Cómo sacar provecho espiritual de la susceptibilidad

El Evangelio del Domingo de Divina Misericordia resalta: “Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús.” (Jn. 20, 24). Ocho días tardó el Señor en volver a aparecerse a los Apóstoles, en mostrarse a Sto. Tomás. ¡Cómo habría pasado esos días Sto. Tomás!

Pero cuando se apareció el Señor, no sólo les dio a los Apóstoles el poder de perdonar pecados, sino que sanó al mismo Tomás ofreciéndole la oportunidad de creer y de ser el primero en reconocer: “¡Señor mío y Dios mío!”

No por nada eligió este segundo domingo de Pascua para establecer su Fiesta de la Divina Misericordia. Reveló a Sta. Faustina: “Deseo darme a las almas, deseo las almas, hija Mía. El día de Mi Fiesta, la Fiesta de la Misericordia – recorrerás el mundo entero y traerás a las almas desfallecidas a la fuente de Mi misericordia. Yo las sanaré y las fortificaré.” [206 (99)]

Hasta de la susceptibilidad que podría haber sentido Sto. Tomás (al no habérsele aparecido el Señor) puede Dios sacar provecho espiritual para las almas que Le aman. Así lo demuestran unas anécdotas de situaciones humillantes que experimentó Sta. Faustina Kowalska, que le perfeccionaron en confianza en la Divina Misericordia y que podrían ilustrar el camino de Sto. Tomás hacia su gran profesión de fe.

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1) Mortificación

“+ Una vez, estaba en la cocina con la Hermana N. y ella se enfadó un poco conmigo y como penitencia me ordenó sentarme en la mesa, mientras ella se puso a trabajar mucho, a arreglar, a fregar, y yo estaba sentada sobre la mesa. Otras hermanas venían y se sorprendían de que estaba sentada en la mesa, cada una dijo lo que quiso. Una, que yo era holgazana, otra que era extravagante. En aquel entonces, yo era postulante. Otras decían ¿Qué clase de hermana será ésta? Pero, yo no podía bajar, porque aquella hermana me ordenó, bajo obediencia, quedarme sentada hasta que me permitiera bajar. De verdad, solamente Dios sabe cuántos actos de mortificación hice entonces.

Pensaba que iba a quemarme por la vergüenza. Dios Mismo lo permitía a veces para mi formación interior, pero el Señor me recompensó por aquella humillación con un gran consuelo. Durante la bendición lo vi. bajo un aspecto de gran belleza. Jesús me miró amablemente y dijo: Hija Mía, no tengas miedo de los sufrimientos. Yo estoy contigo.” (151)


2) Desprendimiento de las criaturas

“Cuando el Señor Mismo quiere estar al lado de un alma y guiarla, aleja todo lo que es exterior. Cuando me enfermé y fui trasladada a la enfermería, tuve muchos disgustos por este motivo. Éramos dos las internadas en la enfermería. A Sor N. venían a visitarla otras hermanas, a mi nadie me visitó. Es verdad que la enfermería es una sola, pero cada una tiene su propia celda. Las noches de invierno eran largas, la Hermana N. tenía la luz, los auriculares de la radio y yo ni siquiera pude preparar las meditaciones por falta de luz.

“[…]Me bastaba Jesús por cada cosa. Las Superioras, cuidaban muchísimo a las enfermas, sin embargo, el Señor dispuso las cosas de tal manera que me sentí abandonada. Pero este mejor Maestro, para poder obrar directamente en el alma, apartará todo lo que es creado.” (149)


3) Deseo de Dios

“Durante los sufrimientos no busco ayuda de las criaturas, sino que Dios es todo para mí, aunque a veces me parece que el Señor tampoco me escucha. Me armo de paciencia y de silencio, como la paloma que no se queja ni muestra dolor cuando le quitan sus pequeños. Deseo volar hacia el ardor mismo del sol y no quiero detenerme entre el humo y la neblina. No me cansaré, porque me he apoyado en Ti ¡mi fuerza!” (209)


4) Humildad

“Ruego ardientemente al Señor que se digne reforzar mi fe para que en mi gris vida cotidiana no me guíe según las consideraciones humanas, sino según el espíritu. Oh, cómo todo atrae al hombre hacia la tierra, pero una fe viva mantiene el alma en una espera más alta y al amor propio le asigna el lugar que le corresponde, es decir, el último.” (210)


5) Sensibilidad espiritual

“+ Un alma noble y delicada puede ser también la mas sencilla, pero de sentimientos delicados; tal alma en todo ve a Dios, lo encuentra en todas partes, sabe encontrar a Dios incluso en las cosas mas insignificantes. Para ella todo tiene algún significado, aprecia mucho todo, agradece a Dios por cada cosa, de cada cosa saca provecho para el alma y dirige a Dios toda alabanza. Confía en Él y no se impresiona cuando llega el momento de la prueba. Sabe que Dios siempre es el mejor Padre y da poca importancia a las consideraciones humanas. Sigue fielmente el más pequeño soplo del Espíritu Santo, goza por este Huésped espiritual y se agarra a Él como un niño a la madre. Allí otras almas se detienen y asustan. Ella sigue adelante sin temor y sin dificultad.” [148 (70)]

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¿Qué hacer si uno es susceptible?

No hacer caso a las consideraciones humanas, sino que tener en cuenta mi propia conciencia, el testimonio que me da. Tener a Dios como testigo de todas las obras. Comportarme ahora y resolver cada asunto mío de tal modo como quisiera solucionarly y comportarme en el momento de la muerte. Por eso en cada asunto siempre tener presente a Dios.” (226)

El Señor puede sanar hasta la susceptibilidad para que del egoísmo de pensar en sí mismo pase el alma a mayor sensibilidad y deseo de lo espiritual, a un mayor aprecio del Amor Infinito que ninguna criatura puede ofrecer, sino sólo Dios Todopoderoso que alza a los humildes.

Jesucristo: “Veo cada humillación de tu alma y nada se escapa a Mi atención; elevo a los humildes hasta Mi trono, porque así es Mi voluntad.” (282)

Sta. Faustina: “Oh Dios mío, mi única esperanza, en Ti he puesto toda mi confianza y sé que no me desilusionaré.” (310)

[Fuente de citas: “Diario” (.zip) de Sta. Faustina Kowalska]

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Preguntas del día [Puede dejar su respuesta en los comentarios]
: ¿Alguna vez ha sido susceptible? Si es así, ¿cómo lo superó? ¿Qué recomendaría a los que son susceptibles?

Siguiente post – Sufrimiento – “les enseñó las manos y el costado” (Jn. 20, )

9 comentarios

  
Vicente
doy gracias a Dios por su infinita misericordia y por habernos revelado esos designios a través de santa Faustina.

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Vicente, aunque no es dogma de fe creer en las revelaciones privadas, he encontrado mucho consuelo y gran provecho espiritual leyendo el diario de Sta. Faustina. Se ve allí no sólo en las palabras dichas sino también en lo obrado en la vida de Sta. Faustina cómo nos dirige esa "Infinita Misericordia" en todo momento. Un saludo.
12/04/10 9:51 AM
  
susi
Pienso que casi todos nos creemos muy importantes, al menos en algún aspecto o para ciertas cosas.
La humildad que demuestra santa Faustina parece muy sencilla, pero, como se dice en el post con el ejemplo de la gota, hay que ser sacrificado y amar a Dios para ser capaces de sobrellevar las humillaciones.
Si pensamos en lo que pasó Jesús por nosotros, nada nos parecerá humillante.Creo que nos hemos acostumbrado a que naciera en un pesebre, a que tuviese que huir a Egipto, a su vida escondida, a la vida itinerante predicando, a que, de tan cansado se durmiese en la barca a pesar de la tempestad...y no digamos a su Pasión.
SI meditamos bien su vida y, especialmente su dolorosa Pasión, nuestra vida sería de plena santidad y no abrían apenas las susceptibilidades, pues estaríamos todo el rato pensando en Él y en cómo ayudar a las almas.
La Virgen es modelo de humildad. Ella era la mejor y nunca hizo valer sus méritos.

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Susi, los sentimientos de Sta. Faustina me parecen una muestra de cómo aunque es normal sentirnos despreciados y abandonados en ciertos momentos de nuestras vidas, esos sentimientos se pueden encaminar hacia el Señor. A mí me conmueve mucho cada Jueves Santo oír cómo el Señor lavó los pies de los apóstoles y nos pide a nosotros que imitemos Su ejemplo sirviendo a otros.

Muchas veces veo las cosas de una forma egotística, pensando en gracias recibidas sin darme cuenta de que no hay ningún talento ni gracia que sea destinado por el Señor para el bien de sólo un individuo sino para muchas otras almas también. Por ejemplo, el progreso espiritual de Sta. Faustina es también para el bien de otras almas que se inspiran por sus escritos a amar a Dios con la misma pureza y sencillez. Un saludo.
12/04/10 11:08 AM
  
Esperanza
La susceptibilidad de Sto Tomás como ocasión para que se manifestara la Divina Misericordia de manera visible y también tangible. Me encanta.

Yo estoy en un ambiente de trabajo en que la gente es bastante susceptible, como si cada uno sostuviera el mundo el solito, como en el mito del titán Atlas. Cuando estamos más relajados intento recordarles a los que se dejan, que ninguno vamos a heredar la empresa, y hablar también de nuestras familias, de valores importantes en la vida y cuando se tercia, de la Providencia de Dios. Luego cada persona es diferente, pero si recordamos que todos tenemos defectos y que también podemos ser causa de molestia para otros, parece que hasta el más quisquilloso toma conciencia de la realidad.
Y cuando me parece que yo también me veo afectada por el ambiente susceptible y que voy a reaccionar en esa línea intento hacer lo que dice susi más arriba: recordar la Pasión del Señor (aunque sea unos pocos segundos)
un abrazo.


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Esperanza, he observado lo que comenta en el ambiente del trabajo porque humanamente me parece normal preguntarse uno sobre las impresiones que uno da a otros, y hasta en ciertas profesiones es parte del trabajo preguntarse eso. Pero, cuando se convierten en obsesiones hasta afectando el trabajo de uno (y el de otros), puede teñirse de pecado. Como se suele decir, sentir no es lo mismo que consentir. En mi experiencia, cuando uno se mantiene ocupado, menos tiempo tiene para estar pendiente de esos pensamientos.

Lo que dice sobre Atlas me recuerda una imagen que he visto hace poco en Wikimedia Commons, que pienso usar en otro post. Muchas gracias por compartir su experiencia.
12/04/10 6:36 PM
  
Flavia
Pues sí. Debo confesar que he caído muchas veces en susceptibilidades, y añado que en un 90 por ciento de ocasiones me he equivocado.

Me ha servido para tener paciencia. Si no veo claro y es un asunto serio, he aprendido a preguntar a la otra persona, a pedirle que me explique los motivos de su conducta conmigo, si quiere. Pero si es un asunto sin importancia, lo dejo pasar, porque pienso que yo también me equivocaré muchas veces.

Eso de “No hacer caso a las consideraciones humanas, sino que tener en cuenta mi propia conciencia, el testimonio que me da. Tener a Dios como testigo de todas las obras. ", como dice la Santa, es clave para el equilibrio personal. La doctora Kübler-Ross, decía: " La opinión que los demás tienen de ti es problema de ellos, no tuyo. " A nosotros sólo nos corresponde dar buen ejemplo y nada más.

Ahora, supero muchas susceptibilidades pensando que Dios me conoce, que sólo su juicio importa, y que los demás tienen también derecho a tener un mal día - ¡ yo tengo muchos ! - y equivocarse, y no pasa nada. Seguramente me habrán juzgado muchas veces mejor de lo que merezco, de manera que vaya lo uno por lo otro.

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Flavia, admiro que pueda reconocer que ha tenido impresiones incorrectas. Somos humanos, pero precisamente por eso no es siempre fácil reconocerlo.

Lo que dice la Dra. Kubler-Ross podría parecer algo insensible a otros según como se lea, pero hasta cierto punto es verdad, siempre que hayamos procurado hacer lo posible para no causar escándalo a otros, por ejemplo.

Respecto a lo de preguntar a otros lo que piensan para enterarse bien, en mi experiencia los hombres que conozco son más reacios a hacerlo que las mujeres, quizás porque ellos mismos son menos susceptibles que yo. He notado en las escuelas que a las niñas les importa más la opinión de sus compañeros y se crean más presiones sociales sicológicas a temprana edad que los niños.

¡Gracias por los buenos consejos en su comentario!
12/04/10 7:02 PM
  
Ana
Santa Faustina sólo se consideraba un instrumento y a ello consagró su vida. El apostol Tomás que quiso morir con Cristo se encontró con el resucitado cuando estaba reunido con todos, el Papa y los otros sacerdotes.
contesto a la pregunta: Las personas susceptibles a veces son muy difíciles de tratar :hay que darles muchas explicaciones, de porque no se las ha llamado, porque se ha elegido a otra persona para pedir ayuda, porque no se las ha invitado etc. Hay una persona así que siempre le digo que viva su vida ella por si misma, que sea feliz por lo que hace ella no por las omisiones o lo que hacen otras personas que aunque a veces puede ser desconsiderado otras no están más que en la cabeza de la persona que se siente agraviada. El que la gente no actue como a nosotros nos gustaría no debe amargarnos la vida , puede haber mil razones:falta de teimpo, que la persona no se sienta bien, que sea tímida etc. a vivir que son dos días

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Ana, me parecen muy sabias sus reflexiones. Sta. Faustina se dio cuenta de que a veces se pasaba algo de tiempo buscando las palabras adecuadas para decir, tiempo que podría haber pasado diciendo alguna jaculatoria. Ella no actuaba como las personas susceptibles que necesitan muchas explicaciones porque todo su consuelo lo buscaba del Señor. Le venían tentaciones muy fuertes que superaba sólo con Su Gracia. Voy a dejar un par de ejemplos más en el siguiente comentario. Creo que si los susceptibles pueden molestar a otros con sus dudas, más sufren ellos mismos en el fondo. ¡Gracias por esos consejos tan buenos!

12/04/10 8:04 PM
  
María Lourdes
Del Diario de Sta. Faustina:
"128. Pues ya soy juzgada por todos lados, ya no queda nade de lo que hay en mí que se haya escapado al juicio de las hermanas; pero, en cierto sentido, ya se agotó todo y empezaron a dejarme en paz. Mi alma atormentada descansó un poco, pero conocí que en aquellas persecuciones el Señor estuvo muy cerca de mí. Eso duro un brevísimo instante. Estalló nuevamente una violente tempestad. Ahora las sospechas anteriores se hicieron seguras para ellas, y hay que escuchar nuevamente las mismas canciones. Así lo dispone el Señor. Pero lo extraño es que, incluso por fuera, empezaran para mí distintas adversidades. Esto provocó distintos sufrimientos, conocidos solamente por Dios. Sin embargo trataba como podía, hacer todo con la intención más pura posible. Veo que soy vigilada en todas partes como un ladrón: en la capilla, cuando hago mis deberes, en la celda. Ahora sé que además de la presencia de Dios tengo siempre la presencia humana; de verdad, mas de una vez esta presencia humana me molestó mucho. Hubo momentos en que reflexionaba si desvestirme o no para lavarme. De verdad, mi pobre cama también fue controlada muchas veces. A veces me daba risa saber que no dejaban en paz ni siquiera la cama. Una hermana me dijo, ella misma, que cada noche me miraba en la celda, para ver como me comportaba en ella. Sin embargo los Superiores son siempre los Superiores. Y si bien me humillaban personalmente y mas de una vez me llenaron de dudas, no obstante siempre me permitieron lo que exigía el Señor, aunque no tal y como yo pedía, pero si de otro modo satisficieron las demandas del Señor y me permitieron esas penitencias y mortificaciones.

"129 Un día, una de las Madres se enojó tanto conmigo y me humilló tanto, que pensé que no lo soportaría. Me dijo: Extravagante, histérica, visionaria, vete de mi habitación, no quiero conocerte. Todo lo que pudo cayó sobre mi cabeza. Al volver a la celda, me caí de cara al suelo delante de la cruz y miré a Jesús sin poder pronunciar ni una sola palabra. Y sin embargo ocultaba a los demás y disimulaba como si no hubiera pasado nada entre nosotras. Satanás siempre aprovecha tales momentos, comenzaron a venirme los pensamientos de desánimo: He aquí tu premio por la fidelidad y la sinceridad. ¿Cómo ser sincera, si se es tan incomprendida? Oh Jesús, Jesús, ya no aguanto más. Otra vez caí al suelo bajo aquel peso y comencé a sudar y el miedo empezó a dominarme. No tengo en quien apoyarme interiormente. De repente oí en mi alma la voz: 'No tengas miedo, Yo estoy contigo', y una luz extraña iluminó mi mente y comprendí que no debía someterme a tales tristezas y una fuerza me llenó, y salí de la celda con un nuevo ánimo para enfrentar los sufrimientos."

12/04/10 9:08 PM
  
susi
Aparte de las consideraciones espirituales que hemos hecho en los comentarios,hay otras más humanas.
Una amiga mía, cuando no iba muy bien vestida por la calle, por prisa o lo que fuese decía: Mira, me da igual lo que piense la gente; los que me conocen, ya saben que normalmente no voy así, y los que no me conocen, la verdad, que piensen lo que quieran.
Esta forma de ver las cosas da mucha tranquilidad.
Y añadiría: la mayoría de la gente no piensa tanto en nosotros como nosotros mismos suponemos: cada uno va a lo suyo.
En el orden espiritual, intentar hacer todo buscando el bien de las almas y la gloria de Dios y Él ya hará lo demás.

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Susi, sin ese orden espiritual que menciona, se puede caer en el otro extremo del egoismo de no importarle a uno el daño que hace a otros, el pensar que ni siquiera lo que opina Dios de nosotros importa, cuando ésto es lo único que importa.

Hay muchas situaciones vergonzosas que uno puede pasar de día a día, meteduras de pata que humillan a uno, que no son pecado. Eso lo pone todo en perspectiva. "La vergüenza, para pecar", como solía oír S. Josemaría Escrivá de su madre. A veces se deja de hacer el bien para quedar bien con otros. Mejor es quedar bien con Dios, que es quien lee nuestros corazones y nos juzgará. Un saludo.
12/04/10 9:51 PM
  
Esperanza
uy, uy, Mª Lourdes, te he entendido perfectamente, gracias por tu respuesta. Si que se dan las obsesiones que comentas ...Los que llevamos poco tiempo observamos a los que llevan media vida y están obsesionados a veces por ridiculeces... y yo pido al Señor que me conceda su alegría para no enredarme en la tela de araña de las susceptibilidades absurdas más de lo que pueda estarlo ya.

Ps. Me he descargado el Diario de Sta Faustina.Es un poco largo, tendrá que ser lectura para el verano :)

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Esperanza, eso de las telarañas me recuerda la cita de Sir Walter Scott: "Oh, what a tangled web we weave, when first we practice to deceive" ("¡Oh, qué telaraña tan enredada tejemos, cuando comenzamos a practicar el engaño!"). Cuando se es susceptible, el primero engañado es uno mismo (y lo digo de primera mano).

Si se lee el Diario de Sta. Faustina durante el verano (que está a la vuelta de la esquina), tardará menos tiempo en hacerlo que yo. Creo que la primera vez que lo leí lo hice como lectura espiritual y tardé bastante en leérmelo. Pero, más tiempo tardé en leerme bien el "Diálogo" de Sta. Catalina de Siena. Un saludo.
12/04/10 10:41 PM
  
Antonio
La verdad es que estaba buscando hacia algun tiempo respuestas para el problema que sufrimos las personas susceptibles, siempre provocados por la sensibleria y los sentimientos de inferioridad, y aqui en encontrado parte de ellas; pero, ¿como saber que estamos luchando en el buen camino y no lo confundimos con lo que mas nos interesa en ese momento?. ¿como saber que realmente estamos actuando con rectitud de intenciones y abandonados en Dios?

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Antonio, siento mucho la tardanza en contestarle. Me alegro que esté deseando discernir el camino que le acerque a Dios. Quizá le ayude este fragmento de una entrevista al P. Hugo Massimino, CPCR, en otro post: "P. Hugo Massimino, CPCR: Cómo discernir la Voluntad de Dios en tiempos confusos":
"- ¿Nos podría resumir cómo discernir la Voluntad de Dios en nuestras vidas?

"- [La santidad consiste en] hacer nuestro el querer de Dios y para esto hay que discernirla. Además, como decía Dostoievski: “El problema del hombre es mentirse a sí mismo", así que tenemos este enemigo en contra, a lo que se agrega la contaminación cultural, lo que provoca en nosotros lo que es la característica de nuestro siglo: la confusión.

"Para discernir la voluntad de Dios hay que tener vínculos con el Señor, ya que en la relación con Él se va aprendiendo a discernir, sea en la oración como en la vida activa. Para un discernimiento cuando uno no tiene tiempo para hacerlo, el criterio fundamental para el que quiere caminar en Dios es la paz. Todo proyecto, deseo… que dé paz o abra a la paz hay que considerarlo del Señor, ya que Él es la fuente de la paz, el Dios de todo consuelo como dice S. Pablo. Y todo lo contrario, cuando me provoque desazón, intranquilidad, etc, se puede suponer que es el del mal espíritu. Si uno tiene que hacer un discernimiento importante, además y en primer lugar de recurrir a la oración personal y a la que se pida a otros, hay que tener un acompañante espiritual para ir confrontando el discernimiento.

"Finalmente, si no hay movimientos espirituales se puede tomar una hoja y dividirla en cuatro partes, poniendo sobre las dos primeras columnas una de las opciones y sobre las dos siguientes la alternativa. En el encabezado de la primer columna hay que poder “a favor” y en el de la segunda “en contra". Lo mismo se hace en las otras dos columnas. Y todos los pensamientos que vengan a favor o en contra hay que ir escribiéndolo. Después de unos días hay que ver con el acompañante espiritual las motivaciones de las columnas y ver cuál tienen más peso racional-evangélico, es decir que no sea solamente algo sensual. Se pueden juntar las motivaciones de la primera columna con las de la cuarta y las de la segunda con la tercera porque se refieren a lo mismo. No se trata de ver la cantidad de motivaciones sino sobre todo la calidad de las mismas."
El acompañante espiritual al que se refiere el P. Massimino, CPCR, puede ser un sacerdote, por ejemplo, pero también podría ser un religioso o laico entrenado para el acompañamiento espiritual. Por medio de la confesión sacramental también nos abrimos a la Voluntad de Dios en nuestras vidas, por medio de los consejos del confesor, pero también podría pedir la dirección espiritual de algún sacerdote. Que el Espíritu Santo le guíe en su discernimiento espiritual.
26/02/12 8:52 PM

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