"Deus superbis resistit... (I Pt 5, 5)". (por el cardenal Marx)

¡Las vueltas que da la vida! ¡Quién lo ha visto y quién lo ve! El hombre fuerte no, fortísimo; el hombre de hierro del episcopado alemán y brazo derecho del papa Francisco; el hombre al que no le temblaba el pulso para lanzar machadas -a cual más gorda-, frente a la Iglesia Católica de Roma, a la que había que abolir, sí o sí; el modelo a seguir en la Iglesia de hoy -puesta al día por la “nueva iglesiata"-, para tantos otros cardenales y obispos europeos… pues, ¡se va y a petición propia! Y muerto de vergüenza, para más inri.

Me refiero al famosísimo -por mediático, y no para bien- cardenal Marx que, con 67 años ha tenido que dimitir -no se lo pierdan- ¡por los escándalos de abusos sexuales en su Diócesis, de Múnich y Frisinga! ¡Quién lo iba a decir! ¡Verlo, y no creerlo!

Ha sido hasta hace unos meses -si no me equivoco- presidente de la CEA, y sigue siendo miembro del Consejo de Cardenales que asesora al Papa, por expreso deseo de este; un Consejo que empezó con 9 -los 9 de la fama- y, por hache o por be, ya se le han quedado por el camino unos cuantos de los asesores…

Pues este señor cardenal, hace un par de semanas ha enviado al Papa una carta donde le presenta su dimisión, explayándose en el motivo; y en su honor hay que decir que dándose un buen golpe de pecho: algo que le honra, y mucho. Y, para decirlo todo: el primer miembro de la más alta Jerarquía al que le he oído decir una cosa semejante; cuando, como es lógico, no es el único que debería haberlo hecho…

Escribe el sr. cardenal, y da la impresión de que lo hace con absoluta sinceridad: “Sin embargo, la crisis [de la que ha dicho que se extiende y se dá ya en toda la Iglesia] también es causada por nuestro propio fracaso, por nuestra culpa. Esto me parece cada vez más claro cuando miro a la Iglesia Católica en general y esto no solo hoy, sino también con referencia a décadas pasadas. (…)”.

Es la primera vez que oigo o leo semejantes palabras en la Iglesia. Muchas veces hemos hecho referencia a esta falta del más mínimo sentido de autocrítica por parte de tantos y tantos jerarcas, que, en un continuismo absurdo en sí mismo, pero suicida en sus efectos notoriamente visibles, está llevando a un despeñadero a la Iglesia entera.

De hecho, señala que le da la impresión de que la Iglesia ha llegado a “un punto muerto”. No se atreve a decir la causa: que se la está matando: solo de este modo ha llegado a estar así. Y que él ha formado parte del pelotón de fusilamiento.

Es más: no duda en denunciar “errores personales y fallos institucionales” -no explica cuáles, de quiénes, dónde, cómo, etc-, que todos deben asumir; y que él lo hace presentando su dimisión al Santo Padre.

Como es lógico, dada su edad, su ¿formación? y su currículum, se enroca en el mismo error que pretende corregir: “el camino sinodal”, que está puesto por el Papa en el cenit del hoy de la Iglesia,  “que permite el discernimiento de los espíritus”: o sea, ¡un brindis al sol! Quod es demonstrandum!, a la vista de los resultados desde el año 1965. Incluso desde el 1962.

Ni media referencia a la vida interior, a acudir a Jesucristo, a respetar su Palabra, a adorar su Persona, a la Confesión contrita, reparadora y comprometida en el DOLOR y en la ENMIENDA por el PECADO de ALTA TRAICIÓN a Cristo y SU Iglesia, a la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía, de la que TODOS hemos de vivir… ¡Nada de lo genuinamente católico, y de lo verdaderamente eficaz! Nada absolutamente. Nada.

No hemos salido, en absoluto, de la deriva del CV II: al contrario, se insiste en ir matando a la Iglesia por el mismo procedimiento. Empecinados. Obsesionados. Traidores. Asesinos [la expresión no es mía: la tomo de los “Dictados de Jesús a Marga”].

Con su renuncia -lo dice expresamente-, pretende “enviar una señal personal para nuevos comienzos, para un nuevo reiniciio de la Iglesia y no solo en Alemania”. Su intención, podríamos decir que es buena…, pero tan errada que da grima. Y continúa: “Quiero demostrar que no es el cargo lo que está en primer plano, sino la misión del Evangelio”. Un nuevo brindis… supongo que con cerveza bávara.

La intención no es mala, al contrario: lo que es malo, por equivocado, son los medios. Y remata: “Esto también es parte del cuidado pastoral”. ¡Toma ya con lo que se desayuna a estas alturas el seños cardenas! Como siga brindando se va a quedar traspuesto.

Ojalá cunda este ejemplo: el de las dimisiones, que brillan por su ausencia… hasta que no hay más remedio, dada la magnitud de lo que se llega a saber públicamente. Este buen señor cardenal había rechazado hace unas semanas un premio que le habían otorgado, pues era ya notorio el ruido que estaba levantado su actuación en el tema de los abusos.

Me refiero al mea culpa público y publicado. Solo desde aquí, si es sincero y se hace conforme nos enseña la Iglesia Católica para todo tema y ocasión. Solo desde la Contrición se puede desandar el camino, para volver a Cristo: esta es la verdadera HUMILDAD que nos ensalza a los ojos y en el Corazón de Jesús. Pero, sin desandarlo, es imposible retornar, como hijos pródigos, a la “casa del padre", nuestro hogar: de donde no deberíamos habernos ido nunca jamás.

¡Claro que hay que rectificar! ¡Claro que hay que desandar el camino! ¡Claro que hay que volver a empezar! No ver que, entre todos, estamos matando a la Iglesia desde la misma Iglesia, es de tan torpe y mala conciencia, y de tan nulo entendimiento que, todo esto, la Santa Iglesia y las almas fieles ya no lo soportan mucho más. Tampoco el Señor Jesús.

¿Seremos capaces? Para ayudar, en lo que podamos, he “lanzado” la propuesta de ofrecernos en perfecto HOLOCAUSTO, a nuestro Padre Dios, en Jesucristo, por el Espíritu Santo y su Madre Santa María, por SU Santa Iglesia que está siendo aniquilada.

Ofrezcámonos de modo absoluto, y recemos, abundantemente y con fervor. El Señor cuenta con nosotros… porque “no sabe” -no quiere- hacer nada por nosotros sin nosotros.

7 comentarios

  
Manuel Rodriguez Blanco
No había que esperar a su dimisión, desde hace décadas tenía que cortarse tanto clero no católico.
05/06/21 10:15 AM
  
angeles wernicke
No pretenderà con esta acciòn hacer renunciar tambièn al Cardenal Wolki, que se opone a la deriva cismàtica y herètica de la iglesia alemana?


05/06/21 1:50 PM
  
Vicente
creo que el Sr. Cardenal ha hecho bien.........
06/06/21 12:40 AM
  
Rafael Gomez
No me fío. De qué cargos no ha dimitido?
06/06/21 8:34 AM
  
maru
Dimisión sí, pero no da el brazo a torcer y dice que seguirá con el camino sinodal, etc. etc. Y lo de que la Iglesia está en un punto muerto de inflexión..., no se pregunta por qué?, porque lo más probable, (,,por no decir, seguro) es porque hay jerarcas como él.
06/06/21 5:01 PM
  
Asombrado
Si quienes tienen que reformar la Iglesia y desandar mucho de lo andado son quienes han hecho este camino y tomado las decisiones poca esperanza se puede tener, a no ser que el Espíritu Santo conceda una gracia especial de arrepentimiento y conversión que hay que pedir con humildad, y de esta virtud sospecho que hay poca.
Para mi que si no es con esa acción directa de parte de Dios hay que esperar cambios que ocasiona la Parca.
11/06/21 1:33 PM
  
J. Pereira
Como de aquellas confesiones llenas de excusas: he pecado pero no pequé solo, otros también pecaron, fue a causa de fallas estructurales, institucionales...

Y ahora ya se sabe del teatro...
11/06/21 4:22 PM

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