Claves cibernéticas de evangelización en el siglo XXI
- Cristo nunca te deja en “visto"!
- Con la Cruz no se puede dar “compartir” si antes no se ha descubierto “me gusta.”
- El álbum más precioso del perfil de Cristo esta el corazón de su Santísima Madre, la Virgen María.
- En la presencia del Señor no existen grupos privados, y ni siquiera contraseñas.
- La pregunta fundamental de la fe cristiana: ¿Cuántos de los “amigos” son verdaderos “seguidores"?
- El juicio universal es un “evento” al que todos tendremos que ir, no importa lo que digan las creencias del propio “perfil.”
- Ante Cristo, en toda su majestad, la expresión OMG! ya no será un chiste ni una simple exclamación.
- En el Instagram de Jesucristo tu perfil se ve con un solo filtro: ETERNIDAD.
- Cada sagrario tiene un registro automático de ubicación que reporta tu presencia en los cielos.
- Cristo conoce y acepta todo tu “timeline” ¡pero quiere escribir contigo “eventos” nuevos!

[En recuerdo de afecto y admiración por el Papa que guió la barca de Pedro
a las puertas de Tercer Milenio]
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A los católicos que lean estas palabras debo recordarles algo: es natural que el infierno brame y escupa azufre cuando se realiza una canonización. Declarar, con la autoridad de Cristo y de los Apóstoles, que alguien está en el Cielo, no es otra cosa que declarar la derrota de Satanás. Todo el trabajo del demonio tiene un propósito: que no alcancemos nuestra meta, que es el Cielo. Cuando el Papa declara, de modo normativo y definitivo, la santidad de alguien, le está declarando en su cara al demonio que fracasó, que todas sus estrategias fueron inútiles al final; que la presa ansiada escapó de sus fauces: “Hemos salvado la vida como un pájaro de la trampa del cazador; la trampa se rompió y escapamos” (Salmo 124): tal es el mensaje y el canto de victoria de los santos en el Cielo, y entre ellos se encuentra ya nuestro muy amado Juan Pablo II.





