La cuestión de fondo del velo islámico
El velo islámico de la mediática niña de Pozuelo, ha levantado un debate difícil. Mientras se asume con normalidad la existencia de más de 600 mezquitas en España, nos escandaliza el velo, una consecuencia lógica más de la importación de la cultura islámica a nuestro país.
Quizás por morbo, cercanía, o porque nos impactan más las impresiones estéticas, el revuelo se ha provocado a raíz del uso del velo. Pero el fundamento de la cuestión va mucho más allá. El origen de la controversia, que no conseguirá arreglar Zapatero con su alianza de civilizaciones, radica en la imposibilidad de asumir determinados aspectos sociales del islam en la sociedad occidental.
El multiculturalismo nos propone como dogma la idea de que todas las religiones y culturas son igual de buenas, y de que su convivencia e integración no solo es posible, sino que es necesaria. Pues no. Asumamos que muchos de los preceptos culturales, sociales y tradicionales de la religión islámica son incompatibles con nuestros valores cristianos.
El velo es un resquicio cultural heredado de los pueblos semíticos, cubrir el pelo se ha convertido en muchas ocasiones en una tradición casi más estética que de sometimiento (no hablo del burka, sino del velo). El origen parece ser evitar la atracción sexual que sugiere una melena femenina (qué imaginación tienen algunos). Pero hay aspectos que para mí son mucho más denigrantes para la mujer; se acepta la poligamia, mientras el adulterio de una mujer se considera extremadamente grave y se fomenta el sometimiento violento de la mujer al hombre.
Vayan a clase con velo o sin él, me preocupa más el fondo de la proliferación del islam en España en detrimento de nuestros valores tradicionales católicos y occidentales. Me preocupa más la ley de libertad religiosa que se está gestando, y el hecho de que nuestras instituciones equiparen el islam a la fe Católica.
Entregamos (PP y PSOE) terrenos públicos para la construcción de mezquitas, subvencionamos asociaciones islámicas, nos deshacemos en loas al multiculturalismo y al islam, a la integración y a la alianza de civilizaciones, y cuando nos damos de bruces con su puesta en práctica de sus costumbres sociales. ¡Escándalo! ¿Nadie sabía de que iba la cosa?
Javier Tebas
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