Reyes en el Hijo (escrito por Koko)

Hoy celebramos la fiesta de Cristo, Rey del Universo y terminamos el ciclo litúrgico, para la próxima semana comenzar ya con el tiempo de Adviento, que es tiempo de espera y de esperanza.

En este día son claves las palabras que dirige el buen ladrón a Jesús “acuérdate de mi cuando llegues a tu Reino”. Y podemos preguntarnos a qué clase de Reino se refiere el Evangelio, ciertamente al Reino celestial, pero el Paraíso es necesario construirlo ya en esta vida. Pero eso solo es posible hacerlo siguiendo a Cristo rey, lo que pasa es que Él no reinó desde el poder, ni desde un trono, sino que lo hizo desde el servicio, desde la humildad, en el compromiso con los más necesitados y en la entrega confiada hasta llegar a la Cruz.

Por lo tanto, el reinado de Jesús es aquel que crece desde el amor y la justicia de un Dios que es Padre de todos.

Pero a veces, es relativamente fácil aclamar a Cristo Rey en una procesión, o en un momento de euforia espiritual. Sin embargo, nos resulta más difícil creer en un Cristo, presente e influyente en nuestra vida cotidiana, en un Cristo que compromete y cambia nuestra forma de vivir, en un Cristo exigente que pide fidelidad a los valores permanentes del Evangelio.

En ocasiones parece que tratamos de enorgullecernos de lo que tenemos, pretendemos presumir delante de los demás, intentamos ostentar como si eso nos convirtiese en “reyes” delante de todo el mundo. Pero, esta actitud es absurda, ya que como vemos en la segunda lectura, el Señor ya nos hizo herederos del reino de su Hijo, es decir, también nosotros somos verdaderos reyes en la medida en que somos hijos de Dios por el Bautismo y somos portadores del Evangelio y de la verdad.

Si Cristo fue y es Rey, es sobre todo, por ser testigo de la verdad y del amor sin límites. Así también nosotros estamos llamados a ser testigos vivos de la Verdad con mayúsculas, que es Cristo.

Cuentan que una vez un pobre hombre que vivía en la miseria y mendigaba de puerta en puerta, observó un carro de oro que entraba en el pueblo llevando a un rey sonriente y radiante de alegría.

El pobre se dijo de inmediato – “Se ha acabado mi sufrimiento, se ha acabado mi vida de pobre. Este rey de rostro dorado ha venido aquí por mí, lo sé. Me cubrirá de migajas de su riqueza y podré vivir tranquilo”.

En efecto, el rey, como si hubiese venido para ver al pobre hombre, hizo detener el carro a su lado.

El mendigo, que se había postrado en el suelo, se levantó y miró al rey, convencido de que había llegado la hora de su suerte.

Entonces, de repente, el rey extendió la mano hacia el pobre y le dijo:

- ¿Qué tienes para darme? El pobre, muy sorprendido y al mismo tiempo muy desilusionado, no supo muy bien que decir.

El pobre pensaba para sí – Debe ser un juego lo que el rey me propone. O quizás se está burlando de mí. ¿Qué querrá de un pobre como yo?

Entonces al ver la persistente sonrisa del rey, su luminosa mirada y su mano tendida, el pobre metió la mano en su alforja, que contenía unos puñados de arroz.

Cogió tan sólo un grano de arroz, y se lo dió al rey, que le dió las gracias y se fue enseguida llevado por sus caballos.

Al final del día, al vaciar su alforja, el pobre encontró un sólo grano de oro.

Entonces se puso a llorar lamentándose:

- ¿Porqué no le habré dado todo mi arroz?

También nosotros podemos vernos como mendigos, por lo menos en un sentido espiritual, y al igual que el rey del cuento Cristo nos sale al encuentro y muchas veces sin ni siquiera esperarlo, y esto para pedirnos que le demos lo mejor de nosotros mismos a pesar de las dificultades y de las adversidades que puedan surgir por el camino, tan “sólo” nos pide una entrega total, absoluta sin reservarnos nada para nosotros con todo lo que eso conlleva. Lo que sucede es que tenemos que caer en la cuenta de esto, ya que como Iglesia que somos, sabemos que si buscamos el Reino de Dios y su justicia, todo lo demás se nos dará por añadidura.

Pidámosle a la Virgen María nuestra Madre, que nos entreguemos sin medida a la tarea que Dios nos encomienda, que es la de vivir en cristiano nuestro trabajo cotidiano de todos los días, mirando en los demás el reflejo de Jesús, Rey del universo.

Koko.

_______________

Nota del blogger: Con bastante retraso, publico hoy la homilía que me había enviado Koko el domingo. Otras “urgencias” informativas han motivado esta tardanza.

20 comentarios

  
angel
¿Que tienes para darme?

GLUP.
Todo lo que tengo es de El. Solo soy administrador, pero lo he hecho mio. Vuevo a responder:GLUP.
26/11/10 11:30 PM
  
Yolanda
Comentario muy "estilo Ángel".

:)

Regresa la distensión.

Gracias, Koko.
26/11/10 11:52 PM
  
Tineo
Gracias por la homilía, Koko. Me ha parecido buenísima.

Es normal que lo diga yo, porque ya se sabe que me gustan las parábolas, (por eso se la voy a robar, Koko, con mención de autoría, claro, si me lo permite, para ponerla en mi blog)...

Y, también en mi blog, pondré otra sobre el I Domingo de Adviento, dedicada a Koko.

Me ha gustado mucho también la referencia al Bautismo al hablar de la forma en que somos reyes para Dios.

Gracias de nuevo, Koko.
Le dedico una parábola en:
http://parabolasdeldean.wordpress.com/2010/11/26/78-adviento-tiempo-de-espera-y-de-esperanza-parabola-de-jose-luis-martin-descalzo-contada-por-jose-maria-maruri-sj/
27/11/10 12:14 AM
  
Tula
¡Que coincidencia! En la misa a la que asistí el domingo el sacerdote leyó en la homilia el poema original, de Rabindranath Tagore:

Iba yo pidiendo, de puerta en puerta, por el camino de la aldea, cuando tu carro de oro apareció a lo lejos, como un sueño magnífico. Y yo me preguntaba, maravillado quién sería aquel Rey de reyes.
Mis esperanzas volaron hasta el cielo, y pensé que mis días malos se habían acabado. Y me quedé aguardando limosnas espontáneas, tesoros derramados por el polvo.
La carroza se paró a mi lado. Me miraste y bajaste sonriendo. Sentí que la felicidad de la vida me había llegado al fin. Y de pronto tu me tendiste tu diestra diciéndome: ¿Puedes darme alguna cosa?.
¡Ah, qué ocurrencia la de tu realeza! ¡Pedirle a un mendigo! Yo estaba confuso y no sabía qué hacer. Luego saqué despacio de mi saco un granito de trigo, y te lo di.
Pero qué sorpresa la mía cuando, al vaciar por la tarde mi saco en el suelo, encontré un granito de oro en la miseria del montón. ¡Qué amargamente lloré de no haber tenido corazón para dárteme todo!
27/11/10 12:32 AM
  
Koko
Gracias por la dedicatoria Tineo. Por cierto Tineo tengo las obras completas de Martín Descalzo, porque es un autor que según mi opinión además de ser muy humano, también en sus escritos se refleja la huella de Dios, pero de forma sencilla, sin grandes alardes. Una maravilla.

No sabía que el original era de R. Tagore, gracias por la información Tula.

Como dice Yolanda parece que ya llega la distención. Menos mal.

Saludos
27/11/10 1:06 AM
  
Koko
Ahh, se me olvidaba, cuando prediqué esta homilía el anterior domingo, una señora le gustó mucho y me preguntó de donde sacaba tantos cuentos en las homilías. Le dije si había captado el mensaje. Y me respondió que sí.

Pienso que a veces una pequeña historia o testimonio puede facilitar mucho la tarea de comprensión del mensaje de la homilía.

Estaba pensando en escribir algo sobre la predicación, no se, me resulta algo apasionante, aunque yo no me considero un buen predicador, tal vez por eso mi afán de mejorar.

Creo que al fin y al cabo, lo importante es dar lo mejor de uno mismo, y confiar el resto a Dios. Las homilías oradas suelen ser la que tocan más el corazón de los oyentes de la Palabra.
27/11/10 1:18 AM
  
Norberto
El cuentecillo de Tagore no sé si refleja bien la gratuidad del don de Dios, más, parece, orientada a do ut des, sin embargo la condición de rey, además de sacerdote y profeta, que se nos da por el bautismo, es gratis, a cambio de nada.

A veces los cuentos, como las escopetas, los carga...Tagore.
27/11/10 9:44 AM
  
Norberto
...mas parece orientado, el cuentecillo...

Eso quise decir...¡los inconvenientes del directo mientras tienes puesta la cafetera y avisa de que ya ha salido el café!.
27/11/10 10:38 AM
  
Nieves
Bonita homilía, Koko. Se me ocurre intentar ligarla al tiempo de adviento que empezamos. Que Dios nos ayude a abrir nuestros corazones para que nazca en nosotros y así pueda reinar en ellos.

angel, ¿no serás una angel llamado Ángel? tus comentarios entran con suavidad hasta el corazón.....Pero ¡luego lo aceleran hasta la taquicardia!

Gracias a ambos.
27/11/10 11:00 AM
  
Anna
Lo que a mí ...
– y gracias por ese hermoso relato que tan bien refleja la realidad en la cual estas
– en con y mediante Cristo Jesús cuando El decide venir a tu casa
– me gusta es …

Dado que es la VERDAD en el encuentro con Cristo – no sabes de todo, no entiendes en el momento que (puede ser un largo tiempo ese “momentos” y suele serlo) El viene y te pide para que.

O porque te pide algo.

Dado que tú no entiendes ni entonces ni más adelante lo que son – en realidad
– las Promesas De Cristo
– de las cuales SI PODEMOS ser dignos.

Y esa dignidad se obtiene mediante la postura de “la esclava del Señor” ---
le preguntas todo lo que no entiendes y El te contesta de forma “misteriosa” para tu mente de hombre y tu conocer
– pero te fías totalmente de El…
y te tiras en Sus brazos sin “paracaídas” ---

y por ese Camino el te llevara a la Verdad de tu ser y los “misterios de la fe y del mundo y de lo que consiste por tanto la Verdad del hombre en relación con Dios” y así (y por Camino seguro)
– llegas a la Vida
– con, en y mediante Cristo Jesús - EN PERSONA.
El siempre siendo - El Otro...el Rey

En Cristo
27/11/10 11:07 AM
  
Anna
Y lo más bello de todo a cuanto la relación verdadera con Cristo Jesús
– es que…

No llegas a ser nada más – ni
- o menos
– o algo especial o de algo admirable para otros … que solo el que deberías de ser. No la persona que hayas elegido TU SER - sino la persona que El te revela que eres y que El te moldea a Ser.

El que Jesucristo SIEMPRE ha visto en ti
– aunque sea desconocido para ti mismo
– ese ser intrínseco que eres que solo te puede revelar Jesucristo dado que El solo te conoce tal y como eres
– y te lo revela a la vez que SE REVELA a ti…

y en ese contraste, en esa verdad y ese saber firme de la diferencia entre tú y El
– entre tu persona humilde y Tu Rey
– está el SER un cristiano.

Un cristiano tal y como Dios Manda.

Ni más ni menos. Y eso no es un “séptimo milagro del mundo” si no es solamente la destinación de TODO cristiano que se abre ante Dios y sus “mediadores”
-que son los sacerdotes para dejarse sembrar mediante los sacramentos y la Sagrada Palabra de Dios
– las Sagradas Escrituras
– y que se realice por tanto cada uno en su lugar y el puesto indicado para ello
– por Dios mismo - y el ES.

En Cristo
27/11/10 11:18 AM
  
rastri
KOKO


-Visto, conocido y admitido el REY. A mi lo que me preocupa es saber quién es; y cómo y dónde se encuentra el Birrey, en quien el REY pueda confiar para administrar su reinado.

Porquer admitirás -KOKO- . Jerarquía obliga: que ningún rey puede sin aquellos, sus ministros, que sustentan como tal.
27/11/10 11:28 AM
  
Carlo
Hablar con parabolas es la forma mas judia de hablar...no asi la forma cristiana que ya nos hemos acostubrado con demasiada frecuencia al discurso dogmatico-esquematico.
27/11/10 11:44 AM
  
Yolanda
El discurso en parábolas, el discurso dialógico, el discurso esquemático, el discurso analógico, el discurso declarativo, y el discurso dogmático, y cualqesquiera otras formas de discurso, son universales y su eleccióin tiene más que ver con etapas de desarrollo socio-cultural y, por supuesto, con meros registros de situación, que con rasgos inhrerentes a culturas o etnias determinadas. Lo universal es el discurso.
27/11/10 11:55 AM
  
Anna
la parábola
- EL IMAGEN
- dice mil veces más que un discurso largo... dado que solo el que no entiende bien de lo que habla necesita muchas palabras para explicar algo que
- el que lo sabe - en cambio....
- sabe definir y explicar mediante - una imagen dada en palabras.

la parábola es eterna y el discurso puesto siempre en espacio tiempo y tiene por tanto connotaciones particulares por justo ESE espacio tiempo donde se realiza…
En Cristo
27/11/10 1:10 PM
  
Anna
El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.
(autor...) Jesucristo...
27/11/10 1:21 PM
  
antiguo alumno salesiano
Koko: el cuento del grano de trigo/oro (tú dices arroz) ya lo conté yo, aunque no recuerdo en qué post. Sólo que yo decía que era un niño en vez de un rey, al que un pobre pedía limosna. Lo contó un párroco de mi pueblo, predicando. Este sacerdote hace 25 años que murió.
He leído también a R. Tagore, pero no el libro en el que viene este texto.
Del P. J.L. Martín Descalzo he leído algunos libros: "Siempre es Viernes Santo", "La frontera de Dios", "Un cura se confiesa", "Dios es alegre"..., sus artículos en "Blanco y Negro" y "ABC" y era suscriptor de "Vida Nueva" cuando él dirigía esta revista, como ya dije en otra ocasión. También me gusta mucho leerle. Tengo el que creo es, por ahora, el último libro que ha salido sobre él (2008): "Así escribía José Luis Martín Descalzo", de editorial PPC.
27/11/10 5:57 PM
  
antiguo alumno salesiano
rastri: es virrey, no birrey. Siempre leo tus comentarios. Los leo todos, no excluyo a nadie, por muy en desacuerdo que podamos estar. Aunque, francamente, con tus comentarios siempre me quedo a dos velas.
27/11/10 6:01 PM
  
Amfortas
aas,

Yo procuro leer todos los comentarios, pero, a veces, por el efecto que pueden causar, creo que es preferible pasar por alto algunos o esperar a que el blogger modere ciertos hilos.

Leí la homilía de Koko y me pareció muy buena, así que mucho ánimo para seguir predicando, siempre que no vocee como el P. Carlos Yepes. :)
28/11/10 12:06 AM
  
antiguo alumno salesiano
Amfortas: A mí no me asusta nada.
Buen domingo.
28/11/10 1:54 PM

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