Las culturas europeas precolombinas

El mundo moderno, dice Chesterton, es más loco que cualquier sátira que se pueda hacer sobre él.
He estado mirando vídeos en Youtube sobre las culturas precolombinas. Muy interesantes.
Pero hay algo que me ha llamado la atención. Se suele decir que estamos en una época de secularización y desencantamiento del mundo. Sin embargo, mirando esos vídeos uno se da cuenta de dos cosas: primero, que el tema es en buena medida la religión, pues todos esos pueblos eran muy religiosos, y segundo, que la religión de esos pueblos suele ser presentada en forma muy positiva en esas producciones. (El link al vídeo completo aquí)
“So far so good”, diría el mismo Chesterton, pero uno nota ahí un cierto desbalance. Primero, que esas religiones incluían sacrificios humanos, y segundo, que uno, en su maldad, sospecha que las mismas cosas que en esos vídeos se elogian de esas religiones serían criticadas por esos mismos autores en el catolicismo.
Tratemos de imaginar los titulares al día siguiente de un hipotético anuncio de la Iglesia Católica de que se inauguraría la práctica de sacrificios humanos en los templos.
Sin embargo, los sacrificios humanos de los aztecas, zapotecas, toltecas, mayas y otros son explicados en esos vídeos en el sentido de que no eran actos de crueldad, sino que buscaban restaurar la armonía del cosmos, y que la sangre tenía un valor simbólico, etc.
Bueno, pero no hay problema, en la Iglesia también tenemos simbolismo, y es claro que nadie puede pretender seriamente que en los sacrificios humanos de las diversas religiones se buscaba la crueldad por la crueldad, obviamente que había un significado religioso y unos objetivos religiosos, así que por ese lado tampoco habría problemas en el catolicismo.
Sólo que, y ahí está el detalle, no es la forma correcta de adorar a Dios matar a un ser humano y ofrecerlo en sacrificio.
Para aclarar, simplemente: a Nuestro Señor Jesucristo no lo mataron los que lo ofrecen como Sacrificio agradable a Dios en la Misa, ni los que lo mataron realizaron acto religioso alguno. Es claro que el sacrificio es el centro de la religión, y que el Sacrificio por excelencia, el único que salva en realidad, es la ofrenda a Dios de un ser humano, que es también Dios, pero lo que nos atrevemos a cuestionar aquí es la idea de matar a un ser humano para ofrecerlo a los dioses.
Bueno, sí, está bien, todos hemos matado a Cristo con nuestros pecados, pero eso no fue parte de nuestra religión, sino de nuestra antirreligión.
Y es que en el fondo de estos vídeos, muy buenos como son en materia de pura y simple información sobre las culturas precolombinas, yace algo que no es ni indígena ni católico, sino ilustrado: el “buen salvaje” de Rousseau, la idea herética de que el ser humano viene al mundo en estado de total inocencia, y que la que lo corrompe es la sociedad.
O al menos la sociedad cristiana.
Es decir, la negación del pecado original.
Ya en tiempos del mismo Rousseau y antes de que se pudiese filmar “Apocalypto”, de Mel Gibson (cuidado, “spoiler”), los ilustrados entraban en éxtasis imaginando las bondades de las culturas precolombinas. (Link al vídeo completo)
Pero por si alguien ha cometido el error de pensar que estas reflexiones son originales mías, aquí va la cita correspondiente de Chesterton, al comienzo de su grandioso libro “El hombre eterno”:
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“Hay dos maneras de llegar a casa; y una de ellas consiste en quedarse allí. La otra es dar la vuelta al mundo entero hasta regresar al mismo lugar; y traté de describir un viaje semejante en una historia que escribí una vez. Es, sin embargo, un alivio pasar de ese tema a otra historia que nunca escribí. Como todo libro que nunca escribí, es con mucho el mejor libro que he escrito jamás. Es demasiado probable que nunca llegue a escribirlo, así que lo utilizaré aquí como símbolo; porque era un símbolo de la misma verdad.
Lo concebí como una novela romántica de esos vastos valles de laderas inclinadas, como aquellos a lo largo de los cuales los antiguos Caballos Blancos de Wessex están trazados sobre las faldas de las colinas. Trataba de un muchacho cuya granja o cabaña se encontraba en una de esas pendientes, y que emprendía un viaje en busca de algo, como la efigie y la tumba de algún gigante; y cuando se encontraba lo bastante lejos de su hogar, miraba hacia atrás y veía que su propia granja y huerto, brillando llanos sobre la ladera como los colores y cuarteles de un escudo heráldico, no eran sino partes de una figura gigantesca semejante, sobre la cual siempre había vivido, pero que era demasiado grande y estaba demasiado cerca para poder verla.
Creo que esa es una imagen verdadera del progreso de cualquier inteligencia realmente independiente en la actualidad; y ese es el propósito de este libro. El propósito de este libro, dicho de otro modo, es que lo mejor después de estar verdaderamente dentro de la Cristiandad es estar verdaderamente fuera de ella.
Y un punto particular de esta tesis es que los críticos populares del cristianismo no están realmente fuera de él. Se encuentran en un terreno discutible, en todos los sentidos de la expresión. Son dudosos incluso en sus propias dudas. Su crítica ha adquirido un tono curioso; como el de una interrupción casual e ignorante. Así, convierten los tópicos anticlericales corrientes en una especie de charla trivial.
Se quejarán de que los clérigos vistan como clérigos; como si fuéramos más libres si todos los policías que nos vigilan o arrestan fueran agentes de paisano. O se quejarán de que un sermón no pueda ser interrumpido y llamarán al púlpito un castillo de cobardes; aunque no llamen castillo de cobardes a la oficina de un editor. Sería injusto tanto para periodistas como para sacerdotes; pero sería mucho más cierto respecto de los periodistas. El clérigo aparece en persona y podría fácilmente recibir una patada al salir de la iglesia; el periodista oculta incluso su nombre para que nadie pueda patearlo.
Escriben artículos y cartas disparatados y sin sentido en la prensa acerca de por qué las iglesias están vacías, sin siquiera ir a comprobar si realmente están vacías o cuáles de ellas lo están. Sus sugerencias son más insustanciales y vacías que las del más insípido vicario de una farsa en tres actos, y nos mueven a consolarlo al modo del vicario de las Bab Ballads: «Tu mente no está tan vacía como la de Hopley Porter». Así podemos decir con verdad incluso al más débil de los clérigos: «Tu mente no está tan vacía como la del Laico Indignado, el Hombre Corriente o el Hombre de la Calle, ni como la de cualquiera de tus críticos en los periódicos; porque ellos no tienen ni la más vaga idea de lo que quieren para sí mismos, por no hablar de lo que tú deberías darles».
De repente se volverán contra la Iglesia y la acusarán de no haber impedido la Guerra, que ellos mismos no querían impedir y que nadie había afirmado jamás poder impedir, salvo algunos miembros de esa misma escuela de escépticos progresistas y cosmopolitas que son los principales enemigos de la Iglesia. Fue el mundo anticlerical y agnóstico el que siempre profetizaba la llegada de la paz universal; es ese mundo el que fue, o debería haber sido, avergonzado y confundido por la llegada de la guerra universal. En cuanto a la opinión general de que la Iglesia quedó desacreditada por la Guerra, bien podrían decir que el Arca quedó desacreditada por el Diluvio. Cuando el mundo marcha mal, ello demuestra más bien que la Iglesia tiene razón. La Iglesia está justificada no porque sus hijos no pequen, sino precisamente porque pecan.
Pero eso revela su actitud hacia toda la tradición religiosa: se encuentran en un estado de reacción contra ella. Al muchacho le va bien cuando vive en la tierra de su padre; y le va bien también cuando está lo bastante lejos de ella para mirar atrás y verla como un todo. Pero estas personas han caído en un estado intermedio; han descendido a un valle interpuesto desde el cual no pueden ver ni las alturas que tienen delante ni las alturas que han dejado atrás. No pueden salir de la penumbra de la controversia cristiana. No pueden ser cristianos y tampoco pueden dejar de ser anticristianos. Toda su atmósfera es la atmósfera de una reacción: malhumor, obstinación, crítica mezquina. Siguen viviendo a la sombra de la fe y han perdido la luz de la fe.
Ahora bien, la mejor relación con nuestro hogar espiritual es estar lo bastante cerca para amarlo. Pero la segunda mejor es estar lo bastante lejos para no odiarlo. La tesis de estas páginas es que, si bien el mejor juez del cristianismo es un cristiano, el segundo mejor juez sería algo más parecido a un confuciano. El peor juez de todos es el hombre que hoy se muestra más dispuesto a emitir juicios: el cristiano mal instruido que gradualmente se convierte en el agnóstico malhumorado, atrapado al final de una disputa cuyo comienzo nunca comprendió, afectado por una especie de tedio hereditario respecto de algo que no sabe qué es, y ya cansado de oír aquello que nunca ha oído.
No juzga al cristianismo serenamente, como lo haría un confuciano; no lo juzga como juzgaría al confucianismo. No puede, mediante un esfuerzo de imaginación, situar a la Iglesia Católica a miles de kilómetros de distancia, bajo extraños cielos orientales, y juzgarla con la misma imparcialidad con que juzgaría una pagoda china. Se dice que el gran santo misionero Francisco Javier, que estuvo muy cerca de establecer allí la Iglesia como una torre que se alzara por encima de todas las pagodas, fracasó en parte porque sus seguidores fueron acusados por otros misioneros de representar a los Doce Apóstoles con vestimentas o atributos de chinos.
Pero sería mucho mejor verlos como chinos y juzgarlos justamente como chinos, que verlos como ídolos sin rasgos, fabricados únicamente para ser destrozados por iconoclastas; o más bien como blancos de feria a los que arrojan piedras unos burlones sin nada mejor que hacer. Sería mejor contemplar todo el asunto como un culto asiático remoto; ver las mitras de sus obispos como altos tocados de misteriosos bonzos; sus báculos pastorales como bastones retorcidos en forma de serpiente llevados en alguna procesión oriental; ver el libro de oraciones tan fantástico como una rueda de oración, y la Cruz tan extraña y torcida como la esvástica.
Entonces, al menos, no perderíamos los estribos como parecen perderlos algunos críticos escépticos, por no hablar de la razón. Su anticlericalismo se ha convertido en una atmósfera, una atmósfera de negación y hostilidad de la que no pueden escapar. Comparado con eso, sería mejor considerar todo el asunto como algo perteneciente a otro continente o incluso a otro planeta. Sería más filosófico contemplar indiferentemente unas estatuas de bronce que estar continuamente y sin motivo refunfuñando contra los obispos.
Sería mejor pasar junto a una iglesia como si fuera una pagoda que permanecer eternamente en el pórtico, incapaz tanto de entrar para ayudar como de salir para olvidar. Para aquellos en quienes una simple reacción se ha convertido en una obsesión, recomiendo seriamente el esfuerzo imaginativo de concebir a los Doce Apóstoles como chinos. En otras palabras, recomiendo a estos críticos que intenten hacer a los santos cristianos tanta justicia como la que harían a unos sabios paganos.
Pero con esto llegamos al punto final y decisivo. Trataré de mostrar en estas páginas que, cuando hacemos ese esfuerzo imaginativo de contemplar todo desde fuera, descubrimos que realmente se parece a lo que tradicionalmente se ha dicho de ello desde dentro.
Es precisamente cuando el muchacho se aleja lo suficiente para ver al gigante que advierte que realmente es un gigante. Es precisamente cuando llegamos por fin a contemplar a la Iglesia cristiana desde lejos, bajo aquellos cielos orientales claros y serenos, cuando vemos que verdaderamente es la Iglesia de Cristo.
Dicho brevemente: en el momento en que somos realmente imparciales respecto de ella, comprendemos por qué otros son parciales a su favor.”
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Por lo tanto, ya tengo, como es obvio, la solución. Un vídeo sobre las culturas europeas precolombinas, digamos que desde el siglo IV de nuestra era hasta la llegada de los descubridores.
Que esos descubridores hayan llegado a otro continente que no es Europa es un detalle que no debe obstaculizar a un gran proyecto como éste.
En efecto, el alcance arqueológico y paleontológico de una investigación así no puede ser suficientemente subrayado. Es posible, sí, que no nos permitan excavar en los cimientos de las bibliotecas actuales, pero de todos modos, con sólo leer parte del material que contienen ya tendremos elementos importantes para la investigación.
El guión del vídeo debería ir más o menos por estas líneas:
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“Es común entre los expertos la convicción de que Europa, durante los siglos que van del IV al XVI D.C., estuvo habitada por seres humanos, obviamente que procedentes, en última instancia, de África. Estos “homo sapiens” ya conocían el manejo del fuego, la agricultura, e incluso, la escritura.
Y sí, todo hace pensar que sin duda, eran muy religiosos, y tenían una profunda espiritualidad, que los llevaba a considerar la religión no como una parte más de la vida, sino como aquello que englobaba y daba sentido a todo lo demás.
Pensamiento holístico, en definitiva.
Cierto, no vamos a ocultar el hecho un tanto incómodo de que no practicaban sacrificios humanos. Al parecer no habían desarrollado suficientemente el profundo instinto místico que llevaba a otras culturas a querer fundar la comunión con lo trascendente sobre la sangre de las víctimas humanas por ellos mismos sacrificadas y ofrecidas.
Pero el que examina otras culturas, sobre todo alejadas en el espacio y el tiempo, debe saber que una amplia tolerancia, que sabe ir más allá de los defectos particulares, es la única llave que conduce a la comprensión profunda.
Sin duda, lo extraño y lo novedoso son lo común en este tipo de exploraciones. Estas agrupaciones europeas de “sapiens” precolombinos se caracterizaban por una decidida hostilidad al politeísmo, a la vez que afirmaban la existencia de tres Personas divinas, a las que según los que pueden leer sus documentos originales llamaban “Padre, Hijo y Espíritu Santo”.
Sus sacerdotes declaraban herejes tanto a los que negaban la Unidad de Dios como a los que negaban la distinción real entre las Personas divinas, y sobre todo eran tajantes en sostener, curiosamente, que esa creencia suya no implicaba contradicción alguna.
Hace mucho que un ejército de pensadores modernos ha emprendido la tarea de mostrar claramente esa contradicción, y nos atrevemos a esperar que en un futuro más o menos próximo aparezcan señales alentadoras en ese sentido.
Ese Dios Uno y Trino, decían, ha creado el mundo de la nada, “ex nihilo”, según el dialecto antiguo que terminó imponiéndose entre ellos como lengua teológica. A los que objetaban que de la nada no se puede sacar nada, les explicaban que “de la nada”, en este caso, quiere decir “no de algo”, o sea, sin materia previa. Que todo el ser de la creatura, en definitiva, procedía del Creador, porque nada puede tener ser, decían, sino en dependencia de Aquel que es el Ser mismo subsistente.
Y a los que decían que entonces el mal también debería venir del Creador, les respondían que el mal, justamente, es un no ser, la carencia de algo que se debería tener según la naturaleza del sujeto en cuestión.
Siempre estaban así, al borde del abismo dialéctico, pero sin caer nunca en él, seguramente por alguna rara habilidad recibida de sus ancestros, hoy día perdida y olvidada.
Lo que sostenían sobre el ser humano era igualmente asombroso. Se hubiesen reído con ganas del “buen salvaje” de Rousseau, de ese ser humano que viene al mundo en total inocencia y que sólo es pervertido por la influencia externa de la sociedad.
Y sin embargo, no daban el paso, que muchos considerarían lógico, de concluir que la naturaleza humana es esencialmente mala, sino que sostenían que el hombre había sido dotado por Dios, al crearlo, de dones excelentes, preternaturales, que lo eximían de toda tendencia al mal y le permitían evitar, si quería, todo pecado, pero que al desobedecer el hombre libremente al Creador esos dones se habían perdido, de modo que la tendencia al mal que ahora todos experimentamos no es una consecuencia de la naturaleza humana, sino de la caída histórica del primer hombre.
Pero lo más asombroso de todo es lo que sostenían acerca de la forma en que Dios quiso salvar al hombre caído.
Es decir, lo asombroso ante todo es que decían que Dios quiso salvarlo. En esto se distinguían de todas las otras religiones antiguas y modernas conocidas, precisamente en que según ellos, Dios había querido perdonar y salvar a esa humanidad pecadora, cuando parece bastante claro que en todo caso, lo que en justicia habría correspondido habría sido el castigo divino del pecado.
Y sin embargo, otra vuelta de tuerca más, eran estrictos en sostener que el pecado grave, de suyo, merece un castigo eterno. No decían que los pecadores merecían ser perdonados porque en realidad no habían pecado, o sea, porque no eran pecadores, sino que si se los podía perdonar, era precisamente porque se habían hecho merecedores de eterno castigo por sus pecados. Pero en definitiva, decía, Dios quiere perdonarlos.
En cuanto al porqué de esa extraña conducta divina, no hacían otra cosa que remitirse a la libre Voluntad de Dios, que a estar por lo que ellos decían, se complace en beneficiar de ese modo a sus creaturas, pues la Bondad, sostenían, no es el menos sobresaliente de los atributos divinos.
Pero nada de eso puede darnos una idea adecuada de lo que creían en este punto, si no llegamos a pintar el modo en que, según ellos, Dios obró para perdonar y salvar a los pecadores.
Los estudiosos del tema se convencen cada vez más de que la afirmación de la Trinidad no estaba separada, en la mente de estas personas, de la forma en que entendían la salvación del hombre, precisamente porque decían que “tanto amó Dios al mundo, que entregó a su único Hijo, para que todo el que crea en Él no muera, sino que tenga vida eterna”.
Estos aborígenes tenían la audacia de sostener que Dios había entregado a la muerte a su propio Hijo en expiación por los pecados de los hombres, y que para eso, el Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Trinidad, había debido previamente hacerse hombre, naciendo de una mujer virgen.
Y no sólo eso, sino que su muerte había sido la muerte en la Cruz, que era el castigo más infamante que en la antigüedad se aplicaba a los malhechores.
Lo más curioso de todo es la forma en que se las arreglaban para narrar estos eventos de tal manera, que esa narración no se parece en nada a las narraciones mitológicas de las otras religiones.
Eso es realmente chocante, porque sin duda que ninguna mitología de ninguna otra religión llegó jamás a hacer las afirmaciones absolutamente estupefacientes que se hacen en estas creencias, las cuales, sin embargo, para el que lee los documentos originales, tienen toda la apariencia de hechos históricos, y hay que decir que en sus rasgos fundamentales encajan perfectamente con lo que sabemos de la historia, la cultura y la sociedad de los tiempos en los que supuestamente sucedieron estas cosas.”
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En ese estilo podría continuar el vídeo. Eso sí, apto solamente para quienes quisiesen llevar el afán investigativo hasta sus últimas consecuencias.
En definitiva, desde el punto de vista arqueológico, excavar en los cimientos de las bibliotecas no sería de ningún modo la única opción, hay suficientes testimonios arquitectónicos como para hacerse una idea bastante cabal del grado de desarrollo que habían alcanzado estas antiguas culturas.
20 comentarios
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Es complejo, invasores invadiendo a invasores. A lo mejor hay un libro que cuente las impresiones de los cristianos que vivían en Jerusalén ante la llegada de los turcos seljúcidas.
Fuera del ámbito académico sí, es posible que algo de luz quede.
Saludos cordiales.
Tenían cosas en común, eran paganos, y otras que, comparativamente, podrían decirnos que los pueblos pre-romanos-celtas e íberos-podían ser superiores simplemente porque habían entrado en la edad del hierro, como certifican los mismos historiadores romanos, y, en cambio, los pre-colombinos estaban en la edad del bronce y algunos más atrás.
Según el remoto lugar donde nací mis ancestros podrían ser autrigones y éstos eran famosos por su fundición del hierro. El que yo no me sienta autrigona no implica que pueda serlo tanto como cualquier americano que dice ser araucano.
Todos entendemos que la llegada de los romanos fue providencial para esos pueblos, en cambio la de los españoles a América no. ¿Y eso por qué? Pues porque una civilización superior es una civilización superior para todo el mundo.
Ya sé que eso parece no tener que ver con la evangelización, pero la romanización impulsó también ésta aunque no lo hiciera lo mismo que los españoles cuando llegaron a América, después de todo San Lino, el Segundo Papa, ya fue romano. Es verdad que, según la escasa información que tenemos nació en Volterra, por lo que a lo mejor procedía de etruscos porque aquí todos procedemos de alguien que se pierde en la noche de los tiempos, la cuestión es la importancia que le demos al asunto.
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En efecto, parece que sí ha habido encuentros de culturas que han sido beneficiosos. Es que de lo contrario toda la historia humana sería un puro desastre. Me encantó la reacción de la chica norteamericana ante el final de "Apocalypto", uno de los comentaristas puso que ahí fue precisamente que tuvo lugar la revelación.
Saludos cordiales.
Definitivamente a mí no me va el enfoque "precolombino". Me llevaría a rechazar el cristianismo, como rechazo todas esas religiones.
En busca de la razón me he dado una vuelta por su post de Adán y la gracia del año pasado y el resultado ha sido contraproducente.
Lo de alejarse más en vez de "quedarse en la puerta" sí lo entiendo. Pero alejarse para ver qué tal queda el mundo sin el cristianismo y sin Dios, cómo comprenderlo. Y la cuestión es que así carece de sentido.
Menos mal que Dios nos ha dado el Evangelio y la razón y el sentido común. Y la ciencia. Todo es gracia.
Saludos cordiales.
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Es una simple aplicación del texto de Chesterton: a lo mejor imaginar al catolicismo como una religión precolombina ayuda a mirarlo con menos prejuicios. O por lo menos eso muestra el desbalance que hay en la perspectiva de tantos contemporáneos.
Saludos cordiales.
Ahora los chinos pueden enseñarnos mucha tecnología, desde luego, pero en el S. XVI la presencia del jesuita Mateo Ricci les puso, de repente, a la altura del Renacimiento porque ellos estaban bastante más atrás, por algo le sacan brillo y hasta tiene un museo. Era el siglo de los descubrimientos y jamás habían visto un mapamundi, tampoco sabían astronomía, sus cálculos matemáticos eran muy primitivos y sus descubrimientos, como la pólvora, fueron mucho más empíricos que científicos.
Una cosa es que todos podamos aprender y otra de dónde procede ese conocimiento. Por ejemplo, la edad del hierro fue un paso gigantesco, no sabemos por qué los pueblos pre-rromanos hispalensis (utilizo la denominación romana) lo habían dado el siglo VIII a.C y los pre-colombinos no en el siglo XVI d.C.
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De hecho, todo este asunto de la investigación y hasta reivindicación de otras culturas es occidental. Igual que el orientalismo, por ejemplo. Los orientales no son orientalistas. Ni mucho menos occidentalistas.
Si algo sabemos de las culturas precolombinas es gracias a los misioneros católicos que aprendieron esos idiomas para poder evangelizar, y al hacerlo se enteraron de las tradiciones de esos pueblos.
Saludos cordiales.
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Es verosímil, si se atiende a que no tienen porqué estar tan afectados por el virus de la modernidad y por ese lado pueden dar más libre juego a la tendencia natural de la inteligencia al ser.
Saludos cordiales.
Por lo que es bastante difícil que en Bengala levanten un monumento al primer ministro que mató de hambre a dos millones de personas, mientras en Inglaterra lo consideran poco menos que el salvador de Europa y la democracia.
Igualmente ningún historiador occidental se refiere a la época entre la llegada de los británicos a China y el fin de la Segunda Guerra Mundial como "el siglo de la humillación", mientras que los propios chinos sí lo hacen.
Supongo que a un historiador africano le viene uno occidental y le suelta la milonga de que en el Imperio español no existía la esclavitud y le da un infarto.
En México conocerían mejor su historia si fray Diego de Landa no hubiese mandado quemar códices mayas, pero para qué los querían si México no existía antes de la llegada de los españoles según Ayuso.
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Es que la "pérfida Albion" está también en el origen de la leyenda negra anticatólica y antiespañola.
En el Imperio español sí hubo esclavitud negra, pero también es cierto que la situación jurídica de los esclavos en los dominios españoles presentaba algunas diferencias respecto de otros imperios coloniales. Por ejemplo, el derecho castellano reconocía a los esclavos como personas con ciertos derechos civiles y religiosos: podían casarse, ser bautizados, acudir a los tribunales en determinadas circunstancias y, en algunos casos, comprar su libertad (manumisión). Esto no eliminaba la realidad de la esclavitud, pero sí la diferenciaba de algunos regímenes esclavistas más estrictos.
Y dicen que lo mejor es enemigo de lo bueno :) Gracias a Diego Landa, también, se pudo más tarde descifrar los textos mayas, porque aunque él se equivocó en el método, (lo cual quiere decir que intentó hacerlo), su error fue la base para que más tarde se encontrara el método correcto.
Saludos cordiales.
Con ese nombre uno espera encontrarse una historia de la humanidad pero realmente era una historia de la civilización occidental, con todos los defectos que a veces se encuentran incluso en obras escritas para el público adulto y que han formado la conciencia etnocéntrica de Europa y Norteamérica.
En la serie África solamente se menciona para decir que allí aparecieron los primates antecesores del hombre moderno, pero se da un salto a Europa y el Homo sapiens se identifica con el hombre de Cromagnon (la serie era de producción francesa) y parece que los primeros humanos de verdad eran europeos.
No se vuelve a hablar de África hasta que se da un salto de miles de años para llegar al antiguo Egipto y luego no se vuelve a mencionar África hasta miles de años después cuando empieza el colonialismo.
El primer personaje negro de la serie es un esclavo encadenado en el puerto de Sevilla.
China no existe en la serie hasta que Marco Polo viaja hasta allá igual que América no se menciona hasta que llega Colón.
Y así con todo.
Por eso entiendo a masivo, porque incluso en obras serias la visión histórica se limita al punto de vista occidental.
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Cierto, pero hay una inevitable cuestión de proporciones. Guste o no, Occidente ha sido el principal protagonista de la historia humana. Y hoy día, el planeta entero está occidentalizado, para bien y para mal.
La historia tampoco es democrática, aunque eso no justifica, obviamente, la ignorancia respecto de las otras culturas y su historia.
Saludos cordiales.
No solo unos relatos se caen, en general, todos ellos esconden algo.
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Es el problema con las ideologías.
Saludos cordiales.
Pues no.
Ni por el número de personas que han sido "occidentales" ni por el tiempo que ha existido "Occidente " somos los principales protagonistas de la historia humana
Ciertamente ahora vivimos en una época occidentalizada de la historia, pues es la cultura occidental (de momento) la hegemónica y así ha sido desde hace unos trescientos años gracias al colonialismo.
Pero si la humanidad tiene al menos 200.000 años (si contamos desde que apareció el Homo sapiens) considerar que "Occidente" (Europa y la América colonizada por europeos) ha sido el principal protagonista es demasiado pretencioso.
Sabemos por los restos arqueológicos y la paleontología que la humanidad nació en África y se pobló antes Asia e incluso Australia que Europa.
Lo que llamamos civilización (los estados organizados con su burocracia, la agricultura, la ganadería, el urbanismo, la astronomía, el arte, la escritura, las matemáticas, la religión organizada con su clero y sus libros sagrados, etc) nació y se desarrolló fuera de Europa: en Egipto, Mesopotamia, el valle del Indo y China, milenios antes de que Roma o Atenas fueran simples aldeas.
Cronológicamente Julio César está más cerca de nosotros que de la construcción de las pirámides.
Además de que la mayoría de la población mundial siempre ha estado fuera de Occidente.
Ahora mismo solamente en India hay más habitantes que en Europa y Norteamérica juntas y lo mismo ocurría cuando Colón salió de España.
Pero al ser predominante la producción bibliográfica y audiovisual hecha en occidente sobre temas históricos parece que somos los protagonistas, de tal forma que muchos occidentales piensan que en África nunca hubo civilización más allá de Egipto.
¿Cuántos saben que hubo un Imperio de Etiopía que fue oficialmente un reino cristiano antes incluso que Roma?
¿Cuántos han oído hablar de Mansa Musa emperador de Mali, el hombre más rico de la historia en proporción al PIB mundial de su época (sí más que Elon Musk)?
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Ojo que no dije el único, sino el principal. Y en efecto. "Occidente" incluye Grecia, Roma, el Cristianismo, y la ciencia moderna, y para mal, la Revolución Francesa, el capitalismo y el socialismo. Si sacamos eso ¿qué queda de la historia humana? Sí, hace 100.000 años había tribus que pastoreaban sus ganados en las llanuras de la prehistoria. Pues eso.
Bueno, sí, con todo respeto, las civilizaciones americanas precolombinas, la china, la hindú, la japonesa, la islámica, etc. Pero de todos modos. Por eso dije "el princial" y no "el único".
Saludos cordiales.
Es que sigue sin admitir que occidente solamente es una pequeña parte geográfica y demográfica del mundo, muy influyente en los últimos siglos pero que también ha sido influido por otros.
Sin el zoroastrismo persa no existiría el judaísmo ni el cristianismo como los conocemos, porque los judíos volvieron del exilio en Babilonia con nuevas creencias religiosas, como que existía vida tras la muerte.
Homero escribió la Iliada con un alfabeto evolucionado del fenicio.
Santo Tomás pudo conocer a Aristóteles gracias a los árabes.
Los europeos supieron lo que era el papel moneda y las letras de cambio gracias a los chinos.
Hasta Colón se topó con América porque buscaba la India
En fin, occidente se sigue mirando al ombligo.
No es de extrañar que siga habiendo políticos que digan que México no existía hasta que llegaron los españoles.
O que llamen "invasores" a los árabes pero "conquistadores" a los españoles.
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Obviamente que Occidente recibió ingredientes de otras culturas, pero lo que hizo con esos ingredientes sobrepasa, también obviamente, a todo lo demás.
En cuanto a la inmortalidad, algo de ella ya hay en la antigua idea judía del "sheol" o lugar de los muertos, muy anterior al exilio.
Pero por sobre todo, la reivindicación de las culturas no occidentales es una pieza más del ombliguismo occidental.
Los orientalistas son occidentales.
Los indigenistas son occidentales.
Fuera de Occidente no se hacen esas cosas.
Y el día en que se reivindique el canibalismo (ya debe de estar sucediendo, obvio), los que hagan serán, sin duda, occidentales, como ya han hecho con la ideología de género, el animalismo, etc. .
Saludos cordiales.
La Gehenna era un barranco a las afueras de Jerusalén donde se quemaba la basura, Jesús usa esa metáfora para referirse al castigo que reciben los pecadores tras morir como un infierno de fuego, en contraposición al Reino de los Cielos.
Esa idea aparece en el judaísmo tras el exilio.
Por otro lado ombliguismo es pensar que la cultura occidental, que nunca representó a la mayoría de la humanidad y que solamente ha sido hegemónica desde hace tres siglos, ha producido la mayor parte de lo reseñable en la historia humana.
Como si en milenios de historia no hubiera pasado nada ni en Irán, ni en Egipto, ni en Mesopotamia, ni en China, en Perú, etc.
Cuando en Europa se levantaban las catedrales góticas los incas levantaban Cusco ¿se puede reseñar o es algo anecdótico?
El orientalismo no es reivindicación de lo oriental, sino la visión subjetiva que occidente tenía de oriente, con todos los tópicos y prejuicios.
El batiburrillo que es el British Museum es un buen ejemplo de ello, con todos las cosas robadas por todo el "Oriente".
Como haces un batiburrillo con la ideología de género, el indigenismo y hasta el canibalismo.
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Salmo 16, 10: "Porque no dejarás mi alma en el Seol, ni permitirás que tu santo vea corrupción."
En todo caso, el alma no va al sepulcro, y si en vez de "alma" queremos traducir "vida", tampoco. El "ni permitirás que tu santo vea la corrupción" no puede querer decir que el autor espera no morir nunca.
La Revelación divina es progresiva, y en realidad, termina con la muerte del último Apóstol. Igualmente, nada obsta a que el Espíritu Santo aproveche materiales procedentes de otras culturas para hacer progresar la Revelación.
En cuanto a la importancia de la cultura occidental, es un hecho, "contra facta non valet argumentum", y obviamente que no es un tema cuantitativo, porque mil años de cuidar ovejas no equivalen a un solo siglo de filosofía griega.
Eso no quiere decir que entre los que cuidan ovejas no pase nada.
Y la reivindicación objetiva de lo oriental o de cualquier otra cultura también es algo exclusivo de Occidente. Es claro que los orientales reivindicarán, supongo, lo oriental, pero es que para ellos no es "otra cultura". Ese "otrismo" es típicamente occidental.
El ejemplo de las Catedrales y Cuzco habla por sí solo. En términos de influencia histórica, no hay comparación posible.
Saludos cordiales.
Yo creo que el único criterio realmente objetivo es, como en biología, el de la supervivencia en el tiempo. En biología, las especies no tienen éxito por ser más bellas, más inteligentes u originales. Tienen éxito porque sobreviven a los cambios en el medio mientras otras no lo hacen y se extinguen. Y, aun así, precisamente por esa presión del medio que obliga a la adaptación, rara es la especie que en la actualidad sigue inalterada desde su aparición.
Las culturas, en realidad, son otro instrumento que tiene nuestra propia especie para adaptarse y sobrevivir, y todas ellas cambian con el tiempo conforme cambian las circunstancias del entorno. Y como el entorno cambia inexorablemente, todas las culturas cambiarán y con el tiempo serán difícilmente reconocibles aunque subsista cierta continuidad.
Si es por duración, la cultura occidental no es la más antigua subsistente. En Namibia hay pueblos que llevan subsistiendo en muchos aspectos prácticamente igual desde el Neolítico, lo que demuestra que su cultura "primitiva" es altamente útil, flexible y eficaz para cubrir sus necesidades y no ha precisado muchos cambios, a pesar de que su entorno sí ha cambiado.
Y en cuanto a los demás criterios de valoración, hay tantos como aspectos de la cultura.
Néstor, quien estudia y escribe sobre filosofía, opina que la filosofía "gana" al pastoreo.
Pero, como todo, es discutible que la filosofía haya tenido más efecto sobre la historia de la humanidad en su conjunto que el pastoreo, o la agricultura, o el comercio. La poblacion europea actual, que sustituyó casi totalmente a la que hubo en la Edad del Bronce, procede de migraciones de pueblos euroasiáticos dedicados a la ganadería trashumante.
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El problema de fondo con la superviviencia es para qué. Si se dice que es para seguir sobreviviendo, como que falta algo.
En términos de supervivencia tengo entendido que las cucarachas aventajan inmensamente al ser humano, y sin duda que existen desde mucho antes que nosotros.
La vida misma puede ser vista más bien como un obstáculo para la supervivencia, porque desemboca inevitablemente en la muerte. En ese sentido las rocas tal vez se lleven la palma.
Es cierto que no sobreviven, pero no lo necesitan tampoco, y duran mucho más.
Ni siquiera tienen necesidad de adaptarse.
Saludos cordiales.
"Mil años de cuidar ovejas no equivalen a un solo siglo de filosofía griega".
Los griegos se pasaron mil años cuidando ovejas mientras otras civilizaciones en pocos siglos levantaron las pirámides e inventaron las matemáticas y la astronomía.
Pitágoras copió de Babilonia todo lo que enseñó a los griegos.
Nadie niega que ahora y desde hace tres siglos la cultura occidental es predominante, pero no es correcto decir que occidente ha sido el principal protagonista de la historia humana, porque esa historia tiene milenios.
Por eso nunca hay que confundir la historia del mundo occidental con la historia universal.
El indigenismo nace en occidente porque resulta que en occidente hay indígenas, aunque tú creas que es cosa de niñatos blancos universitarios preocupados por "el otro", como si el indígena fuera ajeno a occidente.
Occidente se construyó aplastando al indígena.
En Australia a los aborígenes hasta 1960 se les clasificaba dentro del censo de fauna salvaje, junto a los canguros y koalas.
Los gringos después de masacrar tribus enteras a los supervivientes los encerraron en reservas.
En Argentina en la conquista de la Patagonia y Tierra del Fuego se les envenena.
En Centroamérica todavía en el s.XX en Guatemala el dictador Ríos Mont y en El Salvador Maximiliano Hernández masacran a decenas de miles.
En Perú Fujimori esteriliza a la fuerza a las indias.
En Brasil de facto sigue existiendo la esclavitud con los garimpeiros obligados a trabajar en las minas.
Claro que hay un indigenismo, con sus excesos y errores, porque es absurdo tomarla con una estatua de Colón, pero hay indigenismo porque antes hay un sistema de discriminación contra el indígena.
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El indigenismo es occidental. La misma palabra "indígena" es occidental. No solamente los blancos han ido a las universidades, también los indígenas, y en todo caso, con la sola alfabetización ya recibieron las ideas occidentales que están en la base del indigenismo. Cfr. Gandhi estudiando en Inglaterra. Sin olvidar tampoco los servicios de inteligencia que sin duda dinamizaron los procesos de descolonización, especialmente desde el este de Europa en la época bipolar, y los partidos comunistas locales y otros afines que siempre que pueden instalan la dialéctica opresores-oprimidos. Todo muy occidental.
En particular en Matemáticas es donde no conviene buscarle rivales antiguos a los griegos, porque recién con ellos surgen las matemáticas teóricas y la idea de teoría científica en general. En las otras culturas primaba el enfoque utilitario, de ingenieros, agrimensores, contadores, etc.
Chesterton decía que una historia de las vacas en 60 volúmenes habria sido una lectura más bien monótona. Salvando las obvias distancias, el solo hecho de que el hombre esté mucho tiempo sobre el planeta no dice todavía nada en términos de protagonismo histórico.
Saludos cordiales.
Aunque tiene razón en poner de ejemplo a las rocas, porque efectivamente entre la materia viva y la no viva no existe ninguna diferencia: son diferentes formas de organización de los mismos elementos químicos. No existe ningún elemento químico que sólo exista en seres vivos. De hecho, hay cristales que crecen de forma ordenada y compuestos que se autorreparan. El ejemplo más extremo lo tenemos en los virus, que son formas de organización de la materia que no reúnen todas las características de la vida (no se alimentan, no se reproducen por sí mismos) pero que se aproximan mucho a ella (utilizan células vivas para replicarse). Y ya a escala universal, hay objetos como las estrellas que tienen una organización interna y un ciclo "vital" similar al biológico.
La cultura humana sí es finalista en el sentido de que es un instrumento creado por nuestra especie para mantener y favorecer la vida humana, como el lenguaje, o las diversas técnicas. Si no favorece la adaptación del ser humano a sus circunstancias, la cultura desaparece y se cambia por otras. Por eso hablar de culturas superiores a otras es absurdo, ya que fuera del contexto de cada una no tienen sentido. La humanidad sobrevivió en Europa varios miles de años en la última glaciación sin lenguaje escrito, lo que hoy se considera "primitivo", pero su cultura les permitió sobrevivir a condiciones que no sabemos si la nuestra aguantaría.
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Pero entonces la supervivencia es criterio objetivo ¿de qué? ¿De supervivencia? Se supone que la supervivencia tiene algún valor, y eso sólo puede ser porque la vida tiene algún valor. Pero entonces, es claro que no es el mismo el valor de todas las formas de vida, con todo respeto a las cucarachas.
La adaptación no resuelve nada. Si es valioso adaptarse, es porque es valioso vivir, y estamos de nuevo en lo mismo.
En efecto, los elementos químicos son los mismos tanto para los vivientes como para los no vivientes. Prueba clara de que la vida no se explica solamente por los elementos químicos.
Mäs allá de lo que pase con los virus, si hay algo que no reúne todas las notas características de la vida, no tiene vida.
La similitud de las estrellas con el ciclo vital es sólo metafórica.
En cuanto a la humanidad, otra vez, supervivencia y adaptación. Cfr. al comienzo de esta respuesta.
El criterio en el caso humano, además, especialmente no puede ser la adaptación al medio, porque el ser humano transforma el medio ambiente, a diferencia de las otras especies.
Pero además, no lo transforma solamente para transformarlo ni para adaptarse a él. Lo hace porque eso es una necesidad para poder vivir una vida humana plena. Y ahí, en cuanto a cuánto favorecen una vida humana plena, es que se ve las diferencias entre las culturas.
Sí, alguien puede vivir más años en el fondo de un pozo, convenientemente atendido, que fuera de él y luchando con diversas adversidades. El criterio de la supervivencia no es criterio alguno.
Saludos cordiales.
Esta avances matemáticos no llegaron a Europa sino hasta el medievo y como siempre a través de los árabes, de los que usamos sus números ademásde los algoritmos y la trigonometría.
Los europeos exploraron el mundo entero gracias a la brújula inventada por los chinos y lo conquistaron gracias a la pólvora que también es china.
En mil años desde la caída de Roma hasta el Renacimiento, los europeos tuvieron un papel bastante discreto en lo que se refiere a ciencia y tecnología, y más bien se limitaron a aprender lo que los árabes traían de oriente.
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Por supuesto, nadie dice que las otras culturas no hayan hecho nada, ni que no hayan aportado materiales que sólo la cultura occidental ha reunido en una forma que no tiene rival en la historia humana.
El ejemplo de las Matemáticas es clarísimo. Nada antes de Euclides comparable a sus "Elementos", que obviamente recogen muchísimos aportes del pasado.
Y el de los árabes más. Luego de aprender de los árabes, Occidente siguió adelante y tuvo nada menos que la revolución científica, gracias a la cual terminó dominando a los mismos árabes.
Tampoco los chinos, por lo visto, supieron sacar de sus descubrimientos el partido que sacaron los occidentales.
Saludos cordiales.
Occidente es la región del mundo cuya influencia a nivel global es mayor en los últimos trescientos años y también es donde se ha desarrollado más la ciencia y la tecnología en ese período.
En eso estamos todos de acuerdo.
Pero lo demás es caer en el etnocentrismo.
Y hay que tener mucho cuidado con juicios que son bastante subjetivos.
Ni la evolución ni la historia tienen un plan predeterminado.
Si en algunos lugares se desarrolló una civilización y en otras no, poco tiene que ver con superiores capacidades sino por la necesidad de adaptarse para sobrevivir.
La agricultura y la ganadería y los asentamientos urbanos nacen en lugares concretos cuando al final de la última glaciación desaparecen los bosques y aparecen llanuras, obligando a gente que antes tenía abundantes recursos a mano, a tener que ingeniárselas para poder comer.
En otros lugares donde siguen existiendo bosques y selvas no tenían esa necesidad.
Y realmente la calidad y esperanza de vida de un habitante de un lugar "civilizado" como la Roma imperial o el Londres victoriano era incluso inferior en alimentación y salud a la de un salvaje de otras latitudes, y esa situación no cambió hasta principios del s.XX con el desarrollo de la higiene y la medicina.
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Ni la supervivencia, ni la alimentación, ni la adaptación, son patrones válidos para medir civilizaciones, porque esas tres cosas las tenemos en común con los animales irracionales, y la civilización es justamente una de las cosas que nos distingue de ellos.
Escribir sinfonías como hacía Beethoveen es una pésima forma de sobrevivir y adaptarse, un inmenso gasto de genio y esfuerzo intelectual y espiritual para conseguir unas miserables monedas, y la vida de Beethoven lo muestra claramente. Muchos carpinteros, fontaneros, conductores de coches de caballos, etc., sobrevivieron y se adaptaron mucho mejor que él.
Pero ni siquiera éstos se comparan con las cucharachas y las moscas, que en materia de adaptación y supervivencia le pasan el plumero a casi todo el mundo.
El inmenso prejuicio subjetivo que yace en el fondo de todo esto es que el hombre no pasa de ser un animal más, que más que prejuicio es la negación frontal de una evidencia básica.
Pero incluso entre los irracionales, la adaptación y la supervivencia no son la última palabra, por lo dicho. Tal vez las bacterias deberían ser consideradas entonces la especie superior, sobre todo si aplicamos el principio de economía. Un tigre es algo demasiado complicado si sólo se trata de comer y reproducirse.
Saludos cordiales.
El inmenso prejuicio subjetivo está en considerar que hay más civilización en una catedral gótica que en Cusco, o que la Odisea vale más que el Viaje al Oeste chino o los Vedas hindúes.
El inmenso prejuicio subjetivo es llamar historia de la humanidad a la historia de la civilización occidental.
El inmenso prejuicio subjetivo es llamar "religión" a tus creencias y "mitología" a las creencias de los demás, así como "arte" a lo tuyo y "artesanía" a lo de los demás.
El inmenso prejuicio subjetivo es criticar el Imperio británico pero en el fondo compartir la ideología de la pesada carga del hombre blanco que tiene que civilizar a pueblos que son meros pastores de cabras o civilizaciones decadentes.
El inmenso prejuicio es ignorar que realmente "occidental" es un término arbitrario para designar lo que tiene origen en una península de Asia llamada Europa, cuyos habitantes se consideran un continente sin ninguna norma geográfica que realmente lo avale, y que hasta los griegos y el cristianismo son originarios de Asia.
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El inmenso prejuicio subjetivo es el relativismo, que es lo que hay detrás de esas declamaciones, y eso muestra que, como siempre, la cuestión es, al final, filosófica.
Y eso no es relativismo. Hay filosofía verdadera, que permite ver la realidad, y la falsa, que no lo permite, por ejemplo, el relativismo.
La realidad es muy sólida, pero la mente tiene la capacidad de disolverla mediante una filosofía escéptica y relativista. Al hacerlo, se disuelve a sí misma, claro.
Por supuesto, ese relativismo es otra nota más del occidentalismo moderno.
Por eso volvemos a Chesterton. El occidental moderno anticristiano y anticatólico está bajo la nube del resentimiento, incapaz de ver las cosas, precisamente, en forma objetiva.
El resentimiento contra Cristo y su Iglesia lleva lógicamente al resentimiento contra Europa.
Por eso, el consejo chestertoniano permanece. Imaginar a los Obispos como si fuesen bonzos chinos, y a Occidente como si fuese Oriente.
Y ponerse a estudiar las culturas europeas precolombinas.
Saludos cordiales.
1)Triunfo del cristianismo.
Constantino venció en la batalla del puente Milvio y así empezó el cristianismo a asentarse en Roma, derramando sangre.
Luego Teodosio con el edicto de Tesalónica hace del catolicismo la religión oficial y obligatoria, prohibiendo la práctica de las demás y castigándola incluso con la muerte.
Aunque el cristianismo era predominante en las zonas urbanas, la mayor parte de la población vivía en las zonas rurales, los pagos, y de ahí que sus creencias fueran llamadas despectivamente paganismo.
Justiniano ordenó cerrar la Academia de Atenas.
Se prohibieron los espectáculos de teatro, que estaban dedicados a Dionisos, también los juegos olímpicos y demás competiciones físicas que se hacían en honor de los dioses del Olimpo, igualmente se cerraron los gimnasios y bibliotecas.
El mundo clásico quedó confinado a los monasterios y el clero tuvo el monopolio de la educación y la cultura.
El catolicismo se impuso a la fuerza a la mayoría de romanos.
2)Primacía de Pedro.
Los siete primeros concilios ecuménicos fueron convocados por los emperadores, no por los Papas.
Fue Valentiniano III quien decretó en el 445 que los obispos del Imperio Romano de Occidente debían obediencia al Papa León Magno, es ahí donde nace la primacía de Pedro en aspectos jurídicos y de disciplina.
Antes el obispo de Roma era respetado como el primero de los patriarcas de las sedes más importantes, una figura honorífica a la que se podía consultar, pero no jugaba el papel tan poderoso que tiene hoy.
Hasta el s.VIII ningún Papa convocaba concilios.
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Es cierto que el cristianismo se asentó en Roma derramando sangre, pero eso fue un par de siglos antes de Constantino, y la sangre fue la de los mártires.
Los emperadores no tenían poder para imponer una religión si esa religión no contaba con apoyo popular. De hecho, después de Constantino Juliano el Apóstata quiso imponer el paganismo en el Imperio, y fracasó.
Fracasó, porque el paganismo estaba autorizadamente muerto para esa época.Eso explica también que la sangre de los mártires haya sido semilla de cristianos, como dice Tertuliano. En una sociedad que ya no creía en nada, el testimonio de los mártires era impactante.
El cierre de la escuela de Atenas, por ejemplo, tiene un significado más que nada simbólico. En la realidad, el pensamiento profundo hace rato que había migrado a la Iglesia, a la discusiones teológicas y filosóficas en torno a los grandes Concilios Ecuménicos.
El hijo de Teodosio, Honorio, prohibió los espectáculos de gladiadores en el circo.
Los monjes no confinaron nada, lo que hicieron fue salvar la cultura clásica ante la invasiòn de los bárbaros. Se cayó el Imperio y lo único que quedó fue la Iglesia, y ella salvó lo que pudo salvar.
En cuanto al Papado, es claro que el dato principal es Pedro, Obispo de Roma, y además Pablo, que fue también martirizado en Roma. Agréguese a esto la centralidad de Roma como capital del Imperio.
Desde el comienzo los Papas revindicaron autoridad sobre otras iglesias, no por el Imperio, sino por ser sucesores de Pedro. La carta de San Clemente Romano a los Corintios puede que sea anterior a algunos libros del Nuevo Testamento.
Y antes de Constantino era frecuente el recurso al Papa en las controversias doctrinales.
No se trataba de una cuestión meramente honorífica. Desde el principio los Papa revindicaron autoridad, y eso fue gradualmente aceptado por toda la Iglesia.
Los Papas eran los únicos que en vez de ir personalmente a los Concilios Ecuménicos, enviaban legados que tenían un gran peso moral y jurídico en los mismos.
Que los emperadores convocasen Concilios Ecuménicos no tiene ningún significado especial. La autoridad de los Concilios no venía del Emperador, sino de la Iglesia. El emperador, que por lo general no sabía mucho de teología (con excepciones como Justiniano, por ejemplo) actuaba por motivos políticos, concretamente, mantener la unidad del Imperio, que podía peligrar por las controversias religiosas, pero las decisiones de los Concilios, que eran doctrinales, pertenecían a los Obispos.
Si los emperadores querían influir en lo doctrinal, tenían que presionar para que tuviesen más autoridad Obispos favorables a su sentir, eso prueba que la autoridad doctrinal no era de los emperadores, sino de los Obispos.
Y la historia de esos intentos imperiales coincide en buena medida con la historia de las herejías, que fueron finalmente derrotadas por la Iglesia con Roma a la cabeza.
Y ojo que a esa altura Roma ya no era la capital del Imperio. La capital era Constantinopla, y desde ahí en más de una ocasión el Emperador y el Patricarca de Constantinopla intentaron imponer alguna herejía, que fue derrotada por la Iglesia con Roma a la cabeza.
Porque cuando se canta la canción "Los emperadores y la Iglesia", se omiten por lo general las estrofas que describen las luchas a brazo partido que los Papas tuvieron con los Emperadores en defensa de la fe ortodoxa.
El arrianismo, el nestorianismo, el monofisismo, el monotelismo, la iconoclastia, todos tuvieron su dosis de apoyo imperial.
Casí que sería más exacto rotular ese período como "Papa vs. Emperador". Por lo menos màs exacto que decir que los emperadores creadon la Iglesia o el Papado.
Saludos cordiales.
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Una forma un poco peregrina de calcular resultados, no?
Saludos cordiales.
Hay restos de altares de Mitra usados en mi país España hasta el s.V.
Todavía en el tercer concilio de Toledo en el año 589, el canon XVI condenaba el paganismo y ordenaba a los jueces y obispos perseguirlo: "Por hacer mucho tiempo que casi en toda España y la Galia se frecuenta el sacrilegio de la idolatría".
Los sucesivos concilios de Toledo seguían denunciando que mucha gente adoraba ídolos, piedras, árboles y fuentes a finales del s.VII.
Y eso que Hispania y Galia eran de las provincias más cristianizadas.
Lo siento, pero la historia bonita de una Europa convertida en masa y voluntariamente al cristianismo por la evangelización y el ejemplo de los mártires sin ninguna coacción, no es cierta.
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Por eso. "Civilización", como su mismo nombre indica, es cosa urbana (civitas).
Conversión en masa y voluntaria hubo bastante, porque muchas veces, si se convertía el Rey o el Príncipe, los demas también se convertían, y lo hacían voluntariamente, aunque sólo porque tuviesen la gran voluntad de tener paz con el Rey o Príncipe o de seguir su autoridad en todo.
Saludos cordiales.
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