"Soy mujer y quiero ser cura" ( por 'stultorum')
Como muy acertadamente dice la Escritura Santa, por Revelada: Infinitus est numerus stultorum. Y ésto, más de mil años antes de Jesucristo; que ya es tener vista y razon. Las dos, vista y razón, de Dios, como es lógico y real. Por eso aciertan.
En estos tiempos que corren, y como dijo Clint Eastwood -reconocido mundialmente en lo suyo-, en una rajada memorable: “Vivimos en un mundo de…". En la prensa de este País, antes España hoy irreconocible, no se atrevieron a completar la frase: quod est demonstrandum! Quedaron todos bien retratados.
Yo tampoco la voy a completar; aunque por delicadeza con los de oídos más que delicados cuando les conviene: que son exquisitamente selectivos, a voluntad. Que cada vez hay más, la verdad, y van y pretenden ponerme los míos a reventar.
La largada del título -"Soy mujer, y quiero ser cura"-, coreado y amplificado con interés y empeño por el rojerío, la masonería y los “tontos útiles" también dentro de la Iglesia -la antes Católica ‘como Dios manda’-, no se ha hecho esperar; y a los 5 minutos estaba en todas las portadas o portales: interesados; como digo, en meter cizaña: puesto que “sembradores de cizaña” hay ya tantos en la Iglesia como stultorum; de número ya de muchos siglos antes, infinito. Pues ahí vamos, y así estamos.
En este caso, y por encima de otras terminales, está RTVe Noticias, firmado por Emilia Ayala. Desconozco absolutamente todo sobre la firmante. Y sobre el medio, pues nunca lo pongo: por pura higiene mental, entre otras razones…
Porque, con rajadas como la presente, lo único que se pretende, en buena lógica marxista y demás aficionadillos de cobro fijo, es darle una buena tobita a la Iglesia, y a “lo Católico". Sólo que, como han agotado los temas e ideas dignas de ese nombre, no tienen más, y se enrocan en los antediluvianos, casposos, trasnochados e infames itos de siempre.
Como lo pagan con “nuestro” dinero, nunca les faltan las perricas. Por eso salen y siguen con estas antiguallas. Es que son “progres", y claro…: ¡Será por dinero!/
La primera estulticia que anuncian por parte de la negativa de la Iglesia Católica a tales tejemanejes, es que “Jesucristo sólo eligió hombres". ¿Y? ¿Acaso no puede organizar las cosas como quiera? ¿Tiene que pedir permiso a este personal? Y, como NO lo ha hecho, TODO está viciado de entrada, y mal de salida.
Cómo es lógico hasta la evidencia, tal afirmación y modus operandi, la Iglesia Católica NO se ve con autoridad para hacer algo distinto. Y está en su Derecho. Pero claro, ¡es que tampoco ha pedido permiso a la progrez de la cáscara amarga…! Todo así…
Por tanto, todos éstos chiquilicuatre s indocumentados y soberbios, se equivocan; aunque tampoco les importa nada: para un progre de pura cepa o sobrevenido, "la verdad de las cosas y de los argumentos” , no va más allá de su mera conveniencia: resello de toda ideología.
Es más: están reñidos con “la verdad” porque, si la aceptan, se les acaba el chollo: se quedan sin Enemigo al que entrarle. Les da lo mismo la verdad: necesitan la mentira para pretender ser “algo"; y, si pudiera ser, incluso “alguien".
Pero NO lo tienen fácil, aunque mucha gente traga, por supuesto; porque han renunciado a pensar: las ideologías al uso y abuso les resuelven la papeleta; y, además, es mucho más cómodo. Cuestión aparte es que han renunciado a ’ser persona’ para entrar en la categoría de ‘mero especimen lanar’; o sea: corderos y ovejas. Aquí, en este nicho, sólo hay estos dos géneros, que yo sepa…
La primera “razón” de la Iglesia para cerrarse en banda, con todo Derecho y Honor, es ni más ni menos que “porque Jesucristo ES hombre"; o sea y para entendernos: ES “varón” y NO “hembra". Así han sido las cosas, y así siguen siendo.
La segunda “razón” a la que acude la Iglesia de siempre, la Única, es también muy particular y determinante: una mujer, a la hora de Consagrar el pan y el vino, NO podría decir las mismas palabras de Cristo en el mismo “sentido” y con la misma “propiedad” con que Él las dijo: “Ésto es mi Cuerpo…"; porque un cuerpo de mujer NO es un cuerpo de varón: SON distintos; se pongan estas chicas, y sus voceros, como se pongan… ¡Qué le vamos a hacer!
Porque las cosas son como son: un hombre NO puede dar a luz, y una mujer NO puede fecundar a otra. C’est la vie, compagnon!
Cierto que en sus oniricas ensoñaciones, seguramente ayudadas con algún producto apropiado, presentan a una señora “sacerdota católica” -siempre la misma, pues no hay nadie más tan ida como para presentarse asi-: un imposible metafísico: porque NO es tal, ni como “sacerdota", ni como “católica". También acuden a una supuesta asociación al respecto: todo tan falso y onírico como lo anterior.
Pero es que, siguiendo con “lo católico” por banda, la Vocación Sacerdotal, NO se la cuelga uno al hombro y, ¡pa’ cura! En absoluto. Como dice el Señor Jesús: No sois vosotros los que me habéis elegido… Sino que soy Yo el que os he elegido…
Por tanto, lo de “ir para cura” NO es un problema de que “quiero ser sacerdote” como se elige ser medico, carpintero, ingeniero o pintor… NO es una “profesión"; de hecho, quien NO entiende ésto, como le pasa a la susodicha del “soy mujer, y quiero ser cura", o quien no lo acepta, se incapacita no sólo para serlo, sino que ni siquiera se maneja ya como católico.
Porque ES una Vocación Divina; y, por serlo, la da Dios. Y luego, uno acepta si es coherente con su condición de hijo suyo, o la rechaza: que esa capacidad también la tenemos, porque el Señor Dios ha querido correr el riesgo de nuestra libertad.
Tan es así que, cuando la Iglesia ha perdido voluntaria e ilegítimamente este norte -la Esencia , la Vida, la Identidad y la Misión Sacerdotal-, se ha despoblado de Sacerdotes y se ha poblado de mariconeo a mansalva, con nómina y cargo. Además de Descristianizar países enteros, por desvirtuarse Ella misma.
En consecuencia: mientras NO quiera recuperar el norte, y acudir a la piedra angular que desecharon los arquitectos, NO sanará, ni volverá a ser “la Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica” que nos entregó el mismo Jesucristo. Con dos condiciones bien precisas, y respecto a las que seremos juzgados todos los miembros de la Jerarquía:
1. Haced ésto en Memoria mía. Es la única Memoria que ha de poseer un Sacerdote, un Obispo, y subiendo…
2. Seréis mis testigos. Otra pretendida “identidad” no sólo nos falsea, sino que nos corrompe. Y únicamente haríamos el mal.
Tan “distintivas” las dos que “nos saca del mundo” a la vez que “nos lo entrega", para una Misión muy definida: para que “se lo devolvamos” al Señor, de cuyo Único Sacerdocio participamos, una vez que hayamos puesto la Cruz de Cristo en la cumbre de todas las actividades humanas.
Después de ponerla -como es nuestra primerísima obligacion-, bien visible y muy en primer lugar, en “su” Iglesia. De otro modo o manera NO se puede ser Sacerdote, ni aún siendo “varón". Certificado como tal, con todas sus “determinaciones", que ninguna “gracia” puede otorgar, cambiar, conmutar, suplir, etc., etc.
Así son las cosas, señoras y señores, y así se las hemos contado. Amén. Y que cada palo aguante su vela. Incluida la señora o señorita que ni “sacerdota", ni “católica".
¡Como una cabra, oigan! Aviso de navegantes que no se quieren estrellar contra las rocas, y llegar a buen puerto sanos y salvos. Lógicamente. La gente, en principio y salvo que pretendan con verdadero empeño y fervor otra cosa, son cuerdas, normales. Por definición.
2 comentarios
En estos tiempos que corren,
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José Luis, decir que las críticas de las mujeres al monopolio masculino en la Iglesia son un fenómeno reciente es una lectura bastante incompleta de la historia.
Lo que es reciente no es la inquietud; lo reciente es su visibilidad pública.
Ya a finales del XIX y principios del XX existían movimientos de mujeres cristianas y católicas que cuestionaban la exclusión femenina de los espacios de decisión eclesial. Desde el sufragismo cristiano británico hasta la St. Joan’s Alliance en 1911, pasando por asociaciones de mujeres católicas en Alemania y Estados Unidos, encontramos un mismo hilo conductor: la demanda de participación real, no meramente decorativa, en la vida de la Iglesia.
Es cierto que antes de 1950 rara vez se hablaba abiertamente de sacerdotisas en el ámbito católico. Pero eso no demuestra ausencia de pensamiento, sino límites claros de lo decible en un contexto eclesial y social mucho más rígido. El machismo de entonces era mucho mas agresivo que el actual y las mujeres estaba muy arrinconadas. La historia del pensamiento religioso está llena de ideas que existían mucho antes de que pudieran formularse sin consecuencias.
La Revolución Industrial, con su impacto en la educación, el trabajo asalariado y la vida pública de las mujeres, no fue un detalle menor: cambió el horizonte de lo posible. Y cuando una mujer podía ser médica, profesora universitaria o dirigente política, la pregunta sobre su exclusión de la autoridad religiosa dejó de ser marginal para convertirse en estructural.
Lo interesante es que todo esto ocurre dentro de un mundo en el que seguían vigentes el catecismo romano, la Misa en latín y una estructura eclesial profundamente jerárquica y masculina. Es decir, no nace en un contexto de ruptura, sino en el corazón mismo de la continuidad institucional.
Por eso, lo que estalla después de los años 60 no es una novedad inventada de la nada, sino la explosión visible de un proceso largo, acumulado y silencioso. Un germen histórico que llevaba más de medio siglo creciendo bajo una capa de aparente estabilidad doctrinal y litúrgica.
Confundir el momento en que una demanda se hace ruidosa con el momento en que nace suele llevar a errores de diagnóstico bastante serios. Y en historia, el ruido casi siempre llega mucho después de la semilla.
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Estás abducida por las Ideologías; situación que te impide pensar con libertad y, por tanto, con ecuanimidad: primera condición para poder acertar: lógicamente NO es la única.
Por otro lado, lo que te parece que aportas al tema que te preocupa, no aportan nada, pues nada tienen que ver con el mismo.
"...En estos tiempos que corren,..."
"... la Iglesia -la antes Católica..."
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D José Luis,
Lo único que quería aportar es una contraposición a su fijación de gnostificar el tiempo entre un antes puro, y un presente calamitoso, y como prueba de ello le subrayo arriba al menos 3 tiritos de esta narrativa que siempre le acompaña.
por eso le demuestro con datos, que lo ocurrido tras el destape hipersexual de mayo del 68 no es mas que algo que germinó y se desarrollo mucho antes; mucho antes del concilio vaticano II y del novus ordo misae.
No se si me explico
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Explicarte, te explicas. Otra cosa es acertar, que no lo haces... Precisamente, por lo que te comentaba antes.
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