Reforma constitucional: la moralidad del caso
Ayer fue aprobada la remodelación de la Constitución Española. Los dos partidos mayoritarios se han puesto de acuerdo en pocos días para llevar a cabo una necesidad que había sido sugerida por la oposición hace tiempo, y que otros países europeos han aconsejado a los demás hacerlo para evitar en el futuro llegar a una crisis económica tan escabrosa como la que vivimos ahora mismo.
La inmoralidad, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, de la actual crisis tiene dimensiones siderales. Cuando se gasta más de lo que se ingresa, cuando se engaña en las cuentas al pueblo, cuando se tira materialmente el dinero público que es de todos los contribuyentes en gastos inútiles, llevando a la bancarrota a todo un pueblo,, los autores de tales desmanes deben pasar por los tribunales humanos y ser juzgados en sus conductas inmorales y pagar lo que dictamine la ley. Dios ya lo tendrá en cuenta.
Una ley que, por desgracia, no existe en España. Por esto, ningún político derrochador con el presupuesto de su organismo mal administrado, dejando facturas sin pagar y sembrando la sombra de la sospecha por doquier, nunca se ha sentado en un banquillo de la justicia española A partir de ahora las situaciones pueden cambiar.










