Las frases más icónicas de la Visita de León XIV.
Me han pedido mi opinión sobra la Visita del Papa a España, y aquí vengo…
Esta Visita Oficial, y los comentarios que por doquier, tanto en el ámbito civil o laical como en el ámbito Eclesial o clerical, me ha recordado lo que pasa cuando uno se muere: automáticamente se convierte en santo -que digo “santo": un Santazo donde los haya-; incluso para los no-creyentes; que ya es decir, y cuajar.
Lógicamente, hay que salvar a los que ya se sabe que no están contentos ni en el cielo; supuesto que hayan llegado allí; lo que es mucho suponer. Pero así son: hay gente pa’ tóo, oigan.
Me vais a permitir que haga un poco de “abogado del diablo": figura necesaria en los Procesos de Canonización, cuando estos aún eran serios: como deben ser, pues se juega mucho la Iglesia: nada más y nada menos que su Credibilidad como Institución Divina. Desde luego, con Francisco, pasaron a la historia…, para mal, por supuesto. Es lo que hay… Pero, “no hay mal que cien años dure", como reza el dicho. Y da esperanzas…
Hay varias frases que, queriendo o sin querer, y a mí modo de ver y entender, han marcado las palabras y los gestos del Santo Padre en España. Frases demoledoras en sí mismas. Frases que han pasado desapercibidas para el coro de frenéticos exultantes de los eventos papales. Supongo que “el que no se consuela es porque no quiere", o asi. Alguna no ha salido de él, sino que se la ha “encontrado"; y la ha aceptado, que todo hay que decirlo…
Voy a recordar las que más me han tocado; y a comentarlas, lógicamente.
La primera y más fuerte con diferencia, por lo que supone de Denuncia verdadera y sin paliativos, ha sido: “La Fe no puede ser un museo del pasado".
Toma, claro: ni la Religión. Ni la Piedad. Ni la Religiosidad. Ni los Sacramentos. Ni las Cofradías. Ni los Religiosos. Ni los Seminarios. Ni la Salvación de las almas. Ni en definitiva, porque es lo que está en juego, la misma Iglesia…
Cosas todas que, “curiosamente” y “como por arte de magia" -"nadie sabe cómo ha sido”; mucho menos sale algún responsable a la luz, haciéndose cargo-, es en lo que han devenido todas estás Realidades Eclesiales, y otras muchas más, pues está todo machacado, que se podrían añadir.
NADA ha sido por casualidad en modo alguno, y antes al contrario. Como ha dicho, con tanta osadía como acierto un buen abad en España, sin pelos en la lengua: “Quizá es que nos hemos vuelto sosos“. Terminologia y categoría eminentemente evangélicas las dos, pues salen de los mismos labios del Señor Jesús: Si la sal se vuelve insípida…
Por supuesto, y como evidencia la lectura de los hechos, convertirlas en “un museo del pasado", es lo que se ha sembrado, lo que se ha buscado, lo que se ha mandado desde arriba y, consecuentemente, lo que se ha cosechado.
Les han dado tantas patadas; las han sembrado de tanta cizaña, presentada como trigo bueno; las han profanado de tantas maneras, a la Iglesia y a sus realizaciones que, precisamente por todo ésto y más, hoy vas a tantos sitios a decir la Santa Misa y sólo acuden media docena de abuelitas y un abuelo. También porque, tantas veces, se ponen en horarios de jubilados; y, lógicamente, sólo pueden ir jubilados.
Porque nos lo han robado todo: desde el agua bendita hasta los confesonarios, pasando por las nefastas catequesis y la admisión sacrílega a los Sacramentos. Que, con este sencillo acto, en lugar de ser Vida, y Vida en Cristo, son Condenación. Ahí está San Pablo al rescate: …come y bebe su propia Condenación.
Podría añadir más cosas pero NO pretendo ser exaustivo, sino puntualizar algunas de las que se han montado desde bien dentro y desde bien arriba de la Iglesia. Amén.
En consecuencia, el Santo Padre no ha dejado de “notar” y puntualizar", así como quien no quiere la cosa, que: “muchos descubren hoy la Fe por primera vez siendo adultos". Realidad tragicamente desastrosa, pero perfectamente verificable. Todo, además , en la lógica consecuencia de esa siembra: se recoge lo que se siembra; la excepción son los años muy malos, donde no se recoge ni para volver a sembrar.
¿Por qué se constata que “muchos” -ojalá lo fuesen: pero vienen a cuentagotas-, “descubren” ya adultos la Fe?
Es muy sencillo por evidente: porque NO se han encontrado antes, mucho antes, con Ella. Debería haber sido lo lógico, humana y sobrenaturalmente hablando, y así era antes del Concilio, en una España casi totalmente Católica. Pero ha sucedido exactamente lo contrario: se les ha hurtado la Fe cuando más falta les hacía: de críos, educados en Ella, y criados con Ella.
De entrada, la familia ya NO es “la primera educadora en la Fe de sus hijos". Ni lo puede ser, porque los padres han sido los primeros abandonados a los pies de los caballos, por lo civil y por lo Eclesial: “pastores tiene la Santa Madre Iglesia…, que os sabrán abandonar y vender al Diablo". Tal cual. Además de haber sido abandonadas por colegios y parroquias, y demás entidades supuestamente católicas: había que taponar hasta el menor resquicio.
A mayor abundamiento, y necesariamente, todas esas entidades católicss debían estar supuestamente “vigiladas” por los Jerarcas. Los mismos que, por abandonar su función, o ya por no saber de qué va lo suyo, no hacen su trabajo. Ocian. O se entretienen con la “ecología integral" -justo lo que necesita la Iglesia Santa para su Regeneración Integral-. O se ponen a leer la prensa para enterarse de qué hacen algunos de sus curas; que, si no, no se enteran a no ser que les llame la Guardia Civil. Vamos, como el PSOE desde González & Cía. Igualitos.
Para mayor “confusión” se aplaude -visto lo visto-, como “resurgir” lo que no es sino un real, presente y manifiesto fracaso de/en lo que nunca debió fracasar la Iglesia. Porque forma parte de su Misión Primigenia: defender la Fe, por sembrarla y transmitirla, por cuidarla y cosecharla. ¿O quizá es que aquello -tan antiguo y tan nuevo- de: el que crea se salvará, y el que no crea se condenará ha dejado de ser Palabra de Dios y, por tanto, carece ya de interés para los Jerarcas? Se constata también que para muchos “católicos oficialistas” no les importa ni siquiera la suya propia,: “¡To’s pa’l Cielo!" es lo que se lleva esta ya larga temporada: decenios, en concreto.
Como me decía un religioso, católico por supuesto: “hoy, en lo que se está es en los migrantes". A lo que se emplean con dedicación completa. Otra cosa es si ese “trabajo” es aún Iglesia. O no, claro.
Para mayor desgracia y ruina Eclesiales, uno de los monumentales fracasos de los Jerarcas ha sido el poner todas las condiciones para que el Clero, regular y/o secular, se convirtiese en “lavanda". Y, como era de esperar -por eso se montó lo que se ha montado-, los primeros que han pagado el pato, las víctimas más desamparadas e inocentes, han sido los fieles, en general; y los críos, muy dolorosamente, en particular.
En primer lugar, y rectifico: han sido los propios miembros del “club” -les han “bendecido” hacer el mal desde su Sacerdocio, o desde su condición de Religiosos-; que, como enseña la Doctrina, NO se condenarán solos, si no rectifican. Les han engañado miserablemente -todo, para que las cifras de curas no fueran tan rematadamente malas-, al clero y a las ovejas; que, ncluso desde corderillos: los han convertido a todos en “carne fresca".
De ahí la frase más terrorífica del Santo Padre: “La Iglesia debe ser un lugar seguro". Porque la han convertido en un estercolero. En una fuente de Pecado y de Condenación Eterna. Desde bien arriba. Excusatio non petita, accusatio manifesta. Nadie ha movido ni una ceja. Nadie se ha dado por enterado. Incluso no habrá faltado el que, en su interior, haya dicho: “¿Más aún?".
A continuación, y como un intento -imposible ya de salvar la cara-, hay que contemplar la penosa escena de ver a Su Santidad reuniéndose con ”víctimas". ¡Que no deberían haberse dado jamás! O, como ha pasado en algún país, ver a la cúpula jerárquica pidiendo perdón de rodillas por los abusos. Abundantes. Y no perseguidos.
Pues, a pesar de lo clamorosa y tragicamente evidente, dada su terrorífica dimensión, los Jerarcas, se siguen llamando a andana: “Yo no he sido". Bueno: alguno que otro sí ha sido, por decirlo todo…
Y “se llaman a andana” porque ni siquiera entran al tema cuando se rasgan sus talares vestiduras -hipócritamente: no pasan de ahi-, y dicen que ya, ¡nunca más! Y manifiestan que van a poner remedio.
“La falsedad, la mentira y la corrupción al poder", como en cualquier gobierno que se precie por lo Civil; que es como hay que manejar ya a la Iglesia, final y definitivamente. Hasta la derrota final.
Ejemplos es lo que sobran, desgraciadamente. De los últimos que han salido a la palestra: en una Diócesis española, su Ordinario, que lo es sobremanera, ante las denuncias -parece que bastante comprobadas-, contra uno de sus presbíteros, ha largado lo siguiente a bombo y platillo para que lo sepa todo el mundo: que él es así de serio y legal: “Colaboración absoluta con las autoridades civiles"; podría haber añadido, como cualquier socialista de pro: “¡Tolerancia, cero!".
Y lógicamente, y como no podía ser de otra manera: por las perricas, que nadie se preocupe -se ha apresurado a añadir el Ordinario-, que vamos a pagar lo que haga falta. No le pongo comillas pues me he saltado la literalidad: no la idea exacta de su declaración publica. ¡Será por dinero!
Y yo pregunto: ¿”colaborar” y “pagar", tiene algo que ver con intentar ARREGLAR el desaguisado? Me respondo que NO, obviamente. Con esos baremos NI siquiera está planteada la mera intención de rectificar y arreglar absolutamente nada. Porque el acento se ha puesto en “las consecuencias": NO en “las causas", ni en “la raíz”
Otro ejemplo, y corto ya el listado. Éste en Roma. “Los nuevos Estatutos de la Comisión de Menores aprobados por el Papa, refuerzan la escucha a las víctimas y la rendición de cuentas en toda la Iglesia". Estatutos, falsos nuevamente: NO van a la raíz del gravísimo problema, que está destrozando la Iglesia. Ni lo plantean siquiera.
Por tanto: Descorazonador. Decepcionante. Trágico. Incomprensible… ¡Ni una sola palabra referida a los medios a implementar para que todo ésto realmente se corte y se revierta, en un primer paso; y se pongan luego los medios eficaces para dar marcha atrás respecto a los montajes y tejemanejes que han generado esta “mentalidad", y esta “forma de vida", incompatibles por perversas, con lo que ES y con lo que representa, tanto el Sacerdote como el Religioso.
Pero, claro: ¿Cómo se va a poner remedio si el paradigma que manda en la Iglesia y, por tanto, en la Sociedad y en las Conciencias, es “el rechazo de la Realidad"? Rechazo que el Santo Padre no ha dudado en calificarlo como “el pecado del siglo". Ni más ni menos.
Memorable y acertadísima radiografía del mundo del ¿pensamiento? -y de la Teología; y de la Pastoral; y de la Catequesis y, en definitiva, de la Iglesia, antes Católica-, si a todo ésto que sucede se le puede elevar a dicha categoría; llamativamente desaparecida sin combate: entregada al enemigo. Hoy, encarnada en la IA, de la.mano y asistencia del NOM.
Porque, ni la Iglesia, ni sus Instituciones, ni sus Jerarcas han dado la menor batalla al respecto. Al contrario: han entrado a todos los charcos para ¡bendecirlos! ¡Si ha montado una “bendición” para parejitas, y ha traído a una “obispa” para echar “bendiciones"! Se ve que en toda Roma no había nadie cualificado al respecto. Igual, ni se fiaban…
Lo ha clavado León XIV. No se puede describir mejor, ni más finamente, lo que ha supuesto la Descristianización, en España y en tantísimos otros países del Primer Mundo. De la Iglesia y de sus Instituciones solo quedan vestigios y restos para montar un museo apañadejo.
Algo así como las famosas Edades del hombre que se montaron en Castilla y León. Quizá también en algún sitio más…, pero lo digo a ojo. Y tuvieron gran éxito, al menos numérico, porque las visitó mucha gente, dada la riqueza de piezas que se pusieron al alcance del público.
¡Qué diferencia! Abismal, podriamos señalar acertadamente. Desde dos siglos antes, y denunciado por todos los Papas, el “pecado del siglo” era “la pérdida del sentido del pecado". Cambio notable de paradigma; y nada favorable a la Iglesia de mano de sus Jerarcas; lógico. Por cierto: en este cambio de paradigma lo “católico” ya ni existe siquiera.
En la Iglesia, y desde hace décadas, el “rechazo de la realidad” ha sido, ni más ni menos, que “el rechazo de Jesucristo", de sus Palabras y de su Vida. En consecuencia, “el rechazo de la Iglesia"; que no sólo era obligada consecuencia, sino punto de partida: cambiando la Iglesia por “nuestra iglesita", Dios se quedaba sin su Hogar en medio de nosotros.
Aquí cuadra certeramente, y como la gran pregunta que acorrala a la, antes, Santa Madre Iglesia, protagonizada por una joven, en Barcelona, marcada por el sufrimiento. La pregunta es, por demás, desgarradora: “¿Dónde estaba Dios cuando yo era pequeña"? ¡Terrorifica acusación a la Iglesia en su conjunto!
Porque, efectivamente, había sido una vida en la que la Ausencia de Dios era la constante. Y sólo le quedó el dolor del sufrimiento, y el gran dolor de la Carencia de Él.
Cabe preguntarse, porque debemos preguntrárnoslo: ¿Por qué esa chiquita, nacida, vivida y educada en un país (supuestamente) Católico, no se había encontrado NUNCA con Dios, precisamente cuando más lo había necesitado? Porque nadie, en/desde la Iglesia se lo había mostrado, ofrecido ni acercado. Horrible de puro real.
La confirmación de esta ausencia de planteamientos eclesiales a favor de Dios y de sus hijos la ha dado uno de tantos “entendidos” como abundan, sacerdote para más señas; que, al ser entrevista en una TV le preguntan sobre el “super éxito” de la venida de León XIV. Al llegar a si todos esos logros habían respondido a un plan, concebido y ejecutado, respondió ufano": “¿Plan? No. Ha sido la “luz". Memorable y esclarecedor, por demás.
No tienen el más mínimo empacho en declararse en encefalograma plano al plantearse cualquier cosa parecida a un plan para apuntalar y mejorar la vida Eclesial, y afianzar la vida Católica de su rebaño. Nada. Ni la menor idea, no vaya a ser que sea positiva. Ahí está el quitar los Confesonarios, como paradigma -y no me importa repetirlo una vez mas-, entre otras muchas de sus brillantes ocurrencias. Todas “a la contra": faltaría más.
2 comentarios
Rezamos por su paternidad 9
Yo no sé si respondió algo o se quedó callado, porque no he seguido nada esta visita o lo que sea, pero desde esta tribuna de Don José Luis me sale contestar desde las entrañas que "Dios estaba sufriendo contigo, querida niña, en la Cruz".
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