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22.03.09

Las cofradías ante la defensa de la vida humana

No les ha gustado a los partidos políticos la campaña de la Iglesia a favor de la vida de los no nacidos. Se nota que esta publicidad está dando en el centro de la diana de lo que se proponía. Ahora están las cofradías en los titulares de los medios informativos.

Desde la Transición, los varios partidos políticos, a nivel local principalmente, se dieron cuenta de que las hermandades son una fuerza que sabiamente llevada conduce a los fines que todo político persigue: permanecer en el poder. Para esto los votos son necesarios. Todo esto sucedía, cuando la Iglesia posconciliar no hacia ni caso a las cofradías que nadaban a merced de la corriente, sin encontrar algún cable donde agarrarse. Fueron años dificiles para las hermandades.

Los ideólogos de los políticos crearon cátedras de antropologia religiosa y social dentro de varios universidades. La cuestión era clara: había que demostrar que la religiosidad popular tenía un contexto social y cultural de primer orden, que interesaba que los políticos alabaran y protegieran, por las rentas que podían sacarle a las masas de gente que va detrás de una procesión o a una romería determinada.

En este movimiento de apropiación lento, pero seguro, los medios de comunicación social, especialmente la televisión, jugaron un papel de protagonismo inmenso. Presentaban cómo las autoridades locales se preocupaban de que la Semana Santa y las romerías adquirieran prestigio, lucidez, tronío, empaque y belleza cultural.
Procesion del Domingo de Ramos en Jerusalen

Cuando el Código de Derecho Canónico del año 1983 exigía a los obispos locales que se preocuparan del movimiento cofradiero, en muchos casos llegaron tarde: se crearon las delegaciones diocesanas de hermandades; se exigía a hermanos mayores que hicieran unos cursos de preparación en catequesis y doctrina cristiana; se puso un mayor control de las elecciones de los equipos directivos de las hermandades; se rogaba que los candidatos a presidir una asociación cristiana de fieles como las cofradías dieran pruebas con sus vidas de ser cristianos auténticos; y se actalizaron los estatutos de las hermandades a la letra y música del nuevo Código.

Este renacimiento del mundo cofrade tuvo aspectos muy positivos: la entrada de los jóvenes en las hermandades; la renovación de cargos que venían heredándose entre familias de la localidad; el engrandecimiento de la Semana Santa con nuevos enseres; y el nacimiento de nuevas hermandades en muchos lugares de España.

Pero, siempre existía el mismo asunto: las autoridades locales veían todo esto como un reclamo turístico, vacacional, cultural, primaveral y antropológico, pero el contenido religioso no lo miraban. Ni los obispos y los curas desearon diseccionar algo tan dificil, que además contaba con los presupuestos del municipio de forma generosa. Porque está demostrado que con las cuotas de los cofrades una hermandad no puede salir en procesión a la calle y mantener el nivel de lujo y poderío que presenta. Las subvenciones han existido y existen. Por lo tanto, es mejor no enfrentarse a la autoridad del municipio.

Por esto, cuando ahora llega el momento de definirse publicamente sobre la futura ley del aborto surgen las vaguedades cofradieras, las componendas diplomáticas, los miedos a que los tachen “de mezclar la religión con la política", como ha dicho la ministra señora Aído, la promotora de la disparatada ley del aborto, que lo llama con el eufemismo de “interrupción voluntaria del embarazo".

Ahora, estos días, es cuando se debe demostrar quien es quien en el mundo cofradiero y en el eclesial. Los miembros de una cofradía deben ser consecuentes con sus convicciones cristianas con todas las consecuencias. Y los obispos y curas han de trazar una línea clara entre lo que es estar a favor de la vida del no nacido totalmente o a medias.

Personalmente, declaro que estoy a favor de la vida del no nacido de forma clara y palmaria, y apoyo totalmente la campaña de la Conferencia Episcopal y para que conste lo firmo a fecha de hoy.

Tomás de la Torre Lendínez

PD. Este artículo es una completa postdata.

Condenado a prisión por matar un perro

En el Diario Ideal, edición de Jaén, de hoy 22 de abril, en la página 7, podemos leer la siguiente noticia:

“Jaén ha conocido estos dias una de las primeras sentencias por maltrato a un animal. Los hechos ocurrieron en Torredelcampo cuando una familia pasaba el día en una finca de su propiedad junto con su perro. En un momento del día, el perro se escapó a pelearse con otra perra. El dueño de ésta, al ver la pelea, atacó al perro con una moto sierra y lo mató. El juez lo ha condenado a dos meses de prisión y una indemnización".

Esta situación es la muestra de una sociedad en la que los valores están colocados boca abajo. Se condena a una persona por matar a un perro de una forma indigna y salvaje; pero a las clinicas abortivas que matan a seres humanos entre seis y siete meses, las intentan legalizar con una futura ley del aborto que abre la mano de una forma hasta impúdica al reconocer que el derecho del niño concebido no existe, ya que es la madre la que tiene derecho a hacer con su cuerpo y su futuro hijo lo que le de la gana.

Por eso llaman “avance en los derechos de la mujer” a legalizar el aborto libre y hasta en niñas de 16 años sin permiso paterno. Hemos colocado a la sociedad al borde la locura y de la insensatez.

Consideramos que el autor del “perricidio” lo debe pagar, porque mató al perro de manera dramática y bárbara. Pero ¿con dos meses de cárcel y una indemnización?. ¿Que le tendría que caer a todo el que aborta y ayuda a abortar?, ¿cuánto tendría que indemnizar por quitar una vida inocente que no puede defenderse?.

Sinceramente, tenemos una legislación tajante contra asuntos de defensa de la ecología: animales, plantas….Pero que laxa es la legislación que amparará el aborto por menos de un pimiento. Quien vale más ¿un perro o una persona? ¿un lince o un niño?. Para la Iglesia valen lo mismo. Para los legisladores el perro y el lince valen más que un niño.

Traigo esta noticia y este comentario para ayudar a pensar a los miembros de las cofradías de Semana Santa, que estos días están decidiendo donde van a poner y colocar el huevo: de pie o acostado, de canto o de espaldas.

!Amigos, cofrades, no deis vueltas absurdas a la cabeza¡. El cristiano solamente tiene un camino que es Cristo, que está en su Iglesia y sus pastores. !Sed valientes y demostradlo ahora¡. Aunque os quiten las subvenciones. Es mejor sacar una procesión pobre y elemental, que sentirse apuntalados por los presupuestos económicos de la administración local.

Tomás de la Torre Lendínez