La Inmaculada Concepción de María: Benedicto XVI

Don Pablo Blanco es, probablemente, el mayor especialista (como mínimo divulgador) de Benedicto XVI (Joseph Ratzinger) en España. Suyo es el conocido libro “Benedicto XVI: el Papa alemán” que publicara Planeta en 2010 . Los enamorados del pontificado de B16 lo hemos leído y recomendamos su lectura siempre que podemos.

En esta ocasión, don Pablo se ha encargado de la edición de una colección de homilías del Pontífice. Se trata de un ejemplo por festividad o día solemne. Una para cada domingo de Adviento, de Cuaresma, homilias de la Navidad y de solemnidades como el del día de hoy, la Inmaculada.

Con Benedicto XVI ocurre que no hay homilia de la que no se puedan sacar cosas de mucho provecho. No le habrá sido fácil al editor escoger las que se han decidido publicar. Les extraigo algunos párrafos del del día de la Inmaculada como prueba de lo que este delicioso libro ofrece.

“Pero ahora debemos preguntarnos:  ¿Qué significa “María, la Inmaculada"? ¿Este título tiene algo que decirnos? La liturgia de hoy nos aclara el contenido de esta palabra con dos grandes imágenes. Ante todo, el relato maravilloso del anuncio a María, la Virgen de Nazaret, de la venida del Mesías.


El saludo del ángel está entretejido con hilos del Antiguo Testamento, especialmente del profeta Sofonías. Nos hace comprender que María, la humilde mujer de provincia, que proviene de una estirpe sacerdotal y lleva en sí el gran patrimonio sacerdotal de Israel, es el “resto santo” de Israel, al que hacían referencia los profetas en todos los períodos turbulentos y tenebrosos. En ella está presente la verdadera Sión, la pura, la morada viva de Dios. En ella habita el Señor, en ella encuentra el lugar de su descanso. Ella es la casa viva de Dios, que no habita en edificios de piedra, sino en el corazón del hombre vivo. 

Ella es el retoño que, en la oscura noche invernal de la historia, florece del tronco abatido de David. En ella se cumplen las palabras del salmo “La tierra ha dado su fruto” (Sal 67, 7). Ella es el vástago, del que deriva el árbol de la redención y de los redimidos. Dios no ha fracasado, como podía parecer al inicio de la historia con Adán y Eva, o durante el período del exilio babilónico, y como parecía nuevamente en el tiempo de María, cuando Israel se había convertido en un pueblo sin importancia en una región ocupada, con muy pocos signos reconocibles de su santidad. Dios no ha fracasado. En la humildad de la casa de Nazaret vive el Israel santo, el resto puro. Dios salvó y salva a su pueblo. Del tronco abatido resplandece nuevamente su historia, convirtiéndose en una nueva fuerza viva que orienta e impregna el mundo. María es el Israel santo; ella dice “sí” al Señor, se pone plenamente a su disposición, y así se convierte en el templo vivo de Dios.”

(…)

“Precisamente  en  la  fiesta  de  la  Inmaculada Concepción brota en nosotros la sospecha de que una persona que no peca para nada, en el fondo es aburrida; que le falta algo en su vida:  la dimensión dramática de ser autónomos; que la libertad de decir no, el bajar a las tinieblas del pecado y querer actuar por sí mismos forma parte del verdadero hecho de ser hombres; que sólo entonces se puede disfrutar a fondo de toda la amplitud y la profundidad del hecho de ser hombres, de ser verdaderamente nosotros mismos; que debemos poner a prueba esta libertad, incluso contra Dios, para llegar a ser realmente nosotros mismos. En una palabra, pensamos que en el fondo el mal es bueno, que lo necesitamos, al menos un poco, para experimentar la plenitud del ser.


Pensamos que Mefistófeles —el tentador— tiene razón cuando dice que es la fuerza “que siempre quiere el mal y siempre obra el bien” (Johann Wolfgang von Goethe, Fausto I, 3). Pensamos que pactar un poco con el mal, reservarse un poco de libertad contra Dios, en el fondo está bien, e incluso que es necesario. 

Pero al mirar el mundo que nos rodea, podemos ver que no es así, es decir, que el mal envenena siempre, no eleva al hombre, sino que lo envilece y lo humilla; no lo hace más grande, más puro y más rico, sino que lo daña y lo empequeñece. En el día de la Inmaculada debemos aprender más bien esto:  el hombre que se abandona totalmente en las manos de Dios no se convierte en un títere de Dios, en una persona aburrida y conformista; no pierde su libertad. Sólo el hombre que se pone totalmente en manos de Dios encuentra la verdadera libertad, la amplitud grande y creativa de la libertad del bien. El hombre que se dirige hacia Dios no se hace más pequeño, sino más grande, porque gracias a Dios y junto con él se hace grande, se hace divino, llega a ser verdaderamente él mismo. El hombre que se pone en manos de Dios no se aleja de los demás, retirándose a su salvación privada; al contrario, sólo entonces su corazón se despierta verdaderamente y él se transforma en una persona sensible y, por tanto, benévola y abierta. 

Cuanto más cerca está el hombre de Dios, tanto más cerca está de los hombres. Lo vemos en María. El hecho de que está totalmente en Dios es la razón por la que está también tan cerca de los hombres. Por eso puede ser la Madre de todo consuelo y de toda ayuda, una Madre a la que todos, en cualquier necesidad, pueden osar dirigirse en su debilidad y en su pecado, porque ella lo comprende todo y es para todos la fuerza abierta de la bondad creativa." 

BENEDICTO XVI

“Caminar con el resucitado: homilías de un pontificado”

Ediciones Cristiandad, 2016

*Las negritas son mías

11 comentarios

  
Graciela Liliana Iuzzolino
Realmente Benedicto XVI, al leer sus homilías u otros escritos y libros nos hace entrar en la vida de Dios y la Virgen con la inteligencia y con las obras. Benedicto XVI cree y vive a pleno lo que dice o escribe, por lo menos yo lo creo así. Sin dejar de ser humano, como lo somos todos los hombres en la tierra. Es alcanzar la perfección o por lo menos intentarlo.
08/12/16 9:25 AM
  
Sipán
Leyendo a los Papas antes del Papa Francisco, veo una gran diferencia. Me acostumbré a ese estilo y lo echo en falta en el Papa Francisco. Será por mi edad.
08/12/16 1:04 PM
  
María de las Nieves
Se echa en falta leer aquello que edifica llena al alma de vida, así que volver al EvangelIo a los Padres de la Iglesia y dejar las controversias del mundo.
Benedicto XVI aparte de rezar nos podía poner cada día una frase para meditar y seguir evangelizando desde su retiro, es muy edificante seguir escuchando su alma y la vida trascendente
08/12/16 1:43 PM
  
Alexander
Cuánta sabiduría, cuánto amor a Dios, cuánta vocación de sacerdote-escritor. Gracias Diod por haber puesto a tan santo hombre al frente de tu iglesia aunque haya sido breve fue para gloria eterna de tu reino.
08/12/16 1:48 PM
  
Maria -Ar
Estupendo post!
+
08/12/16 6:39 PM
  
milton
Es muy bueno el post y si en verdad extraña uno la sana doctrina de Benedicto XVI.
Sin embargo la parte donde dice que el hombre que se abandona en Dios no es una persona aburrida o conformista y que no pierde su libertad es discutible según los testimonios de sacerdotes y laicos que conozco que viven su fe realmente como si llevaran un gran peso encima y me pone a pensar sobre el seguimiento a Cristo que no deja de ser muy complejo a pesar de contar con la gracia de los sacramentos la oración y el servicio que yo vivía pero que también he abandonado porque la realidad me sobrepasa y he perdido la fe.

Gracias por el post bendiciones
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NOTA DEL BLOGGER: Sobre el tema de la libertad recuerdo un ejemplo muy válido. ¿Quién es más libre, el adolescente que nunca ha visto un piano y se le muestra uno y se le permite "tocar" lo que desee, o el adolescente al que se le ha obligado a cursar los 6 años de estudios de piano y se le muestra el piano y se le dice que "toque" lo que desee? Un saludo
09/12/16 4:43 AM
  
Cayetano
Gracias Urko, me he hecho un gran bien leer esta reseña. Un abrazo¡¡
09/12/16 2:45 PM
  
gustavo perez
Qué riqueza teológica, qué claridad y profundidad en los escritos del gran Papa Ratzinger. Cómo añoramos su magisterio al asistir al reciclaje a destiempo de ese cristianismo sociologico de Francisco, lllno de ambiguedades y que deja perplejos a muchos que no comulgamos con este tipo de entender el evangelio de Jesús.
09/12/16 3:54 PM
  
vicente
inmaculada, sin mácula.
09/12/16 9:16 PM
  
Miguel
Soy pastor protestante de tradición calvinista. Me encantan los escritos de Ratzinger, aunque, como es lógico por mi formación teológica, no todos los comparto, sobre todo por la super hiperdulia dedicada a la madre de Jesús, por la que siento profundo respeto y admiración, pero dicho esto admito que Ratzinger es uno de los grandes teólogos del pasado siglo y del presente. Me parece que la iglesia Católica, con su dimisión, perdió un gran guía espiritual, muy por encima del Papa Francisco más enfrascado en temas sociales que en espirituales e incapaz de dotar a la iglesia de nuestro tiempo de una profunda espiritualidad y entrega a Cristo de la que tan necesitada esta.
12/12/16 1:14 AM
  
NInes
Benedicto XVI es el intelectual más brillante del siglo XX y XXI. Si a esa cualidad le sumamos la fe, la esperanza y la caridad que guían su vida y transmite en sus escritos, lo que tenemos es un santo. ¡¡Un privilegio y un ejemplo para cualquier cristiano!!
Es tan pedagógico, tan claro y ordenado en sus escritos, tan profundo en sus meditaciones pero expresado con asombrosa precisión... que a cualquiera nos sirve para acercarnos a Dios.
Gracias Santo Padre
20/12/16 10:21 AM

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