InfoCatólica / Fides et Ratio / Categoría: Teología

26.06.09

Benedictina en crisis de fe

Escribe Santo Tomás (II-II, q.5,a.3)

El hereje que rechaza un solo artículo de fe no tiene el hábito ni de la fe formada ni de la fe informe. Y la razón de ello está en el hecho de que la especie de cualquier hábito depende de la razón formal del objeto, y si ésta desaparece, desaparece también la especie del hábito. Pues bien, el objeto formal de la fe es la Verdad primera revelada en la Sagrada Escritura y en la enseñanza de la Iglesia. Por eso, quien no se adhiere, como regla infalible y divina, a la enseñanza de la Iglesia, que procede de la Verdad primera revelada en la Sagrada Escritura, no posee el hábito de la fe, sino que retiene las cosas de la fe por otro medio distinto. Como el que tiene en su mente una conclusión sin conocer el medio de demostración, es evidente que no posee la ciencia de esa conclusión, sino tan sólo opinión.

Ahora bien, es evidente que quien se adhiere a la enseñanza de la Iglesia como regla infalible presta su asentimiento a todo cuanto enseña la Iglesia. De lo contrario, si de las cosas que enseña la Iglesia admite las que quiere y excluye las que no quiere, no asiente a la enseñanza de la Iglesia como regla infalible, sino a su propia voluntad. Así, es del todo evidente que el hereje que de manera pertinaz rechaza un solo artículo no está preparado para seguir en su totalidad la enseñanza de la Iglesia (estaría, en realidad, en error y no sería hereje si no lo rechaza con pertinacia). Es, pues, evidente que el hereje que niega un solo artículo no tiene fe respecto a los demás, sino solamente opinión, que depende de su propia voluntad.

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22.06.09

Un texto de Newman

“En mi larga vida he cometido equivocaciones. No puedo mostrar esa alta perfección que pertenece a los escritos de los santos; pero creo sinceramente que en todo lo que he publicado ha existido intención recta, ausencia de fines personales, actitud obediente, buena disposición para ser corregido, odio al error, afán de servir a la Santa Iglesia, y, por divina bondad, una razonable medida de éxito. Me alegra decir que desde el principio me he opuesto a un gran mal. Por espacio de treinta, cuarenta, cincuenta años, he resistido con mis mejores energías al espíritu del Liberalismo en religión.

El Liberalismo en religión es la doctrina según la cual no existe una verdad positiva en el ámbito religioso, sino que cualquier credo es tan bueno como cualquier otro. Es una opinión que gana acometividad y fuerza día tras día. Se manifiesta incompatible con el reconocimiento de alguna religión como verdadera, y pretende que todas han de ser toleradas como asuntos de simple opinión. La religión revelada no es una ferdad, sino un sentimiento o inclinación; no obedece a un hecho objetivo o milagroso. Todo individuo, por lo tanto, tiene el derecho de interpretarla a su gusto. La devoción no se basa necesariamente en la fe. Una persona puede ir a iglesias protestantes y a iglesias católicas, obtener provecho de ambas y no pertenecer a ninguna…Puesto que la religión es una característica tan personal y un bien exclusivamente privado, debemos ignorarla del todo en las relaciones con otros hombres. (…)

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31.05.09

Pentecostés

Juan 14, 23 - 31

En aquél tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Si alguno me ama, guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él.
El que no me ama no guarda mis palabras.Y la palabra que escucháis no es mía, sino del Padre que me ha enviado.
Os he dicho estas cosas estando entre vosotros.
Pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que el Padre enviará en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dicho.
Os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni se acobarde.
Habéis oído que os he dicho: “Me voy y volveré a vosotros."Si me amarais, os alegraríais de que me fuera al Padre, porque el Padre es más grande que yo.
Y os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis.
Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el Príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder;
pero ha de saber el mundo que amo al Padre y que obro según el Padre me ha ordenado. Levantaos. Vámonos de aquí.”

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22.05.09

Otra vez Martini

El cardenal Martini se encuentra en el ocaso de su vida. Son momentos de recapitulación, de resumen de esta vida para prepararse de una manera especial para la otra. El hombre llega a su acabamiento biológico y ético hasta que llegue esa hora donde la voluntad quedará inmovilizada en el último fin que ha querido.

Carlo María Martini, sin embargo, sigue apegado a lo suyo, que parece no es lo de la Iglesia: sus saberes escriturísticos sólo le han servido para preñar la cristiandad de traducciones de la Biblia de dudosa catolicidad – verbigracia la Nueva Biblia Española -.

Y en llegando la hora de la retirada, Martini sigue enredando, ¡pobre cardenal!

El asunto del divorcio es un tema muy delicado, que tiene que ser tratado con justicia, misericordia y caridad. Las situaciones son complejas y difíciles, donde no se puede olvidar ni obviar el pecado personal, tapándolo con un buenismo infantil.

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20.02.09

Llamada del Arzobispo Coadjutor de Sevilla al ayuno

D. Juan José Asenjo, Arzobispo coadjutor de Sevilla, mi Pastor, ha hecho un llamamiento al ayuno cuaresmal, en sintonía y continuación con el mensaje de Cuaresma del Romano Pontífice que este año ha dedicado al ayuno.

La petición realizada por mi Arzobispo es de agradecer, tanto por el tema, como por responder al mensaje del Santo Padre. Visto como está el patio, vamos a tener que hacer recuento de cuántos obispos son fieles y obedientes a Pedro.

Como decía el Catecismo de San Pío X, «el ayuno consiste en hacer una sola comida, y en abstenerse de manjares prohibidos. Los días de ayuno, por condescendencia de la Iglesia, puede tomarse un poco de refección por la noche.

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