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1.11.26

Andorra y el aborto

Ha salido recientemente la noticia de las negociaciones entre la Santa Sede y el gobierno de Andorra en lo relativo a la despenalización del aborto.

Según parece, ambas partes han buscado una fórmula que permita la permanencia en el gobierno de ese país del Obispo de Urgell.

En efecto, el pequeño Estado andorrano es gobernado en conjunto por un príncipe laico y este Obispo, según una Constitución de siglos de antigüedad.

Por ahí se argumenta que se quiere evitar una crisis institucional en el país por el eventual abandono por la Iglesia de la parte del gobierno que le corresponde, que se busca garantizar la presencia pastoral de la Iglesia en esa sociedad, que la “ley” que se quiere aprobar es de mínimos y solamente contempla que no sea penalizada la mujer, manteniendo la pena a los terceros implicados, y que el Estado no va a financiar los abortos. Se ha arreglado además, parece, que no tenga que figurar la firma del Obispo en la promulgación de esa “ley”.

Aqui debo reescribir el “post”, porque a la luz de Evangelium Vitae n. 73, se podría argumentar a favor de esta medida tomada por representantes de la Iglesia. Allí no se habla solamente de mejorar proyectos ya existentes, sino incluso de favorecer proyectos menos dañinos ante proyectos peores. 

Aunque la traducción castellana (¿quién la hizo?) de Ev. Vitae n. 73 dice :

“En efecto, obrando de este modo no se presta una colaboración ilícita a una ley injusta; antes bien se realiza un intento legítimo y obligado de limitar sus aspectos inicuos.”

en el original latino no aparece esa obligación, dice solamente que es un camino “equitativo y oportuno“: 

“Hac enim agendi ratione officium suum non praestat illicitae vel iniustae legi; potius vero aequus opportunusque inducitur conatus ut eius iniquae cohibeantur species.“

Justamente, lo que bajo cierto aspecto pueda ser equitativo y oportuno, puede no serlo considerando otras circunstancias, algunas de las cuales se señalan en este “post". 

De todos modos,  aquí no se trata solamente de si se despenaliza o no el aborto, sino de que la Iglesia como tal aparece implicada en una negociación en torno a una despenalización del aborto. 

Se podría haber razonado que en este caso, por esa especial circunstancia, por el escándalo que eso representa para los fieles, por el precedente que sienta en contra de la defensa de la ley natural dentro de la misma Iglesia, y por la previsible inutilidad de la medida que sólo logra poner el primer peldaño de la escalera abortista que están acostumbradas a recorrer estas fuerzas del mal, la conducta de la Jerarquía eclesial podría haber sido otra y no es difícil especular que en otros tiempos habría sido otra. 

12.10.26

Causalidad, participación y razón suficiente

Como es habitual agradezco la colaboración de Federico Rago.

En la neoescolástica de fines del siglo XIX y a lo largo del siglo XX se dio una controversia en relación al principio de causalidad, a partir de los planteos de Kant.

Kant divide los juicios en analíticos y sintéticos. En los primeros, el predicado forma parte del sujeto, en los segundos, no. Los primeros son necesarios, porque si el predicado forma parte del sujeto, no hay forma de afirmar el sujeto y negar el predicado, pero no son informativos, dice Kant, porque el predicado no agrega nada nuevo, por así decir, al sujeto; los segundos son informativos, pero a menos que la filosofía crítica encuentre una forma de explicar su necesidad, son contingentes, porque parece que nada impide afirmar el sujeto y negar el predicado, y no pueden fundar el conocimiento científico. La filosofía crítica, según Kant, encuentra la base de la necesidad de algunos juicios sintéticos en las formas a priori del sujeto, por lo que el juicio científico ha de ser “sintético a priori”.

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7.10.26

22.09.26

13.09.26

¿La Tercera Vía tomista parte de la contingencia de los entes?

El P. Cornelio Fabro ha sostenido que es erróneo llamar a la Tercera Vía de Santo Tomás “vía de la contingencia”, y que el punto de partida de esa prueba tomista de la existencia de Dios no es la contingencia de los entes. En esto es seguido posteriormente por varios autores.

Es cierto que el P. Fabro matiza esa postura, diciendo que se puede admitir el uso de “contingente” para todo lo creado, advirtiendo solamente que no es el sentido técnico que tiene ese término en Santo Tomás. Así lo refiere el prof. Alberto Berro en un artículo suyo sobre el tema (p. 56, nota.)

De todos modos, los seguidores del P. Fabro insisten bastante en este asunto y por eso nos ha parecido oportuno este “post”.

Agradezco una vez más la colaboración de Federico Rago. Todos los resaltados en negrita son míos.

Por las dudas, el de la foto es Jean Paul Sartre, de quien se puede decir que en “La Náusea” a la vez describe admirablemente el punto de partida de la Tercera Vía tomista y la decapita, “refugiándose” en el absurdo, por no aceptar el principio de razón suficiente. 

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