¿Del elogio vaticano a Dietrich Bonhoeffer hacia una cierta reivindicación del tiranicidio?

¿Del elogio vaticano a Dietrich Bonhoeffer hacia una cierta reivindicación del tiranicidio?

 

I.-

Hace unos días, S.S. Francisco reabrió la «Comisión Testigos de la Fe», la cual fue fundada por S.S. Juan Pablo II para estudiar los casos de ciertos cristianos no-católicos que habrían estado en el error de buena fe y aparentemente habrían sido fieles a su conciencia en casos extremos, como podría haber sido el caso de algunos protestantes y focianos que cayeron en manos de regímenes no-cristianos, v.gr., en los gulags soviéticos, donde los comunistas ponían en práctica la utopía marxista de la igualdad y la no-plusvalía, masacrando cristianos en el medio del hielo o bajo el nacionalsocialismo, sistema este que, en palabras del Padre Julio P. Meinvielle, fue un neo-paganismo estatolátrico. Así lo explica: «ésta es la gran tarea del Tercer Reich alemán: Forjar un pueblo con un ideal nuevo, ideal racista, pagano, estatolátrico, en el cual se haga carne la idea de una grandeza nueva que lo absorbe todo, es a saber, que cada alemán es una partícula del Tercer Imperio Alemán, el cual con su fuerza de pura raza aria va a salvar a la humanidad» (1).

Allende la imposibilidad teológica de canonizar almas acatólicas (y, por tanto, de trascender un cierto elogio per accidens de algunas de ellas) y el enorme riesgo objetivo de que las masas confundan «loas secundum quid» con incorporaciones al Santoral, no deja de ser interesante, en el plano teórico, el estudio biográfico (que nunca puede ser hagiográfico) de aquestos casos límites donde el hombre se enfrenta a la muerte para no contradecir el dictum de su conciencia. De todos modos, no es este el tópico de la presente nota.

Lo que nos interesa en estas breves líneas es que la Santa Sede, por medio del Cardenal Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos Su Eminencia Rev. Marcello Semeraro, ha puesto como ejemplo paradigmático de los dichos cristianos acatólicos, secundum quid supuestamente ejemplares, al pastor luterano Dietrich Bonhoeffer. El Cardenal, durante una conferencia intitulada «La santidad hoy» que tuvo lugar en el Augustinianum el 5-X-22, lo enalteció con estas palabras:

“Pongo un ejemplo: me viene inmediatamente a la mente Dietrich Bonhoeffer, teólogo y pastor de la Iglesia que fue asesinado por oponerse al nazismo. La Iglesia no lo proclama mártir porque no era católico. Sin embargo, es una figura emergente como testigo cristiano. Como Bonhoeffer hay muchos otros. La santidad no siempre es inmediatamente evidente a los ojos de los fieles. Nuestro servicio es sacarla a la luz” (2).

En suma, para el Prefecto encargado de las causas de canonización, Bonhoeffer se asemejó a los mártires y es un testigo excepcional de la fe.

¿Y por qué es interesante esto? No para reinvidicar a Bonhoeffer (ya que, como enseña S.S. Pelagio II, «si fuera de la Iglesia [alguien] fuere muerto, no puede llegar a los premios de la Iglesia» (3)), sino porque el elogiado Bonhoeffer fue un tiranicida in voto, esto es, fue copartícipe de un complot (o conspiración) para matar a Adolf Hitler. Y decimos in voto ya que la “operación tiranicida” fracasó y el III Reich ejecutó a Bonhoeffer en las horcas del régimen.

Así lo reconocen hasta los protestantes, como atestigua, v.gr., el evangélico William Mcleod, quien da por hecho que «Bonhoeffer murió por estar involucrado en un complot para asesinar a Hitler»(4); el diario «Protestante Digital» que festeja a este pastor luterano no sólo por considerarlo «una de las figuras más fascinantes de la iglesia luterana alemana del siglo XX» sino por «su participación en el complot para asesinar a Adolf Hitler» y sobre todo quien es quizá el máximo biógrafo de D. Bonhoeffer, Eric Metaxas, quien dedica los capítulos 23 («De la Confesión a la Conspiración»), 24 («Complotando contra Hitler»), 27 («Matando a Adolfo Hitler») y 29 («Valkyrias y el complot Stauffenberg») de su obra a relatar y reivindicar la «operación tiranicida» bonhoefferiana, explicando parte de la conspiración con sumo detalle y suspenso, la cual incluyó un plan de «misión suicida» a la que se ofreció el Mayor Rudolf-Christoph von Gersdorff, quien recibió a este fin unas bombas de manos de Schlabrendorff en el Hotel Eden, un día antes de que la mayor parte del «clan Bonhoeffer» se reuna en la casa de un tal Scheicher (5).

 

II.-

Hace unas décadas que la Iglesia ya no canoniza guerreros o héroes que tomaron las armas, salvo el caso del pequeño San José Sánchez del Río que llegó a combatir unos instantes en las vísperas de su martirio, pero parece que ahora esta decisión prudencial provisoria está cambiando ya que el Cardenal Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos está reivindicando con bombos y platillos a un tiranicida.

¿Acaso se está alentando a los católicos a recurrir al tiranicidio en ciertos casos? ¿Puede en ciertos casos asemejarse al mártir quien muere ejecutado por el tirano cuando fracasa el plan tiranicida? Son preguntas interesantes que se plantean, mas no porque un luterano pueda ser canonizado sino porque si podría ser digno de cierto elogio un protestante tiranicida, ¿cuánto más no será digno de encomio el católico que, buscando dar testimonio de la fe y dadas ciertas condiciones, intenta matar al tirano?

Dejamos las preguntas abiertas, que son todo menos fáciles, máxime cuando S.S. Martín V, rubricando el Concilio de Constanza (1414-1418), condenó la proposición que exige que todo tirano sea matado por cualesquier persona, pero parece haber guardado silencio sobre muchas hipótesis tiranicidas(6), y cuando Santo Tomás parece quizá haber dejado la cuestión algo abierta ya que en sus obras de madurez enumera tres medios legítimos para deponer el tirano (la deposición papal, el tiranicidio a cargo de una autoridad superior y la oración) y en otra obra suya, si bien es de juventud, el Comentario a las Sentencias, parece aprobar la clásica sentencia de Cicerón que reza «qui ad liberationem patriae tyrannum occidit, laudatur, et praemium accipit», esto es, «aquel que mate a un tirano en orden para liberar a su país es alabado y recompensado»(7). De todos modos, pensamos, no necesariamente la enumeración tripartita de madurez se opondría a la sentencia ciceroniana.

La realidad es que ni la sentencia constanziana ni la doctrina tomasiana al respecto son del todo claras y definitivas, lo cual deja la cuestión tan abierta que hay tomistas que se oponen totalmente al tiranicidio, como el Padre Miguel Ángel Fuentes, y otros que lo defienden, incluso antes del célebre jesuita Juan de Mariana –que legitima el tiranicidio bajo ciertas condiciones–, como Vázquez de Menchaca, quien polemizando contra Domingo de Soto, en su Controversiarum illustrium aliarumque usu frequentium (Barcelona, 1563) interpreta la doctrina de Santo Tomás sobre el tiranicidio(8) y así este autor,

“Después de evocar lo que se puede asimilar a un deber de injerencia (en realidad ya esbozado por Vitoria en sus reflexiones sobre la guerra), añade que, en ausencia de ayuda exterior, los propios súbditos pueden intervenir, hasta matar al tirano, incluso si es un rey legítimo: “si el príncipe abusase intolerablemente del supremo poder, pueden los mismos ciudadanos darle muerte” (9).

La realidad es que el complotista Bonhoeffer y el Cardenal Semeraro, queriéndolo o no, explícita o implícitamente, de facto reintroducen la célebre y compleja quaestio disputata del tiranicidio, la cual hoy parece devenir más actual que nunca.

 

Padre Federico Highton, S.E.

Diciembre de MMXXII

 

Fuentes

Diario Protestante Digital, «Bonhoeffer, el pastor asesinado por conspirar contra Hitler», 16-11-12.

Lomonaco, A., «Jubileo: nace la Comisión para los testigos de la fe», Vatican News, 5-10-22.

Macleod, W., «Bonhoeffer – A Reliable Guide?», Banner of Truth, 23-9-16.

Meinvielle, J., Entre la Iglesia y el Reich, Adsum, Buenos Aires 1937.

Merle, A., «El De rege de Juan de Mariana (1599) y la cuestión del tiranicidio: ¿un discurso de ruptura?», Criticón [en línea], 120-121 [2014], 89-102.

Metaxas, E., Bonhoeffer. Pastor, Martyr, Prophet, Spy. A righteous gentile VS. The Third Reich, Thomas Nelson, Dallas 2010.

S.S. Pelagio II, Carta 2 Dilectionis Vestrae a los obispos cismáticos de Istria en Denzinger, E., Manual de los símbolos, definiciones y declaraciones de la Iglesia en materia de fe y costumbres, Herder, Barcelona 1963.

Santo Tomás de Aquino, Scriptum super libri Sententiarum, VI, Parm., París 1856.

Notas al pie:

(1) Meinvielle, J., Entre la Iglesia y el Reich, Adsum, Buenos Aires 1937.

(2) Lomonaco, A., «Jubileo: nace la Comisión para los testigos de la fe», Vatican News, 5-10-22.

(3) S.S. Pelagio II, Carta 2 Dilectionis Vestrae en Denzinger, E., Manual de los símbolos, definiciones y declaraciones de la Iglesia en materia de fe y costumbres, Herder, Barcelona 1963, 88: D-247. Sin perjuicio, claro está, de que la pertenencia a la Iglesia puede ser invisible, como enseña el Magisterio y Santo Tomás.

(4) El texto original dice así: «Bonhoeffer died for being involved in a plot to assassinate Hitler» (Macleod, W., «Bonhoeffer – A Reliable Guide? », Banner of Truth, 23-9-16).

(5) Cf. Metaxas, E., Bonhoeffer. Pastor, Martyr, Prophet, Spy. A righteous gentile VS. The Third Reich, Thomas Nelson, Dallas 2010, 429-431.

(6) El texto magisterial dice así: « El sagrado Concilio, el 6 de julio de 1415, declaró y definió que la siguiente proposición: «Cualquier tirano puede y debe ser muerto lícita y meritoriamente por cualquier vasallo o súbdito suyo, aun por medio de ocultas asechanzas y por sutiles halagos y adulaciones, no obstante cualquier juramento prestado o confederación hecha con él, sin esperar sentencia ni mandato de juez alguno»… es errónea en la fe y costumbres, y la reprueba y condena como herética, escandalosa y que abre el camino a fraudes, engaños, mentiras, traiciones y perjurios. Declara además, decreta y define que quienes pertinazmente afirmen esta doctrina perniciosísima son herejes» (S.S. Martín V, Concilio de Constanza en Denzinger, E., Manual de los símbolos…, 199-200: D-690).

(7) Santo Tomás de Aquino, Scriptum super Sententiis II, d.44, q.2, a.2, ad 5um (p. 788): «Ad quintum dicendum, quod Tullius loquitur in casu illo quando aliquis dominium sibi per violentiam surripit, nolentibus subditis, vel etiam ad consensum coactis, et quando non est recursus ad superiorem, per quem judicium de invasore possit fieri: tunc enim qui ad liberationem patriae tyrannum occidit, laudatur, et praemium accipit». Merle intenta componer un equilibrado resumen de la posición del Aquinate: «Compuesto hacia 1265-1267 y dejado inacabado por santo Tomás, el De regno, ad regem Cypri (también conocido como De regimine principum, título de la edición en latín de 1486) fue probablemente terminado por su discípulo Ptolomeo de Luca, quien murió en 1327. En ciertos fragmentos, el autor parece desaconsejar toda intervención contra el tirano, puesto que en muchos casos el remedio se revela peor que el mal. Pero también evoca la opinión de «algunos» que legitiman el tiranicidio en casos extremos; tras observar que la licitud del tiranicidio puede incitar a matar sin motivo a los gobernantes, parece concluir que la acción contra los tiranos debe ser decidida por la autoridad pública y no dejarse a la iniciativa privada. La naturaleza de la autoridad en quien recae dicha responsabilidad es variable según las modalidades de designación del gobernante (la comunidad entera, si tiene la posibilidad de elegir a su gobernante, o el superior quien lo ha nombrado…). En el caso en que la intervención de esta autoridad superior sea imposible o inoperante, no queda más remedio que dirigirse a Dios. Pero a continuación se lee que el poder de un tirano no puede ser duradero, puesto que todos le odian. Estas ambigüedades permitieron que, en la famosa querella desencadenada por el asesinato del duque de Orléans por el duque de Borgoña, tanto Jean Petit, quien defendía a este último, como su adversario Gerson, se valieran de la autoridad de santo Tomás. También fueron de uso para tratar el tema del tiranicidio el Commentum in IV Libros Sententiarum magistro Petri Lombardi, una obra de juventud en la que santo Tomás cita a Cicerón (quien, en el De Officiis, se hace eco de los elogios dirigidos a los tiranicidios) aunque sin dar a conocer su opinión personal, y la Summa theologiae» (Merle, A., «El De rege de Juan de Mariana (1599) y la cuestión del tiranicidio: ¿un discurso de ruptura?», Criticón [en línea], 120-121 [2014], 89-102, 93, n. 14).

(8) Cf. Merle, A., «El De rege de Juan de Mariana…», 94.

(9) Merle, A., «El De rege de Juan de Mariana…», 94-95. De todos modos, aclara Merle, Vázquez de Menchaca, «no dice con claridad es si un simple particular puede tomar esta iniciativa, sin decisión previa de alguna asamblea» (Merle, A., «El De rege de Juan de Mariana…», 95).

28 comentarios

  
Masivo
Este intento de matar a Hitler es diferente del de Von Stauffenberg, quien sí era católico y también fue ejecutado tras fracasar. Supongo que de plantearse una canonización correspondería más bien al conde.
24/12/22 8:20 AM
  
Centurión Cornelio
Estimado padre: "¿Acaso se está alentando a los católicos a recurrir al tiranicidio en ciertos casos?"
Tal vez en los casos en que el tirano se oponga a la ideología democrática en boga.
Como diría don Gustavo Bueno, "la confusión es total", pero es una confusión buscada y deseada.
24/12/22 9:17 AM
  
Verónica
Bueno, parece que su Excelencia Rev. Marcello Semeraro, sigue los consejos de su Santidad el papa Francisco, de “hacer lío”.
No nos extrañemos de que haya confusión. Habría que preguntarse qué se pretende al causar lío (embrollo, confusión).
24/12/22 11:58 AM
  
Sancho
"no hagan justicia por sus propias manos, antes bien, den lugar a la ira de Dios. Porque está escrito: Yo castigaré. Yo daré la retribución, dice el Señor" (Rom 12, 19).

Dios se basta y se sobra para ello, incluso sirviéndose de las fieras del campo.... Además, las iniciativas humanas en ese sentido, aunque tengan éxito, suelen acarrear más males que bienes.
24/12/22 1:12 PM
  
África Marteache
Masivo: Pues, no. Se trata de la misma conspiración. Bonhoeffer fue el perejil, de todas las salsas por su contacto con la Abwehr, pero el atentado tenía que perpetrarlo un militar.
24/12/22 2:55 PM
  
Jordi
Viven en Roma obsesionados con los luteranos alemanes... Y con Dietrich Bonhoeffer desde como mínimo los 1970, hasta donde recuerdo, junto con Gandhi, Albert Schweitzer y Martin Luther King, la "Trinidad de los progres"... Cuando entre heresiarcas-cismáticos, los ortodoxos están más cerca que luteranos, anglicanos y calvinistas... En fin...

Por cierto, el Prefecto del Dicasterio de las Causas de los Santos Marcello Semeraro nació el 1947, tiene 75 años, y comprensiblemente, es hijo del progresismo conciliar e hijo de aquellas épocas ya pasadas...

Los ejemplos han de ser católicos, nunca los no católicos...
25/12/22 12:44 AM
  
Chico
En España enemy’s a los habitantes de Numancia y Sagunto que murieron por no romper un Juranento hecho ante los Dioses
25/12/22 4:46 AM
  
Juan Argento
Atención que la condena de una proposición tipo "A y B" no implica la condena de A aislada. La condena de la proposición "puede y debe" no implica la condena de la proposición "puede".

Por otro lado, es claro que el "debe" es un despropósito.


......


¡Buena observación!

PF
26/12/22 1:45 AM
  
Alejandro Galván
Sancho:

Según su interpretación literalista, NINGÚN TRIBUNAL, (CANONIZÓ, CIVIL, COMERCIAL...) debería existir.

El propio Hecho de los Apóstoles desecha su interpretación........
26/12/22 8:52 AM
  
Fernando Cavanillas
Oponerse al nazismo no es en sí mismo testimonio de Cristo. Un mártir es exclusivamente el que da su vida por dar testimonio de Cristo. Yo puedo morir de manera idealista por el rey Darío, por el proletariado mundial, en una lucha sin cuartel contra las drogas, contra el comunismo, a favor de ghengis khan, del Islam ó por mi patria (sea cual sea el país y la guerra) y no soy un mártir cristiano. Estaré dando un testimonio de adoctrinamiento ideológico, de democratismo, de amor a mi patria, de fanatismo por Mahoma, de lealtad a un lider ó a unas ideas... pero no a favor de Cristo.

Hace poco escuché en una conocida radio católica que en los nazis "martirizaron" a muchos millones de personas en los campos de concentración... un uso muy erróneo de la palabra "martir". Todos los pobres seres humanos que son asesinados en un genocidio son víctimas, peo no mártires.

Por ejemplo el genocidio de filipinos por parte del ejército EEUU después de 1898, el genocidio armenio por parte de los turcos, el genocidio desalmado estalinista en ucrania y en rusia, los genocidios nazis en la segunda guerra mundial de judíos, prisioneros rusos y opositores, el genocidio de los civiles alemanes y japoneses en bombardeos masivos indiscriminados, el gigantesco genocidio maoísta, el increíble genocidio de los jemeres rojos, el genocidio de ruanda, el genocidio del aborto -el peor de todos-, el genocidio de los niños en Irak por el bloqueo de medicinas estadounidense... no todos tienen las mismas características cuantitativas ó cualitativas, pero todos son brutales genocidios que merecen ese nombre por igual.

Son víctimas de un genocidio pero no son mártires... la mayoría no aceptaron su asesinato libremente para dar testimonio de Cristo, sino que fueron víctimas involuntarias del odio y de la influencia diablolica sobre los hombres.

El debate sobre si el tiranicidio es legítimo ó no (como legítima defensa de los pueblos), creo que la conclusión es que sí lo es, pero que habría que analizar caso por caso, como con la guerra justa, que necesita agotar todas las otras vías antes, y aún así depende de cada caso concreto a analizar cuidadosamente. Hay una posibilidad basada en la legítima defensa, aunque con muchos matices a tener en cuenta, y en general debe ser algo de último recurso sujeto finalmente a la conciencia de cada uno.

El martirio implica el hecho de poder salvar tu vida no dando el testimonio de Dios, por lo que si te matan por odio pero no hay escapatoria posible, tampoco estás dando un testimonio de Cristo. El mártir acepta libremente el martirio, por eso tiene la palma de la victoria. La victoria es suya (si ha sido escogido por Dios para el martirio y él lo acepta), y por eso tiene la corona del vencedor.

El martirio es y será siempre locura para los gentiles y escándalo para los judíos.
27/12/22 11:41 AM
  
África Marteache
Pues, Cavanillas, resulta que esa fue una discusión que tuvieron los teólogos en el S. XX porque el martirio siempre se asoció a la Fe, pero resulta que San Maximilian Kolbe no murió por la fe por lo que había reticencias para que lo consideraran mártir. Hoy en día hay mártires de la Fe, de la Caridad y mártires de conciencia. En la Alemania Nazi no podía haber mártires por la Fe porque ni ésta ni las prácticas religiosas estaban prohibidas, pero hay mártires. A los Mártires de Stettin y los de Lübeck se les llama así y hay muchos más considerados como tales.
Hay mártires alemanes en la Alemania Nazi sin que la Fe estuviera en discusión, pero la práctica de la Fe tiene ramificaciones así que el 13 de agosto es la fecha de los mártires alemanes del nazismo porque ese día decapitaron al Beato Jakob Gapp y lo que hizo este marianista austriaco fue subir al púlpito y decir a sus feligreses que la ideología nazi era contraria en su esencia a la Fe Cristiana, razón por la cual le persiguieron hasta juzgarlo y guillotinarlo, si se hubiera callado. como hicieron los demás curas, podría haber seguido diciendo misa, impartiendo los sacramentos y todo lo es que es propio de un sacerdote.
Los mártires alemanes son de muy variado pelaje: el que se negó a casar a un divorciado, el que hablaba sobre la paz, el que decía que los judíos son personas como las demás, el que decía misa a la misma hora que Goebbels hablaba por la radio, etc.....
Los nazis fueron los primeros que se dieron cuenta que la mayoría de los cristianos no plantean problemas y, por lo tanto, había que ir a por los carismáticos, los que hablaban demasiado o los que distraían a la gente con cuestiones ajenas a la política.
Al Padre Rupert Meyer SJ no tenemos ni idea de por qué lo enviaron a Dachau, pero lo más posible es que fuera un sacerdote muy carismático que tenía mucho peso en la opinión de los muniqueses. Había cientos de jesuitas en Alemania, entre ellos el teólogo Karl Ranher, a los que no les pasó absolutamente nada, yo solo encontré a cuatro a los que mataran. ¿Por qué a ellos?
La tomaron con los palotinos de Schönstatt y entre ellos hubo varios mártires, tantos como entre los jesuitas que eran muchos más, y la única explicación posible es que allí había un Santuario Mariano a dónde iban peregrinaciones y eso no les gustaba.
Los nazis eran muy arbitrarios, asustaban a la gente y solo mataban a los que no se asustaban lo suficiente.
27/12/22 2:48 PM
  
África Marteache
Dentro del Reich Alemán solo conozco a una beata que pudiera estar relacionada vagamente con un asunto de Fe y fue la única monja ajusticiada allí. La Beata Restituta Kafka tuvo problemas con la Gestapo porque entraron en el hospital donde trabajaba y le ordenaron que quitara los crucifijos de la cabecera de los enfermos y ella se negó, pero dudo que la juzgaran por eso puesto que el hospital era privado y no había vulnerado ninguna ley, la razón de su detención fue la forma cómo contestó a la petición. En vez de mirar al suelo y tartamudear como se esperaba que hiciera, levantó la mirada, miró al oficial a los ojos y dijo:
-No voy a quitar los crucifijos y ustedes tampoco porque éste es un hospital privado y no tienen jurisdicción aquí.
Así no se podía hablar a un nazi, y menos una monja, y esa fue la razón de que la tuvieran un año en la cárcel sin saber de que acusarla hasta que se inventaron una excusa y la guillotinaron.
Los nazis tenían que provocar miedo, si se daban cuenta de que no te asustaban estabas perdido.
La mayoría de los católicos estaban los suficientemente asustados como para no ser un problema, así que se limitaron a quitarse de encima a los mejores.
27/12/22 3:03 PM
  
África Marteache
La táctica del miedo, sin renuncia expresa de la Fe, es altamente eficaz como se está demostrando en el momento presente. Sin necesidad de llegar a extremos como matar a las personas se pueden bajarles los humos a cualquiera a base de utilizar el famoso delito de odio, la pérdida de empleo y el ostracismo.
En tiempo de los nazis había que tener en cuenta qué parte del Evangelio tocaba en la liturgia, no fuera a ser que irritara, y en el momento presente también.
A los luteranos se les infiltraron y pretendieron abolir el AT, deformar la figura de Jesús y alterar la fe, de manera que ya en 1934 Bonhoeffer, Barth y Niëmoller se vieron en la necesidad de secesionar la Iglesia Luterana y dejar a los llamados "cristianos alemanes" creando ellos la Iglesia Confesante. Niëmoller fue a un campo de concentración, a Bonhoeffer lo mataron y Barth se salvó porque era suizo y vivía en Suiza. El hecho de que el nombramientos de obispos y jerarquías católicas se hiciera desde Roma evitó ese problema a los católicos, pero la arbitrariedad de los nazis era una espada de Damocles sobre la cabeza de todos.
Todos los grupos de resistencia cristiana que hubo en Alemania fueron mixtos, así que, tanto en "La Rosa Blanca", como en el "Círculo Kreisau" como en el "Círculo Goerdeler" (que fue el que organizó el atentado contra Hitler en 1944), había protestantes y católicos.
27/12/22 4:58 PM
  
Fernando Cavanillas
@África Marteache
"...se les llama..." "...considerados...", precisamente de eso me quejo.

Si generalizásemos la palabra "martir" (convirtiéndola en otra cosa) entonces los 100 millones de asesinados por Mao tsé tung son "mártires", aunque ellos no lo supieran. Los 65 millones de asesinados (directa e indirectamente) por Stalin serían también "mártires", aunque muchos de ellos fueran ateos ó comunistas, y murieran asesinados en rebeldía a Dios ó quién sabe... pero ellos no dieron en general testimonio directo de un Amor sobrenatural testificando a Cristo, muriendo por ello. Los cientos de miles de musulmanes a los que asesinó Gengis Khan también serían "mártires", ó los galos que asesinó Julio César en las guerras de las galias. También habrá quien diga que los que mueren por un conductor kamikaze son "mártires", porque son víctimas de otro que no respeta la vida del prójimo. Entonces... ¡todos somos mártires! (y por lo tanto ninguno).

Un sacerdote que es llevado a prisión por un régimen totalitario y vejado y tratado con extrema crueldad por ser sacerdote, y que luego en un acto de sacrificio heróico público ofrece su vida por la de otro (dando un increíble TESTIMONIO de su amor a Cristo, porque todos saben que es católico y sacerdote) como hizo Maximiliano Kolbe, está claro que es un mártir católico. No porque le fusilaran con odio, sino porque le fusilaron por testimoniar el Amor de Cristo dando su vida a cambio de la de otro y comportándose como un Santo Católico de manera pública (y pudiendo salvar su vida tan sólo callándose ó siendo más diplomático).

Creo que todo este embrollo con el mal uso de la palabra "mártir" son las ganas de algunos de equiparar las víctimas judías del genocidio nazi (y de otros genocidios) con los mártires católicos, lo cual es un grave error y no tiene nada en absoluto que ver. Terribles e injustos asesinatos, pero no martiriales. La propia palabra "holocausto", creo que está mal utilizada, porque tiene un componente religioso que en absoluto exisitió en ese caso, porque era un odio étnico y político (y racista), por eso se le llama "genocidio", porque tiene que ver con los "genes" y no con una afirmación religiosa dando público testimonio de ella. Y aún así se tendría que dar testimonio en concreto de Cristo, porque es una palabra absolutamente cristiana (en su uso y significado actual).

No murieron específicamente por Dios (a no ser por un hipotético castigo sobrenatural por alejarse de Su Dios Verdadero, lo cual ni lo sé ni tengo datos para afirmarlo)... sino que murieron porque un régimen racista de un país humillado les echaba las culpas de todas sus desgracias recientes y pasadas (de lo que daban una explicacióin étnica e incluso genética, ya que era un régimen racista, anticristiano y ateo, y ese era su verdadero problema). No fue el único genocidio de los nazis, ni Hitler el único dictador sin escrúpulos de la historia... fueron genocidios, pero no muertes martiriales.

Te repito que el martirio es y será siempre locura para los gentiles y escándalo para los judíos... eso encaja a la perfección con la muerte de San Maximilano Kolbe, pero no encaja de ninguna manera con los muertos en genocidios políticos ó en cualquier otra forma de asesinato, que todos los muertos de asesinato merecen el mismo respeto. Los niños abortados son víctimas inocentes de un terrible genocidio, pero como norma general no se les puede calificar como "mártires católicos".

Creo que la palabra martir es muy específica (significa "testigo" en griego, y en concreto testigo de Cristo, que en el Occidente de cultura cristiana es lo que quiere decir esa palabra). Usémosla con mucha precisión, porque es una palabra muy valiosa, y me temo que dentro de poco podría volver a estar muy de moda.
27/12/22 6:14 PM
  
África Marteache
Cavanillas: Pues tú usas mal la palabra víctima porque para ti el que no es mártir es víctima y eso no es verdad. La víctima es aquella que no tiene escapatoria y en la que su voluntad no interviene, en el momento en que sea un acto de libre albedrío ya no es víctima. Durante la IIGM se dieron multitud de casos de personas que pudieron salvarse y se buscaron la muerte por causas, que no serían la Fe, pero fueron actos de Caridad.
En la muerte de San Maximilian Kolbe no entró para nada el hecho de que fuera un sacerdote católico porque ni siquiera le tocó morir, en cuyo caso habría sido una víctima, sino que se cambió por otro; en el caso del Beato Vilmos Apor de Altorja tampoco intervino para nada su condición de obispo sino que acudió a los gritos de mujeres refugiadas en el palacio arzobispal , se interpuso entre éstas y los soldados soviéticos borrachos y le mandó salir y, entonces, le dispararon una ráfaga de ametralladora. Ni el uno ni el otro habían sido elegidos para ser víctimas y ambos podían haber sobrevivido a la guerra, lo que hicieron es interponerse entre las víctimas escogidas y los victimarios y, además las salvaron porque el Obispo Vilmos Apor fue ametrallado el Viernes Santo de 1945 y murió el lunes de Pascua y el pobre en su agonía no hacía más que preguntar por las muchachas: "¿Qué fue de las muchachas, qué hicieron con las muchachas?" Y no se quedó tranquilo hasta que le dijeron que los soldados después de ametrallarle se habían ido.
Si no quieres llamarlos mártires invéntate otra palabra, pero no les llames víctimas porque no lo fueron.
Ante esta multitud de actos de Caridad que se dieron en la IIGM los teólogos, a falta de otro término, les llamaron mártires. ¿Que no estás de acuerdo? Pues, vale, pero ni se te ocurra llamarles víctimas porque no entran en la definición. No se puede rebajar a alguien que actúa por libre albedrío y Caridad cristiana a la condición de víctima, que es muy honorable, pero totalmente involuntaria. Estas personas son lo contrario que una víctima, cualquier víctima daría lo que sea por encontrar una salida y meterse en un fregado en el que nadie te ha llamado es, justamente, lo contrario.
27/12/22 10:43 PM
  
África Marteache
De ninguna manera la idea de mártir tal como la defines encaja con la San Maximilian Kolbe como aseguras. A San Maximilian nadie le obligó a renegar de su Fe y había montones de polacos en aquel campo que habían ido a parar allí por serlo. San Maximilian para los nazis no era más que un eslavo, que fuera sacerdote o no les traía al pairo. La cuestión racial no solo afectaba a los judíos, también afectaba a los eslavos. No trataban igual a los católicos alemanes que a los polacos porque unos eran arios y otros eslavos y las leyes que regían a unos y a otros fueron totalmente distintas. A los polacos, como todo el mundo sabe, los trataron especialmente mal. El inicial campo de Auschwitz (campo de trabajo) estaba lleno de polacos antes de que instalaran las cámaras de gas para los judíos.
Así que ante la muerte de un polaco es difícil saber por qué lo mataron, el hecho de ser eslavo ya era suficiente, pero es que a San Maximilian no lo eligieron ellos, contaron diez y él no estaba entre ellos, se ofreció voluntario por otro y al de las SS le dio lo mismo. ¿Que tiene que ver eso con la Fe?.
¿A que no te gusta llamarle víctima? Pues harás bien, porque nadie que muere por su libre albedrío y en aras del Amor que Jesucristo predicó es una víctima. Y de esos hubo mogollón.
Si no mueves el concepto de martirio de la Fe a la Caridad tendrás que inventarte otro nombre, pero, por favor, no les llames víctimas.
27/12/22 11:04 PM
  
Oriol
Sé que no es el lugar para ello, pero no tengo otra manera a mi alcance de contactar con usted, Hace unos meses le escribí un comentario en uno de sus artículos en el que hablaba de la FSSPX y Monseñor Lefebvre. Creí y creo que el artículo era desacertado pero lo que estuvo muy mal fue mi comentario burlón en el que le falte al respeto, faltando a la gravedad. Hace tiempo que debería haberle escrito pues al poco de haber publicado ese mensaje me arrepentí. Por todo ello, quería pedirle perdón. Sí cree que la publicación de este mensaje sirve como reparación a mi falta, adelante. Como usted considere. Gracias y en unión de oraciones.

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Lo perdono.
PF
29/12/22 3:21 PM
  
Fernando Cavanillas
@África Marteache
...pues vale. Son católicos que dieron su vida por otros, como hizo nuestro Señor Jesucristo por todos los pecadores que se arrepienten y aceptan Su redención. Para mí no son simples víctimas de un genocidio, sino algo más, como te explicaba en mis comentarios.

Son santos en grado máximo, al dar su vida por Cristo a través del prójimo, porque como Él mismo dijo el mayor amor es del que da la vida por sus amigos (y en esos casos por Cristo en el prójimo). Es la imitación de Cristo en grado sumo.

Es posible que los casos que mencionas no sean específicamente de mártires, puede ser... es importante usar bien las palabras. Lo que está claro es que son totalmente diferentes a las las víctimas de un genocidio ó de un asesinato, por la voluntariedad y por estar relacionado con la imitación consciente de nuestro Señor Jesucristo y su entrega sobrenatural y asombrosa a la humanidad.

Creo que dar tu vida por otro en un campo de concentración, de manera pública y sabiendo todos que eres sacerdote (si no fue Maximiliano Kolbe fue otro sacerdote, puedo haber mezclado dos casos diferentes), de forma totalmente generosa y heróica, es dar testimonio de Cristo y de Su Amor... puede ser Santidad en grado heróico en lugar de martirio, pues de acuerdo si así lo dice la Iglesia, para mí no hay polémica en un tema así.

Lo que está claro es que las víctimas de los genocidios políticos del siglo XX y XXI (y todos los anteriores) en términos generales no son en absoluto calificables de martirizaciones, martirio ó de virtudes heróicas, y no debemos mezclar cosas diferentes, a pesar de las fuertes cargas de sentimientos, propaganda, etc. Son casos de injusticia y crimen, pero no de Caridad en grado sumo, testimonio de Cristo, Martirio y santidad heróica. A cada uno lo suyo. Obviamente hay casos especiales como los ya mencionados que no entran en las víctimas involuntarias de un genocidio. En esos casos lo que diga la Iglesia se acepta y punto.
29/12/22 8:19 PM
  
África Marteache
Es que nadie ha llamado mártires a las víctimas de genocidios políticos, que yo sepa.
Dar tu vida por otro en un campo de concentración, en la calle o en el palacio arzobispal es un acto de Ardiente Caridad. Casos de este tipo se dieron unos cuantos en la IIGM y como es un episodio trágico y reciente se han encontrado con ellos, por eso no sabían que nombre darles. Al fin y cabo es testimonio de sangre hecho en nombre de Nuestro Señor Jesucristo y muestra de una Virtud Teologal: la Caridad, a la que San Pablo puso por las nubes como todos sabemos.
La Fe está relacionada con Dios y la Caridad con el prójimo, pero siempre en nombre de Dios.
29/12/22 10:51 PM
  
Fernando Cavanillas
“Su Eminencia Rev. Marcello Semeraro, ha puesto como ejemplo paradigmático de los dichos cristianos a-católicos [...] Pongo un ejemplo: me viene inmediatamente a la mente Dietrich Bonhoeffer, teólogo y pastor de la Iglesia que fue asesinado por oponerse al nazismo. La Iglesia no lo proclama mártir porque no era católico. "

...no lo proclama mártir porque no era católico, y sobre todo porque nunca sería martir por el echo de oponerse al Nazismo y participar en una conjura tiranicida, un tema claramente político (aunque haya espacio para la legitimidad moral del tiranicidio, con eximentes en según qué casos y circunstancias).

Los comunistas también se oponían al nazismo, incluso sus tontos útiles bienpensantes. Por otro lado no me imagino a Pio XII organizando un complot para asesinar a Hitler ó a Stalin (ó en otro nivel a Churchill y Roosevelt por los millones de civiles muertos en bombardeos indiscriminados contra la población civil alemana y japonesa, más allá de las obvias diferencias. Muchos alemanes pensaban en ellos como auténticos criminales de guerra por su política de ciudades arrasadas llenas de muertos, con Hiroshima y Nagasaki como colofón, ya con Truman).

Bonhoeffer fue ejecutado por participar en el golpe de estado que intentó asesinar a Hitler en 1944, no por dar testimonio de Cristo... y aún así no creo que eso sea muy fácil desde la herejía, que es otra cuestión. Dar testimonio del verdadero Cristo pero negando los Sacramentos, con libre exámen, sin indisolubilidad del matrimonio, además de todos los Dogmas que niegan y desprecian, es como poco bastante difícil.

También ponía como ejemplo el programa de la Radio católica en el que hablaban de los millones de personas "martirizadas" en los campos de concentración nazis... otro ejemplo de mal uso de la palabra.
30/12/22 11:16 AM
  
África Marteache
Dietrich Bonhoeffer tenía conexiones con la Abwerh, en su familia mataron a otro hermano y un cuñado, y era activista tanto religioso como político. Puede ser un héroe en Alemania, como von Staunfferger. Ahora, yo no diría muy alto que lo del atentado a Hitler no lo supieran las autoridades religiosas, es notorio que el Beato von Galen lo sabía. Lo que indica que el tiranicidio pudo ser visto como solución por católicos y protestantes. Hay que tener en cuenta que, con los comunistas totalmente incapacitados, los únicos grupos de resistencia que quedaron fueron cristianos y no eran grupos revolucionarios, razón por la cual el quitarse a Hitler de en medio o no hacer nada fueron las dos únicas soluciones posibles.
Desde luego el hecho de que la política entrara en el asunto impide llamar mártir a ninguno de los implicados. Incluso hay quién fue detenido, sin tener nada que ver con ese atentado, como el P. Alfred Delp SJ, y posteriormente ahorcado, al que tampoco se considera mártir. Mártir habría sido el teólogo Karl Ranher si lo hubieran matado sin más, pero estaba convenientemente escondido en un pequeño pueblo de Austria dónde nadie fue a buscarlo.
En opinión de Ranher, las veces que citaba a su colega Delp, éste era superior a él porque no se escaqueó del asunto. Total el P. Alfred Delp, un teólogo muy prometedor y poco más joven que Ranher (33 años), se avino a dar un par de charlas sobre la Doctrina Social de la Iglesia al Grupo de Kreisau y eso fue suficiente para que lo detuvieran, lo juzgaran y lo ahorcaran. Evidentemente eso no es martirio, pero sí valentía. ¿O no es eso tampoco? Le prometieron cambiar la condena si colgaba los hábitos y se negó.
A ver si vamos a hacer el elogio de los católicos y protestantes que se quedaron al margen porque, como no me van considerar mártir, mejor no me muevo.
Tampoco el Dr. Poveda, ese que va a los abortorios el 28 de diciembre todos los años, es un mártir pero, desde luego, es mucho más valiente que yo.
30/12/22 1:47 PM
  
África Marteache
Resulta simplista la idea de que o eres mártir o eres víctima. Para Theodor Haecker Alemania había apostatado, así lo dice en su libro "Diario del día y de la noche" y no sé por qué lo dice si las iglesias estaban abiertas y la gente seguía yendo. Theodor Haecker estaba en prisión domiciliaria custodiado por la Gestapo y sometido a continuos registros y ninguno de sus amigos católicos iba a visitarle, aunque no tenía prohibidas las visitas, lo hacían porque tenían miedo, por supuesto.
Lo mismo le pasó al profesor Huber que, cuando lo metieron en la cárcel, su amigo Carl Orff, que no sabía nada, llegó a visitarle y, al enterarse, salió de estampida y no se quiso acordar más de él ni de la esposa que le pedía ayuda a gritos.
Estaban los cobardes y los valientes y la insignia del valor, se quiera o no, establece una categoría.
Y más vale que vayamos poniendo las barbas a remojar porque ésa es una situación que puede alcanzarnos a nosotros.
30/12/22 4:18 PM
  
Fernando Cavanillas
Sí, claro... Si nadie ha dicho que o eres mártir o eres víctima, sino todo lo contrario, que conviene matizar adecuadamente y usar bien las palabras y los conceptos. totalmente de acuerdo!!
Un saludo en Cristo y feliz año!!!!!!!
30/12/22 9:58 PM
  
África Marteache
¡Feliz Año del Señor 2023!
30/12/22 11:40 PM
  
Luis López
El tiranicidio, desde una óptica católica tradicional, es legítimo pero sólo en el caso que se den circunstancias muy extremas (como las condiciones de la guerra justa).

Ahora bien, en un tiempo como el nuestro donde ya se ha cambiado la doctrina tradicional sobre la pena de muerte (ahora da la impresión de que es ilegítima en todo caso), quién sabe...
05/01/23 12:27 PM
  
Farias

VIAJE APOSTÓLICO A ARMENIA

DECLARACIÓN COMÚN
DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Y SU SANTIDAD KAREKIN II



La celebración del XVII centenario de la proclamación del cristianismo como religión de Armenia nos ha reunido a nosotros, Juan Pablo II, Obispo de Roma y Pastor de la Iglesia católica, y Karekin II, Patriarca supremo y Catholicós de todos los armenios; damos gracias a Dios por brindarnos esta feliz oportunidad de unirnos de nuevo en la oración común, para alabar su santísimo nombre. Bendita sea la santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y por siempre.

Al conmemorar este extraordinario acontecimiento, recordamos con reverencia, gratitud y amor al gran confesor de nuestro Señor Jesucristo, san Gregorio el Iluminador, así como a sus colaboradores y sucesores, los cuales no sólo han iluminado al pueblo de Armenia, sino también a otros en las regiones vecinas del Cáucaso. Gracias a su testimonio, entrega y ejemplo, el pueblo armenio en el año 301 después de Cristo fue inundado con la luz divina y se adhirió totalmente a Cristo, como la verdad, la vida y el camino de salvación.

Los armenios han adorado a Dios como su Padre, han confesado a Cristo como su Señor y han invocado al Espíritu Santo como su santificador; han amado a la Iglesia apostólica universal como su Madre. El mandamiento supremo de Cristo -amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos- se ha convertido en un estilo de vida para los armenios desde la antigüedad. Sostenidos por su gran fe, eligieron dar testimonio de la verdad y aceptaron morir cuando fue necesario, para participar en la vida eterna. Así, el martirio por amor a Cristo se convirtió en una gran herencia para muchas generaciones de armenios. El tesoro más precioso que una generación podía legar a la sucesiva era la fidelidad al Evangelio, para que, con la gracia del Espíritu Santo, los jóvenes llegaran a ser tan firmes como sus antepasados en el testimonio de la verdad. El exterminio de un millón y medio de cristianos armenios, en lo que se considera generalmente como el primer genocidio del siglo XX, y la siguiente aniquilación de miles bajo el antiguo régimen totalitario, son tragedias que todavía perduran en la memoria de la generación actual. Esos inocentes que fueron asesinados sin motivo no han sido canonizados, pero muchos de ellos fueron ciertamente confesores y mártires por el nombre de Cristo. Oramos por el descanso de sus almas y exhortamos a los fieles a no perder jamás de vista el sentido de su sacrificio. Damos gracias a Dios porque el cristianismo en Armenia ha sobrevivido a las adversidades de los diecisiete siglos pasados, y porque la Iglesia armenia ahora goza de libertad para cumplir su misión de proclamar la buena nueva en la moderna República de Armenia y en muchas regiones cercanas y lejanas, donde hay comunidades armenias.

Armenia es de nuevo un país libre, como en tiempos del rey Tirídates y de san Gregorio el Iluminador. Durante los últimos diez años en la naciente República ha sido reconocido el derecho de los ciudadanos de profesar libremente su religión. En Armenia y en la diáspora se han fundado nuevas instituciones armenias, se han construido iglesias y se han creado asociaciones y escuelas. En todo ello reconocemos la mano amorosa de Dios, porque ha obrado milagros a lo largo de la historia de una nación pequeña, que ha conservado su identidad peculiar gracias a su fe cristiana. Por su fe y su Iglesia, el pueblo armenio ha desarrollado una única cultura cristiana que es, sin duda alguna, una contribución muy valiosa al tesoro del cristianismo en su conjunto.

El ejemplo de la Armenia cristiana atestigua que la fe en Cristo infunde esperanza en cualquier situación humana, por difícil que sea. Oramos para que la luz salvífica de la fe cristiana brille sobre los débiles y los fuertes, sobre las naciones desarrolladas de este mundo y sobre las que están en vías de desarrollo. Hoy, en particular, la complejidad y los desafíos de la situación internacional exigen una elección entre el bien y el mal, entre las tinieblas y la luz, entre la humanidad y la inhumanidad, entre la verdad y la mentira. Las cuestiones actuales relativas a la ley, a la política, a la ciencia y a la vida familiar atañen al significado mismo de la humanidad y de su vocación.

Interpelan a los cristianos de hoy, como a los mártires de otros tiempos, a dar testimonio de la verdad, incluso con el riesgo de pagar un precio muy alto.

Este testimonio será mucho más convincente si todos los discípulos de Cristo profesan juntos la única fe y sanan las heridas de la división entre ellos. Que el Espíritu Santo guíe a los cristianos y a todas las personas de buena voluntad por el camino de la reconciliación y de la fraternidad. Aquí, en la santa Echmiadzin, renovamos nuestro solemne compromiso de orar y trabajar para apresurar el día de la comunión entre todos los miembros de la grey fiel de Cristo, respetando verdaderamente nuestras respectivas tradiciones sagradas.

Con la ayuda de Dios, no haremos nada contra el amor, sino que, "teniendo en torno nuestro tan gran nube de testigos, sacudiremos todo lastre y el pecado que nos asedia, y correremos con perseverancia la prueba que se nos propone" (cf. Hb 12, 1).

Exhortamos a nuestros fieles a orar sin cesar para que el Espíritu Santo nos conceda a todos, como a los santos mártires de todos los tiempos y lugares, la sabiduría y la valentía de seguir a Cristo, camino, verdad y vida.

Santa Echmiadzin, 27 de septiembre de 2001

Su Santidad Juan Pablo II

Su Santidad Karekin II

22/01/23 5:33 PM
  
P. Thomas Hennigan
A lo largo de 19 siglos, la Iglesia sostenía que el martirio consiste en entregar la vida por "odium fidei", En el siglo III, se discutía si se podía fugarse para evitar ser detenido y martirizado. De hecho, San Cipriano se escondió en la primera fase de la persecución del Emperador Decio. Tuvo que defenderse contra los que opinaban que no debía de esconderse. Al final, llegó a ser mártir unos años más tarde. Ahora bien, el Papa Pío XII canonizó a Santa María Goreti como mártir. Obviamente, no murió por "odium fidei", pues fue víctima de la lujuria del asesino. El caso del asesinato de San Maximiliano Kolbe no se dio por "odium fidei", aunque es muy probable que los Nazis sí odiaban la fe católica. Sí se ofreció a entregar su vida por caridad para salvar la vida de otro, pero no veo que esto constituya martirio. De hecho, bajo el Papa Pablo VI fue beatificado como Confesor. ¿Puede un papa cambiar el concepto de martirio que ha durado 19 siglos en la Tradición de la Iglesia? Pues tanto Pío XII como Juan Pablo II pensaban que sí. A mi parecer, no conviene porque se crea confusión. ¿Cómo se explica que un obispo argentino, Enrique Ángel Angelelli Carletti, de tendencia izquierdista, muerto en un accidente de tráfico fuera declarado beato?
La Iglesia Ortodoxa tiene unos criterios muy laxos para las canonizaciones. Han canonizado a Constantino, pese a que el sujeto mató a varios miembros de su propia familia. También han canonizado al Patriarca Focio, que es sin duda el que más daño ha hecho a la unidad de la Iglesia.
Uno de los criterios fundamentales para que se proceda con un proceso es que el candidato cuente con devoción de parte del pueblo de Dios. En el caso del proceso del famosísimo obispo estadounidense Fulton Sheen, gran predicador, fue parado a 3 semanas de la fecha establecida para la ceremonia porque, según se dice, el obispo de Siracusa, N.Y. dijo que Sheen había actuado mal en un par de casos de abusos sexuales de su diócesis. No parece que haya pruebas sobre eso y el Vaticano ha mantenido silencio. Es más, antes hubo una larga pelea entre la diócesis de Nueva York y la de Peoria sobre el traslado de sus restos de Nueva York a Peoria en el Estado de Illinois Ciertamente, no hay ninguna duda sobre su santidad en la mente de los fieles católicos de EEUU y en general en el mundo anglosajón. ¿Hasta qué punto el dicasterio encargado de la Causa de los Santos sabe lo que está haciendo? ¿Por qué el obispo de Siracusa no presentó su queja antes?
17/04/23 2:43 PM
  
Jordi
Martín V, en el Concilio de Constanza (1), expone una proposición de validez histórica según la experiencia histórica del momento: nunca se había encontrado, ni en el siglo XV ni antes, a alguien como Hitler, Stalin o Mao, éste con 70 millones de muertos entre represiones y hambrunas. El tiranicidio, por tanto, puede y debe de hacerse, pues afecta a materia grave que causa perjuicios graves extensos e intensos...

(1) (la proposición que afirma que) "Cualquier tirano (tal y como era conocido hasta el siglo XV) puede y debe (tiene el derecho y la obligación a la vez) ser muerto lícita y meritoriamente por cualquier vasallo o súbdito suyo, aun por medio de ocultas asechanzas y por sutiles halagos y adulaciones, no obstante cualquier juramento prestado o confederación hecha con él, sin esperar sentencia ni mandato de juez alguno»… es errónea en la fe y costumbres, y la reprueba y condena como herética, escandalosa y que abre el camino a fraudes, engaños, mentiras, traiciones y perjurios..."

El problema es delimitar "tirano", pues el papa seguro que temía que cualquiera lo pudiera calificar de tirano arbitrariamente y matarlo...
19/04/23 12:38 PM

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