillas hace unos meses y ¡qué montaña rusa ha sido el cuidado de esas semillas! Quizás escribiré sobre la experiencia en algún post. Desde luego que no me es indiferente la parábola del sembrador después de eso ni lo que dice el Señor sobre cómo Su Padre viste a las flores. ¡Cómo nos habla la naturaleza sobre los cuidados del Señor!
30/04/10 6:06 PM
  
Flavia
María Lourdes, para mí, que Jesús conozca a sus ovejas es lo que más paz me da en esta vida. Porque eso significa que Él me conoce mejor que yo misma y por lo tanto sabrá juzgarme con más misericordia de la que yo misma utilizaría para juzgarme. Él conoce mis heridas, y cómo ha podido influir en mí toda mi vida pasada. Y más aún: me ama tal y como soy, aunque me concede todos los medios para que me convierta continuamente a Él y me santifique, pero para empezar me ama tal como soy, con toda mi inmensa pobreza.

Esto, ya digo, me da tanta paz, que ya raramente me altero por los juicios de nadie. Esos juicios no son los de Jesús, que me conoce de verdad.

La voz del Señor la oigo de muchas maneras. en el silencio del corazón, por ejemplo. Pero especialmente en:
-- Los sacramentos: confesión y comunión.
-- La lectura orante de la Sagrada Escritura. Esto es clave en mi vida, no sé vivir sin la Biblia.
-- El rezo del Santo Rosario, con todo lo que significa.
-- Las opiniones de algunas personas cuya santidad me consta, su vida en Dios y sus servicios al prójimo.
-- La belleza en cualquier forma: música, lectura, naturaleza...
-- Las peticiones y la pobreza de quienes acuden a mí esperando encontrar algún alivio. Siempre me pregunto qué haría Jesús en ese caso, y procuro escuchar.

En esos medios, procuro dejar camino libre al Señor, para escuchar su palabra. Quiero decir que no me pongo a pensar como si todo dependiera de mí, sino que procuro aquietarme interiormente para ser capaz de escuchar.

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Flavia, tengo una amiga muy buena de muchos años que no es creyente, a quien conocí cuando las dos estábamos pasando un mal rato. Ella y yo hemos hablado bastante sobre su nombre, "Sola", que es lo más parecido a la pronunciación de la palabra "diosa" en japonés [aunque la "l" es como una "r" pronunciada muy suave]. Le dije lo que significa "sola" en español y ella me dijo que su nombre le recordaba que ella no era una "diosa" y que se aproximaba más el significado español a cómo se veía.

Lo menciono porque ella me decía que encontraba cierta belleza en el sufrimiento. No que ella fuera masoquista o sádica, sino que simplemente reconocía que hasta el sufrimiento humano puede ser bello, atrayendo a otros a la compasión. Pero, como no creyente, no ve lo mismo que yo en el sacrificio del Señor padeciendo por cada uno de los pecadores. Espero que algún día oiga esa Voz del Buen Pastor sobre la Cruz para que pueda abrazar la verdadera Belleza de la Cruz: a Cristo mismo que llama a todos los corazones y que conoce a cada uno mejor de lo que nos podamos conocer nosotros mismos. Un saludo y le pido también sus oraciones por Sola.
30/04/10 7:15 PM
  
Flavia
María Lourdes, no sabe cuánto agradezco la confianza de pedirme oraciones por su amiga. Dos cosas:

1.- Le prometo que mañana, en mis oraciones de la mañana, consagraré su amiga a la Santísima Virgen, pronunciando su nombre. Esa consagración la hago diariamente, incluyo cada día " a cada ser humano en su específico dolor " pero luego menciono expresamente al que me hayan encomendado ese día. Mañana será " Sola, amiga de María Lourdes Quinn."

2.- Tiene razón su amiga en lo del sufrimiento. Es verdad que debemos evitarlo y pedir al Señor que nos libre de él si es posible. Pero también es cierto que el sufrimiento, cuando es inevitable, y si lo llevamos con entrega, da nobleza, majestad y belleza. No con los criterios del mundo, sino con criterios superiores. Recuerdo la extraordinaria belleza de mi madre, sus grandes ojos, a sus 96 años, cai totalmente demenciada por la arterioesclerosis, pero llamando a gritos a la Virgen María, de quien siempre fue devotísima.

Me permito pedirle que envíe a su amiga un abrazo entrañable de mi parte.

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Flavia, muchísimas gracias. La parte de su comentario sobre la belleza me recordó a ella. Se lo diré cuando le vea, que espero será este verano. Ella y su novio asistieron a mi boda hace casi 11 años. Ahora están comprometidos a casarse por lo civil (ni él ni ella están bautizados).

Su novio (que sabe que llevo este blog y me animó a pesar de no ser creyente) me dijo una vez que estaba considerando pagar dinero a un grupo que estaba anunciando algo sobre el fin del mundo y que sólo se salvarían los que pagaran por algo (no me acuerdo de los detalles). Lo iba a hacer por si acaso hubiera algo de verdad en ello, aunque le parecía algo ridículo. Le sugerí que rezara el Ave María todos los días por si acaso, que después de todo es gratis y no tiene nada que perder pero mucho que ganar. Estoy convencida de que Ntra. Ssma. Madre nos ayuda a oír mejor al Señor.

La abuela paterna de mi esposo tiene Alzheimer's y apenas se acuerda de nada ni reconoce ya a sus propios hijos. Pero, todavía se acuerda de que los domingos tiene que ir a Misa y pide ir. Espero poder conservar mi fe a lo largo de mi vida como su madre y la abuela paterna de mi esposo. Gracias de nuevo por sus oraciones. Recordaré a su familia en las mías.
30/04/10 9:50 PM
  
Isabel
María Lourdes, lo que cuenta de su amiga, Sola, me recuerda la historia del paralítico que no tenía a nadie que le metiera en la piscina de Bezata cuando un ángel de Dios bajaba a agitar el agua que pudiera curarle (Jn.5:1-9)

Me pregunto cuántas veces se habría sentido desamparado al verse tan solo y con tan poca esperanza de que su situación pudiera cambiar algún día. Pero fue precisamente a él -que estaba solo- a quien JESÚS se acerca y libera de su enfermedad.

Espero que su amiga vea en esta historia que quizá sea su sentimiento de soledad el medio por el que Jesús se acerque a ella y le manifieste todo su poder y amor como lo hizo con el paralítico.

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Isabel, así espero que lo vean algún día ella y su novio. La fe es un don y seguiré pidiéndola por ellos. Gracias por recordar ese milagro del Señor. No me había fijado en esa soledad del paralítico a pesar de estar con tantas otras personas. Un saludo.
01/05/10 12:34 AM
  
odet
Que buenos comentarios los de Flavia e Isabel,el ejemplo del paralítico de la piscina muy acertado,tienes la facultad de que las personas te abran sus corazones MLourdes y eso es muy bonito,que Dios te bendiga.

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Odet, para mí ha sido una bendición conocer a personas como Flavia, Isabel y usted por medio de este espacio. No es mérito de mi parte que el Señor les haya hecho tan generosas y les haya concedido poder ver los acontecimientos de la vida por los ojos de la fe. Eso sí que es bonito. Muchas gracias por sus oraciones.
01/05/10 2:38 PM
  
susi
M Lourdes: una anécdota simpática con las semillas y las plantas. Es real.
Una madre veía que su hijo muy pequeño no respiraba bien y lo llevó al pediatra, pues lo notaba raro.Cuando el médico le miró la naricita, comprobó que le salían unas pequeñas cosas verdes: tiró con unas pinzas y se encontró con que era...! una pequeña lenteja que se había metido él en la nariz y con el calor y la humedad había germinado y estaba creciendo!
Supongo que DIos, que es el médico de las almas, también podrá contar un montón de bobadas que hacemos a diario y, sin embargo, nos atiende y no se enfada con nosotros.
A mí también me gustan las plantas pero se me dan mal; mi marido tiene el jardín precioso y las hace revivir aunque estén fatal.

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Susi, me alegro que el médico resolvió ese problema del niño. Cuando mi hermano era pequeño se metió un pimiento pequeñito en la nariz y mi tía, que le estaba cuidando, le tuvo que llevar a la sala de urgencias y ya le iban a operar porque no podían sacarlo, cuando estornudó y salió. Menudo susto se llevó la familia, pero hoy en día él también se ríe de esa anécdota.

Sí, qué paciencia la del Señor. Me parece que es porque Él nos conoce tan bien y nos ama tanto y además sabe que no depende de nosotros para nada para Su Gozo Eterno. Él no nos necesita para nada, sino que es todo Amor, dándose sin una pizca de egoísmo. A veces me irrito con mis hijos, y suele ser porque pienso más en mí que en ellos... me veo interrumpida o cansada, por ejemplo. Dios no tiene esas limitaciones... ¡cómo nos cuida!


02/05/10 4:37 PM

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