¿Quería Dios Padre la muerte de su Hijo en la Cruz?

Aprovecho para hacerle una consulta, querido Fray Nelson: recientemente escuché la prédica de un sacerdote que dijo más o menos lo siguiente: “que no era la voluntad de Dios el que Jesús padeciera tanto en este mundo y llegara a morir en la cruz, ya que siendo Dios todo Amor, su voluntad sí era que Jesús nos enseñara cómo llegar a Dios, pero no necesariamente a través del sufrimiento en la cruz. Que el episodio de la cruz se lo debemos atribuir a las decisiones equivocadas de los contemporáneos de Jesucristo. Luego explicó que no es la voluntad de Dios el que nosotros suframos en este mundo, sino que sufrimos por las malas decisiones que tomamos". Yo pienso que en gran parte tiene razón, pero hay algo que me dejó incómodo: por ejemplo, si la enseñanza de este sacerdote es del todo cierta, ¿cómo interpretar entonces la Oración de Jesús en Getsemaní, según San Lucas: “Padre, si quieres aleja de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya"? Entendiendo por “cáliz” todo el sufrimiento de la pasión, y sabiendo que sí sucedió, y que sucedió a la perfección, con una entrega completa, podríamos concluir que el sufrimiento de Jesús sí fue la voluntad de Dios Padre, ya que no hubo “cambio de planes” a causa de la oración de Jesús en Getsemaní. Me haría usted la caridad de comentar sobre la posición de este sacerdote? Sé que no es una cuestión de “blanco y negro", pero en verdad, me quedé con una gran inquietud espiritual, y estoy seguro que usted puede ayudar a sosegarla. – A. Lemus.

* * *

La muerte de Cristo en la Cruz es uno de los misterios más profundos de nuestra fe. Por algo dijo san Pablo que la Cruz era “escándalo para los judíos y necedad para los griegos” (1 Corintios). Lo cual explica también la especie de urgencia que algunos sienten de eliminar lo “escandaloso” de la Cruz por ejemplo usando el recurso que usó el sacerdote que se menciona en esta consulta; en tal caso, el argumento va de esta manera: la muerte de Cristo no era algo que Dios quería sino sólo el resultado de las decisiones erróneas de los contemporáneos del Señor. Cosas parecidas han dicho autores de gran renombre actualmente, como el sacerdote y teólogo español José Antonio Pagola. La fe, así presentada y falsificada, resulta bastante más fácil de aceptar porque produce menos choque en nuestra mente.

El problema es que cuando uno busca una fe formulada de modo que no moleste termina con una fe falsa y desconectada de la Escritura. Como bien se ve en el pasaje de Getsemaní, es la voluntad del Padre la que se realiza, y esa voluntad implica beber ese “cáliz” amarguísimo. También la Carta a los Hebreos dice que Cristo “aprendió sufriendo a obedecer” (Hebreos 5,8), y según ello, habría que terminar diciendo que Cristo obedecía a los que estaban equivocados tomando malas decisiones que lo afectaron a Él. Con un problema todavía más grave a la vista: ¿No se supone que a Cristo le interesa la voluntad del Padre por encima de todo? Si entonces ve que algunos de sus contemporáneos toman decisiones equivocadas (que implican una muerte atroz para Él), ¿cómo es que entra en el juego de esa equivocación de ellos en lugar de defender lo que se supone que sí era la voluntad del Padre, o sea, supuestamente, que Él no sufriera? Uno se da cuenta que la explicación que se quiere dar, lejos de aclarar, empantana las cosas y sobre todo oscurece el sentido del sacrificio de Cristo.

Entonces ¿qué hay que decir? ¿Es que Dios Padre era una especie de desquiciado perverso que quería que su Hijo sufriera?

En el caso del sufrimiento siempre hay que preguntar por qué y sobre todo: PARA QUÉ. Incluso los sádicos y los masoquistas buscan causar o padecer el dolor con un PARA QUÉ, que en el caso de ellos es una especie de placer morboso. Al acercarnos al sufrimiento atroz de Cristo es posible, ciertamente, descubrir varios de los frutos inmensos, valiosos y permanentes. El momento del dolor nos desconcierta, y ese desconcierto no es malo porque nos saca de nuestra zona mental de confort. Pero más allá del tiempo del padecer están los frutos, y son esos frutos los que explican en qué sentido y POR QUÉ podría querer Dios Padre que su Hijo sufriera de un modo tan bárbaro.

Por ejemplo: el dolor de la Cruz es pedagogía preciosa que saca a luz la realidad del pecado. Ya que es estrategia predilecta del pecado obrar en las sombras y disimularse en el anonimato, ¡qué bien nos hacen las llagas que con su escándalo nos muestran qué causa el pecado en el corazón humano y sobre todo en las vidas de otros, que son inocentes! Esa denuncia hecha con sangre es un fruto bueno y necesario que ha servido para conversión de muchos.

El dolor de la Cruz revela el extremo del amor de Cristo. Ver que quien es tan maltratado ora por sus torturadores saca a luz el pecado de los verdugos pero revela aún más la paciencia y misericordia del Crucificado. De ese nivel tan alto y tan profundo de amor no hubiéramos tenido tan clara noticia sin la Cruz. Admitido que es un camino extremo pero es que es extrema la obstinación del pecado de la humanidad entera.

El dolor de la Cruz da sentido a nuestros dolores. Un Cristo sin sufrimiento podría darnos muchos consejos bonitos pero, como saben bien quienes padecen, el sufrimiento cierra nuestros oídos, dejando apenas una rendija por la que, si acaso estamos dispuestos a oír algo, es de aquellos que saben de verdadera tortura. Lo demás nos parece teoría vana, en esas circunstancias. El Crucificado ha querido acercarse con ternura a todos los que sufren que así pueden verlo como verdadero hermano y compañero de camino.

El dolor de la Cruz nos hace realistas en cuanto a la misión. Todo misionero debe saber que en algún momento sus iniciativas de bondad se estrellarán contra la ingratitud y el odio puro que brota del demonio. Sin tener al Crucificado a la vista, el desconcierto y el desánimo acaban con cualquier buena intención de los evangelizadores y predicadores.

Y aún hay otras razones que cada uno puede ir descubriendo para entender que Dios Padre no quería el sufrir por el sufrir, sino el sufrir que lleva tan abundante y magnífico fruto.

28 comentarios

  
Iker
Es recurrente la crítica que dice que el Dios católico es "sádico" porque quiso la muerte cruel de su hijo. "¿Qué padre puede querer eso para su propio hijo?", añaden.

Yo suelo verlo con otra perspectiva: Dios se hizo hombre. Dios no mandó "a otro" a sufrir y a morir sino que Dios, en la persona del Padre, decidió que él mismo sufriría y moriría en la persona del Hijo, pagando él, en la persona del Hijo, por nuestras culpas (redención).

Espero no estar creyendo nada desviado.
Un saludo.

21/07/15 9:05 PM
  
P. Bernardo Rodriguez
Querido P. Nelson, si nos vamos a la alianza establecida en Gen 15,7-21, entre Yahvé y Abraham, creo que entenderemos mejor el sentido de la Pasión del Señor. Voy a explicarme. En la antigüedad, cuando se celebraba una alianza entre un rey y un siervo, se ponían los animales partidos por la mitad con un pasillo entre ellos. El siervo, nunca el rey, pasaba entre los animales y, más o menos decía: "si no cumplo los términos de esta alianza que me pase como a estos animales, que me partan por la mitad, me echen sal y me quemen después". Con ello se sellaba la alianza.
En Gen. 15, Abraham le pide una pruebla de las promesas de Dios y hace lo que Dios le pide. Coloca los animales y espera ser llamado para pasar por ellos. Abraham cae en un sopor y Dios le anuncia el futuro de su pueblo. Luego llega una densa oscuridad y de la oscuridad sale una antorcha de fuego que pasa a través de los animales calcinandolos. Dios le está diciendo a Abraham que si no cumple su promesa infinitud quedará limitada, su poder será limitado, su eternidad quedará limitada. Y no sólo eso, Dios nunca le pide a Abraham pasar por los animales, por lo que Abraham no jura su parte de la Alianza. Es Dios quien pasa por Abraham, diciéndole que no sólo si Dios falla, algo imposible, si Abraham o sus descendientes fallan, Dios mismo pagará por Abraham.
En la crucifixión, aparece otra vez una densa oscuridad y allí es Dios quien es despezado, apaleado, crucificado, cumpliendo la parte de la alianza por nosotros, (cf. Is 53)
Dios se había comprometido a morir por nosotros y enamorado de la raza humana entregó su vida por amor.
Bendiciones
21/07/15 9:54 PM
  
Tomás Bertrán
Me explicaron el porqué se necesitó la sangre de Cristo para lavar nuestros pecados. Espero explicarlo bien, con la ayuda de Dios.
El pecado es un mal infinito ya que aunque sea hecho por el hombre, ser finito, se hace infinito ya que la ofensa es a Dios, Ser infinito.
En el AT se ofrecían sacrificios ya que se decía que para lavar los pecados se ofrecía la sangre de los animales, pero esta sangre era finita, por lo que no podía lavar la infinitud del los pecados.
Un mártir, con su sangre, lava sus pecados, pero no puede lavar todos los pecados de todos los hombres. Por eso al martirio se le llama bautismo de sangre, y el mártir va derechito al cielo sin pasar por el purgatorio.
Para lavar TODOS los pecados de la humanidad, la sangre de un hombre no es suficiente, por lo que todo un Dios. Ser infinito, se encarnó y ya desde este mismo momento corrió hacia la cruz para lavar con su Sangre divina e infinita TODOS los pecados de la humanidad.
Y se lavarán todos aquellos que acepten la Sangre de Cristo, escuchando su Palabra y poniéndola en práctica.
PD.- Fray Nelson, si estoy equivocado le ruego, por el Amor que nos une en el Señor, me corriga, me aconseje y me eduque. Gracias.
21/07/15 9:56 PM
  
Tomás Bertrán
Empiezo a corregirme a mí mismo: Faltas de ortografía:
El porqué va separado: por qué
Donde escribo corriga del verbo corregir debe escribirse con "j", o sea: corrija.
Perdón. Son ya cosas de abuelete cebolleta.
21/07/15 10:05 PM
  
Luis López
Dice Isaías: "Fue traspasado por nuestros pecados, / triturado por nuestras culpas./ En sus heridas hemos sido salvados".

Y más adelante algo más tremendo si cabe: "Porque quiso Dios destrozarlo con padecimientos"

Quien no se estremezca ante esos versículos -aunque los haya leído miles de veces- es que no comprende nada de nuestra fe.

¿Por qué tuvo que ser así? Quizás porque la entrega hasta la muerte es la expresión más profunda del amor. Y Dios es Amor. Y su amor es en serio, y no hay forma más expresiva y convincente de ese amor que sufrir y morir por el amado (por el amado que ¡para más inri! con sus rebeldías no se lo merece).

Pero Dios, que es amor, no puede morir; es una imposibilidad metafísica. Por eso la Sabiduría divina hizo el milagro de la encarnación, para que siendo hombre -y sin perder su condición divina- pudiera pasar por la vida, como uno de nosotros, haciendo el bien y pudiera padecer el dolor y la muerte en redención de nuestras culpas. Y como Él dijo: "No hay mayor amor que dar la vida por los amigos".

Dante situó este problema en su justo término:

"Te dices: “Bien comprendo lo que escucho;
mas por qué Dios quisiera, se me esconde,
de redimirnos esta forma solo”

Sepultado está, hermano, este decreto
a los ojos de aquellos cuyo ingenio
en la llama de amor no ha madurado.
(Paraíso. Canto VII (55-60)

Sí, es un misterio tremendo. Mi cabeza no termina de comprenderlo. Mi corazón, sin embargo, se emociona con sólo comenzar a meditarlo.
21/07/15 10:13 PM
  
Luiscar73
Es que,por causa del pecado,el hombre solo puede llegar a Dios , al Amor,por la cruz.
Y para que esto fuera posible,primero Dios,con Amor indecible al hombre,tomo la Cruz para llegar a su corazon. Porque el hombre no puede ir a Dios si Dios no lo atrae a EL primero, ya que lo natural no puede lo sobrenatural.

Dios en Cristo crucificado ilumino las tinieblas de nuestro pecado para que vieramos en el sufrimiento que produce ,puerta de conversion, sendero de santidad.

Hay que saber que es en la adversidad donde el hombre crece en la virtud ,si mira a la Cruz,para que vea con la Luz de la Humildad de Cristo.

La Paz de Cristo.
21/07/15 10:32 PM
  
juan
Plan del Padre: enviar a su Hijo, Palabra hecha carne, para manifestar su amor, su verdad y darnos la vida eterna perdida por el Pecado.
Directamente, en sí, podríamos decir que no quiere la muerte, ni el dolor, ni la cruz...
Ahora bien, él sabe que envía al Hijo no al Paraiso, ya perdido, sino a la tierra herida por el pecado, a la humanidad que ha manchado la imagen y semejanza en la que nos había creado.
Y sabe que en ese mundo, su Hijo, lleno de amor y verdad, va a ser rechazado y triturado.
Y lo envía.
Al hacerlo, sabe que la cruz está en el horizonte inevitable.
Pero no lo envía a la cruz... sino a la luz de la resurrección, a donde llega necesaria y precisamente a través de la cruz "fabricada" por la humanidad pecadora.
Estas ideas escritas rápidamente deberían ser precisadas y expresadas con terminología teológica más específica; pero creo que con sencillez pueden iluminar algo si la cruz es "querida" o no por el Padre... o si es solamente fruto del pecado de la humanidad...
21/07/15 11:07 PM
  
Juan Argento
La clave de la cuestión es distinguir entre voluntad positiva y voluntad permisiva de Dios.

De los actores principales de la Pasión de Jesús, o sea excluyendo a Santa María, San Juan Evangelista, etc., el único que hacía la voluntad positiva de Dios era Jesús. Todos los otros actores - Judas Iscariote, el Sumo Sacerdote, su suegro y sus cuñados ("los príncipes de los sacerdotes"), el Sanhedrín (excepto los miembros disidentes como por ej. Nicodemo), Pilato, los guardias del Templo, los soldados romanos - ejecutaban la voluntad permisiva de Dios.

Ahora bien, ¿qué fue lo que el Padre ordenó a Jesús que hiciera? El mandato del Padre a Jesús fue que permitiese que la dirigencia religiosa judía, y luego las autoridades romanas a instancias de ella, lo apresaran, golpearan, flagelaran, coronaran de espinas y crucificaran, eventos que, dada la actitud hacia Jesús por parte de la dirigencia religiosa judía, eran inevitables si Jesús no usaba su poder divino para defenderse. Este mandato iba más allá del cumplimiento de los 10 mandamientos y de la Ley de Moisés a los que Jesús, como hombre y como israelita, estaba obligado. Porque de acuerdo a los 10 mandamientos y a la Ley de Moisés, Jesús tenía el derecho de defenderse de quienes injustamente pretendían atentar contra su integridad física, y tenía obviamente el poder para hacerlo. El mandato del Padre a Jesús fue justamente que no hiciera uso de su derecho y poder de defenderse, que permitiese que lo maltrataran y mataran. Esto lo dice Jesús explícitamente:

"«Por eso me ama el Padre, porque doy mi vida, para recobrarla de nuevo. Nadie me la quita; yo la doy voluntariamente. Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.»" (Jn 10:17-18)

La orden del Padre a Jesús es que dé voluntariamente su vida, o sea que permita voluntariamente que lo maten, que no haga uso de su derecho y poder para evitarlo.
22/07/15 12:17 AM
  
Néstor
Muchas gracias, Padre, es necesario predicar una y otra vez la verdadera fe de la Iglesia en este tiempo en que es tan ampliamente ignorada. Pocas afirmaciones se ponen tan de entrada fuera de la fe como la que dice que Dios no quería, así nomás, que el Hijo hecho hombre muriese en la Cruz. La Pasión como accidente inesperado y molesto para Dios. Y de ese accidente brotaría nada menos que la Salvación del mundo! Dios nos salvaría, entonces, sin querer, en forma inadvertida!!

Saludos cordiales.
22/07/15 3:50 AM
  
José Ángel Antonio
Juan Argento dice: "Tengo poder para darla y poder para recobrarla de nuevo; esa es la orden que he recibido de mi Padre.»" (Jn 10:17-18) La orden del Padre a Jesús es que dé voluntariamente su vida, o sea que permita voluntariamente que lo maten".

Vale, pero si la orden del Padre es simplemente que se deje matar, podría haberlo cumplido usando su poder divino para, por ejemplo, anular los centros nerviosos de dolor mientras estaba en la Cruz, de forma que no le doliese.

El tema de fondo que se plantea es: ¿era voluntad, deseo y decisión del Padre que Cristo sufriese horrible e indeciblemente en su cuerpo taladrado y torturado?

La respuesta de fray Nelson es: sí, porque para enseñar a humanos hechos de carne mortal sufriente es pedagógico y eficaz enseñar desde una cruz, mostrando que eres también carne mortal y sufriente.

Podríamos plantearnos: ¿podría Dios haber sido igual de pedagógico sin recurrir a la tortura? ¿O el Dios Todopoderoso era incapaz de educar eficazmente sin recurrir a la tortura? (La mayoría de los padres educamos con razonable eficacia sin recurrir a la tortura).

Esa es la pregunta honrada que muchos fieles creyentes nos hacemos.

Nota de fray Nelson: Observa que yo ofrecí varias razones, y mi lista no es exhaustiva, estoy seguro.
22/07/15 10:26 AM
  
Adriana
A Jose Angel Antonio:
No te equivoques, si lees con detenimiento la respuesta de Fray Nelson, dice: "El dolor de la Cruz revela el extremo del amor de Cristo".
Tu estas diciendo: "La respuesta de fray Nelson es: sí, porque para enseñar a humanos hechos de carne mortal sufriente es pedagógico y eficaz enseñar desde una cruz, mostrando que eres también carne mortal y sufriente".
Así estás vaciando del verdadero sentido la respuesta que Fray N. está dando. Y ademas con "tu" decir que dijo, te estás diciendo a ti mismo que reduces a simplemente una palmadita en la espalda el sentido del sufrimiento, a solo lo pedagógico.
Es que si dejas solo en la tortura por la tortura el sufrimiento de Cristo, es masoquismo. Me parece que a tu pregunta la respuesta está en lo que dice Fray, si realmente la persona no es consciente de la magnitud del pecado en su vida y en el mundo, le parecerá que la Cruz es simplemente eso, una tortura exagerada y no más.
Te puede servir el consejo de Sta Teresa de Jesús, ella recomienda en sus escritos, específicamente en los capítulos que explica cómo orar, que es bueno leer, orar, meditar y contemplar la pasión de Cristo (Biblia en mano), y a la luz de esos hechos comparar la vida de uno, y verás que sin El nada podemos y que muchos de nuestros (para ello, el Espíritu Santo ayuda mucho) voluntarismos por buenos que sean, han sido solo eso, muy distantes de la voluntad de Dios y pecadores. Es así como uno puede valorar la Cruz y quedar anonadados frente a ese amor extremo, de otra manera solo - cómo dices tu - te parecerá un hecho pedagógico y tristemente no pasará de ahí.
22/07/15 3:46 PM
  
María de las Nieves
El Padre es la vida eterna, Jesucristo su hijo es el Verbo encarnado ,tiene vida en si mismo.

Jesucristo cumple la voluntad del Padre que es la vida eterna para nosotros los hombres que yacemos en el pecado, pero también somos Judas traidores ,Pilatos que nos lavamos las manos, Caifás tenemos mala voluntad, en realidad somos muy egoistas, somos puro pecado y no tenemos la vida, la vida también está llena de trabajo y sufrimiento y éste no es la última palabra.

Dios permite el sufrimiento de su Hijo, pero no lo busca deliberadamente,Jesús perdona desde la vida ya que sabe que somos pecadores inconscientes no sabemos lo que hacemos, somos nosotros los responsables de ese sufrimiento, por nuestra inconsciencia de la vida y aceptamos muy mal la muerte del cuerpo físico y las impotencias y sin embargo en Dios todo tiene salida.

Somos Judas, Caifas, Pilatos, ante esta realidad veremos nuestro pecado .Y como seguimos crucificando a Cristo en nuestros hermanos,cada cual nos examinemos, el camino sigue abierto es cruz,muerte y resurrección,todo unido. ¿por que sufro y para que sufro?¿ y tiene sentido el máximo sufrimiento.? El del Señor si, ha resucitado.¿ y el nuestro?
22/07/15 4:23 PM
  
pamela
GRACIAS POR LA MEDITACIÓN, ESTA MUY CLARA! Y ME HACÍA FALTA.
22/07/15 4:25 PM
  
pamela
JOSE ANGEL, LA TORTURA EL DOLOR EL ABANDONO LA SOLEDAD ETC DE LA CRUZ ES FRUTO DEL PECADO. CRISTO LO ASUME POR NOSOTROS Y NOSOTROS VEMOS LO QUE ÉS: TERRIBLE! Y DE PASO SABEMOS LO QUE REALMENTE ES EL AMOR DE DIOS.
22/07/15 4:46 PM
  
Luis López
José Ángel Antonio, eso mismo que dice vd. es lo que planteaban los herejes docetistas: El sufrimiento de un Dios es algo escandaloso, es un absurdo (San Pablo recuerda eso mismo); por ello Jesús, si muere, es sin dolor (vea por ejemplo el llamado Evangelio de Pedro). De hecho esta interpretación herética ha tenido gran éxito, mire a los musulmanes, que aborrecen la cruz de Cristo y les resulta indignante el padecimiento de un profeta. Los profetas, como el suyo, deben triunfar en la vida.

La pasión de Cristo fue una tortura descomunal (no sólo en el cuerpo, sobre todo y por encima de todo en su alma). Eso es escandaloso, sí. Pero en sus heridas he sido salvado. Eso es más escandaloso todavía.

El ser humano sufre, y Dios se compromete con el dolor humano hasta el final. ¿Es creíble un Dios que muere en una cruz con anestesia?¿O es más creíble un Dios que incluso se niega a tomar el narcótico que le ofrecen sus verdugos?

El amor de Dios no es de mentira, no es una vana presunción, es una realidad demostrada con hechos como asumir en su siniestra integridad los abismos a que nos llevó el pecado: el dolor y la muerte. Es posible que muchos no lo comprendan. Pero un Dios así me conmueve, y en un Dios así sí creo. Porque verdaderamente Dios es amor. Y lo único que puede hacer un cristiano ante esa certeza es convertir su vida en una permanente "acción de gracias".

Y esa es nuestra fe.
22/07/15 6:21 PM
  
Tomás Bertrán
Luis López, dices y dices bien:
"El ser humano sufre, y Dios se compromete con el dolor humano hasta el final. ¿Es creíble un Dios que muere en una cruz con anestesia?¿O es más creíble un Dios que incluso se niega a tomar el narcótico que le ofrecen sus verdugos?".
Y podemos añadir: "y encima perdona a sus verdugos".
22/07/15 9:23 PM
  
Enrique
Fray Nestor podría sustentar mejor en la Escritura y Magisterio lo que señala para poder entender que no es opinión suya nada más??

Por otro lado, sobre el tema podría entenderse que lo dicho por el sacerdote cuya opinión se consulta no es incorrecto solo que debe ser complementado:
1. Dios nunca pepararía un mal ( la muerte de cruz de su Hijo) desde un pricnipio para por medio de ese mal conseguir un fín bueno ( la salvación dle hombre). Sería ir contra la propia enseñanza de Dios de que el fin no justifica los medios
2. Esta muerte de cruz Dios lo permite como consecuencia del pecado no como fruto de un propósito suyo inicial.
3. En ese sentido Jesús hace la voluntad del Padre que consite que su Hijo asuma todas las consecuencias del ese pecado hasta lo último : la muerte. No desea su muerte sino que acompañe al hombre para salvarlo hasta de las propias consecuencias de ese pecado
4. En su inmensa sabiduría infinita Dios sabía que esto podía ocurrir pero por AMOR al hombre no detiene la muertes de Cruz. Y es que el fruto de ello conducirá a vencer al pecado y a la muerte ( el PARA QUÉ que menciona Fray Nelson)
22/07/15 9:31 PM
  
Gracias, Fray Nelson!
Bella reflexión!... Los cristianos crecemos en amor, en la medida que recordamos el Amor de Cristo Paciente, muerto por Amor a nosotros en La Cruz!. Y en la tarde de la vida, cómo da esperanza, unir nuestro dolor al de JESÚS en la Cruz. El dolor de la Cruz da sentido a nuestros dolores, muy cierto y esperanzador! Gracias, Fray Nelson!!!
23/07/15 12:40 AM
  
Néstor
El mal puede ser ser físico o moral. El mal moral es el pecado. El mal físico es siempre la consecuencia de algún bien físico que es incompatible con otro bien físico, por ejemplo, la muerte de la gacela es consecuencia de la sana alimentación del león, incompatible con la vida del herbívoro.

El mal físico Dios lo quiere indirectamente, porque quiere directamente, y causa directamente, como Causa Primera, el bien físico al que ese mal físico va inseparablemente unido. Es Dios el que alimenta a los leones y a todas las otras especies.

El mal moral es el pecado y ése Dios no puede quererlo de ningún modo, porque es contrario a la ordenación de la creatura racional a Dios, precisamente.

Sólo puede permitirlo, y si no lo permite, no sucede, porque Dios es Omnipotente.

El bien, en cambio, tiene siempre a Dios, Bien Supremo, como Causa Primera y directa.

La muerte de Cristo en la Cruz, con sus sufrimientos, en sí misma considerada, es un mal físico. Desde el punto de vista de Cristo que se entrega por amor a todos los pecadores, es un grandísimo bien. Desde el punto de vista de los que lo crucifican, es un pecado, un mal moral. Desde el punto de vista de su eficacia, es el medio de la Salvación.

Desde el segundo punto de vista, entonces, y desde el cuarto, ha sido querida directamente por Dios, y así se entiende el mandato dado por el Padre al Hijo en la Eternidad:

"Nadie me quita la vida, yo la doy de mí mismo. Tengo poder para darla y poder para volverla a tomar. Tal es el mandato que he recibido del Padre". (Jn. 10, 18).

Y también:

"No sea como yo quiero, sino como quieras tú...si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, hágase tu voluntad." (Mt. 26, 39. 42)

En tanto que es un pecado de los que crucificaron a Cristo (un aspecto menos importante) ha sido permitida, solamente, por Dios.

Saludos cordiales.
23/07/15 12:47 AM
  
Eme
Si Jesús un buen día se para ante la multitud y dice: " Yo os digo: las ofensas a Dios desde Adán hasta el fin de la humanidad quedan perdonadas. Estáis salvados. Es mi voluntad", hubiéramos quedado salvados. ¿Quién puede negar que tan sólo con decir eso, Jesús nos hubiera salvado? Su palabra es todopoderosa. Pero Jesús no es tan cómodo. Además, las cosas así de fáciles lo ponen a uno a dudar. "¿Eso es todo y ya?Así, ¡cualquiera!", diríamos nosotros. Jesús dice y hace. Quería demostrarnos cuánto nos ama. ¿Y qué mejor demostración que dar hasta su última gota de sangre? Por esa razón, nadie sensato dudaría por un segundo que Jesús verdaderamente nos ama, con amor sincero e infinito. ¿Y ésa era la voluntad del Padre? Recordemos la absoluta identidad de voluntades que hay en la Santísima Trinidad. Lo que el Hijo quiere es lo mismo que el Padre y el Espíritu Santo quieren. ¡Vaya! Creo que dije lo mismo que Fray Nelson, pero con otras palabras.
23/07/15 2:38 AM
  
antonio
Por ejemplo: el dolor de la Cruz es pedagogía preciosa que saca a luz la realidad del pecado. Ya que es estrategia predilecta del pecado obrar en las sombras y disimularse en el anonimato, ¡qué bien nos hacen las llagas que con su escándalo nos muestran qué causa el pecado en el corazón humano y sobre todo en las vidas de otros, que son inocentes! Esa denuncia hecha con sangre es un fruto bueno y necesario que ha servido para conversión de muchos

La Extrema malicia de lo que la Iglesia, llama pecado original, es extrema, mi maldad, supongo que todos los hombres, andarán con esa Bajeza, como la llama San Juan de la Cruz, en Caida Libre!!!Que puede hacer una bajeza!!!!!!Si no es redimido.Que ustedes los Sacerdotes realmente, cruentamente, en acto, la repiten una y otra vez, en el mundo, donde haya un Sacerdote que Oficie Misa, está la Cruz de Cristo,El Mundo Gira, la Cruz permanece, la Santisima Misa.
Frutos, estoy leyendo el Libro del Padre Philipon sobre los Dones de Espiritu Santo, ahí está alt´simo el Padre, que lo llama Santo el padre Roryo Marín en el prologo, y lo debe ser!!!!!Hay que apurar esa causa..En la Imitación he leido que hay hombres naturalmente buenos, y debe ser asi, uno conoce a muchos.Una persona me dijo que todo lo bueno viene de Dios.Pueden Salvarse.
08/08/15 2:33 AM
  
antonio
Si fueramos buenos naturalmente, no necesitarian los Sacerdotes, la Sangre de Cristo Redamada en Vano,por supuesto, hay quienes niegan, el pecado original, la gracia, no creen ni el Espiritu santo, hay que orar por ellos,Portodo el Cuerpo Mistico, que gracias a está página vemos que se extiende de Siria, Irak,China, tenemos mártires que corredimen con el Señor, es un misterio apabullante que quiera compartir su amor infinito, su bondad infinita con nosotros, en este punto estoy en la lectura del Padre.Mi Director me lo afirmo, y esos GIGANTES, los mártires, son parte de nosotros, comparten el mismo Cuerpo.El de Cristo!!!!
08/08/15 2:40 AM
  
antonio
Por ejemplo: el dolor de la Cruz es pedagogía preciosa que saca a luz la realidad del pecado. Ya que es estrategia predilecta del pecado obrar en las sombras y disimularse en el anonimato, ¡qué bien nos hacen las llagas que con su escándalo nos muestran qué causa el pecado en el corazón humano y sobre todo en las vidas de otros, que son inocentes! Esa denuncia hecha con sangre es un fruto bueno y necesario que ha servido para conversión de muchos.
La Extrema malicia de lo que la Iglesia, llama pecado original, es extrema, mi maldad, supongo que todos los hombres, andarán con esa Bajeza, como la llama San Juan de la Cruz, en Caida Libre!!!Que puede hacer una bajeza!!!!!!Si no es redimido.Que ustedes los Sacerdotes realmente, cruentamente, en acto, la repiten una y otra vez, en el mundo, donde haya un Sacerdote que Oficie Misa, está la Cruz de Cristo,El Mundo Gira, la Cruz permanece : San Bruno., la Santisima Misa.
Frutos, estoy leyendo el Libro del Padre Philipon sobre los Dones de Espiritu Santo, ahí está alt´simo el Padre, que lo llama Santo el padre Roryo Marín en el prologo, y lo debe ser!!!!!Hay que apurar esa causa..En la Imitación he leido que hay hombres naturalmente buenos, y debe ser asi, uno conoce a muchos.Una persona me dijo que todo lo bueno viene de Dios.Pueden Salvarse.Vale este Padre.
08/08/15 2:43 AM
  
antonio
Padre me puede corregir, he leido en otro post, que todo lo bueno que viene de Dios, debe ser bueno,y/o el todo el Bien de Dios, debe ser bien, es decir que quede con dudas con mi afirmación.

Muchas Gracias

Que Dios lo bendiga a Usted y su ordén, tengo familiares Dominicos, tienen un Santo Muy GRANDE SANTO DOMINGO, pensar que como ahora, he leido su biografía, el Papa de esa epoca, le tuvo que decir a los primeros dominicos que introdujerán la Causa de Canonización, entre otros milagros, resucito un muerto en Roma, estaba Presente un personajem, San Jacinto de Polonia!!Que se convirtio a la ordén en el acto.Es una Historia,bellisima Santos de todos los niveles,Muy Grandes!!!!Que tengan muchas vocaciones!!!!Es una Espiritualidad excelente la Dominica, segura.
En el Monasterio del Carmén donde a veces he asistido tienen aparte de San Juan de la Cruz, Santos Carmelitas, a estos Maestros de la Espiritualidad, Garrigou, Philipon,no vi a Arintero, Royo Marín, aparte de San Bernardo etc
Muchas Gracias!!
13/08/15 11:35 PM
  
rodrigo montoya otárola
Su Santidad el Papa Emérito Benedicto XVI, en su obra sobre Jesús, escribe a propósito de la noche del prendimiento de Jesús: "Pedro no se fija en la profecía de la resurrección. Percibe sólo el anuncio de muerte y dispersión, y esto le ofrece la oportunidad de ostentar su valor inquebrantable y su fidelidad radical a Jesús. Al ser contrario a la cruz, no puede entender la palabra resurrección y quisiera —como ya en Cesarea de Filipo— el éxito sin la cruz. Él confía en sus propias fuerzas. ¿Quién puede negar que su actitud refleja la tentación constante de los cristianos, e incluso también de la Iglesia, de llegar al éxito sin la cruz? Por eso se le ha de anunciar su debilidad, su triple negación.
Nadie es por sí mismo tan fuerte como para recorrer hasta el final el camino de la salvación. Todos han pecado, todos necesitan la misericordia del Señor, el amor del Crucificado (cf. Rm 3,23s).
Y en otra parte da una razón muy profunda de la necesidad de la muerte de Jesús: sólo Dios mismo puede enfrentar y vencer el poder del Mal y otorgar a los que crean, se apoyen y confíen El como niños el El el fruto de su victoria. Por otra parte la muerte de Jesús y su resurrección, le convierten por una parte en el Justo Juez que no pasará por alto tanta maldad e injusticia como se comete en éste mundo, no dejando impune las grandes atrocidades cometidas y a la vez en el Dios Misericordioso que dará a los que se arrepintieron y limpiaron sus vestiduras en su Sangre Preciosa, el compartir con El la nueva vida en el Reino del Padre.
18/04/17 8:45 AM
  
Noelio Olivares
Me gusta lo que se dice aquí, he aprendido, gracias por eso. Pero me llama la atención la forma en que se dirigen al sacerdote Nelson, las palabras me hacen sentir que dejo de ser respeto, paso a veneración, a un humillarse a ante su persona, de verdad me sorprendió. Eso no me enseña.
Claramente la Salvación es personal y cada persona lucha por ella, y ante los ojos de Dios somos todos iguales, aunque algunos le den a sus palabras o cargos el Don de ser inequívocos y sin derecho a que se les entorpezca para aclarar un tema en debate.
Como alguien dijo: Cuando esté en el cielo, me sorprenderé de ver a quién creí no estaría, y me sorprenderá de no ver a quiene s creía que estarían, y más me sorprenderé de ver que yo mismo estoy.
Bendiciones.
29/07/17 2:48 AM
  
Julio
A todos: solo buscamos la respuesta a esta cuestión: ¿Tuvo Dios Padre, desde el mismo momento de la Concepción Inmaculada de María (de ella misma en el vientre de su madre Santa Ana) el proyecto (salvando todas las dimensiones, ya que Dios no se atiene a plazos) de que el Hijo que nacería de ella, sería Santo y haría nacer una nueva dimensión de la alianza con Él, para después, para la purificación de todos, los de aquella generación y las que vinieran, sufrir una Pasión terrible y una muerte lo mismo de terrible, para resucitar después en toda Gloria y consumar así la Salvación del Mundo? Dígannos si o no, con pocas palabras, ya que somos de la "clase humilde" de poca formación.

Nota de fraynelson: Sí.
13/11/17 6:13 PM
  
Fray Nelson
Gracias a todos por su participación, Dios nos bendiga.
14/11/17 12:45 AM

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