La palabra postergada
La gente toma sus catarsis. O se hace un detox. O se re-inventa. A veces se revienta.

La gente llega estresada de su trabajo. Sienten la cabeza a reventar. Dicen que necesitan un buen relax, un poco de budismo zen, aprender a meditar, “escaparse” a unas vacaciones.
La gente está urgida de entretenimiento. Oyen música todo el día, juegan X-Box todo la tarde, ven televisión todo la noche, tienen fiestas cada semana, se emborrachan cada vez que pueden, suspiran por una jubilación temprana y bien paga, quieren un paraíso donde todo brille, y huela y sepa bien.

Internet está lleno de metáforas que trasladan del mundo real al ciberespacio las referencias básicas de nuestro ser corpóreo. Hablamos de un “sitio” web, que tiene una “dirección” a la que uno llega como “internauta.” El programa que permite que estas palabras mismas aparezcan en la pantalla del ordenador suele llamársele “navegador,” ya se trate de Internet Explorer, Firefox, Safari, Opera o de algún otro.





