Las masas hipócritas
Las masas son embaucadoras, débiles, alterables y tremendamente hipócritas. El domingo una masa recibía entre palmas y vítores a Jesús entrando en Jerusalem a lomos de un pollino, pero poco les costó volver a unirse en masa y pedir su crucifixión cuando Pilatos les preguntó que hacer con él.
Imagino el resonar por aquellas calles de los gritos de júbilo en la entrada triunfal por la ciudad santa, ¡Hossanna!,¡el Mesías!¡bendito el que viene en nombre del Señor!… Pero sabemos que el cumplimiento de las profecías nos iba a mostrar en poco tiempo la efímera fiabilidad del populacho, que pronto -influenciado por la perniciosa persuasión de los sumos sacerdotes del Sanedrín- traicionó a su Mesías .






